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Mensaje por Sihtric Cáech el Lun Nov 24, 2014 1:53 am

Alrededores de Hogsmeade


Dejaron atrás el conjunto de casas con altas chimeneas y gente ruidosa que incluía a los estudiantes que hacían visita al pueblo para distraerse de la vida escolar. Con intención similar el par de profesores acompañó al alumnado en la salida de ese día, pero apenas llegando a la entrada se separaron del resto. Necesitaban librarse de molestos mocosos con dramas de adolescencia y qué mejor que recorrer tomados de la mano los terrenos que rodeaban Hogsmeade.

El panorama era digno de admirar sin duda alguna y estaba casi seguro de que ella también lo disfrutaba. Un par de días atrás una tormenta de nieve azotó la zona y ahora se encontraba todo cubierto de frío blanco, en partes profundo en otras no tanto, pero siempre generando cierta resistencia al caminar. Se alejaron lo suficiente como para que el murmullo del mágico pueblo no llegara mas a sus oídos, ahí podrían hablar de sus asuntos sin ser molestados, pues desde la noche de Halloween no habían tenido mayor oportunidad de conversar con comodidad. En el colegio se respiraba todo menos seguridad sin importar cuantos aurores rondaran por el castillo y sus alrededores, pero naturalmente eran justamente esos días en los que más debían cuidar sus pasos. Por supuesto que aparentar preocupación por el regreso de magos mal intencionados no les significaba problema, tenían ya cierta práctica para fingir ser uno más del montón.

Pero ese día no pretendía gastarlo en temas laborales, al contrario que la mayoría se sentía más relajado después de cada ataque realizado: cuando el mundo respiraba tranquilo, él se aburría e impacientaba y, cuando el resto consideraba el arrojarse directo al pánico, al profesor le apetecía dar la vuelta con su novia. Y eso justamente hacía, disfrutar de su calor en medio del helado entorno.

Nwyn... ¿Cuándo fue la última vez que jugaste con nieve? –preguntó con interés sin soltarse de su mano, dando un vistazo por encima del hombro al camino de huellas que iban dejando atrás. Le gustaba la sensación de hundirse al andar, era uno de esas cosas que desde niño disfrutaba con creces y que no había cambiado a pesar de los años. Claro que si por el fuera, se dejaría caer de espalda donde hubiese un montículo grueso de nieve, pero presentía que Annwyn lo calificaría de loco e infantil así que de momento se conformaría con seguir avanzando hacia árboles que avisaban el inicio de un ligero bosque, troncos altos pero sin una sola hoja que los vistiera.

Antes de recibir respuesta hizo una segunda pregunta, la idea le había venido sin razón aparente pero  no parecía mal consultarla –¿Quieres que te cargue? – apretó su mano, solo los guantes les separaban – Puedo llevarte en la espalda. – y una sonrisa secundó la intensa mirada que reflejaba lo divertido e interesante que le resultaba la idea. Desde luego podía cargarla también como frágil doncella  pero en el momento le apeteció proponerlo de la otra manera.



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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Annwyn Lancaster el Lun Nov 24, 2014 6:18 am

La nieve le agradaba, visualmente claro, caminar sobre ella y mojarse, o en su defecto, congelarse, no parecía tan divertido como se lo imaginaban. Pero, la compañía que llevaba para la salida y el haberse vestido, como pocas veces, acorde a la situación, le daban puntos a favor. Apretó la mano del profesor Cáech mientras intentaba pasar por un montículo del blanco piso y logró por poco no enterrarse del todo, soltando un leve suspiro.

Se acomodó el abrigo que traía, agradeciendo que se hubieran alejado del ruido del poblado mágico, y sonreía. A pesar de todas las dificultades del camino. Y es que no podía evitarlo pues se le había hecho una costumbre cuando se encontraba en conjunto con su compañero y aliado más cercano, y claro, también novio. La pregunta del mago la tomó por sorpresa y tuvo que detenerse a meditar. Las memorias de otros días blancos vinieron a su mente pero una nueva pregunta y siguiente afirmación le hicieron detener su boca que estuvo al borde de responder.

¿Cargarla? Alzó una ceja, dudosa, si se estaba burlando de ella sería una molestia. ¿O sería tal vez que había notado que no era la persona adecuada para tal clase de aventuras? Como fuera, prefería eso a seguir enterrándose en paradero desconocido, así que se aseguró de jalarlo de la mano y asentir luego de una vaga meditación. –Está bien, o no llegaremos nunca a donde quieres. Soy lenta en este terreno. – explicó, o mejor dicho, dio las razones del caso. –Sólo promete que no te burlarás mucho de mí cuando volvamos a la vida sin nieve. – ¿A qué venía eso? Sólo por decir algo, la verdad. Negó con la cabeza y sonrió de medio lado, mientras se soltaba de la mano del hombre para esperar a que se ubicara en un punto donde ella pudiera treparse.

Seguramente sería la primera vez que la vería haciendo algo tan juvenil, pero que no se quejara, si la idea había sido inicialmente de él. Y no es que ella no pudiera decirle que no… O eso quería creer para no sentirse tan boba como usualmente cuando se trataba del tema sentimental con Sihtric. –Sobre tu pregunta de antes que te ofrecieras tan caballerosamente. – inició su comentario, –Pues… Creo que cuando era niña, con Rhys. Le gustaba hacer muñecos de nieve y una vez le destruí uno así que comenzó a perseguirme. – rio levemente al recordar la anécdota. Y es que también rememoró como Aeron les había gritado, a ambos ese día, cuando eran una maraña de agua nieve y cabellos revueltos en el jardín de la casa. De su padre ya en ese entonces, nada tenían.

Cuando vine al colegio y crecí sólo mirábamos la nieve de lejos, para no despeinarnos y ese tipo de cosas. – decir que extrañaba ser infantil sería raro, nunca había podido sentir su infancia como una normal, así que no tenía muchos puntos de comparación. –Tu pareces disfrutarlo mucho, ¿Tienes buenos recuerdos de la nieve? – preguntó con genuina curiosidad y luego extendió los brazos hacia él mientras abría y cerraba las manos como si quisiera agarrarlo en el aire. –Vamos, vamos, quiero mi transporte personal. – caminar en la nieve no era su fuerte, pero exigir si que parecía ser lo suyo.


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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Sihtric Cáech el Lun Nov 24, 2014 8:23 am

No se ofreció porque la considerara lenta sobre la nieve o algo similar, simple y sencillamente quería experimentar cuantas cosas fueran posibles con Annwyn, pero si se lo decía literalmente… quizá paraba en seco y empezaba a analizar más de lo necesario las palabras del profesor. Aunque la última vez, después de eternos segundos de incertidumbre, sus sentimientos habían sido perfectamente abrazados. Tal vez solo era cuestión de encontrar el momento adecuado para llenarla con esas palabras que plasmaban en sonido la infinidad de emociones y deseos que su persona le generaba.

Prometo no burlarme mucho de ti cuando volvamos a la vida sin nieve. – especificó con una sonrisa que amenazaba con reír abiertamente, pero la culpa la tenía ella por dar espacio a la posibilidad de sí hacerlo siempre y cuando no fuese excesivo, después que no se quejara.

La escuchó con atención, percibiendo algo distinto en la forma que relataba el momento, pues sonaba despreocupada, relajada en sus palabras, lo cual resultaba extraño en ella, pero supuso que se debía al tema familiar. ¿Significaba eso que su ambiente familiar era sumamente ameno? Dos hermanos y un padre que… ¿ya no contaba mucho? Al menos la parte de los hermanos parecía agradable, aunque no podía evitar sentir cierto disgusto cada que mencionaba al dichoso Rhys… Cuando lo conociera, si es que se daba el caso, ¿cambiaría ese sentir o sería aún peor? Apagó por instantes la sonrisa ante tal pensamiento.

Pero pronto asintió, recuperando el humor –Te convertiste en la Señorita impecable. – agregó en broma, recordando lo ordena que ya era desde entonces, pero mejor no sacar más de esos recuerdos roñosos de sus tiempos escolares. – Tienes razón, me gusta la nieve. – confirmó restregando el rostro en una de sus demandantes manos antes de girarse y darle la espalda, agachándose lo suficiente para que se colgara a sus hombros, dándose apoyo con las manos sobre las piernas. En cuanto se enganchara le sujetaría con firmeza las piernas. –Recuerdos con nieve… - alzó la vista pensativo y lo primero que vino a su mente fue la imagen de su madre cuando la edad aún no pesaba tanto sobre ella – Recuerdo muñecos de nieve que parecían mas trols que muñecos, y unas cuantas guerras de nieve con mi madre. Creo que era de las pocas actividades… ociosas que hacíamos en conjunto. –intentó ver a su compañera por encima del hombro – El resto del tiempo era exigente y gruñona. – oh si, pero que el comentario no llegara a su progenitora porque le daría un buen golpe con lo primero que su varita se encontrara. Esa clase de actos informales eran muy probablemente lo único que restaba de la que alguna vez fue una madre cargada de sonrisas, el resto de ella se había convertido desde años en kilos de severidad y un semblante lleno de arrepentimiento, apatía y otras tantas cosas que le iban más a una bruja víctima de un aburrido Imperius.

Agárrate fuerte. – le dijo animado, comparando mentalmente los puntos a favor y en contra de hacerla caer descaradamente sobre la nieve, por supuesto, donde no fuese a salir lastimada. No es que quisiera verla tumbada entre abundante blanco esperando por él o con intenciones asesinas hacia su persona, no, para nada. Nunca tan masoquista. Teóricamente.



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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Annwyn Lancaster el Vie Dic 05, 2014 2:00 pm

Esperó dando un suspiro a que el otro se ubicara, aunque sonrió en automático cuando la mejilla del mago colisionó con su mano. ¿Era normal que disfrutara gestos tan pequeños? Imaginaba que tenía que ver con que últimamente parecía más enferma que sana y lo peor es que estaba disfrutando de los síntomas. Intentó no reírse al verlo en posición y mientras el otro hablaba se quedó quieta unos segundos. El tema que la había detenido era la mención de una madre.

Suspiró luego, qué divertido hubiera sido tener padres con quienes jugar. Porque Aeron seguía siendo su hermano mayor, no su progenitor. Y madre, bueno, esa no había tenido, no una de la que pudiera guardar cientos de recuerdos dulces. Después del pequeño momento de nostalgia negó con la cabeza y subió, no sin dificultad, a su espalda, esperando a que el otro la ayudara un poco para acomodarse, aunque pasó sus brazos alrededor de sus hombros para sostenerse. Una serie de bufidos escaparon de sus labios luego de su fallido primer intento de prácticamente saltar sobre él, hasta que al fin lo logró.

¿Se caerían? Esperaba que no, gritar no le agradaba. –Entonces… ¿Debería agradecer a tu madre porque soportes bien mis exigencias y gruñidos? – preguntó afianzando el agarre de sus piernas. Y apegando su rostro al costado del rostro del otro, se atrevió a darle un sonoro beso cerca del oído. –Tus recuerdos suenan agradables… Te envidio. – le confesó y apoyó la barbilla en el hombro ajeno mientras se recargaba sobre él. Hacía siglos que no se sentía tan… protegida, como cuando estaba con Sihtric, y eso que solían terminar discutiendo o compitiendo. Pero, eso no quitaba que en el fondo si supiera que los problemas eran meros detalles, y que él realmente cuidaba y cuidaría de ella. Sí, llegar a la conclusión de que era un extraño sentimiento parecía ser lo común esos días.

Miró luego hacia la distancia, todo se veía bañado de blanco. Y por alguna razón la imagen de la nieve manchada de rojo le provoco un estremecimiento. –Acabo de imaginar la nieve teñida de rojo, una agradable escena. – comentó en tono bajo. No entendía por qué le había dado por recordar cosas sangrientas, seguramente volver a pensar en su progenitora. –Pero... Tenerte cerca siempre es un poderoso agente distractor, ¿Sabías? – se dedicó entonces a mirar las formas del hombre, bastante interesada en cada detalle. Su oreja estaba bastante cerca así que dio una certera y directa lamida por el borde de su oído, acomodándose luego en el hueco entre su hombro y cuello riendo levemente.

Siht, quiero saber más de tu infancia y bueno, todo de ti. – le pidió y sonrió más animada, restregando ociosamente la cabeza contra él. –Lo que quieras contarme claro. Por ejemplo, ¿Jugabas con tus amigos? ¿Te mal portabas? ¿O eras un buen niño? – añadió luego, esperando que el otro quisiera hablar con ella de eso. Él ya conocía a sus amigos, de hecho hacía unos días habían estado con ellos, pero, Cáech seguía siendo una caja de sorpresas para ella y seguramente lo sería mucho tiempo. Pero, ella agradecería cualquier aclaración en el camino. Así que guardó silencio a la espera de algunas confesiones, no quería usar veritaserum en su novio, así que prefería que él mismo le comentara. Recordó una reserva que tenía bien guardada por ahí y sonrió de medio lado aunque el mago no la veía.


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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Sihtric Cáech el Dom Dic 07, 2014 4:08 pm

Tener sus brazos alrededor de los hombros como en ese momento le resultó más grato de lo esperado, y sería mentir decir que no le causó cierta gracia el escuchar unos cuantos quejidos de su parte al intentar engancharse a él. Sin embargo, lo reservó para sí y en cuanto sus piernas estuvieron en posición enganchó las manos a ellas para darle el soporte necesario. –Sí, muy probablemente. – contestó sonriente al escucharla reconocer que era exigente, aunque no la consideraba precisamente gruñona. El beso cerca del oído lo tomó por sorpresa, haciéndole apretar los ojos por un segundo, de hecho consiguió alterarlo un poco, no estaba acostumbrado a que fuese tan cariñosa con él. Un nuevo e interesante descubrimiento para la colección del día. Sin embargo, tendría que dejar la emoción del momento para mas tarde, ya que el comentario que siguió al beso le resultó extraño, consiguió dejarlo pensativo pues nunca había considerado su infancia como algo envidiable.

Y con la necesidad de preguntar al respecto empezó a caminar con cuidado a través de la nieve, atento a las palabras de su chica. Mantenía la vista en el camino que recorría y no fue hasta que le fue compartida una inesperada visualización que alzó la mirada al panorama en general. Sonrió, gustaba de la combinación de rojo con blanco puro aunque no estaba muy convencido del tono utilizado por Annwyn en ese fragmento de “imaginación”. Frunció ligeramente el ceño, le disgustaba estar tan poco familiarizado con los pensamientos de ella y probablemente lo peor era saber que no se trataba de un aspecto que se puliera de un día a otro. Por más desbordados que fueran sus sentimientos por la profesora, seguía siendo incapaz de darle el soporte necesario, no podía sin estar primero en su mismo contexto, por mas distractor suyo que fuera. Escucharlo indudablemente removió algo en su interior, pero él quería ser mucho más que eso.

No se percató de que le observaban detenidamente por estar pensando en otras cosas, así que el húmedo recorrido en el oído además de sorprenderlo consiguió hacerlo estremecer, cancelando incluso antes de empezar el comentario a sus últimas palabras. Si lo que quería era tenerlo inquieto, definitivamente lo estaba logrando. A pesar de eso, no fueron las caricias las que le hicieron poner poco menos atención en su andar y no prevenir un pequeño desnivel en el terreno, sino el requerimiento que se le hacía. –¿Mi infancia? – estaba extrañado y mientras su memoria refrescaba viejos momentos vividos, el profesor confirmaba el suelo con la bota derecha antes de reanudar sus pasos.

Imagino que te refieres a los años previos a Hogwarts.– empezó un tanto serio, la verdad era que no acostumbraba a volver tan atrás en el tiempo, pero ya parecía algo tarde para mantener en las profundidades ciertos aspectos de su vida personal. Y es que era inevitable el no relacionar su infancia con ese hombre, aunque hubiese estado ausente casi todo el tiempo. –Amigos… No, prefería leer algo útil en algún sitio. Mientras se tratara de aprender algo nuevo podías conseguir toda mi atención, pero el resto del tiempo… seguramente fui un dolor de cabeza para Egwina. Pero me soportó bien.– intentó mirar a la rubia por encima del hombro, con una gran sonrisa en el rostro, porque la verdad era que nunca se había arrepentido de hacer unos cuantos desastres por aquí y por allá. –Solía recriminarle algunos detalles, después comprendí que hacerlo era una pérdida de tiempo y no podía estar siempre en guerra con mi única familia. – tanto su semblante como la entonación en la voz se tornaron indiferentes.

¿Qué me dices de ti? ¿Siempre has sido tan letal? Ser la menor de tres hermanos debe tener sus ventajas. – ¿o desventajas? Naturalmente no tenía mucha idea de cómo era el tener hermanos, pero no la imaginaba como una pequeña sumisa a las órdenes de sus mayores. A unos cuantos metros se encontraba un grueso tronco que podría servirles de asiento si le quitaban la nieve de encima, así que aunque la textura del terreno no le permitiría ir tan rápido como le hubiese gustado, Sihtric emprendió carrera en esa dirección.



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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Annwyn Lancaster el Dom Dic 14, 2014 4:48 pm

Le devolvió la sonrisa, feliz de saberse con nueva información del profesor. Quería preguntar qué había pasado con el padre del hombre pero algo le decía que si el otro no lo mencionaba era porque prefería evitar el tema y ella, aunque muriera de curiosidad, intentaría respetar ese silencio. Hasta que se hiciera insoportable claro. –¿Recriminar detalles? – no lograba imaginar que detalles se pudieran recriminar a los padres, aparte de una clara falta de atención y ausencia total. Que linda era la infancia, ¿No?

Afirmó su agarre y se reacomodó sobre el hombro que era también suyo. Mientras meditaba en la pregunta que Sihtric le había dejado. Una sonrisa algo más tranquila se posó en sus labios sumiéndose en sus recuerdos, aunque primero tenía que reclamar. –Yo no soy letal Siht, no tengo culpa de las debilidades del resto. – señaló con sorna y meditó seriamente en distraer su atención con otra caricia, pero, de momento se concentraría en responder a las dudas del hombre. –Antes de Hogwarts sólo tenía de amigos a mis hermanos y cuando entré al colegio pues… Ya los conociste. – comentó vagamente, recordando a sus fallidos y traicioneros excompañeros, y amigos claro.

Aeron, el mayor, hacía de padre y bueno, con Rhys somos más como hermanos, de esos que discuten. – hablar de su familia con Cáech era toda una novedad, aunque ya los había mencionado otras veces. –Era divertido porque como era la menor me cumplían algunos caprichos, el problema es que me cuidaban en exceso y era una molestia. – bufó lo último, recordando también los problemas que le había traído tener a sus hermanos siempre tan apegados. –Como me crié con ellos nunca fui buena para tratar con niñas… Así que amigas ni de qué hablar, y mis primeros años pensaba que hubiera sido mejor nacer como niño, así al menos podría jugar como ellos. – si, habían sido amables, pero no todo lo podían hacer con ella.

Y así había surgido su temperamento algo, bastante, rudo. Y es que para defenderse como la única niña en un mundo de hombres, no se podía hacer otra cosa. –Supongo que a eso te refieres con letal. – agregó finalmente cuando ya estaban por casi llegar a un tronco algo grueso y con una capa de nieve encima. –Si te cansas de mi puedes bajarme por aquí, sólo no me dejes caer o te golpearé. Eso también me lo enseñaron mis hermanos. – bromeó con lo último, aunque era una verdad a medias. Sí que sabía pelear a golpes, tal vez no era la mejor de las características suyas que debía dar, pero ya lo había dicho.

Su mente comenzó a resumir los escuetos datos que el otro le había entregado. ¿Siempre sería así de cerrado? A ella le gustaba saber cosas, y que no le compartiera mucho le afectaba. Pero al no saber como decirlo o sentirse inútil por preguntar en exceso, se callaba. Si, Merlín sabía que ella si podía guardar silencio de vez en cuando. –Entonces eras un niño rebelde y problemático, y bastante solitario, suena divertido. Y supongo que en Hogwarts te volviste sociable, recuerdo haberte visto una que otra vez con un séquito de niñas y también algunos bravucones. – no sabía si habían sido sus amigos, pero ella rodaba los ojos con su conjunto de amigos al ver pasar a las serpientes. Quién diría que ahora estaría montada sobre la espalda de una de ellas y sintiendo latir su corazón si el otro le decía algo que le removiera el frío que solía tener dentro. Y otro sin fin de sentimientos a los que ella no estaba ni por asomo acostumbrada, como ese pequeño tinte de odio que le sobrevino al dar una repasada a la fama que tenía el hombre, antes de que comenzaran a salir falsamente, de tirarse encima a cuanta bruja pasara. Gruñó en voz alta sin fijarse y apretó un poco más el agarre. ¿Notaría el otro que intentaba ahorcarlo? No, no, mejor que soltara un poco los brazos.


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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Sihtric Cáech el Lun Dic 15, 2014 6:52 pm

Guardó esa pequeña pregunta para después. Por si misma tenía un peso considerable y de alguna forma sentía que era un punto que tarde o temprano tendría que exponer para ella, pero de momento se aseguraría de registrar en sus pensamientos las palabras que amablemente su novia le compartía. Oh, pero claro que Annwyn era letal y en muchos sentidos, el que lo negara consiguió sacar una sonrisa al hombre, una que se atenuó ante el recordatorio de los amigos de la dama. Sí, ya los conocía, y eran… bueno, muy peculiares. Después de tratarlos un poco, podía decir con toda seguridad que ninguno de los dos le agradaba, pero al menos, tenía la impresión de que defenderían a su amiga a capa y espada, como buenos mosqueteros.

Después de la siguiente explicación referente al trato con sus hermanos creyó entender un poco el comportamiento de la señorita, lo que sí le resultó extraño es que en algún momento de su vida considerara mejor el pertenecer al sexo opuesto. Negó con la cabeza ante ese comentario, le sorprendía que semejante mujer pudiese haber pensado algo como eso, aunque hubiese sido en su pasado. –¿Lo ves? Sí eres letal.– afirmó con una sonrisa haciendo amago de girar el rostro para verla, pero en vista de que ya habían llegado junto al tronco, se giró para darle al espalda a éste, aunque no la bajó todavía. Al contrario, afianzó el agarre a sus piernas, dedicando unos minutos a recorrer visualmente el escenario. Sí, definitivamente le gustaba la nieve y sin querer, la combinación con sangre mencionada anteriormente por Annwyn volvió a su mente. Ojalá hubiera algo cerca con qué decorar tanta blancura.

Exageras. No era ningún séquito.– Recordó sus andanzas por los pasillos en compañía de cierta rubia que se encontró en el partido de quidditch y que actualmente consideraba un fastidio, y también a Jefté, a quien deseaba convencer de abandonar el camino luminoso por donde andaba. El resto de estudiantes que le acompañaban no valían la pena aunque de una u otra forma conseguía sacarles algún provecho. –Pero sí, me hice “sociable”. Había gente interesante con quien pasar al rato, aunque debo decir que no extraño esos tiempos. – aseguró, sintiendo casi al instante presión extra por parte de los brazos que lo rodeaban, ¿se había cansado o era por algo que había dicho? Porque obviamente escuchó su voz quejándose cerca de su oído. – Representabas demasiada competencia, no podía ir y buscarte “amistosamente”. – comentó creyendo que por ahí iba el asunto. Y no mentía, mas de alguna vez dedicó insanas miradas a una adolescente Lancaster, pero en ese entonces esperaba que el mundo fuera hacia él. Curiosamente, nunca prestó atención al par que solía acompañarla.

Respiró profundo, aún con la vista al frente. –Sobre la pregunta de antes…– ¿Cómo esperaba que ella tocara el tema de la madre que nunca había mencionado, si él también se guardaba ciertos datos? Confiaba plenamente en ella, ya era hora de que se notara. Sabía que en cierta forma se había retomado el tema escolar por simple “amabilidad”. Pero con él no necesitaba contenerse, prefería que fuera directa como siempre sin importar el asunto que trataran. – Guarda relación con mi padre: John Ethelweard.  – el nombre siempre lo pronunciaba con orgullo –El día que lo conocí fue también el último que lo vimos con vida. – con cuidado se agachó lo necesario para que su domadora pudiese bajar sin complicación alguna y en cuanto estuvo abajo giró hacia ella, buscando inmediatamente su mirada y acariciando con delicadeza una de sus mejillas. –Mortífago consumado. Solo se paró en casa para intentar reclutar a mi madre y llevarla con él a la última batalla de esa guerra, ella se negó por… obvias razones y la siguiente noticia que tuvimos de John fue que había sido encerrado en Azkaban una vez que todo terminó, pocos días duró con vida ahí dentro. Al principio le recriminé a mi madre el no haberlo acompañado, quizá juntos habrían tenido mejores oportunidades y él no habría terminado de esa manera.– lentamente se había ido inclinando hacia los labios ajenos y aunque su intención estaba clara y seguramente sería bien recibido, se detuvo en el último instante. Desvió la mirada un instante, mas no se apartó. – Era un niño algo estúpido y estaba enojado con ella, en ese entonces no me detuve a pensar cuánto sufría ella, con o sin mis reclamos. Afortunadamente no duré mucho en esa postura y me ocupé en lugar de perder el tiempo. – sonrió casi sobre sus labios. Hasta donde recordaba nunca había contado los hechos a esa profundidad con nadie, se sentía extraño y no estaba muy seguro del sabor que esas memorias le dejaban hoy en día. – Nunca me dio su apellido y cuando sus ojos se fijaron en mí no había rastro de aprecio. Aún así me habría gustado conocerlo. – Nada que tuviera solución. Tomó lentamente los labios de su amada, disfrutando con calma de la delicia que besarla siempre le proporcionaba. ¿Intentaba librarse del nublado humor? Muy probablemente.



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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Annwyn Lancaster el Miér Dic 31, 2014 9:26 pm

Sus brazos soltaron la presión cuando escuchó lo de ir y buscarla. Saberse mirada desde hacía ya años atrás por un joven Sihtric le daba una extraña sensación. ¿Ego? No lo sabía bien, pero no era nada desagradable. –Lo bueno es que de todos modos nos encontramos. – comentó por lo bajo y buscó con la vista el punto al que Sihtric miraba, mientras volvía a hablarle. ¿Ahora si le diría las cosas que ella quería escuchar?

No sabía cómo prepararse mentalmente para lo que fuera que quisiera decirle el hombre. Y se quedó con los labios abiertos de la sorpresa al escuchar el nombre del padre de ¿Cáech? ¿Ese no era su apellido? A punto estuvo de interrumpir pero prefirió cerrar bien la boca mientras bajaba, aunque tenía la mirada perdida y el ceño ligeramente fruncido mientras esperaba y escuchaba el resto de la explicación. Esto si que era toda una revelación, además de un dato que no estaba en sus libros ni por asomo. ¿Sihtric Ethelweard? Parecía sin duda el nombre de un extraño.

Se apegó, con un extraño sentimiento todavía, a su mano cuando esta le regaló una caricia, y lo miró ya más calmada cuando él al fin se decidió a explicarle con detalle la situación. Todavía estaba sorprendida, y aparte de murmullos de asombro, ningún otro sonido cruzaba su boca mientras escuchaba la historia. El padre de ella, por otra parte, no había alcanzado a participar de toda la guerra. No en la última batalla, pues su madre había muerto antes. Se sorprendía ahora al saber que Siht había también perdido algo importante en esas mismas fechas, incluso si era un progenitor que nunca había estado para él. ¿No era lo mismo entonces? Los dos sin padre…

Ese tipo de cosas de la vida, casi coincidencias, la dejaban algo turbada. Suspiró contra los conocidos labios y se apegó a los mismos con cariño buscando el calor que había perdido no tan sólo por el gélido clima, también por un sinfín de recuerdos que ahora entremezclaba con la verdadera historia de Sihtric, una de la que ella no había tenido idea hasta ahora. ¿Cómo debía sentirse? Luego de una suave mordida se separó sólo un poco, cuidando de seguir rozando la boca ajena, y clavando los ojos fijamente en los del otro esperando que le devolvieran el brillo que tanto adoraba. –Gracias… Por confiar en mí. – supuso, claro, que pocos conocían el dato y por lo mismo se sentía, extraña, pero bien. –Nunca me hubiera imaginado lo que me comentaste, puedo ver que lo superaste bien. – dijo mientras subía una mano, sosteniéndose de él, para acariciar su oído y peinar un poco su cabello como si no estuviera parada sobre un tronco a medias congelado.

¿Es por él que estás tan ligado a la causa? – preguntó entonces sintiendo por unos segundos el peso de la marca que ambos llevaban en el brazo. Todo cobraba sentido si lo ponías así sobre la mesa. ¿Cómo si no? Ella también hubiera reaccionado seguramente de esa manera. Aunque una parte de su persona quería pensar como lo había hecho un pequeño Sihtric, ¿Qué hubiera pasado si la madre lo hubiera ayudado?

Seguramente ambos estarían muertos y el niño habría crecido sin nadie. Suspiró y se le abrazó por sobre el cuello, le dio un contundente beso en plenos labios y luego fue besando su rostro hasta quedar con la mejilla pegada a la suya, si él no la agarraba iba a quedar colgando pero no se preocupaba de eso en dichos momentos, no, su vista estaba clavada en la nieve y en una escena que no podría olvidar sin importar los años que pasaran. –Ese mismo año fue cuando la encontré muerta sobre la nieve. Ella todavía respiraba, y había tanta... Tanta sangre, yo tenía creo cuatro años así que sólo son recuerdos vagos. – sonrió infinitamente triste, sólo porque el otro no la veía, y afianzó su agarre. –Me dijeron que fueron muggles, así que decidí que eliminaría a todos los que amenazaban al mundo mágico, sin excepción. Lástima que mi padre no fue capaz de recuperarse, y terminé perdiéndolos a los dos. – y le hubiera encantado conocer a Hywell Lancaster en los años en que todavía no caía en esa terrible depresión. Pero ahora no era más que una mancha oscura en su historial.

Si no hubiera tenido a mis hermanos seguramente hubiera resentido de peor manera no tener a ambos padres. – le comentó y tembló ligeramente mientras se recargaba en él. Eso de la sinceridad siempre se le hacía extraño. –No me gusta atarme a la gente porque siento que las perderé también, pero hay cosas que no se pueden evitar, ¿No? – una sonrisa más genuina tomó parte en sus labios una vez que se restregó con suavidad sobre la mejilla ajena. –Creo que si tu padre hubiera tenido el tiempo de conocerte, estaría orgulloso de ti. – no eran palabras suaves, no viniendo de ella, que desconocía las dotes de dar consuelo a otros. No, estaba siendo simplemente sincera. ¿Sus padres sentirían orgullo por ella alguna vez? No podía dar fe de ello. Ni por mucho que se esforzara. Al menos a Sihtric, le quedaba aún una persona.


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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Sihtric Cáech el Lun Ene 05, 2015 7:35 pm

Esa mordida aunque fue suave, le hizo poner un alto a sus memorias, pues como suele ocurrir, sus pensamientos continuaron visualizando momentos específicos de su pasado, aún si sus palabras habían ya cesado. Sonrió contento ante el agradecimiento, por supuesto que confiaba en ella, absolutamente. El tacto cerca de su oído le provocó un ligero estremecimiento, quizá fuese difícil de creer pero aún se sorprendía al recibir ciertas caricias. Ella lo hacía sentir tan diferente… –Así es.– asintió –De ahí viene todo. Venceré donde él falló. – también era una indirecta venganza.

Enseguida recibió con ansias los labios de la rubia y a pesar de que éstos abandonaron pronto los de él, igualmente disfrutó de la repartición de besos con que le recorrió el rostro. En respuesta la rodeó fuerte con ambos brazos por la cintura, anulando así el espacio que los separaba. Hizo bien en darle ese soporte, solo que el primer enunciado que llegó a sus oídos además del desconcierto, le dejó con la necesidad de escudriñar el rostro de la dama. Se removió sin liberar el abrazo haciendo amago de buscar sus facciones, pero evidentemente la postura no se lo permitiría. No insistió, de alguna forma comprendió, que era mejor así.

En ocasiones las cosas son más sencillas si nadie te mira, por lo que aceptó que así fuera, aún si en algún rincón de su ser, dolió. Por supuesto, no se comparaba con lo que Annwyn debió haber experimentado en el instante de su vida que le estaba compartiendo.

Ella. Ya con el contexto casi completo pudo entender por qué la profesora nunca hablaba de su madre y también terminar de asimilar el asunto de su padre. Era ahí donde entraban los hermanos, y ante su mención contuvo la respiración, exhalando lentamente después al mismo tiempo que apretaba otro poco el abrazo, queriendo corresponder a la necesidad de protección que le pareció percibir, deseando confortarla. Aunque quizá fuese solo idea suya.

Desde cierta perspectiva, él había tenido suerte,  sabía que su padre estaba muerto, mas no había presenciado ese fatídico momento. Era mas sencillo, supuso, que soportar el ver a alguien que quieres morir a unos pasos de ti. –Debo admitir que mi imagen de ti se ha modificado, eres más fuerte de lo que ya pensaba. También el concepto en que tenía a tus hermanos cambió. – bueno, ya no los vería sólo como un obstáculo. – Puede que parezca no tener sentido, pero quisiera conocer a tu padre.– Independientemente del resultado, lo consideraba indispensable.

De ahí sus pensamientos enfocaron la posibilidad de que una pérdida les ocurriera a ellos, pero no, no lo permitiría. Daría lo mejor de sí y más, para que ambos salieran victoriosos después de traer la oscuridad y repartir la muerte a quienes lo merecían. Frunció el ceño por coincidencia al mismo tiempo que Lancaster soltaba una última confesión, una de gran peso y que le hizo reafirmar los pensamientos que él recién había tenido. –Espero que no te sientas atada a mi. Si lo pones bajo ese término suena forzado. – aunque tampoco sabía cómo “titularlo” en su lugar, pues estaba lejos de ser experto en asuntos emocionales. –Y siendo sinceros, siempre he pensado que de estar vivo, mi padre me exigiría más. – no veía a John como un conformista y Siht tampoco lo era.

Giró mínimamente el rostro y con gusto intentó morder la mejilla que antes se frotaba con la propia, posando después los labios sobre el oído a disposición de la bruja. –Estaré para ti hasta el último momento, te cuidaré… y también cuidaré mis pasos. Puedes estar segura de eso. – habló bajo pero firme, convencido de lo que declaraba. Y así debía ser, sin dudas. Era consciente de que al ser mortífagos estaban continuamente bajo riesgo, y por ello haría todo lo posible por proteger a la mujer que contra todo pronóstico había conseguido generarle tantas emociones, y por supuesto también debía cuidar sus propias acciones si quería que lo existente entre ambos perdurara y así evitar sufrimiento para cualquiera los dos. Fue en ese entonces, cuando se percató de lo mucho que deseaba pasar su vida junto a ella, todos los años que fuese posible. Descubrirse con esas intenciones lo desconcertó, pero ya no podía ni quería negarlo. ¿Qué pensaría ella al respecto? –Annwyn, eres sumamente valiosa para mi…– habló sin meditar en sus palabras, recreándose con el contacto entre ambos cuerpos. Una mano se deslizó a través de los rubios cabellos de la bruja y sus dedos decidieron que era ahí donde querían estar de momento.



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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Annwyn Lancaster el Lun Ene 12, 2015 2:55 pm

Se sorprendió al escuchar las declaraciones que Sihtric hacía sobre su opinión de ella y de sus hermanos. ¿Más fuerte de lo que pensaba? La idea de verse débil no le hizo gracia, pero se calló los comentarios sin sentido. Más asombro le sobrevino cuando el le pidió conocer a su padre. Hywell Lancaster. ¿Era posible conocerlo todavía? Ella lo dudaba, en su mente, el hombre, siempre había dicho como una cáscara vacía. –Si quieres verlo no tengo problema, todavía se puede hablar con el aunque parece... Ausente. – por supuesto que no le negaría a Sihtric la posibilidad de conocer a su padre. Incluso si lo consideraba un caso perdido. Ojalá él hubiera sido como la madre de Siht para supera la terrible pérdida. La diferencia, quería creer, recaía en cuanto había querido su padre a la mujer que  había traído a la vida a ella y sus hermanos, por lo que le había comentado Cáech, su señor padre había distado de ser cariñoso.

Chasqueó la lengua cuando su novio pareció malentender sus palabras. –Quiero compartir mis días contigo, ¿Que no es eso una especie de atadura? Por supuesto que con pleno uso de mis facultades mentales. Y no me arrepiento. Ya te lo dije la otra vez, no podrás alejarme de ti fácilmente. – Suspiró con pesadez y apretó el abrazo con el que lo tenía agarrado. Si el se sentía sin un lazo que lo uniera a ella significaba que podía dejarla cuando quisiera. Y esa idea no le gustaba, para nada.

Si no fuera por las palabras que vinieron después, se habría sentido perdida. Pero la voz de su hombre la reconfortó, incluso cuando entendió lo que significaba hasta el último momento. No, no quería que llegara ese día... Y su corazón al parecer tampoco pues se había oprimido en su pecho como en contadas ocasiones. –Yo también me cuidare y velaré por ti. La oscuridad se acerca... – una sonrisa ladeada tomó parte en su rostro. Lo único agradable de esa fatídica declaración era que ellos pertenecían a ese lado supuestamente oscuro. Aunque era en realidad el más brillante de todos.

Su pecho se decidió a seguir experimentando novedades. El corazón pareció darle un vuelco al escuchar las palabras del mago. Y desde ese momento, creyó firmemente y estuvo segura, que lo que sentía ella por él tenía justamente el nombre que se había negado a aceptar en voz alta de momento.

Separo un poco el rostro aunque se estaba acostumbrado al contacto de su piel con la suya en climas helados. Era un deleite sentir la tibieza de su mejilla a pesar de que estuvieran al borde de una nueva nevada. Lo miro a los ojos manteniendo una expresión en extremo seria. –Destruiría la posibilidad de un final sólo para tenerte siempre. – le dijo, y como la mujer terrible que era a veces, lo decía completamente en serio. Por más enfermo, extraño e imposible que sonara.

Finalmente volvió a sonreírle y apegó los labios a los del contrario aunque fue un suave roce que mantuvo mientras hablaba. –Siento que en cualquier minuto voy a caer por la borda... No me soltarás, ¿Cierto? – consultó y luego se dejó llevar, impulsándose con las puntas de los pies hacia adelante, sin esperar confirmación alguna, dejándole todo el peso de su cuerpo en el de él. Como la diferencia de altura era notoria, sus pies no tocarían suelo firme. Si llegaban a caerse sería simplemente porque Sihtric perdiera el equilibrio. ¿Qué importaba si terminaban en el piso? Dado que había aceptado el inequívoco hecho; ella sentía que era capaz de amarlo incluso en medio del manto gélido de la blanca y pura nieve.

Lo que era ella, estaba disfrutando casi infantilmente de colgar por unos segundos de los hombros de su compañero. Y una risa suave sirvió para recalcar sus sentimientos. Mientras lo miraba con ojos que parecían también sonreír por sí mismos.


Última edición por Annwyn Lancaster el Vie Ene 30, 2015 9:29 pm, editado 2 veces


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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Sihtric Cáech el Sáb Ene 17, 2015 5:23 pm

A pesar de que Annwyn sonó molesta por un momento, sus palabras le hicieron sentir igualmente bien. Presenciar tal seguridad en ella respecto al asunto que abarcaba lo existente entre ambos encendía en él más deseos de permanecer eternamente a su lado, intensificaba lo que por ella ya profesaba. Escuchar que cuidaría de él… lo llevó a pensar que proponerle un paso más sería acertado pero no era el momento, cuando su entorno estuviera finalmente purgado, entonces evaluaría sus posibildades.

Agradeció internamente que por fin se le permitiera admirar las facciones de la mujer que tanto amaba, pues había empezado a sentir que esa negativa de su parte no era buena señal. Y aunque la rubia se mostraba completamente seria, él sonrió de satisfacción, gesto que se extendió ante la letal declaración de la bruja. Una en la que no existía rastro de duda y aunque sonó efectivamente imposible, Siht tuvo la seguridad de que la mujer lo haría si existiera la manera. –Eso sería perfecto.– confirmó con gusto que la idea encajaba también para él.

Y como si Annwyn hubiese leído en el pelinegro la sed que tenía de sus besos, concedió al hombre suaves roces precedidos por una sonrisa que en definitiva nunca olvidaría. Le gustaba verla sonreír, especialmente cuando esas muestras de calidez se formaban estando solo con él. –Ni aunque supliques te soltaré.– aseguró, y en su mirada se podía leer que no pensaba únicamente en el hecho de sostenerla tras haberse colgado de él, aunque conociéndola, dudaba que bajo otras húmedas circunstancias la chica suplicara por distancia.

Desde luego la sujetó con fuerza puesto que no quería perderla en ningún sentido, y en cuanto consideró que la tenía correctamente en su poder, se apartó del tronco donde antes ella había estado de pie. –Quiero que sumes gratos recuerdos al blanco de la nieve…– dijo animado, no podía negar que se estaba divirtiendo y quería que su chica disfrutara aún más, más de lo que ya reflejaba esa mirada que lo hechizaba sin necesidad de una varita o conjuro. Ni siquiera quería despegar la atención de ella, pero desviando por un segundo la vista hacia un costado alcanzó a ubicar un montículo de nieve que le serviría para lo que estaba pensando. –¿Lista para bajar?– preguntó con media y traviesa sonrisa, dando pasos en reversa para acercarse al punto deseado.

Y una vez que estuvieron frente a una generosa cantidad de nieve acumulada la sujetó con más fuerza,  dejándose caer hacia atrás y en el breve trayecto, reacomodando un brazo para abarcar la espalda de la profesora y con la mano proteger su nuca, aunque quizá era innecesario pero lo hizo en automático. En el instante que cayeron la nieve “salpicó” alrededor de ellos, quienes también quedaron con un poco de blanco encima, además claro, de tener por alfombra otro tanto. Sihtric no esperó ni un poco e inmediatamente giró sin soltar a su dueña hasta dejarla a ella sobre el blanco y acomodarse él sobre su cuerpo. Buscó sus manos y las sujetó con fuerza, abalanzándose sin piedad sobre los labios a los que ya podía declararse adicto. Se hizo un espacio entre las piernas de su pareja para acomodar al menos una rodilla y así frotar cuanto fuera posible en esa zona. Si no fuera por lo helado del clima, seguro habría intentado algo más directo aunque el tener ropa encima no quitaba lo placentero del momento.



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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Annwyn Lancaster el Sáb Ene 31, 2015 9:31 pm

Menos mal que podía comprobar, sin atisbo de dudas, la casi promesa que le hacía el otro de no dejarla nunca. Se dejó llevar entonces por él, sin soltar tampoco su agarre y aunque el abrazo del otro la tenía oprimida no había razones para quejarse. Alzó una ceja en cuanto Siht comentó sobre los recuerdos nevados y asintió animada sabiendo que a él podría darle el poder de animar sus recuerdos y colorearlos de algo más agradable que la oscuridad que tenían los suyos. –Sé que puedes con eso y más. – corroboró a modo de declaración.

La sorpresa si fue escuchar su siguiente pregunta, y comprendiendo el rumbo de la idea el plan le pareció suicidio seguro. –Hey… Dijiste que no me soltarías. – puntualizó dudosa todavía de las intenciones del mago y aunque las ansias por dejarse llevar hasta donde él quisiera que fueran eran muchas, su parte racional le decía que se mantuviera responsable. Pero… ¿Qué daño podría hacerles algo de nieve?

Una exclamación ahogada fue todo el sonido que profirió por la sorpresa de sentir como ambos perdían en teoría el equilibrio y alcanzó a girar el rostro para no romperse la nariz contra la chaqueta del profesor. Una vez estuvieron abajo le sobrevino un ataque de risa por lo infantil de la situación y aunque quería quejarse por el cambio de posiciones, una vez lo vio encima de ella supo que no había modo que prefiriera estar en otro lugar. Tal vez con menos ropa. Pensó mientras un dulce gemido escapaba por sus labios al sentirlo entre sus piernas, pues aunque el roce no era directo su imaginación si era certera.

Los besos eran abrasadores claro. Calcinaban todo lo que había alrededor, le hacían olvidar que su nuca estaba congelándose a causa de la nieve. Acomodó como pudo las manos, ofreciendo algo de resistencia al agarre que más que molestarla la motivaba a esperar que el hombre tomara más de ella. Antes de Sihtric ella había preferido siempre las cosas más suaves, ahora podía considerarse adicta a las demostraciones de cariño más violentas. De hecho, justo en esos momentos tenía unos deseos considerables de marcar y ser marcada de regreso. Como si ya no tuviera suficientes demostraciones de que ambos se pertenecían.

Luego de saborearlo en profundidad, le dio una certera mordida pidiendo algo de espacio y con los ojos entornados por lo bien que se sentía removió un poco las piernas contra la rodilla que amablemente buscaba hacerse espacio entre el tumulto de ropa. Pero eran demasiadas prendas para poder sentirlo directamente y eso le molestaba en sobremanera. –Debiste avisar para venir más ligera. – bromeó mirándolo y relamiéndose los labios mientras su cadera se movía a lento ritmo contra la pierna de Cáech.

Se esforzó hasta lograr liberar una de sus manos y abrió un poco la chaqueta que traía a la altura del cuello, dejando la piel visible tanto al frío como a la mirada de depredador que se gastaba su compañero. Incluso ese detalle le parecía adecuado. –¿Me harías el... favor? – consultó en todos y cada uno de los múltiples sentidos que se le podía dar, pero antes lo jaló con fuerza del cabello y volvió a unir sus labios, esta vez con la clara misión de introducir su lengua en la boca ajena. Lo primero que hizo claro, fue morderlo nada amablemente y cuando sintió el sabor conocido de la sangre sonrió más marcadamente que antes. Y es que si Sihtric Cáech creía que por tenerla abajo iba a dominarla, estaba infinitamente equivocado. Sólo restaba saber si aceptaría el reto; la eterna competencia entre los dos.


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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Sihtric Cáech el Vie Feb 06, 2015 10:16 am

Si se desprendió de los otros labios que también le pertenecían fue por culpa de esa mordida que exigía una tregua, la idea no le convenció pero tenía cierta debilidad cuando Annwyn le “pedía” ciertas cosas. Aunque claro, dependía de las circunstancias. –Si te hubiese avisado estaríamos en mi habitación, sobre la cama y con… vino literalmente encima.– sonrió campante –Tengo una botella de vino… artesanal que quiero compartir contigo.– resaltó el calificativo, estando ya mas que embobado con la lengua de su chica que se presumía sobre los letales labios, “animándose” a la vez por el provocativo movimiento de cierta cadera femenina contra su pierna. A ese paso… corrían el riesgo de terminar mal vestidos a mitad de la nieve.

Lo que no esperó fue la directa invitación a disfrutar de la delicada piel de su pareja. Sí que lo tomó desprevenido, lo suficiente como para que no consiguiera dar resistencia cuando la bruja lo atrajo bruscamente para robarle los labios y un poco más. ¿Se habría resistido de haber leído sus movimientos? Seguro que sí, aunque fuese solo por complicarle las cosas antes de darle autorización para hacer cuanto le apeteciera con él. Mas no era el caso y no tardó en sentir su atrevida lengua invasora en el interior, lo cual pasó pronto a ser la menor de las sorpresas.

Frunció el ceño inevitablemente cuando vino el bien conocido sabor de la sangre, adoraba las mordidas de su parte pero… ¿cómo decirlo? en ese momento él quería el control y tomó esa brusca mordida como un claro acto de rebeldía. Una que no estaba dispuesto a tolerar en ese instante. –¿El favor de donarte mi sangre?– preguntó sarcástico y a pesar de la indignación que su orgullo le dictaba, sonreía de medio lado en respuesta a la retadora sonrisa que ella le estaba dedicando. Acentuó la propia listo para cobrar venganza y tras deleitarse unos segundos más con la escena de su novia sobre la blanca nieve, recuperó el control de la muñeca que antes permitió escapar.

Ese había sido su error: darle oportunidad. Pero esta vez no lo permitiría y con ese fin le sujetó ambas muñecas con fuerza y nulo cuidado. Su impaciente boca se dejó ir directo a la piel ofrecida por Annwyn, dando sólo una larga lamida ascendente que remató rápidamente en su oído y después volvió al punto de partida. –Es tu culpa.– declaró justo antes de clavar los dientes con amplitud sobre el despejado cuello de su chica, mordiendo con todas sus fuerzas, disfrutando con creces la presión ejercida sobre cada centímetro de su carne. Al mismo tiempo restregaba con más descaro la rodilla entre sus piernas, como si realmente pudiera atravesarla y saborear su humedad. De no ser por el alto porcentaje de resistencia que daría la bruja a la primera oportunidad, le habría liberado al menos una mano. Así podría abrirle la ropa y frotar su palma sobre las delicias de la mujer ignorando el frío del clima, se lo merecía. Tenía que amarrarla, definitivo. Hoy o mañana o todos los días. Conseguir unos cuantos juguetes tampoco estaría mal.
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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Annwyn Lancaster el Vie Feb 20, 2015 4:35 pm

La idea del vino artesanal le había secado repentinamente la garganta, y si no fuera porque había logrado probar unas gotas de la sangre ajena tendría todavía la imperiosa necesidad de saciarse. El único detalle es que se enviciaba rápido cuando se trataba de él, justo como ahora por ejemplo, acababa de besarlo con fervor pero no le era suficiente. Gruñó notablemente ofuscada y dispuesta a dar la pelea cuando las conocidas manos le aprisonaron las muñeca, recientemente libre, sin ningún atisbo de caballerosidad.

Bien, si quería guerra eso iba a tener. –Tu eres el que me tiene así y ahora resulta que-!! – un agudo e inevitable grito interrumpió su discurso en cuanto sintió los dientes en su cuello como nueva distracción a sus ideas. Intentó componer su respiración pero sentirlo todavía entre sus piernas no era sano para su salud mental. Una serie de suspiros cortos escaparon por sus labios –C-creo que haré el favor de donarte mi carne, casi me arrancas un trozo. – se quejó algo tarde aunque su cuerpo parecía estar disfrutando considerablemente incluso de la violencia ajena. Sentirlo en medio de sus piernas frotándose con descaro tampoco ayudaba, ¿Por qué tenía que tentarla de ese modo? Si no fuera porque el frío de la nieve la contenía un poco, seguro se derretiría allí mismo o explotaría de indecente calor. Lo terrible era saber que si se daba el caso estaba más dispuesta que negada.

No se vale que me tengas así... – volvió a reclamar y sus piernas se aferraron a la ajena impidiéndole casi moverse contra cierto punto por sobre su ropa. Y le enterró las uñas en las manos apenas pudo acomodar el movimiento de sus extremedidas, si eso no servía para soltarse, tendría que aprender a usar magia sin varita. –Vamos, Siht, no seas rencoroso. – bufó ya casi rogando aunque por poco se muerde la boca por pedirle algo así. Y ya sea que sus uñas desgarradoras hubiesen hecho efecto, o simplemente que tuvo algo de suerte, una vez que tuvo una de sus manos liberada, rápidamente tomó algo de nieve y la hizo colarse por la abertura de la chaqueta del hombre contra su nuca, y allí la aplastó buscando introducir un poco en su espalda con una sonrisa que tenía todo de travesura y nada de madurez mental. Si, se estaba buscando la venganza ajena, pero hasta eso disfrutaba.

Lo tomó luego del rostro aplicando toda la fuerza disponible para intentar separarlo un poco de su cuello, aunque con el efecto de la nieve seguro ya había logrado algo. Al menos ganarse una mirada de molestia, lo que fuera. Apenas sus ojos captaron la vista ajena le lanzó un beso con los labios, uno que dictaba que estaba jugando con él sin importar las consecuencias. –Tómalo como venganza por tener la mitad de mi cuerpo congelado. – señaló aunque no quiso explicar que la otra parte de su cuerpo ardía en deseos por él, por sus manos, su boca y todas las caricias que pudiese darle; incluso las que dolían antes de ser infinitamente placenteras.


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Re: In your eyes ~The light The heat~ || Privado

Mensaje por Sihtric Cáech el Dom Mar 08, 2015 1:21 am

Escucharla renegar era una maravilla. Sus reclamos eran algo digno de recordarse, un incremento automático a su ego, aunque la bruja tuviera mil formas de cachetearle el mismo. Suerte que era masoquista, devoto a cuando viniera de Annwyn. Incluso a sus uñas que no tardaron en dar grito de guerra y hacer de las suyas encajándose en la piel de sus manos. El dolor aunque tolerable, le hizo fruncir el ceño al instante mas se negó a desprenderse de la carne que tanto estaba disfrutando. Lo frustrante fue que lo apresara con las piernas anulando casi por completo el intenso roce que pretendía mantener más abajo por sobre su entrada. ¡Eso sí era crueldad! A punto estuvo de gruñirle por eso y su mención al rencor, pues si uno de los dos estaba de rencoroso, definitivamente era ella. Obvio, el no permitirle frotarse lo comprobaba.

Sintió dos uñas encajarse más en su carne, un leve ardor fue el aviso de que Annwyn alguna semejanza guardaba con los felinos. En la fracción de segundo que le costó remover la mano más herida para evitar que le enterrara aún más las uñas, la bruja consiguió escabullirse de su agarre. Sihtric debió darle más importancia  a ese detalle y no dar por dominable en esos instantes a su novia, pero se confió y el pago fue casi tan helado como una noche en el sofá.

¿Pero qué…?!– Inmediatamente la liberó, apoyándose en tres puntos aún sobre el cuerpo femenino y se llevó a la espalda una mano. ¡Pero de nada servía! La nieve ya estaba dentro de su ropa y así como estaba no podía ocuparse de sacarla. Tardó en mirarla directo a los ojos, su mirado no había estado en ningún sitio en particular por estar haciendo vanos intentos de descongelarse la espalda. –¿Venganza dices?– sí que se la había aplicado, habría esperado un sin fin de contra ataques de su parte, pero uno tan… “inocente” y cruel a la vez, jamás. Rápido se sentó sobre dejando aún en medio de las piernas una de ella, se llevó ambos brazos a la espalda y tiró repetidamente de la parte baja de la chaqueta y camisa confiando en que por ahí caería la nieve. Algo funcionó, mas no lo suficiente.

Bien podrías haberte dado la vuelta para alternar la temperatura…– dijo con ideas muy amenas en mente, donde podía darle calor a profundidad abordándola desde atrás. Lástima que fuese tan poco factible con ese clima, pero visualizar no hacía daño a nadie. La sonrisa de hambriento volvió con travesura a sus facciones, posando la mirada en los orbes contrarios como si le permitiera compartir sus húmedos pensamientos. –En realidad, aún puedes hacerlo...– Oh vaya que sí, pero sabía que Lancaster no se lo pondría tan fácil. Con eso en mente no le quedó otra opción mas que buscar otra manera de desquitarse, porque en muy contadas ocasiones estaba dispuesto a dejarla ganar.

Dispuesto a desatar la guerra volvió a apoyar una mano sobre la fría nieve y a exigirle los labios intensamente. Permitió que pasaran algunos segundos de deliciosos besos y solo entonces le abrió más la chaqueta, todo lo posible. Para suerte del mago sus dedos encontraron botones y no lisa tela, los cuales desabotonó hasta un poco más abajo del busto de su adorada mujer con agilidad adquirida por una constante práctica. Su palma se dejó ir veloz sobre la piel que tenía literalmente a mano, amoldándose con gusto a uno de sus senos.

Por desgracia no podía deshacerse con la misma facilidad de esa última prenda –eterna enemiga– que le impedía disfrutar plenamente con la vista. A pesar de lo que pareciera, no quería que la chica enfermara y como solución encimó su cuerpo en el de Annwyn lo mejor que pudo, dejando el espacio mínimo para que su tacto disfrutara un poco de sus encantos. La nieve que aún quedaba en su espalda era detestable pero con tal de alimentar su necesidad de ella contuvo la infinidad de quejas de todo tipo que tenía al respecto. Solo esperaba no terminar enfermo al anochecer… Sin embargo esa preocupación pasó a segundo plano cuando un ruido lejano llegó a sus oídos. No era su imaginación... ¿alguien se aproximaba?


Última edición por Sihtric Cáech el Miér Mar 11, 2015 6:29 am, editado 1 vez



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