JULIO DEL 2025.
Los mortífagos se han hecho con el poder de Reino Unido e Irlanda, muchos han tenido que huir para salvar sus vidas pero otros han caído en sus garras sin poder evitarlo. El Mundo Mágico ya no es igual, pero una nueva puerta se abre ante los Prófugos en Australia, un país dónde todo es al revés, ¡y nunca mejor dicho!

Únete a nosotros y se parte de la historia.
¡callejón digon!
Últimos temas
» We might not make it home tonight — James.
Vie Ago 26, 2016 2:23 am por James S. Potter

»  Trying to save us ✖ Stavgård, S. [FB]
Jue Ago 11, 2016 11:15 am por I Solemnly Swear

» Nishikigoi | Priv
Mar Ago 09, 2016 3:58 am por Ryuunosuke Ihara

» Tonight is ours // Caleb
Sáb Ago 06, 2016 12:48 am por Alec W. Grayson

» Shut down the streets // Amelia
Vie Ago 05, 2016 11:51 pm por Alec W. Grayson

» A little talk between sisters || Bianca
Vie Ago 05, 2016 6:40 pm por Emma N. MacMillan

» Love is in the air — Priv
Vie Ago 05, 2016 1:00 pm por Raleigh I. Kyagaros

» You can't run forever — V. [FB]
Vie Ago 05, 2016 12:54 am por April E. Goldworthy

» First day of my life - Chasegine [Flashback]
Miér Ago 03, 2016 6:22 pm por Chase Wood

» Viaje de vuelta - Flashback [Chasegine]
Miér Ago 03, 2016 3:11 pm por Chase Wood

vociferadores
TRES AÑOS EN LÍNEA
Hoy, 15 de Junio, cumplimos tres años en línea. Muchas gracias a todos por haber estado ahí con nosotros día tras día, apoyándonos y sacando lo mejor del foro. ¡Por muchos años más!
PRIMER ANUNCIO
Ya está online el primer anuncio después de la remodelación. Para leer más, pulsa aquí. Agradeceríamos la colaboración de los usuarios en el tema.
FAMILIAS PURAS REINO UNIDO
A partir del día de hoy (19-07-16) no se permite la creación de más familias puras en la zona de Reino Unido e Irlanda. Todos aquellos que estuviesen registrados antes del día señalado, sí podrán ser familia pura si así lo desean.

Para las búsquedas: si los personajes búscados llevan el mismo apellido que tu personaje (familia pura) podrán registrarse, si llevan otro apellido diferente (pero también de familia pura) deberás cambiarlo a mestizo o eliminar la búsqueda hasta que admitamos nuevas familias puras.
¡novedades!
administración
I Solemnly Swear es un foro ambientado en el mundo creado por J.K. Rowling, en especial en la tercera generación. Todos los datos aquí escritos pertenecen a la administración y a sus usuarios, cualquier copia parcial o completa será denunciada.

Diseño hecho por Theodore H. Nott, salvo el perfil, que fue creado por Skye para el foro. Las tablillas han sido creadas por y para el foro, no se permite su modificación o utilización fuera del foro.

créditos

All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Annwyn Lancaster el Vie Ago 22, 2014 11:17 pm

You're my downfall, you're my muse
My worst distraction, my rhythm and blues...
9 de Agosto, 23:33 hrs.

Las emociones de ese día todavía se agolpaban con fuerza en su cuerpo, recordaba con claridad que había disfrutado como nunca de torturar a muggles y sangre sucias, incluso se había atrevido a atacar a sus propios alumnos que se habían intentado interponer en su camino. Y técnicamente no llevaba ninguna herida encima, por lo que debería darse por bien pagada, más al menos que otros de sus compañeros.

Luego de la reunión con los demás y de notar que el truco del golpe doble había dado resultado, sintió como si pudiera al fin liberarse de la presión que había tenido los últimos días. Pero, cada vez que tenía que ver de reojo a cierto mago no podía evitar recordar también, el dolor que llevaba guardado en el pecho desde el día que se habían peleado en una simple posada en medio de la nada. Le encantaría decir que lo tenía superado pero no era cierto, sabía fingir, podía hacerle creer al mundo e incluso a él, que todo iba bien.

Pero nada iba bien desde entonces.

Su sed de sangre, traducida en crueldad por gusto era uno de los resultados, aparte claro de su crueldad natural. Y sabiendo eso, que tener esa espina del rechazo de Sihtric en el pecho le hacía daño, aun con todo, no podía evitar preocuparse por él. Sabía que lo habían herido, lo podía presentir, aunque el otro intentara mantener una postura firme.

Difícilmente iría a visitar San Mungo, por obvias razones, así que descartó la idea tan rápido como vino a su cabeza. Su preocupación era tal que planeaba dejar el silencio que se había impuesto entre ellos, sobre todo lo que se refiriera a la relación que ya ni sabía si llevaban. Eso era todavía más desesperante, ¿Qué tenía que decir cuando volvieran a clases? No tenía nada claro pues se había desaparecido ese día aunque no habían terminado el trato formalmente.

Dolía más que antes, pero la seguridad del hombre iba primero. Así que aunque le costó, lo convenció de que la acompañara a esas horas a su casa, para ayudarlo a curar. De antemano tenía claro lo terco que era el otro, pero poco le importaba, si tenía que dormirlo para llevarlo con ella y asegurarse de que estaba bien, lo haría. Aunque no tuviera una explicación racional ni razonable para la preocupación sobreprotectora que la invadía.

Sin mirarlo a los ojos lo sostuvo del brazo una vez se aparecieron en una de las calles de Londres, donde ella tenía su casa. El silencio era tan tenso como siempre pero no sabía qué hacer para cortarlo sin tocar temas que les hicieran sacar nuevamente las chispas. Él le había dicho que no la necesitaba y que lo dejara, y ella también había asegurado que la presencia del otro innecesaria, aun cuando sentía que el aire le faltaba desde que no podía tenerlo a su lado. No podía dejar de maldecir a Merlín por sentirse tan débil frente a alguien más. Se suponía que a ella no le importaba ese tipo de sentimientos que distraían la mente y que causaban líos.

–¿Te duele mucho?.- consultó aunque sabía que el otro se negaría a contestarle, si es que lo hacía, prácticamente lo había llenado de argumentos sobre porqué debía ir con ella a su casa. Y aunque le disgustaba en sobremanera el tener que rogar, lo había casi hecho sólo para quedar tranquila sobre el estado de Cáech. –Sé que no te hago falta, pero déjame darle una mirada.- le comentó aunque se arrepintió al momento al recordar que habían sido exactamente las palabras que más le habían dolido. Al parecer sentirse miserable al lado del mago era su cuota de cada día. Su sonrisa no tardó en apagarse, ni acabando con todos los muggles del mundo podría acabar con esa pesadez que sentía desde que estaban en malos términos. Abrió la reja que daba a la casa que tenía para ella sola y lo observó unos segundos sin decir palabra alguna. ¿Qué tenía que hacer para que no se negara a pasar unos minutos con ella? Saber que otro rechazo la mataría por dentro era lo peor de ese día.


Última edición por Annwyn Lancaster el Sáb Ene 31, 2015 8:28 pm, editado 2 veces


The worst evil is the one unseen

 

avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Sihtric Cáech el Sáb Ago 23, 2014 3:05 am

El trabajo estaba hecho, muggles muertos y Pride bajo el agua. Y sin embargo, en él habitaba una molestia infinita. Parecía increíble que en medio de todo el caos provocado ni un solo hechizo le tocase, pero un estúpido muggle sí acertara con una simple y común arma de fuego. Nada podría haber dañado más su orgullo. Por suerte, el hechizo curativo aplicado por Harfager había conseguido apaciguar el dolor, lo suficiente para soportar  la inmediata reunión después del doble atentado. Se forzó a mantener perfecta postura y un semblante indiferente, pero en el fondo era consciente de que necesitaba hacer algo al respecto.

No le sorprendió que fuese Annwyn la única que se percatara de su condición, solo alguien como ella, acostumbrada a los movimientos habituales del mago, sería capaz de notar la diferencia. La escuchó hasta que soltó el último de sus argumentos recalcando que si estaba herido, debía atenderse. No entendía a qué venía tanto interés pero si bien Siht era terco y orgulloso, no era idiota como rechazar ayuda que desgraciadamente sí necesitaba. Si el tiro le hubiese dado en otro sitio, quizá podría haberse hecho cargo por sí mismo, pero le habían apuntado por la espalda y tan solo habría conseguido maniobrar con deficiencia. No le respondió, mantuvo el crudo silencio, siendo su nula resistencia la única señal de que aceptaba seguirla a su casa. Preferible Lancaster a cualquier otro, pues a pesar de todo, en ella confiaba lo suficiente como para permitirse mostrar las consecuencias de un descuido, un fallo.

¿Humillado? Por supuesto que sí. ¿De qué otra forma se iba a sentir mostrando una herida de ese tipo ante la bruja que prácticamente había barrido con todos los muggle que rondaban cerca del Parlamento? Mejor no abrir la boca, pero se sintió obligado a decir algo, cualquier cosa para no dejar la pregunta de ella en el aire. –Harfager se encargó, como mejor pudo en el momento. – explicó vagamente evadiendo lo que realmente se le preguntaba. El hechizo no era eterno, y el dolor venía de regreso. Observaba los alrededores de la casa, como si esperara que alguien se escurriera entre las sombras. Desconfianza, obvio, nunca había estado ahí antes. Su atención volvió a la dama cuando dejó en el aire un comentario y recordatorio de las últimas palabras que él le había dicho, como si no las tuviera lo suficientemente presentes… Debió decirle algo, aprovechar tal vez para aclarar las cosas, pero admitir en voz alta que lo que sentía era exactamente lo contrario a lo dicho aquella vez… no era fácil.

Claro, una mirada…– exhaló con todo el disimulo posible, resignado a cruzar las puertas que le llevarían a un incómodo momento a solas con ella. Que noche más inusual, al menos esperaba conseguir salir de ahí sin revivir el mal humor de la mujer, ya no quería que las cosas empeoraran entre ellos, si es que eso era posible. Un roce más con Nwyn y su fachada de indiferencia se desmoronaría. Estaba cansado de mentirse  y de callarse y definitivamente el tenerla a un lado no ayudaba en lo absoluto a dejar sentimientos inservible atrás, especialmente cuando la chica insistía en saber cómo se encontraba él. ¿Qué acaso no se daba cuenta del peligro latente que venía cuando poca distancia los separaba?



avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Annwyn Lancaster el Sáb Ago 23, 2014 5:56 am

Suspiró al darse cuenta de que el otro no respondería a su consulta sobre el estado real en el que se encontraba, y pensó por un segundo en la posibilidad de clavarle la varita en la espalda, a ver si con eso se volvía un poco más sincero. Si, era ella, la reina de las falsas la que requería que se evitaran las mentiras. Gracioso, ¿No?

Lo hizo pasar, agradeciendo que no le obligara a rogarle de algún otro modo por su presencia. Se sentía todavía algo eufórica por toda la acción de hacía unas pocas horas, pero eso no quitaba ni disminuía su preocupación por el bienestar del otro. Si le preguntaban diría que se trataba simplemente de la inquietud que sentiría por cualquiera de sus compañeros de armas, pero eso era otra de las tantas mentiras que llevaría encima. La puerta se abrió luego de que quitó los hechizos correspondientes que siempre protegían su hogar, y aprovechó de cerrar la reja con otro movimiento de su varita luego de señalarle que ya podía ingresar al lugar.

Dentro, las luces se fueron encendiendo a medida que ellos pasaban por el pasillo antes de dar con la sala. Todo lucía bastante ordenado, por no decir que parecía inhabitado o al menos no parecía tener nada personal en las cercanías. Y era lo esperable, pues ella no solía pasar mucho en el lugar, sólo en contadas ocasiones, y los últimos días había visitado a su padre y Rhys en la casa familiar para distraer su mente, así que menos rastro de ella había.

No hubo necesidad de encender la chimenea pues todavía se encontraban en verano, aunque la noche estaba fresca. Dejó sobre uno de los sillones individuales la máscara que había portado durante el trabajo realizado, no le costaría hacerla desaparecer, pero no era el momento. Observó las ropas que él usaba, justamente las mismas que ella se cargaba encima e intentó poner en orden las ideas que tenía para no arruinar todo antes de al menos saber el estado de la herida. –Despeja la herida. Iré a ver qué poción tengo a mano.- le dijo con toda la tranquilidad que pudo mientras se desaparecía del lugar para ir a buscar algo de díctamo, lo demás tendrían que ser hechizos dependiendo del efecto que hubiera dejado Persephone con lo que había hecho en el momento de necesidad.

Volvió tras unos minutos, con ropas más ligeras, pues las otras ya estaban prácticamente destruidas con todo lo que habían quemado y destruido, podía sentir la piel tensa por la suciedad, al igual que el cabello lleno de polvo y eso le molestaba, pero no debía preocuparse de esas nimiedades de momento. Observó al mago unos segundos, sin que la viera, antes de carraspear para hacerse notar. –¿Fue un asqueroso muggle?.- consultó mientras buscaba observar la herida. La verdad era que las armas de los muggles no le terminaban de convencer, dependían demasiado de la puntería y podían causar daños irreparables, tal vez no se comparaban a la magia, pero ser una bruja no la hacía inmortal y eso era lo preocupante. Guardó silencio unos segundos volviendo a evaluar las circunstancias, como si mantenerse alerta a las mismas fuera a permitirle remediar en algo la frialdad del momento y del trato que tenían. Incómodo, por donde se quisiera mirar.

Sala:


The worst evil is the one unseen

 

avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Sihtric Cáech el Sáb Ago 23, 2014 9:44 am

Bajo otras circunstancias se habría dedicado a inspeccionar cada centímetro del lugar. Guiado por su curiosidad seguramente se habría asomado incluso debajo de los sillones, pero no, esa no era una noche cualquiera. No podía andar con su actitud despreocupada de siempre. Permaneció de pie por dos cosas. La primera, porque en ningún momento se le había invitado  a tomar asiento y a como estaban las cosas entre los dos… no podía andarse adjudicando permisos solo porque sí. Y la segunda razón, era tan sencilla como que no le apetecía tomar asiento, estaba bien de pie, entre menos contacto hiciera con ella y su entorno, mejor debería estar. O eso se suponía…

Se limitó a observar en silencio cada uno de los detalles a su alrededor, anteriormente había divagado una que otra vez con el posible aspecto que tendría la casa de la profesora, y ahora que estaba ahí, invitado sin necesidad de insistir, no sabía qué hacer… Giró el rostro repentinamente al escuchar la peor pregunta que le podían hacer en aquella noche, ¿realmente era necesario restregarle tanto el asunto? Respiró profundo y resignado… - Sí, un miserable muggle… Adelante, puedes burlarte. – autorizó con notoria molestia y eso que en comparación con las emociones del momento en que ocurrió, ya se encontraba mil veces más tranquilo.

Sin perder mas tiempo, dejó caer la capucha –de la máscara ya se había deshecho con anterioridad- sacándose inmediatamente el manto oscuro que a punto estuvo de dejar caer sin cuidado alguno sobre el suelo, hasta que recordó que se encontraba en casa ajena. –Siento que voy a ensuciar tu casa… - comentó en un fallido intento por recobrar el humor. Le daba la espalda a Annwyn, total, no ocupaba verla a la cara y ella tampoco a él.  «Vaya desastre…» pensó para si mientras se daba a la tarea de quitarse el cinto que con relativo cuidado lanzó al sillón mas cercano, donde igualmente había arrojado antes el manto cargado de polvo. A partir de ahí dejó caer de golpe el resto de prendas que hasta entonces le cubrían el torso, en ese momento odió que la sala contara con tanta iluminación. Se sentía vilmente expuesto agregando entonces otro golpe seco a su orgullo. A ese paso, su ego terminaría extinto antes de que el sol saliera a dar la cara por enésima vez.

Por inercia quiso tocarse la herida, pero el simple hecho de palpar la piel cercana le generó dolor que le hizo contraer momentáneamente los músculos y soltar contra su voluntad un breve quejido. –Maldito Bastardo…– La ira amenazaba con adueñarse de sus acciones, le habría venido bien el maltratar o romper algo, algo como muggles inservibles y pestilentes, pero entre aquellas paredes nada podía hacer. Fastidiado dejó caer los brazos sobre sus costados. – ¿Y bien? ¿Qué puedes hacer? – quizá debió hablarle con mas suavidad puesto que iba prácticamente a hacerle un favor, pero estaba enojado, y en momentos como ese ni él mismo se soportaba. Lo cual no tardó en recordar… –Necesito tu ayuda, Lancaster… – admitió tragándose el poco orgullo que le quedaba pues no quería ni podía seguir así. La observó por sobre el hombro en espera de una pronta respuesta y anhelando también el encontrar en sus ojos por lo menos una pizca de lo que alguna vez hubo entre ellos. Era tonto creer que aún existiría algo, pero… una parte de él se negaba a descartar la posibilidad. Su mirada se cargó de pesar, ¿qué clase de mezcla abstracta de emociones le estaba abordando?! No tenía sentido, nada tenía sentido.



avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Annwyn Lancaster el Dom Ago 24, 2014 1:09 am

Frunció el ceño con ligera molestia, pero se contuvo de devolver sus palabras. Él era el que siempre se andaba burlando del resto, y ella en esos momentos tenía todo menos la risa como plan de acción. –No pensaba burlarme…- murmuró aunque probablemente demasiado bajo por lo que el otro apenas si escucharía. Daba igual, los dos parecían pensar lo peor del otro a temporadas.

Lo observó quitarse la ropa e hizo un gesto que el otro no vería, rodar los ojos ante la mención de la suciedad en su casa, no tardaría en volver a limpiar así que no le molestaba la idea. Apenas vio la herida un deje de preocupación mayor se asomó por su rostro que se contrajo ligeramente. Ignoró los comentarios poco amables del otro, daba igual lo que dijera, lo que le preocupaba era el color que estaba tomando la piel. ¿Habría quitado Persephone todos los restos de bala? La idea de que aun tuviera algo de esos muggles dentro le pareció horrible. Dejó sobre la mesa de centro la serie de botellas que había traído, seguramente eran más de las que necesitaba, pero poco importaba.

Su voz fue la única que logró distraerla de su observación y cavilaciones. En cuanto el otro dijo que requería su ayuda su pecho pareció oprimirse y aunque una parte de ella se sentía casi feliz de saberse necesaria para el otro… No le había gustado como la había llamado. Le sostuvo la mirada unos segundos, apretando los labios, sin poder evitar que se traslucieran en sus ojos, por unos breves instantes, la honda tristeza que la invadía por causa de él y de su ausencia en su vida. No tardó en apartar la vista para dejar de humillarse de ese modo. Se movió entonces, acercándose hacia él y sin decirle ni una palabra le señaló el sillón. No podía tratarlo así de pie. –Acomódate ahí, por favor, no puedo trabajar así.- expresó sin más y no pudo evitar darle un leve toque en la espalda para invitarlo a moverse más rápido.

Una vez lo tuvo ubicado se inclinó sobre él, palpando los alrededores de la herida, terminó arrodillándose a un costado del sillón para tener mejor movilidad. Su mente a segundos parecía desviarse del objetivo, pero pronto volvía al punto de que lo hacía sólo por el bien de la salud del otro. –¿Crees que tienes algo dentro todavía?.- consultó sus impresiones, pues era difícil definirlo, pero una minuciosa observación con ayuda de la luz de su varita le sirvió para saber que tendría que limpiar, al menos por seguridad, revolvió entre las botellas que había traído y le acercó una a la mano. –Bebe esto, te evitará un poco el dolor cuando comience a moverme.- explicó esperando que le hiciera caso, era para ayudarlo. Exhaló unos segundos, intentando tranquilizarse, estar demasiado preocupada no ayudaría a su pulso.

La probabilidad de que el dolor fuera insufrible estaba presente, así que intentó distraer el tema mientras movía la varita justo sobre la herida. Limpiar. Era el primer paso, pero estaba casi segura de que el sangrado volvería y para evitarlo tendría que usar rápidamente otro hechizo. Luego la poción que reparara la piel y más tarde un hechizo que evitara horribles cicatrices. El problema fue que el único tema que se le ocurría para hablar, era el que más le dolía, así que con voz resignada dejó salir algo de la sinceridad que siempre evitaba. –Me gustaba más cuando me llamabas por mi nombre...- una vez estuvo la frase en el aire, se dio cuenta de que no se arrepentía de decirlo, le había salido con un tono más personal del que esperaba, pero no tenía caso ocultarlo. La mano libre de la varita acarició por unos segundos la piel antes de comenzar a recitar en un murmullo lo necesario para eliminar todo rasgo de las cosas muggles de la herida del otro. La sangre no tardó en brotar, tal como ella había predicho, pero el mismo flujo ayudaría en la limpieza. Lo cortó luego de unos segundos, pues dejarlo desangrarse sería sumamente estúpido y luego vació unas gotas de díctamo, para que la herida comenzara a cerrar por sí sola. Sabía que la sustancia era cara y difícil de encontrar, pero tener un hermano que trabajaba en San Mungo y que la cuidaba como si fuera una hija más, siempre era útil. –Ya casi está- aseguró, preocupada de que sus dotes de curandera, que no eran precisamente los más profesionales, no fueran los suficientes.


The worst evil is the one unseen

 

avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Sihtric Cáech el Dom Ago 24, 2014 10:02 am

If we ever said we'll never be together
and we ended with goodbye
Don't know what I'd do
I'm lost without you



Nunca había aprisionado tantas cosas al mismo tiempo en su interior, ni él mismo sabía por cuánto sería capaz de soportarlo, porque a cada minuto al lado de ella, se descubría una nueva e intensa emoción. ¿Cómo podía ser eso posible?! ¿Por qué las cosas habían terminado de esa manera?? No lo entendía, no entendía cómo fue a terminar profesando semejante amor por Annwyn…  Ya lo había aceptado, quizá desde antes lo sospechaba pero no fue hasta que descubrió en los ojos de ella algo que interpretó como dolor, que lo reconoció abiertamente. Tan abiertamente como el silencio auto impuesto se lo podía permitir, pero… ¿qué debía hacer ahora…?

Se abstuvo de hacer cualquier clase de comentario. Temía pronunciar palabras prohibidas si abría la boca, así que permaneció en silencio absoluto, dejando que preguntas, comentarios y confesiones repentinas se disolvieran en el aire. Lo último le hizo sentir horriblemente culpable, pues no le había llamado por su apellido con la intención de hacerla sentir mal, sino por… respeto ya que desconocía qué tanta cercanía se le permitiría a partir de la fatídica discusión. Annwyn se había vuelto intocable para él…

Ya había bebido lo que se le pidió sin siquiera revisar qué realmente era. Sin darse cuenta había comenzado a confiar ciegamente en ella, dejándole en bandeja cuanto quisiera de él, sólo que la rubia no lo sabía y tal vez, sólo tal vez, las cosas permanecerían de ese modo. Debía ser lo mejor.

El dolor físico se disparó de un segundo a otro, había caído vilmente en la distracción que la voz contraria bien preparó. Apretó los dientes, tensó los músculos y sus puños se cerraron con fuerza sobre sus piernas. Estaba en sus manos, en más de un sentido, y por eso tenía la seguridad de que su herida sanaría, al menos la física sí… No pasó mucho tiempo antes de que se perdiera en la confusión, para cuando sintió el brotar de su sangre seguido de un quejido de dolor que muy probablemente negaría haber soltado, ya empezaba a cuestionarse si el dolor que experimentaba se debía únicamente a la atención que se daba a la herida o… si también guardaba relación con el pesar que cargaba en el corazón, al cual jamás consideró capaz de latir desbocado por simples sentimientos. Claro, simples y sin sentido, seguramente…

Robó cuanto aire le fue posible una vez que el procedimiento estuvo por finalizar. Naturalmente se había mentalizado para el tratamiento poco amigable, pero nada conseguiría hacerle lo suficientemente insensible para no terminar adolorido en la zona a pesar de ya haber sido curado hábilmente. –Gracias…– murmuró levantándose al instante sin saber siquiera si hacía falta que le aplicaran algo más. Tentado estuvo a mirarla, pero se detuvo en el último segundo. Inmóvil, sin saber qué más hacer, sintiendo la necesidad de hacerle saber cuánto la extrañaba a su lado, porque las ansias e impotencia le carcomían desde aquella tarde en la posada. ¿Debía sincerarse? No… No podía, no debía, eso jamás… ¿para qué???

Su mente se lo repetía, pero el cuerpo y el corazón le ignoraban, tomando la drástica iniciativa de ir y reclamar lo que más querían: una parte de ella, por pequeña que fuera… Desesperado  y a punto de ceder a la ira que también guardaba dentro se había agachado levantando sus ropas. El brusco movimiento le causó dolor en la espalda pero dadas las circunstancias no importaba. Especialmente porque su atención ya no estaba en las prendas que acababa de recuperar, sino que se sumaba a la devoción que incapaz de ocultar por más tiempo fue a depositar en los hermosos labios de esa mujer que lo traía de cabeza. Fue rápido, ágil, en cuestión de segundos había girado y plantado una rodilla en el suelo frente a ella, lo suficientemente cerca para apoderarse apasionadamente de su boca. Sin permiso ni limitaciones. Fue un beso fuerte y profundo desde el principio hasta el final, sus ojos no se atrevieron a buscarla hasta casi finalizar, cuando la delicadeza hizo acto de presencia, avisando el término de aquel arrebato emocional. No quería soltarla, necesitaba tocarla, sentirla y creer que sería capaz de hacerla suya por lo menos unos segundos más, para después…  perderla definitivamente. En cuanto cortara el contacto, la tristeza estaría ya lista para hacerse con el control del hombre, ¿pero qué más podía hacer? Partirse las recién descubiertas emociones, incinerarlas y dejar que la soledad hiciera con ellas lo que mas le apeteciera... ¿Estaba listo para el rechazo? Definitivamente no, nunca lo estaría.



avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Annwyn Lancaster el Dom Ago 24, 2014 6:37 pm

Su mano tembló por un segundo al escuchar el sonido adolorido del otro, tal vez le estaba haciendo más daño en vez de curarlo. Pero continuó hasta que ya sólo le quedaba practicar un hechizo para la cicatriz de guerra. Un seco agradecimiento fue lo único que recibió antes de poder mover la varita de nuevo sobre la piel que adoraba en secreto y se quedó allí, de rodillas tras él, sin poder moverse. Quería decirle que faltaba todavía, y extender el momento de tenerlo cerca lo que más se pudiera. Pero, parecía demasiado pedir para el mago que ya estaba preparándose para irse definitivamente de su vida. Y Merlín era testigo de que ella no quería perderle todavía.

Apretó los labios ya resignada por palabras que no podría decir, porque rogar no parecía ser lo suyo, aunque le quemaban en la punta de la lengua. De un segundo a otro la situación dio un giro monumental y su sorpresa la hizo mantenerse quieta con los labios del otro encima de los suyos por unos instantes. Por un segundo creyó que se había embriagado sin darse cuenta, o que la habían hechizado, porque la situación carecía de lógica. Sin embargo, detenerse a meditarlo cuando los labios del que quería la reclamaban, era aún más idiota.  

No tardó muchos segundos más en corresponder con iguales ansias por todos los sentimientos que tenía reprimidos, pero más temprano que tarde la suavidad del otro le dio aviso de que pensaba retirarse y sintió el dolor naciendo en su vientre y acomodándose para siempre en su pecho. No sabía lo que significaba la palabra amor, ni creía haberlo sentido alguna vez, pero era probable que se pareciera al cúmulo de emociones que tenían tanto de dolor como felicidad por algo tan simple como ver al otro. Se separó sólo un milímetro mientras dejaba su varita sobre la mesa y levantó ambas manos para tomarlo con infinito cuidado de las mejillas, como si creyera que fuera una aparición que si se movía muy brusco desaparecería. Sus dedos se encargaron de acariciarlo mientras sonreía, sinceramente, aunque la tristeza ya parecía haberse enterrado en lo profundo de sus orbes.

Su mente, traicionera, la llevó a recordar la figura de su madre y la razón por la que evitaba mantener relaciones profundas con otros. No la había perdido sólo a ella ese día, también había quedado sin padre y muy seguramente si no hubiera tenido a sus hermanos la vida para ella habría sido infinitamente más deprimente. No quería perder a nadie de nuevo. Pero allí estaba, al borde de ser abandonada de nuevo aunque esta vez la muerte no fuera la causa y tenía el ligero presentimiento de que le iba a doler casi del mismo modo o más pues tendría que seguir viéndolo mientras su mente le recordaba que podría haber sido suyo.

Vivir con remordientos no era lo suyo, no era una mujer sentimental, pero Sihtric hacía que aparecieran partes de ella que creía congeladas en el hielo. No pensaba rogarlo para que no la dejara, ni quería aclararle que él había sido el único en pensar que ella no lo necesitaba, tampoco planeaba decirle que se estaba muriendo lentamente y cada día desde que estaban en malos términos. No, ella no debía decir nada que la delatara.

–Quédate conmigo… Por favor.-

Su boca, poco razonable como siempre, prefirió dejar todas sus intenciones tiradas en la basura, junto con su notable orgullo, si fuera más sensible seguro se habría puesto a llorar, pero quería creer que el profesor no la tenía tan mal todavía. El miedo a un rechazo le hizo casi temblar unos segundos mientras volvía a apegarse a sus labios, esta vez con lentitud, tal vez así podrían mantenerse juntos más tiempo antes de que se hicieran daño de nuevo. Una de sus manos se movió hacia la nuca del otro para apegarlo más a ella, aunque el contacto seguía siendo suave, buscaba lento pero seguro el darle la profundidad necesaria en un intento casi masoquista, lo tenía más que claro, de grabarse con cada parte de Sihtric que estuviera al alcance.


Última edición por Annwyn Lancaster el Sáb Dic 27, 2014 7:38 pm, editado 1 vez


The worst evil is the one unseen

 

avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Sihtric Cáech el Mar Ago 26, 2014 1:24 am

El tiempo parecía haber dejado de correr a partir del momento en que esas cuatro palabras llegaron a su oído, desde segundos atrás sus besos ya eran correspondidos con ansiedad, pero quizá lo asoció a un capricho de ella, una amable despedida. No fue hasta que lo combinó con su voz que cayó en cuenta de que sus dulces caricias pretendían retenerlo y no probarle por una última vez. Lo cual, comprobó cuando sus mejillas fueron tomadas con tal delicadeza que no pudo evitar cerrar la vista al sentirlas sobre la piel. Aquello era completamente distinto a cualquier otra experiencia pasada, cada contacto le hacía sentir querido, necesitado. ¿Cómo no fue a darse cuenta antes? Tantos errores había cometido en su trato hacia ella, que ahora no sabía cómo pedirle perdón sin que sus palabras fueran puestas en duda. ¿Debía siquiera pausar el momento para hacerse escuchar?

El toque a su nuca le dijo que no, quizá… había mejores maneras de hacerle saber cuánto sentía haber pronunciado cosas que realmente no sentía, ya no había ni el más mínimo espacio para el orgullo. Se despojó de toda aquello que le impedía sincerarse ¿era acaso la primera vez que no temía mostrarse sin máscaras? Sonrió sobre los labios ajenos al darse cuenta de que, en efecto, así era. Siempre había buscado el contacto físico con la única intención de saciar sus antojos, pero con Annwyn, era diferente.

Se presionó contra sus labios aún más y, con toda la dulzura posible se tomó de sus hombros. A pesar de no tener su piel plenamente libre para su tacto, sintió cómo el pecho se le inundaba de profunda añoranza. Debía ser irreal el tener a alguien de tan hermosa esencia justo al frente, una herejía el poder tocarla y adjudicarse sus labios. ¿Cómo podía existir tan perfecta mujer para él? Porque ahora estaba seguro, él la necesitaba, y para su gloria, ella a él. No requería absolutamente nada más.

Me quedaré porque… te necesito… En verdad te necesito…

Murmuró desprendiéndose por segundos de su boca. Enganchó la mirada a la de ella, feliz de ser él quien se reflejara en sus ojos. No podía negarlo, la sonrisa no se lo permitiría, a su lado estaba completo y por retorcido que pareciera, pues ambos acababan de fungir como verdugos en Londres, la capacidad de derrochar cálidos y genuinos sentimientos por el otro estaba más que presente. Ya no importaban los pesares que otros pudiesen estar experimentando en ese mismo instante, pues en el aquí y ahora, no existía nada que no fueran ellos dos. –Annwyn…– la llamó con todo el amor que pudo impregnar en cada una de las letras, queriéndola, anhelando conseguir aún más de la mujer a quien acababa de aprisionar con el brazo izquierdo contra su propio cuerpo. Presionó con fuerza, quizá más de la necesaria, pero es que en ese preciso instante sentirla suya era prioridad así como abarcar cuanto pudiera del cuerpo que tal vez ya no le sería ajeno, pues  quería creer que podía realmente empezar a considerarse su dueño. Por supuesto, estaba dispuesto a entregarse de la misma manera, única y exclusivamente a Nwyn. Sin límites.

De nuevo se encontraban sobre el suelo, en una posición similar a la que usaron en aquel improvisado primer beso que se dieron a mitad de un escenario de campo, pero ahora… ahora sí que podía tomar más de ella y sin dudar lo haría. Apoyó la segunda rodilla y gustoso volvió por más de los calmados besos que hasta hace poco se le obsequiaban. La palma de la mano con que no abrazaba a tan letal bruja fungió como soporte para ambos cuerpos, los cuales bajo guía del hombre fueron a terminar en contacto directo con el suelo. Había cuidado no forzar demasiado el cambio de posición, estando siempre pendiente de los labios a los cuales ya podía declararse adicto, por días había soñado con encontrarse por segunda vez sobre su cuerpo, recibiendo caricias de ese par de manos que por fin habían dejado de sostener una varita. A partir de ahí la magia correría a cuenta de ambos, no por separado sino al unísono y ninguna relación guardaría con la que el mundo estaba acostumbrado a ver. Una magia forjada a base de profundas caricias e inimaginables  sentimientos, ambas tonalidades ya reflejadas en los húmedos besos que el hombre decidió repartir por una de las mejillas de su dama, punto de partida para la ruta que trazó después, lentamente, por toda la extensión de su cuello. Ahí, sobre el suelo, pondría todo su empeño en hacerla sentir amada, en demostrar que ésta vez no mentía, porque realmente la necesitaba, y la necesitaría cada día de su vida.



avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Annwyn Lancaster el Vie Ago 29, 2014 9:30 am

Cards on the table
We're both showing hearts
Risking it all though it's hard

Las palabras del hombre fueron como un golpe directo a su pecho, que sintió que se oprimía con un sentimiento parecido a la felicidad, y por qué no decirle, algo de temor al creer que tal vez estaba escuchando mal… ¿Si la necesitaba? No le sorprendía que se hubieran mentido cientos de veces, pues desde el inicio todo había comenzado como una vil farsa, pero el saber que el sentimiento se había hecho real desde ambos lados la tenía todavía abrumada y confundida. Tener miedo no solía ser lo suyo, pero Sihtric lograba que ella se sintiera automáticamente débil con su sola presencia, y tenía que aceptar, sin más, que no era tan molesto el ceder la seguridad en su vida por tenerle a él.

Una sonrisa más que sincera escapó por sus labios al escuchar que la llamaba por su nombre, perfectamente pronunciado y sin duda cargado de emociones difíciles de explicar. La ansiedad que había sufrido ese día y todo lo vivido se iban acumulando cual bomba al borde de explotar en su cuerpo, pero nada de eso le importó mientras se dejaba guiar, sin queja alguna, primero por los labios de los que creía que nunca lograría saciarse del todo y luego por el cuerpo del mago que lento pero seguro la fue empujando contra el suelo. Cuando su cabeza se apoyó con suavidad en la superficie, y sus piernas se movieron relajadas para estirarse a un lado de las de él, sus labios se cargaron un poco más de coquetería mientras su mano se aprovechaba de ir a pasearse al torso que había tocado ya una vez, pero no había disfrutado lo suficiente.

Esta vez no tenía trabas que la detuvieran, ni deseo alguno de quejarse a pesar de que se encontraban en el piso de la sala de su casa. No esperaba que llegara alguien más a interrumpir y ningún ruido extraño de animales que pudiera matar el perfecto momento en el que se estaban consumiendo. El aire se detuvo para ella apenas el otro se volvió a poner en su cuerpo, y luego exhaló con lentitud, intentando acostumbrarse a la sensación de dejarse querer por ese hombre y a la vez pretendiendo que podría contener las ansias que la embargaban por tener a cada instante más de él. Sus caricias se pasaron hacia la espalda de él, aunque no tardó en recordar que estaba herido y se mantuvo en una zona alta para no hacerle daño. –Avísame si te duele, ¿Si?.- requirió con notable dulzura, a pesar de que el tono de voz duro era lo que solía usar.

Se sostuvo con una mano de su espalda, pues la otra fue a parar a los suaves cabellos de su cómplice favorito. Podía sentir el punto de presión en su cuello, llenando de sensaciones todo su cuerpo a la espera de que continuara mientras oprimía sus piernas, ligeramente ansiosa. El calor comenzaba a elevarse por su cuerpo, y cerró los ojos unos segundos deleitándose en ese único momento que tendría que rogar a Merlín que pudiera repetirse por los siglos de los siglos. –... Sihtric.- pronunciar su nombre entre suaves suspiros de gusto, le hizo sentir mejor, y en un arrebato notable de parte de ella, abandonó la piel del hombre unos segundos para llevar sus manos a su propio pecho.

No sabía si sería mucho, ni que pensaría el otro, pero quería creer que estaban en sintonía y tomaría el riesgo de pedirle más de sus caricias, directamente sobre su piel. No era que planeara entregarse de manera fácil, pero tampoco iba a complicar de más la existencia del otro cuando estaba claro de que la temperatura y las sensaciones lo requerían. Se mordió el labios mientras abría con lentitud la parte superior de la ropa ligera que se había quedado luego de quitarse lo que tenía lleno del polvo de los edificios muggles. Era lo único desagradable del momento, el sentirse sucia, pero no estaba dispuesta a detenerse. –Hace algo de calor.- se justificó mientras le abría paso y vista al inicio de su escote, invitándolo a probar, tal vez de forma más descarada de lo que se esperaba de ella. Una sonrisa traviesa se marcó en su rostro mientras buscaba la mirada de su compañero de trabajo. ¿Le molestaría un poco de cooperación con la causa? Estaba inmensamente interesada en descubrirlo.

Porque desde que había decidido pedirle que se quedara con ella, había descubierto que viviría en el riesgo eterno de dejar brotar los deseos íntimos que guardaba por él, así como una ola de sentimientos que seguramente cuando salieran a la luz serían imposibles de controlar. Y estaba segura de que esa misma infinidad, sería capaz de llenarlo todo...


The worst evil is the one unseen

 

avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Sihtric Cáech el Dom Ago 31, 2014 8:32 pm

¿Existía algo más sublime que escuchar su nombre pronunciado casi con dulzura por ella? Si la respuesta fuese afirmativa seguramente terminaría por sucumbir a una indiscutible felicidad cuando lo experimentara, pero por ahora, escucharla había bastado para hacerle sentir completamente diferente a lo que había sido hasta entonces.  Entreabrió los labios ligeramente al presenciar lo que claramente era un permiso para hacerse con un poco más del cuerpo de su novia. Cierto, debía componer esa parte de la historia, no quería más una farsa pero… ¿recibiría aceptación si se declaraba apropiadamente y con honestidad? Una duda se encajó en su pecho y tendría que atenderla después.

-Permíteme hacerme cargo de… tus problemas de temperatura – le dijo en voz baja pero firme, respondiendo con la misma intensidad en la mirada, sintiendo que en efecto, entre ellos había mucho más que un simple lazo. Se entendían, de alguna forma inexplicable lo conseguían y por ello debía asegurarse de exponer con formalidad cada una de las emociones que por ella despertaba, para no depender únicamente de señales lanzadas mutuamente. Le costó, significó un esfuerzo el soltar esa profunda mirada suya, pero estaba frente a una situación que no dejaría pasar. Apoyado sobre la palma de sus manos, con ella en medio, plantó fijamente la vista en las hermosas curvas que no hacían mas que invitarlo a ceder a la tentación.  Una amplia sonrisa salió a la luz una vez que el saberse autorizado para recorrerle se afianzó en sus pensamientos, inclinándose inmediatamente hacia su piel.

Primero,  tras admirarle por un momento, plantó la lengua justo entre sus senos, en el punto mas bajo que de momento tenía a su disposición y, a partir de ahí, ascendió con un movimiento no muy rápido, tampoco lento,  marcando presión sobre su exquisita piel. Disfrutó cada milímetro, le gustaba repartir su propia humedad y ya que era invitado oficial, ser apasionado en ese sencillo recorrido le fue natural. Acariciaba con la memoria, haciendo caso a las intenciones de su cuerpo. Toda su atención se aplicó al gozo de humedecerle, dejándole una perfecta sonrisa que duraría hasta que sensaciones más absorbentes le hicieran trazar expresiones de infinita satisfacción.

Al finalizar ese trazo de apertura, instintivamente humedeció sus propios labios, llevando por milésimas de tiempo la vista a cruzar con aquella que le complementaba. Quizá fuese por corto tiempo, insuficiente en apariencia, y sin embargo, estaba cargada de encanto, travesura y sí, también enfermos deseos por poseerla. Eso era algo que no quería ocultar, ¿para qué? Quería que la esencia de ambos se mezclara y danzara después por los caminos color carmín de cada uno. Habitar en el otro, y así, no volver a estar solos. Porque merecían tener a alguien caminando a su lado.

-Podemos solucionarlo. – aseguró haciendo referencia a la elevada temperatura que parecía atormentar a la mujer. Por supuesto, el riesgo de que el resultado fuese el opuesto también existía, estaba seguro de que las caricias les harían incluso arder por dentro, pero en cuanto a la clase de calor que aparentemente se hacía mención, sí podía aliviarlo. Dejó el peso sobre su brazo izquierdo y sin consultar abrió con dedos aparentemente serios la ropa de la rubia, haciendo deslizar la tela hacia sus costados. Sus pupilas le recorrían atentamente, soñando con borrar esa otra prenda que hacía de mal tercio entre el pecho de ambos. Frunció el ceño, ¿sería demasiado atrevimiento pedir que se la quitara? Convencido de que debía hacer algo al respecto, bajó el rostro nuevamente, tomando ésta vez con los dientes el borde del escudo anti pervertidos que protegía los encantos de la chica. Desde luego no podría quitarlo sólo con eso, pero al menos serviría para hacer ver su queja con la dueña, un reclamo al que añadió un cambio de postura en sus piernas, acomodando una entre las de ella con cierto toque autoritario. El tirón de la prenda se repitió un par de veces más, y fue seguido por un lento recorrer de la lengua que fue a dibujar el margen entre la piel y la prenda. Mientras subía y bajaba trazando ese camino por sus prominentes curvas no dejó de observarla significativamente en ningún momento, ahora que lo pensaba… ¿por qué iba a esperar? Pasó su diestra por debajo de la espalda de su chica en búsqueda del broche maldito, relamió sus propios labios mientras hábilmente sus dedos trabajan consiguiendo pronto su cometido. Una vez hecho hizo deslizar uno de los tirantes, despejando parcialmente uno de los hombros de la dama, solo que había un pequeño problema… resultaba insuficiente, necesitaba quitarle el resto de la ropa. – No es propio de mi eficiente persona pero… ¿serías tan amable de… - restregó por segundos el rostro sobre su hombro semi descubierto, confiando en que eso aclararía su necesidad. ¿Y si se negaba?



avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Annwyn Lancaster el Lun Sep 01, 2014 11:53 pm

Su respiración no tardó en hacerse más notoria, intentaba por todos los medios mantenerla en un punto normal, pero las lentas exhalaciones terminaron por agitarse a medida que pasaban los segundos mientras que el pelinegro se encargaba de hacer magia sobre la piel de su pecho. Ella lo observaba con interés aunque lo que más podía ver desde esa posición era el cabello y parte de las formas del rostro del hombre. Cada vez que sus ojos hicieron contacto ella no pudo más que sonreírle sintiéndose todavía arder mientras acariciaba justo detrás del uno de los oídos del caballero.

Le gustaba lo que veía cuando podía observar los ojos de Sihtric, y para que negar que también disfrutaba de que esa mirada la atravesara con insistencia y claras intenciones de consumirla por completo. Se rio cuando el otro deslizó parte de su ropa y se encontró con más impedimentos a su exploración. ¿Quería hacerlo sufrir? Tal vez si le hubiera preguntado horas antes, lo hubiera meditado, pero justo ahora parecía que todos sus sentimientos violentos contra el mago se habían esfumado. Lo observó luchar con sus dientes contra el encaje y se mordió el labio a la espera hasta que sintió además su mano colándose por su espalda. La presión en sus senos se deshizo instantáneamente, aunque la prenda seguía cubriéndolos pero ya no los tenía cual viles prisioneros. Volvió a respirar profundamente con los comentarios en la punta de la lengua, pero antes de poder decir algo, el otro se había apoderado de su hombro y lo escuchó pidiéndole ayuda.

Su risa interna subió en volumen saliendo al mundo en un gesto relajado que no solía tener para con los que apenas conocía y su lengua dio una lenta lamida sobre la curva de la oreja del hombre mientras le pedía espacio para poder darle en el gusto. No solía ser consentidora con cualquiera, sólo pocos gozaban de ver ese lado en ella. Pero él parecía ser el que si lo merecería de ahora en adelante. –Creí que estabas bien entrenado en el tema…- bromeó sin poder evitarlo, aunque si se contuvo de terminar meditando en cuantas otras veces el hombre había estado en la misma posición con otras mujeres... La idea le hacía hervir la sangre de malas maneras, así que lo ignoró al igual que solía ignorar los recuerdos de las veces que había estado ella con otros. Les había tomado años encontrarse para arruinar el momento con terribles ideas de los tiempos en que no pertenecían el uno al otro. Porque Sihtric Cáech era suyo, o eso quería creer aunque la oficialidad del asunto seguía turbia en el ambiente.

Sus piernas afianzaron el sentimiento de posesión cuando se apretaron en torno a la pierna que él había dispuesto entre las suyas, no quería dejarlo ir, de ningún modo, y se medio incorporó empujándolo con su cuerpo mientras lo miraba con notables intenciones. –Para que veas que tan amable puedo ser.- comentó aun divertida aunque se notaba que la diversión no era lo único que la embargaba mientras se relamía los labios. Se apegó con profundidad a su boca, con el fin de distraerlo y sus dedos se movieron rápidos sobre ella misma para deslizar las prendas que tenía apenas abiertas y que quedaron estancadas sólo un poco más arriba de sus caderas.

Sus manos finalmente liberaron del todo sus senos, dejando la última prenda olvidada a un costado, sobre la mesa, y su torso se apegó al del mago antes de que el pudiera detenerla mientras repartía juguetonas lamidas y mordidas sobre sus labios. La sensación de la piel contra la piel le hizo estremecer y soltar un ligero suspiro de gusto que le hizo detenerse de sus ansiosas caricias sobre la boca que ya adoraba. Su pecho subía y bajaba al compás de su respiración agitada y una de sus manos lo sostuvo de la nuca unos segundos para mantener todo lo que podía el contacto de sus torsos que parecían igualarse en temperatura.

Unos segundos más…

Pocos segundos después, lo liberó, para separarse un poco. No tardó en cubrirse el pecho con las manos mientras volvía a inclinarse, con cuidado, sobre el suelo, dejando espacio a la expectación. Sentía exactamente lo opuesto a la inseguridad que la había llenado desde que había comenzado la velada y eso la obligaba a creer que podía confiar en él sin arrepentirse, y mostrarse sin sus miles de capas, aunque claro, ahora fuese también algo literal. Sonrió ante la idea de poder unirse no tan sólo de forma mental al mago, pues estaba segura de que sería algo más profundo y que se podría sentir tanto en cuerpo como en alma. –Espero no te cueste calificarme~- invitó con notable coquetería mientras sus manos se deslizaban finalmente para quedar del todo expuesta a la mirada ajena.


The worst evil is the one unseen

 

avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Sihtric Cáech el Sáb Sep 06, 2014 8:03 am

Atesoró cada una de las cálidas muestras de afecto de Nwyn, desde esa traviesa lamida a su oreja que hizo al hombre estremecer por segundos, hasta la presión aplicada contra su pierna cuando la dama decidió sentarse para poder complacerlo y amablemente retirarse la ropa que hacía falta para que su exquisito torso quedase totalmente descubierto. Le costaba un poco creer que después de todo ese tiempo, cuando menos habría pensado que conseguiría acceder a ella, estuviese siendo premiado y con creces por la mujer de quien se encontraba ya prendado. La respiración se le atascó cuando la tuvo fuerte contra su torso, piel con piel, sintiendo la temperatura del cuerpo contrario queriendo sumarse al propio. Los besos apasionados en efecto consiguieron distraerlo, pero pronto consiguió organizar sus sentidos para disfrutar de todo a la vez. De la mano que le sujetaba con exigencia por la nuca, de esa respiración casi tan agitada como la de él que se exhibía en el subir y bajar de los senos que  se frotaban contra su piel, de cada centímetro de ella que conseguía tocar…

Pero no era suficiente, ¡eso no bastaba! Deseaba mucho más de ella, y cuando la mujer se atrevió a soltarse de sus labios, clavó por un momento una inesperada dosis de miedo y desesperación en el hombre. Creyó él que le dejarían, que hasta ahí había llegado el encanto de la noche y que tras esa deliciosa tortura le pedirían que se marchara sin opción a dialogar. Dicho temor debió reflejarse en su rostro, porque a esas alturas no se estaba guardando nada, se dejaba ver tal cual era. Cual fue su sorpresa al presenciar cómo Annwyn volvía a recostarse sobre el suelo casi con encanto, con esa elegancia propia de sus movimientos y que no se replegaba como él habría creído que haría. Que tonto… debía confiar aún más en ella, en su aceptación y entrega.

Bajó la vista un segundo, riendo por lo bajo por su propia estupidez. –A la profesora no se le califica… Se le obedece. – corrigió volviendo a levantar con gusto la mirada hacia ella, sonriendo por la maravilla que resultaba estar juntos y poder compartir cuanto les apeteciera. La observaba desde arriba, sentado como lo había dejado. – Así que… Tu dirás si algo no te complace. – Dispuesto a disfrutar de las circunstancias y de hacerle adorar esos momentos a su lado, dio paso libre a sus necesidades, aquellas que creía al mismo tiempo la llevarían a ella hacia los límites de la satisfacción.

Sus piernas… No recordaba haberlas acariciado antes. Se dio a la tarea de retirarle el calzado, rápido pero con precisión, inclinándose luego sobre ella para enganchar ambas manos al borde de su pantalón y dando un fuerte tirón lo hizo bajar hasta la mitad de los muslos. La piel a la vista lo distraía parcialmente, pero consiguió seguir con su objetivo haciendo deslizar la prenda hasta terminar de quitársela y dejarla a un lado. Ascendió entonces con ambas palmas desde sus pies hasta las rodillas, mordiéndose el labio inferior para contener la tentación de irse a besos sobre la suave piel recién descubierta. Quería, y estaba seguro de que ella no se lo impediría. Pero tenía otra cosa en mente.

Con la seriedad de alguien que busca perfección en sus acciones, enganchó los brazos a cada uno de sus muslos, abriéndole las piernas para poder acomodarse entre ellas, aún de rodillas. Una vez echo, sonrió con suficiencia. –Disculpe Usted las molestias, Señorita. – pidió con matices de juego en la voz al mismo tiempo que plantaba su mano derecha en el bajo vientre de la dama, subiendo lentamente con marcada presión sobre su torso, buscando la mirada de ella por lapsos cortos de tiempo. Necesitaba corroborar si también disfrutaba. Al llegar hasta su pecho cambió de mano, la izquierda la acomodó sobre su seno derecho presionando con fuerza, pues la derecha de él tenía una misión distinta: hacerse con el control de la muñeca izquierda de la bruja. La cual sujetó con fuerza acercándola a sus propios labios. El estarse apoyando sobre ella le permitió posicionarse un poco más a su altura, lo suficiente para que no perdiera detalle de cómo lamía lento y firme la marca propia de los mortífagos. Una y otra vez, agitado y diluyéndose en placer como si fuese otro punto erógeno el que atacaba con tibia e insistente humedad.



avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Annwyn Lancaster el Vie Sep 12, 2014 2:11 pm

Dudaba que pudiera hacer algo que no la complaciera y eso sólo si se dedicaba a abandonarla o dejarla ir de nuevo. Pero no quería pensar en ese tipo de tristezas que había sabido mantener dormidas hasta que llegara Sihtric a su vida. La tomó por sorpresa cayendo el otro se dedicó a quitarle más prendas de ropa, dejándola ya sólo con lo que tenía cubriendo su intimidad y más expuesta que antes a los ojos que la recorrían. No le importaba el fresco de esa noche pues su cuerpo ya había decidido que no bajaría de cierta temperatura, y que probablemente esa misma sólo iría en aumento a medida que avanzara el contacto.

Las manos de Sihtric le gustaban, lo había descubierto desde que se acostumbró a que la tomaran de vez en cuando, sobretodo en público. Y aunque no pudo tenerlas durante un tiempo la añoranza seguía siendo la misma. Ahora esos dedos, con calidez y suavidad iban subiendo por ella. Rio para cortar la tensión del momento cuando el otro se instaló justo en medio de sus piernas, que ella intentó acomodar lo más tranquilamente posible, aunque ese sentimiento pacífico no parecía estar invitado a la cena de esa noche. –No es ninguna molestia, sólo que ahora estoy en desventaja.- anunció sabiendo que el otro aún mantenía casi toda la ropa encima. Su tacto no hizo más que distraerla de sus posibles ideas y aunque sabía lo que posiblemente venía y donde iba a posarse, un leve quejido de sorpresa escapó por sus labios con el fuerte agarre. Contrario a lo que pensaba era bastante sensible en ese punto, así que mientras el pelinegro no le hiciera daño en el pecho no pensaba más que disfrutar.

Y por Merlín, sí que estaba disfrutando. Otra sorpresa se llevó cuando el otro requirió para él su mano y al verlo tomando su marca de ese modo cargado de humedad su temperatura fue en aumento, ya fuera porque la estaba complaciendo en dos puntos distintos o porque uno de ellos significaba tanto para los dos, que suaves suspiros de placer comenzaron a escapar de sus labios mientras seguía con atención los movimiento de esa inquieta lengua a la vez que sentía la presión en su seno.

Su imaginación hizo su trabajo rápidamente, pues ya casi lo sentía recorrerla del mismo modo en otras partes de su cuerpo, tantos lugares que no solía mostrar al mundo y que requería su dosis de las caricias del profesor Cáech para volver a sentirse vivas. Decir que las caricias por si mismas le servían sería mentir, si no eran de parte del hombre que tenía en frente muy probablemente no le causarían ni una décima del placer que la recorría y comenzaba a elevarse en pequeñas oleadas dentro de ella, marcando su lugar y presencia.

Quería más. Necesitaba más de él y eso que apenas estaba comenzando. Sus piernas, esas se anclaron al cuerpo del hombre y se enlazaron como pudieron a él, para atraerlo aún más contra ella. Parecía literalmente que quería tenerlo prisionero y no soltarlo en lo que le restara de vida, una idea totalmente correcta y certera sobre la realidad. Sus labios se entreabrieron pues ya comenzaban a extrañar tener algo que tocar, si no hablaba se iba a desesperar y quería que él se sintiera tan bien como se estaba sintiendo ella.

Lo agarró de la muñeca izquierda, con fuerza mientras lo separada de su pecho, y exhalando lento en busca de calma se relamió los labios antes de pegarlos a la marca del otro llenándolo de besos y lamidas lentas que no tardaron en volverse una intensa succión que muy probablemente iba a dejar su propia marca justo en medio de la otra. Al menos si la piel pudiera verse bajo el hermoso tono negro que había tomado por la figura allí marcada. Se separó de él luego de unos intensos minutos que la hicieron agitar su aliento y le sonrió luego antes de depositar un pequeño beso en la marca que compartían, esa que era una muestra más de la fuerte unión que tenían y que ella se había encargado de sellar en un insistente juego con su boca. –Probablemente no se vea mucho pero ya sabes que no es la única marca que tienes.- bromeó divertida mientras se pegaba la mano del hombre a su mejilla en un gesto casi tierno, totalmente opuesto a la subida de temperatura del momento, ¿O era también parte del mismo? –No sabes lo feliz que me hizo el que te quedaras.- aseguró con seriedad y luego volvió a guiar el camino de su extremidad justo al centro de su pecho que había quedado abandonado, incluso uno de ellos que ni siquiera había sido tocado y que al igual que ella tenían necesidades y mucha curiosidad por tener a Sihtric. –Un poco más suave e igualmente firme y no me quejo.- le comentó a modo de ayuda pues no quería terminar adolorida para el siguiente día si las caricias se volvían demasiado bruscas.


The worst evil is the one unseen

 

avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Sihtric Cáech el Sáb Sep 13, 2014 7:28 pm

Se distrajo tanto con los besos repartidos sabiamente sobre su marca y con la candente succión que siguió  a éstos, que el recorrido que trazaba sobre el tatuaje de ella disminuyó en intensidad por unos segundos. Pero es que la sensación provocada por la siempre tentadora boca de la profesora era incontenible.  Apretó los labios desprendiéndose de la piel que se había estado adueñando, pero en algún punto parcialmente cedió dejando escapar un gemido de placer atenuado tan solo por la restricción que había auto impuesto a su voz. Ya había imaginado lo delicioso que podría ser tocado en ese punto, razón por la cual hizo lo mismo con ella, pero entre imaginación y experiencia existía un mar de diferencia.

Mordió impaciente sus labios una vez que sus respectivas marcas fueron liberadas – Es una pena no poder presumirlas…- y en verdad lo lamentaba, si por él fuera la llevaría siempre al aire, y ahora también la que ella acababa de dejarle como señal de propiedad. Apoyó la mano sobre el suelo para no perder el equilibrio cuando Nwyn le guió hasta una de sus mejillas. Esa era una faceta de ella que  hasta entonces desconocía y tenía que decir que también le gustaba, especialmente porque era de él y de nadie más. Pensar eso y escuchar en esa voz que tanto amaba lo bien que su presencia la hacía sentir le hizo sonreír sinceramente. –Perdón-  se disculpó al recordar las crudas palabras malamente pronunciadas aquel día en la posada, donde él afirmaba que no necesitaba de ella. – No debí decir cosas que en realidad no sentía…- puede que no fuera el mejor momento para decirlo, pero era consciente de su error y de lo “problemático” que debía haber sido para ella escucharlo decir semejante mentira. Mal recuerdo sin duda, mas sin embargo era importante admitirlo ante Nwyn, de hecho a él también le había dolido mentir a ese nivel… desgraciadamente en el momento el orgullo le había vencido. Sin decir nada más, pensativo y no muy convencido de abandonar las caricias a la mejilla de la mujer, descendió rumbo a su pecho. Que complicado resultaba enfocarse sólo en una parte de ella, sería mejor acelerar las cosas y abarcarle de manera más eficiente.

¿Y si quiero que te quejes? – preguntó interesado en recibir una verídica respuesta. Con gusto se paseó con el tacto lentamente hasta posicionarse justo entre sus senos, había tantas cosas que quería hacer con ellos... –Disfrutas el dar indicaciones, ¿cierto?- comentó divertido apoderándose primero de su seno izquierdo -el que hasta entonces había tenido abandonado- con toda la amplitud de su mano, apretando con todo el cuidado que le fue posible en ese momento. La suavidad de la piel y la consistencia le fascinaban, satisfacción que seguro se reflejaba en su rostro y que le llevó a acaparar también el otro, presionándolos insistentemente y al mismo ritmo. Ya podía sentir que la respiración se le aceleraba casi a la par de esos movimientos, mientras el resto de su cuerpo era invadido por un calor tan placentero que no podía hacer otra cosa que desear compartirlo.

Extendió el trabajo manual por unos minutos más, sin perderse detalle en las reacciones de su amada. Sus ojos, sus labios que parecían querer llamarlo de vuelta hacia ellos, el movimiento de su cuerpo agitado… no había en ella algo que no le despertara más deseos de poseerla. Entonces, se detuvo. Le recorrió por completo con una intensa mirada, extendiendo la sonrisa al apreciar la posición en que la tenía. Que bien lucían sus piernas en esa postura… -¿Desventaja decías? Tal vez pueda ayudarte…- suavizó la voz, removiéndose ligeramente entre las piernas que lo aprisionaban desprendiéndose de no muy buena gana de las curvas en que había revivido el tacto de sus palmas. Necesitaba sacarse la ropa y con ese propósito le había soltado, pero solo de verla sobre el suelo y tan deliciosamente dispuesta fue incapaz de contenerse.

Se abalanzó sobre ella, clavando primeramente la lengua en su ombligo. Movía la punta de la lengua en pequeños círculos, dos, tres, y entonces ascendió a besos hasta llegar a la base de sus pechos donde volvió  a hacer uso de la lengua. Con firmeza dio una lamida desde ese punto hasta llegar al pezón, siguiendo la curvatura natural y pronunciada. Sobre la punta se dedicó a jugar con generosa humedad y esporádicas mordidas. Obviamente sin mayor fuerza, pues a diferencia de él podía ser posible que no gustara de caricias rudas. Repitió el húmedo trazo un par de veces más antes de cambiar a su otro pecho y hacer lo mismo, con la única diferencia de que ésta vez atrapó cuanto le fue posible con la boca, succionando lentamente sin dar señal de querer detenerse. Pero la ansiedad le carcomía por debajo de la piel, así que mientras sus labios se mantenían ocupados y la respiración se le descontrolaba aún más, una de sus manos se dio a la tarea de desabrochar el pantalón haciéndolo deslizar junto con la ropa que llevaba debajo de éste. Maldijo internamente, en la posición que se encontraba no podría deshacerse rápidamente de las prendas, ¡pero tampoco quería despegarse de ella! ¿Por qué demonios no se había desvestido cuando ella hizo lo mismo con la mitad de su ropa?! Claro, dejarse ver urgido pintaba mal, pero a esas alturas… ¿importaba?

A la hoguera la decencia… Suspendiendo todo contacto con Annwyn, cosa que le dolió en la piel, se puso pronto de pie manteniéndose entre las piernas de la chica. Obvio, no estaba dispuesto a perder territorio ya dominado. –No te muevas, tiempo fuera. – le dijo sin disimular la gracia que le generaba su propio comentario y procurando no soltarle la mirada a la rubia se apresuró a sacarse las botas y cuanto le quedaba encima. ¿Ansioso? Sí, seguro también se le notaba y cálido también. Más de lo que habría imaginado.



avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Annwyn Lancaster el Miér Sep 17, 2014 5:24 pm

Las disculpas del hombre las recibió en silencio, la verdad era que no sabía que decir, ¿Aceptar en voz alta que lo perdonaba? El calor del momento le nublaba un poco el pensamiento. Quería creer que ya se había entendido ese punto, pero ya que estaban recién mejorando las cosas era poco probable que dejar un punto de esa importancia al aire fuera prudente. –Gracias… Por aclararlo.- si, eso podía bastar o eso quería creer, porque concentrarse en las cosas tristes de su relación no era su plan esa noche, así que su mano siguió guiando a la del otro hacia el punto que lo requería.

Trago saliva con algo de dificultad al escuchar la respuesta a su propio consejo, había intentado darle una pista aunque de pronto la idea de que le hiciera quejarse se le hacía atractiva, de un modo bastante masoquista. Rio levemente ante la inquietud de él. –No es que lo disfrute, es que ya me acos… tumbré.- su voz salió entrecortada cuando la presión en su pecho se le hizo doble y no pudo más que morderse el labio mientras un estremecimiento la recorría desde su espalda baja, paseándose por ella y dejándole un sentimiento más acalorado que en principio. ¿Era posible?

Claro que lo era. Porque el otro no cesaba sus intentos y unos suaves suspiros que podrían bien convertirse a futuro en gemidos escaparon por su boca. Iba a reclamar por su ausencia apenas se separó un poco, aunque la idea de estar en igualdad de condiciones la agradecería, pero la tomó por sorpresa cuando se posó primero en su ombligo, haciéndola temblar en lo profundo de su vientre, y se quedó a la expectativa una vez que tuvo su cálida humedad en uno de sus senos. Lo miró con interés, sólo el verlo le obligaba a sentir la garganta seca y la necesidad de tomar sus labios de nuevo, pero su pecho, ese estaba más que agradecido.

Su boca no tardo en demostrar el placer que la recorría, más cuando el otro se dedicó a succionar como si quisiera llevarla a toda ella, lento pero seguro, y sumirla en la calidez de su boca. –Hey…- sí que reclamó cuando lo volvió a percibir separándose de ella. Lo tenía decidido, ya no le gustaba la distancia cuando se trataba del mago.

Lástima que había tanto para distraerse a la vista.

Bien, ya podía decir que había visto casi todo de Sihtric, sólo le faltaba que diera un giro sobre sí mismo para que ella se deleitara con la figura masculina, muy varonil, para ser exactos. Y sonrió para sí de solo pensar en las múltiples ideas que se iban generando en su mente. Ninguna apta para horario de menores, eso estaba claro. Ahora era ella la que tenía exceso de ropa y eso que sólo tenía una prenda encima, pero difícilmente podría quitársela si el otro se había decidido a habitar justo entre sus piernas. Muy bien, se hacía lo que podía, no se pensaba quejar.

No le disgustaba que el profesor no tuviera vello excesivo, se podía notar desde su torso firme y agradablemente suave al tacto. Pero ella quería investigar más… Palpar por si misma lo que veía. Así que volvió a tomar asiento. Su mirada, esa abandonó la de Sihtric una vez que se decidió a recorrerlo y sus manos se tomaron a la par, uno de cada pie. Con la vista gacha comenzó a recorrer sus piernas, subiendo en una lenta marcha y tomando un descanso en las rodillas, donde aprovechó de tocar el hueco que había por detrás. –No puedo quedarme quieta cuando estás tan bien dispuesto.- le aseguró sin querer agregar que también consideraba que estaba bien dotado. Sus manos siguieron acariciando con lentitud mientras ascendían por la parte frontal de sus muslos y su boca se pegó a su pierna izquierda unos segundos, depositando sendas lamidas y besos mientras sus manos llegaban justo a su pelvis.

Sólo entonces alzó la vista y observó las reacciones del hombre a su recorrido. Se relamió los labios al enfocar los contrarios y luego volvió a mirar, justo casi al frente de ella, era algo incómodo porque tenía sus pies entre sus piernas y no se podía acomodar tal como quería, pero algo alcanzaba. Una agitación que hacía tiempo no sentía le sobrevivo mientras depositaba un beso nada casto justo en la punta de su erección antes de tomarla de lleno con su mano derecha. Una vaga caricia fue todo lo que profirió antes de apretar y dejar la mano quieta. Sonrió con un nuevo toque de travesura y se aventuró a volver a mirar al profesor. Su reacción ante sus siguientes palabras, era lo que le importaba. –¿Todavía quieres tiempo fuera? A veces, puedo ser obediente, sólo a veces.- aseguró más que entretenida.

Lo deseaba y estaba disfrutando con creces, no simplemente por el calor del momento ni por la posibilidad de descubrir ese cuerpo que era nuevo para ella. No, eso hubiera sido demasiado insulso, ella quería unirse a él en varios modos, todos los posibles que se pudiera. ¿Qué importaba que no lograra definir todavía la palabra que calzaba con su sentimiento de continua añoranza, incluso cuando tenía su presencia al lado? Lo bonito era que a pesar de todos los líos seguía mintiéndose a si misma y fingiendo que desconocía una simple palabra, que últimamente tenía justo en la punta de la lengua. No quería delatarse tan rápido, ni con ella misma, eso le costaría más, pues su capacidad de encerrarse en sí misma, tanto a sentimientos externos como a los propios, era algo que le salía al natural.


The worst evil is the one unseen

 

avatar
PERFIL
BAÚL
RED FLU

Inventario
Inventario:
Ver perfil de usuario
Ministerio de Magia

Volver arriba Ir abajo

Re: All of me... and you || Sihtric [+18] {Flashback}

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
PERFIL
BAÚL
RED FLU
Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.

nuestros afiliados

Afiliados Elite (8/28)

Afiliados Normales