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Liberando Tensiones || Sihtric

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Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Annwyn Lancaster el Dom Jul 20, 2014 2:57 am

Recuerdo del primer mensaje :

En algún punto de Herefordshire, Inglaterra. 9:00 am.

Si tuviera que encontrar una palabra que concentrara sus sentimientos en esos momentos, seguramente no la encontraría. Al menos no en lo que se refería a palabras que pudiesen decirse en una conversación normal y que no resultaran ser insultos o términos groseros. Aspiró el aire excesivamente puro del lugar, no era tan terrible si lo pensaba bien.

Diría que el lugar era tranquilo o eso quiso creer hasta que sus oídos volvieron a poner atención, el sonido de unas vacas le acarició los oídos, y que decir del olor. Si ponía más atención podía sentir otros animales por las cercanías, seguramente pertenecientes a una granja o similar. Recordaba sus viajes de juventud, en esos años no le molestaba ensuciarse. Pero, ya no tenía la misma edad que antes, y estando cerca ya de sus 30, se había puesto más quisquillosa de lo que era en general.

Si tan sólo le hubieran dicho a donde la llevaban, entonces no habría venido vestida totalmente opuesta a la situación. Pero ahora parecía cualquier cosa con un fino vestido y zapatos de tacón en medio de la tierra. Luego de mirar con odio totalmente no oculto a su querido novio, movió su varita para arreglar sus zapatos hasta que se volvieron cómodos y ella bajó unos centímetros de estatura. A veces tendía a agradecer a Merlín por los avances en la magia. No entendía cómo se las arreglaban los muggles, pero en vez de llegar a admirarlos, simplemente los seguía sintiendo inferiores e indeseables.

–Creo que omitiste cierta información durante la invitación.- expresó con notoria molestia. La supuesta salida de vacaciones había comenzado mal, y esperaba que no terminara igual de terrible o ella no respondería por sus actos. –¿Era necesario que viniéramos tan lejos?.- iba a agregar “de la civilización” pero prefirió omitir ese comentario para evitar una burla más del mago que al parecer disfrutaba en exceso de cualquier reacción que estuviera lejos de formar parte de su cuota de frialdad diaria.

Pero estaban de vacaciones, se suponía que las parejas aprovechaban de salir entonces. Sólo esperaba que en ese pequeño punto perdido de Inglaterra encontraran algo de utilidad. Aunque por lo que sabía, luego de saber el nombre de donde estaba parada, era que con algo de suerte encontrarían sidra... Y la idea no carecía de brillo para su garganta ya seca antes de tiempo.

Al menos el día estaba soleado y el frío no sería el mayor problema. Miró hacia las casas de un pequeño poblado mágico donde estaba segura de que su presencia sería totalmente extraña y volvió a mirar al hombre que la había traído hacia esos rumbos. ¿Cómo era que siempre terminaba por seguir sus peticiones? No importaba si se negaba en principio, parecía destinada a caer una y mil veces aun en contra de su buen juicio. –Espero que te hayas encargado del almuerzo, no traje nada preparado.- le comentó, ya resignada. Tal vez el viaje le serviría para quitar el estrés acumulado de la temporada de clases recién pasada.


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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Sihtric Cáech el Mar Ago 12, 2014 6:22 am

Frunció el ceño inmediatamente. ¿Dormirlo con magia? ¿Qué había de divertido en eso? Empezaba a creer que esa noche, o sería una digna de recordarse, o la pasaría sin saber siquiera en qué momento le “venció” el sueño, dejándole entonces con un pésimo sabor de boca al final del viaje. –No hablarás en serio…– ojalá no le respondiera  –Eso le quitaría el encanto a la velada…– sin alegar nada mas de momento, hizo traer la mochila con un movimiento de la varita y una vez que la tuvo en las manos, buscó el artículo que había ofrecido. No tardó demasiado en encontrarla y entonces con un extremo de la toalla se dio a la tarea de secarle una mejilla. Su vista y acciones se encontraban concentradas en la piel que iba atendiendo. Se abstuvo de hacer mas comentarios, en ocasiones, por contadas que fueran, sabía callarse.

Había pasado a ser uno de esos extraños momentos en los cuales de verdad deseaba tenerla contenta, satisfecha dentro de lo posible, pero… ¿de dónde iba a sacarle ropa? Debería usar la misma y listo, él no la criticaría y estaba seguro de que a la gente del pueblo tampoco le importaría. Mujeres… siempre tienen algo de qué quejarse… Suspiró ante esa idea, con cierto cansancio y resignación. Poco duró  su afán de ayudar, entregándole la toalla a Annwyn para que pudiera hacer con ella lo que quisiera. Solo entonces alzó la vista para encontrarse con la de ella – Estoy seguro de que encontraremos donde comprarte algo...– dio media vuelta, guardó su varita y se aproximó a la cama con toda la intención de dejarse caer sobre ésta –pero dudo que sea ropa  de tu estilo.– ¿se pondría quisquillosa también en ese sentido? Ya presentía que sí, porque de hecho, parecía ser extremadamente exigente para absolutamente todo, ahora comprendía porqué la catalogaban de mujer fría por los pasillos del colegio. Y si lo pensaba un poco, ya desde sus tiempos de estudiante tenía fama de ser alguien sumamente difícil de complacer, solo que en aquel entonces, la necesidad de complacerla no le pertenecía. ¿A quién le habría correspondido tan imposible labor? Nunca fueron tan cercanos, por lo que su mente quedó en blanco.

¿Mis memorias?–preguntó puesto que no comprendía de qué forma creía posible conseguirlas – A menos de que puedas entrar en mi cabeza, no imagino cómo podrías dedicarte a escribir lo que hay dentro.– se señaló la sien antes de tomar asiento sobre la cama después de mucho meditarlo. –Puedes hacer lo que más te apetezca, menos marcharte. Yo… necesito una ducha, una normal.– y ahí dedicó una breve mirada por el rabillo del ojo a la dama, justo antes de agacharse para desamarrarse los tennis –Después haremos lo que sea que quieras. ¡Ah! Y no olvides que… aún no me has contado los detalles sobre tu asalto al auror Jr. Me interesa saber qué tanto hiciste con él y qué conseguiste sacarle.– Descalzo y con una segunda toalla que acababa de sacar sobre el hombro, se encaminó hacia la rubia a quien tendió decidido su propia varita. Poco faltó para que dijera en voz alta que la consideraba digna de su confianza, canceló la idea tan pronto como vino a su cabeza y en su lugar, se inclinó sobre el rostro de la mujer con toda la intención de posesionarse de sus labios solo que, al igual que antes, suspendió cuando faltaban escasos centímetros para hacer contacto con su suavidad. No comprendía qué era lo que le detenía, molesto consigo mismo desvió la mirada, maldiciendo por lo bajo en espera de que su varita fuese aceptada.



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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Annwyn Lancaster el Miér Ago 13, 2014 10:18 pm

Se quedó completamente quieta cuando el otro comenzó a secarle la mejilla. No solía recibir ayuda en tareas tan básicas así que el gesto la cogió por sorpresa. Sin decir una sola palabra, esperó a que el contacto terminara, y se secó el resto de rostro de una sola pasada cuando el otro le entregó al fin la suave tela. ¿Así que el lugar no tenía ni una tienda de ropa decente? Eso no le agradaba. Tendría que lavar al otro día su ropa, no había otra opción.

Dejó la toalla abandonada sobre uno de los muebles del lugar y suspiró cansinamente pensando en que no estaba segura de querer enterarse realmente de todo lo que cruzaba la mente del hombre, eso sonaba infinitamente peligroso en varios sentidos. –Olvídalo, no sé si quiero saber.- comentó sin más y lo observó quitarse el calzado mientras le recordaba los temas de los que le debía explicaciones. Imaginaba que el otro esperaba un relato de sus métodos de tortura, y no le molestaría decírselos sólo para tener una opinión externa de que otras formas más rápidas y efectivas de encontrar información existían. –Esperó entonces tus comentarios del asunto.- señaló mientras su vista se iba directo a la varita que le estaban tendiendo. Eso o apuntándole, no lo tenía claro. Alzó la vista para preguntar con expresión de duda las intenciones del contrario pero se encontró con su rostro a una distancia que la dejó unos segundos sin aliento.

Su cuerpo que se dignaba a reaccionar en momentos inesperados. Medio escuchó el murmullo cuando el otro apartó su vista y frunció el ceño repentinamente molesta porque Sihtric no continuara. Espera... ¿Quería que continuara? –La cuidaré bien, no tienes que tratarme como si fuera a robarte.- comentó, intentando sonar graciosa, aunque le costaba en esos momentos. Tomó la fina madera en su mano y no le costó trabajo apartarla del agarre ajeno. Se acercó un paso apuntándolo con las dos varitas que ahora tenía en su poder y que mantuvo en la misma mano. Se sentía extrañamente bien compartir algo de ese estilo. Y ya fuera por eso, o por la genuina e inesperada demostración de confianza que le había dado Cáech, que alzó su mano libre para dar una tenue caricia que inicio removiendo el flequillo del hombre y bajando por su mejilla donde se mantuvo meditando eternos segundos si debía o no seguir. Sabía que no sería rechazada, pero eso no significaba que tenía permiso para acercarse tanto y sin razón. Le sonrió a pesar de que no la miraba, con una extraña mezcla de desesperación y deseo que se traslucieron por unos breves instantes en sus ojos que solían ser de hielo. Cada vez estaba más claro de que no tenía idea de que estaba haciendo.

Su mano cayó finalmente cuando dio un pesado suspiro, mientras negaba con la cabeza. Así era ella y dudaba poder cambiar de buenas a primeras. ¿Negarse a las cosas que quería? Mejor que ni le preguntaran. Se apartó de la figura del hombre y fue a sentarse en la cama, donde planeaba esperar a que se diera la ducha que tanto quería. –Espero que no te tardes siglos en la ducha, si me aburro mucho querré salir.- su movimiento había sido sin duda lo más que le podía dar cuando su cuerpo le obligaba a moverse para acabar con la angustia de recibir nuevamente los labios ajenos.

Cuando sintió la puerta del baño cerrarse, se dejó caer sobre el mullido colchón. Extrañamente era más suave de lo que esperaba, y bastante cómodo. Tanto que no tardó en relajarse y acomodarse, sosteniendo aun las dos varitas en sus manos, aunque esta vez tomó la de Sihtric con la derecha y se dispuso a estudiarla unos segundos. ¿Le resultaría hacer hechizos con ella? Al menos la que tenía ella desde hace años era de una madera que se personalizaba, por lo que le habían dicho y no solía servir en manos ajenas a las suyas. Dibujó en el aire unas cuantas formas antes de cerrar los ojos.

Su mente comenzó a revivir las cosas que habían ocurrido en tan pocas horas y se sintió tan cansada como si ya hubieran pasado todo el santo día fuera haciendo ejercicio. Desearía decir que no se imaginaba el agua que sentía de la ducha, a través de la pared, contra la piel que ya había visto del hombre y saber que no podía mentirse le molesto. Claro que le gustaba. No sabía si culpar o agradecer a Merlín por darle un aliado para ese tipo de labores del que si pudiera disfrutar, incluso cuando se trataba de simplemente tocarle el rostro, como había hecho la primera vez que habían ya conversado sobre el trato. El contacto entre los dos desde entonces se había hecho casi una normalidad en la vida, tener que fingir y tomarse de las manos, no le molestaba en lo más mínimo. De hecho a veces se encontraba esperando que eso ocurriera.

Todos esos pequeños detalles y cambios en su vida comenzaban a pesarle, tal vez no en mal modo, pero la perturbaban. Le encantaría decir que no gustaba del mago, pero ya era tarde para mentirse tanto. Ahora sólo le quedaba decidir hasta cuando le haría las cosas difíciles. Pues la tensión entre ellos se podía cortar con un dedo, ya fuera cuando estaba enfrentados con magia o sobre quien dominaba antes la boca ajena. Definitivamente necesitaba vacaciones. Mantuvo las varitas cerca de su pecho mientras se acomodaba, no temía moverse bruscamente y romperlas.

Y su mente, esa no tardó en desconectarse.

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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Sihtric Cáech el Jue Ago 14, 2014 9:21 am

Se abstuvo de volver la mirada hacia ella, no quería averiguar lo que esos ojos guardaban para él. El disgusto se apretó en su rostro ante el comentario extraño de la rubia, si esa había sido una broma, no la había entendido. ¿Qué le hacía creer que desconfiaba tanto de ella? No esperó más, se encaminó al cuarto de baño dejando atrás a su compañera, cerrando la puerta tras de sí.

Lo primero que hizo fue apoyarse con las palmas sobre el lava manos, con cansancio y una pesadez inigualable en los pensamientos. ¿Qué estaba haciendo? Odiaba los momentos en que se sabía débil ante ella, porque odiaba la debilidad casi por sobre cualquier otra cosa. Exhaló sin querer volver la atención hacia la respuesta de su propia pregunta, porque atenderla sería aceptar que existía y a pesar de todos los indicios de sentimientos más serios dedicados a Annwyn, insistía en hacer como si no existieran. No los quería, no los necesitaba, ¿o tal vez si? ¡No! Negó una y otra vez con movimientos bruscos de la cabeza como si al hacerlo los pensamientos abandonaran pronto su cabeza. –Has caído muy profundo Sihtric. – se dijo alzando la vista al espejo, burlándose de si mismo, con una media sonrisa intentando dar soporte a su pesar.

Como no quería que Nwyn se marchara se apresuró a tomar la ducha, ojalá el agua se llevara gota a gota la pésima sensación de estar fallando. Se suponía que debía librarse de cuantos lazos le amarraran y no ir por ahí persiguiendo a alguien con quien entrelazar las manos, pero era tarde para eso y él, lo sabía.

Secó lo mejor que pudo su cuerpo antes de atarse la toalla a la cintura, hubiese preferido echársela sobre los hombros pero había olvidado cargar con el cambio de ropa que usaría, dejándole entonces con una única opción. Su vista buscó inmediatamente la figura de su novia a quien encontró recostada en la cama. Estaba… ¿dormida? Extrañado se aproximó a la cama, inclinándose por un lado para averiguar si realmente estaba desconectada del mundo y en efecto, así era. Le miró sólo  unos segundos mas antes de volver sobre sus propios pasos, buscando ropa que ponerse en la mochila. Al estar ella en territorio de Morfeo no tuvo inconveniente en vestirse junto a la cama, por fin llevaba ropa interior seca y eso por ridículo que fuera le resultó reconfortante. Vistió pantalón negro de mezclilla y aunque llevaba en mano una camisa para colocarse, se recostó en la cama sin preocuparse por ponerse presentable para la dama.

Apoyó el codo derecho sobre el colchón para así poder dar soporte a su rostro el cual pronto recargó sobre la palma de su mano. Pensativo se mantuvo en silencio. Observó primeramente el par de varitas que descansaban cómodamente sobre el pecho de la profesora, ¡le habría encantado intercambiar posiciones y ser él quien se acurrucara sobre ella! Pero eso, jamás ocurriría y la risa que rápido brotó desde su interior dio el toque gracioso a sus pensamientos, apaciguando por poco que fuera la cruda sensación que en realidad habitaba en él. ¿Se despertaría si removía sus cabellos? Recordó entonces la caricia obsequiada antes de irse a la ducha, en el momento bloqueó cuanta sensación surgió a causa de ese tacto, no había querido sentir absolutamente nada. Ahora a mitad del silencio, sintió el subir de la temperatura a su rostro, no podía ser posible, ¿de verdad algo tan sencillo estaba consiguiendo hacerlo sonrojar? Se gruñó a si mismo frunciendo el ceño claramente molesto  con su propia persona. Pero con todo y esa expresión de desaprobación se atrevió a pasear el índice por el perfil de Annwyn, desde la frente hasta llegar a sus labios donde se detuvo sin saber qué hacer. En realidad, sabía muy bien qué hacer, ¡a la hoguera todas las restricciones! Apoyó ambas manos sobre la cama, posicionando uno de sus brazos al otro lado de la chica dejándola de esa forma literalmente entre sus brazos. Decidido se inclinó sobre ella, lo suficiente para sentir su pausada respiración. Miró sus ojos cerrados, sus manos resguardando las varitas de ambos y sonrió ante la inédita imagen, ¿sería  mucho pedir al mundo que, al menos por un instante, su corazón fuese correspondido? Porque ya podía sentir que los latidos se desbordaban y  fue aún peor cuando se unió a los labios ajenos, inundándose de la grata sensación de hacerlos suyos, de saborearlos llevando implícito el deseo de… ¿de hacerla feliz? Vaya, esa rama si que lo había golpeado duro en la cabeza…



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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Annwyn Lancaster el Vie Ago 15, 2014 7:36 am

Estaba perdida, literalmente, y dentro del mar de la inconciencia, con suerte sintió una calidez conocida en su rostro aunque sus ojos seguían pesando siglos y no se movió mucho hasta que tuvo los ya probados labios nuevamente sobre los suyos. Se quedó unos segundos quieta mientras abría los ojos con pesadez, y cuando al fin enfocó la figura de Sihtric, justo encima de ella, una emoción poco recurrente en su vida se posó en su cuerpo. Lo dejó moverse a gusto, mientras lo miraba con los ojos entreabiertos y finalmente si se removió un poco, sorprendida pero aun sin reaccionar del todo.

Era de esas cosas demasiado buenas hasta para ser sueños, así que supo al instante que no estaba precisamente durmiendo y que no le serviría de excusa. Su vista viajó rápido hacia la figura bien formada del hombre, pero no quería decir nada. Porque si hablaba aunque fuera una palabra sería para que se quitara de encima, y la idea no le gustaba, para nada, en esos momentos. Pestañeó intentando quitarse el sopor de la pequeña siesta que no había alcanzado a tener decentemente y luego quitó las varitas de su agarre dejándolas a un costado, pues no pensaba dejar que se rompieran por esos deseos poco sanos que le guardaba al hombre que tenía encima.

Le dedicó una sonrisa que bien podría tildarse de cómplice. Y antes de que se le volviera a alejar, o que pasara alguna cosa que rompiera una de las pocas oportunidades que tenía de hacer algo sin necesidad de explicación, lo tomó nuevamente de la mejilla aunque esta vez fue para jalarlo de nuevo contra su boca. La cual parecía haberse tomado muy poco tiempo en acostumbrarse a besar de nuevo y se amoldaba a la perfección con la del profesor. Su beso fue en principio lento y terminó apretando uno de los labios entre los suyos mientras acariciaba la piel del hombre con suaves movimientos, no era su estilo, pero cuando se daba el caso, le gustaba repartir caricias. Y tendría que culpar a la memoria de Merlín porque sus deseos hubieran llegado a un punto tan difícil contener.

Le dio dos pequeñas mordidas antes de liberar un poco el labio inferior, se sentía extraño el no decir nada, pero sabía que su boca la iba a traicionar arruinando el momento. Se relamió por unos instantes los labios y su mano fue moviéndose hasta dar con el cuello masculino, que le hubiera encantado probar y dibujó lentos círculos sobre el mismo con el dedo índice. –No está mal despertar así...- comentó ya cuando alcanzó su límite de mantener un silencio prolongado y auto-infringido. Intentó de hecho sonar un poco menos amarga que como solía, y se guardó un poco de la frialdad que solía llevar, aunque tampoco tenía una respuesta razonable de porque se preocupaba por detalles sin importancia. Y se aseguró de pensar que era para no verlo enojarse aunque eso no tenía mucho sentido tampoco.

Su curiosidad, esa tampoco ayudaba mucho en esos momentos y su mano se removió ligeramente, pasando primero por el hueco del hombro del mago antes de posarse un poco más abajo, al inicio del torso que apenas si había tocado antes. –¿Puedo...?.- consultó, genuinamente interesada en saber lo que pensaba el otro acerca de sus intenciones aunque estaba segura de que si él salía con algún comentario irónico lo soltaría de golpe y se dedicaría a pasar la amargura por otros medios. Recordaba aún la sensación de ahogo que había tenido antes de que el otro fuera a ducharse, ante la expectativa de un contacto que nunca se profundizó y lo que hacía ahora pensaba cobrarlo en la factura de cosas que hacía para quitarse las ganas, o las tentaciones a las que ella no parecía negarse más que de palabra cuando se trataba de Sihtric.


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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Sihtric Cáech el Sáb Ago 16, 2014 4:09 am

Uno habría pensado que a la primera señal de movimiento por parte de Annwyn, que anunciara el abandono de sus dulces sueños, Sihtric habría marcado distancia instantánea. Pero no, en realidad, fue lo contrario. Abrió la mirada que había mantenido cerrada mientras degustaba sin permiso de los labios contrarios. Sin detener el movimiento alzó con interés la mirada hacia la de ella con la intención de evaluar rápidamente el cambio en las circunstancias. Mas no había queja en esos ojos que le observaban aún adormilados y mientras eso no cambiara, él no modificaría sus planes. Intensificó el ritmo con que se apoderaba de esa pequeña parte de ella, volvía a cerrar los ojos, llenándose a cada segundo con el mar de sensaciones que tenerla así le generaba y, al mismo tiempo, su apetito se elevaba de manera desconocida incluso para él. No tardó en ser correspondido, sentir la presión de los ansiados labios sobre los propios le causó un placer indescriptible. Ahora, sabía que no todo era mentira entre ambos, de hecho, lo sentía mas genuino a cada minuto que pasaba, los roces teóricamente obligados, las sonrisas que esporádicamente atrapaban por sorpresa en las facciones del otro, la evidente necesidad de enfrentarse y no solo a base de magia.

¿Qué podía hacer si la sentía tan indispensable ya en su vida? Cada parte de su cuerpo se lo gritaba al hacer contacto con el de ella y no era únicamente en el aspecto físico, también amaba el poder que derrochaba su personalidad, la esencia del mismísimo caos tras esos ojos que solían mirarlo con dureza. Pero no importaba, porque esa negativa casi permanente la hacía incluso más preciosa. Regresó una sonrisa muy parecida a la que ella le mostró cuando finalmente se marcó una agitada pausa entre los dos ¿y cómo no iba sonreírle? Era la primera vez que ese gesto iba única y exclusivamente para él, la primer sonrisa que obtenía de su novia sin necesidad de caer víctima de su magia, una sincera. Una mano se posó en su mejilla y a la par de las caricias sobre la misma, buscó acomodarse de una mejor manera. Su pierna izquierda cruzó finalmente hacia el otro costado de la mujer, apoyándose firme con la rodilla quedando de esa forma sobre ella casi literalmente. Casi, porque los brazos le sostenían a cierta distancia.

De repente le pareció innecesaria y cruel la distancia entre ambos y decidió que la dulzura de esa mano sobre su hombro indicaba que estaba bien si hacía suya a su dueña, suya hasta el cansancio y también después de éste. –No necesitas pedir permiso, Nwyn…– aseguró en un susurro sumamente agitado, llevando la mirada por cada centímetro de sus facciones, si semejante acto no volvía a repetirse, al menos se aseguraría de grabarlo con fuego en su memoria, porque hasta ese día de su vida, nada le había hecho sentir tan completo. De inmediato, manteniendo el apoyo con un solo brazo, le sujetó por la muñeca ayudándole a pasear sin restricción por su torso y al hacerlo, se inclinó nuevamente sobre sus labios, mirando intensamente sus orbes dejando que sus labios rozaran mínimamente los contrarios. Le gustaba sentirla de aquella manera, en sus manos y a la vez a la distancia. Puede que fuera una forma de tentarse a si mismo, incrementando sus ansias de saborearle y una vez encendido hasta un límite temporal –porque a cada momento parecía extenderse su capacidad de saciedad– reclamó con renovado deseo  la autoridad sobre sus labios.

Parecía querer devorar el mundo que ella representaba y eso que ni siquiera se había movido de ese punto. Aún tenía todo un territorio por conocer y conquistar, cada beso colocado con ternura sería la bandera que anunciaría su poderío sobre ese cuerpo que tanto adoraba. Pero no pretendía reinar en soledad, así como pedía, estaba mas que dispuesto a entregarse enteramente a la damisela. ¿Pero cómo podía hacerle ver esa postura suya? No quería sofocarla y mucho menos reprimirle. Que complicado parecía cuando era él quien llevaba el control, quien se había dejado llevar primero por la curiosa inquietud de recorrerle el cuerpo.

No estaba midiendo sus acciones, tan solo actuaba tal cual le dictaba el tacto. Y éste exigía extender sus dominios, específicamente hacia la blanca piel del cuello de Nwyn. Soltó repentinamente sus besos, sin decir nada pasó su brazo derecho por debajo de la espalda de la que ahora consideraba su mujer, aferrándose con la mano al hombro izquierdo de ella, como si se enganchara a su cuerpo. El agarre le daría mas firmeza, ya no se sostendría más con los brazos, dejó que el peso de su cuerpo se acomodara por completo sobre ella, sus labios, o mejor dicho su lengua hizo escala en su oído invadiéndolo con soltura e insistencia por unos minutos antes de deslizarse rápidamente con la misma humedad por su cuello. Dejó la dulzura y delicadeza, sustituyéndolas por impaciencia y marcado tacto en cada una de sus caricias. Fuerza que se anunció descaradamente cuando fundió los labios con la parte inferior de su cuello, succionando la exquisita piel como si al hacerlo, un poco de ella pasara permanentemente al cuerpo de Siht, sin opción de escapar, sin posibilidad de abandonarle hundiéndolo nuevamente en la soledad. No, él ya no quería estar solo. Quería estar con ella, tenerla a su lado sin importar el desastre que eso pudiese ocasionar.



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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Annwyn Lancaster el Dom Ago 17, 2014 8:21 am

¿No necesitaba pedir permiso? La sola idea se le hizo deliciosa y apenas el otro comenzó a guiarla sobre su piel, sus deseos de recorrerlo a besos parecieron aumentar. Sabía que tan innecesario era eso que estaban haciendo, pero se sentía tan bien que seguro ni Merlín la podría culpar de caer un poco esta vez. Volvió a mirarlo cuando lo tuvo aspirando su mismo aire y sus manos continuaron su exploración, las dos a la vez. Acariciando, palpando y recorriendo cada centímetro de su torso, sorprendiéndose gratamente de lo que alcanzaba a dibujar en su mente con solo sentirlo entre sus dedos. Hasta que llegó al borde de su pantalón y ahí se quedó, en su vientre bajo buscado el camino con uno de sus dedos hasta su ombligo. El beso no tardó en continuar, más demandante que antes, pero ella parecía bien dispuesta a responder todas y cada una de las peticiones de esa boca que la llamaba con tanta fuerza que resistirse comenzaba a hacerse impensable. Pero, al parecer, las tentaciones estaban apenas comenzando.

Cuando lo sintió sobre ella tragó saliva, ligeramente agitada, el peso de él no le molestó a pesar de que hubiera sido su reacción natural el reclamar por lo mismo. De hecho tampoco fue capaz de reclamar cuando la lengua ajena se fue contra su oído haciéndola soltar ligeros suspiros de gusto con cada insistente movimiento. Sus manos parecieron clavarse contra la espalda del hombre, cual si fueran garras que no quería dejarlo ir aunque se suponía que debían mantenerlo alejado. Una serie de exclamaciones poco pudorosas escaparon por sus labios libres una vez que el otro se apoderó de su cuello y en consecuencia enterró ligeramente las uñas sobre la piel del profesor.

Arrastró un poco las mismas aunque su intención no era dejarle marca, a diferencia de los labios de Sihtric que parecía que en cualquier minuto dejarían una notoria marca en su níveo cuello. –Sihtric…- lo llamó como podía intentando poner orden en sus pensamientos. Estaban en una posada, en medio de la nada, en la única habitación que seguramente no estaba insonorizada y probablemente en ciernes de dar un espectáculo a los posiblemente conservadores habitantes del pueblo. No era el momento, ni el lugar. Y ella dudaba poder y querer contener los sonidos de placer que estaba segura de que su compañero podía darle. –Espera… ¿Me vas a marcar de por vida?- consultó aunque su tono era mucho más relajado que el normal y aprovechó de removerse como podía. Se sintió extraña cuando se pudo decir a si misma que ser marcada por él no le molestaba tanto, de hecho la idea se le hacía agradable como un deseo a futuro.

Buscó su mirada por los siguientes segundos y lo observó fijamente, esperando traspasarle con eso algo del interés que le profesaba. Por supuesto, nada meramente profesional. –Este lugar es demasiado público.- expresó con ligera molestia en la voz por saberse a sí misma tan poco liberal, cuando sus deseos querían salir corriendo y luego volando si fuera necesario. Sus manos recorrieron la espalda contraria con lentitud, intentando grabarse las formas bien marcadas del mago, lo deseaba tanto que comenzaba a dolerle el tener que negarse. Pero su mente le repitió una vez más que no era el lugar para dejarse llevar y tenía que hacérselo notar sin ofenderlo.

¿Cómo se suponía que le debía decir eso?

Hacía años que no se sentía así, de hecho ya casi no recordaba la última vez que sus deseos se habían elevado tanto, o era tal vez que desde que estaba con Sihtric ciertas cosas de su pasado dejaban de tener relevancia y su comportamiento se transformaba cuando estaba a solas y no tan solo cuando tenían que fingir tener algo en público... Porque fingían, ¿No? Comenzaba a poner en duda, cada vez más, ese punto. Sus labios se movieron hasta el hueco entre el hombro y el cuello del hombre, mientras se removía como podía debajo de él, a pesar del agarre en el que la tenía. Quería seguir más abajo pero no podía sin invitarlo a moverse y a dejar de apresarla como si ella tuviera algún deseo de escaparse de sus manos. No negaba que no le haría todo tan fácil, pero tampoco significaba que ella no quisiera. Se impulsó como pudo, haciéndolos rodar, para ponerlo en un lugar donde la dejara moverse a voluntad y su boca comenzó a marcar un húmedo camino hasta el pecho contrario mientras su mano se agarraba del abdomen del  mago. Cuando llegó justamente a una zona sensible se relamió los labios y se detuvo a mirar un poco a su novio antes de dar una lenta pero directa lamida, podía sentir como sus propias palpitaciones querían casi explotar dentro de ella y ni eso le importó. En ese momento y sólo por esos breves instantes, hasta que su mente volviera a reclamarle, planeaba mostrarle un poco de lo mucho que ella añoraba de él.


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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Sihtric Cáech el Lun Ago 18, 2014 9:47 am

Adoró el tono que usó al pronunciar su nombre en medio de aquella temperatura. Si el escuchar de su voz tenues sonidos de placer ya lo habían encendido otro poco, escuchar su nombre terminó de convencerlo para llevar a otro nivel el cálido  momento. Le hubiese gustado responder afirmativamente a la pregunta que la rubia le hizo, aunque ambas cosas resultaban innecesarias: la pregunta y la respuesta. Estaba claro que la intención era dejarle una pintoresca marca sobre la piel, una que recordara a la bruja quién era el que se derretía por estar con ella.
Una vez que consideró exitosa la labor de sus labios, se desprendió lentamente de su cuello. Podía sentir la colisión entre ambos cuerpos, presionarse contra ella era tan dulce y doloroso que no consiguió decidir qué era mejor, permanecer así y perderse en las delicias de la piel ajena, o separarse y conservar el control sobre si mismo. Porque ya podía ver que de seguir así… terminaría cediendo toda autoridad sobre su persona a la inquietante rubia que tenía debajo.

Mientras lo meditaba, correspondió a la profundidad de los ojos que le observaban y para su grata sorpresa, encontró en ellos aceptación. Quizá mucho más que eso, parecían estar esperando que continuara con las insistentes caricias. Al escuchar su… ¿opinión? respecto al lugar donde se encontraban soltó su mirada. No… ¿se estaba ella arrepintiendo? No fue ese el sabor que las uñas encajadas en la espalda le dejaron, porque ese breve dolor sobre la piel casi parecía gritar que necesitaba mucho más de su contacto.  ¿Realmente sería así o ya estaba mal interpretando más de la cuenta?

Su vista se alzó por milésimas de tiempo hacia la única ventana del lugar. Tenía razón, incluso afuera el sol se encontraba en todo su apogeo. A él no le incomodaba en lo mas mínimo el que la dama soltara placer por los labios, porque cada uno de sus suaves quejidos, le recargaba las ansias de poseerla, de servirse a libre demanda de tan hermosa mujer. Pero no quería que Annwyn se sintiera incómoda, y mucho menos que se contuviera, y si algo quería Sihtric, era escucharla en todo su esplendor. ¿Debía realmente aceptar su “amable” rechazo? Porque su argumento no era otra cosa que un Alto fuerte y claro.

Detuvo por un momento la mirada sobre ella, evaluando en silencio la situación que parecía querer escapar de sus manos. Mas no duró mucho con la mente ocupada, en cuestión de segundos había dejado de meditar el asunto y ahora sus intenciones se enfocaban en otras partes que sus manos podrían saborear desde esa posición. Se humedeció los labios aún sin dar una respuesta y cuando menos lo esperó, Nwyn le tomó desprevenido haciéndolo girar sobre la cama. La acción por parte de ella le sacó una genuina expresión de sorpresa. Jamás lo habría esperado, solía ser él quien le rondara en espera de ver caer migajas de sus labios. Desde abajo la observó con detenimiento y al hacerlo sus pensamientos adquirieron rumbos inesperados. Antes había utilizado la imagen de la profesora para recrearse en variados sentidos, pero en ninguna de esas andanzas irreales, le había cruzado la idea de que fuese ella quien lo abordara a él. Pero no tenía tiempo para perderse en sus propios pensamientos, aunque tampoco podría decirse que tenía todavía capacidad de concentrarse.

La humedad sobre la piel le hizo estremecer inmediatamente y por si fuera poco, su obligada novia parecía querer marcar territorio con el exquisito tacto de una de sus manos. Sentirla tan abajo suspendió su respiración por unos segundos, quizá hacía mal en desear cada vez más, porque llegados a ese punto, le carcomía la necesidad de sentir sus manos recorrerle sin limitaciones. Sorprendido de si mismo antes ese pensamiento dejó escapar una breve risa que bien podía parecer propiciada por alguna clase de nerviosismo. No solía ser él quien estuviese tan a disposición de su pareja, pero ya estaba perfectamente establecido que la Señorita Lancaster superaba por mucho cualquier expectativa que pudiese tener. Si alguien podía atraparlo con la guardia baja, definitivamente era ella. – Prometo ser silencioso… – aseguró sumamente agitado, aunque sus palabras sonaban a burla para él mismo, incluso dejó brotar media sonrisa, manteniendo todo el tiempo la vista clavada en cada uno de los movimientos de su compañera.

Era consciente de que las cosas no podían ir tan bien, en cualquier momento le cortarían el aliento, el aviso ya había sido lanzado minutos antes.  ¿Qué iba a hacer con la sed que le tenía con los labios entre abiertos? Recuperar el ritmo habitual de su respiración tampoco iba a ser precisamente sencillo, solo de pensarlo…. se le oprimía el corazón. Podía notar en ella una necesidad similar a la propia pero entonces… ¿por qué proponía detenerse?  Y si era esa su intención… ¿qué hacía provocándolo cada vez más?!  Si seguía… él definitivamente no iba a querer parar, no cuando podía sentir el calor recorriendo cada parte de su cuerpo… Pedir no era una opción, no quería dejarse ver tan necesitado porque eso le dañaría también el orgullo. Si ponía a sus pies incluso el orgullo… ¿entonces qué le quedaría?

Se adjudicó el permiso de pasar una mano entre los rubios cabellos de la mujer, así sentía que no tan fácil se le escaparía en caso de que quisiera retroceder y, con la otra mano que no quería dejar desocupada, fue en búsqueda de los labios contrarios. Aprovechó una pequeña pausa que la chica hizo en sus húmedos recorridos, rozándole los labios con toda la delicadeza posible. Recordó la intensidad y tensión que surgió entre ambos desde el primer día en que acordaron armar la obra de teatro, roces tan densos que casi habría asegurado que "algo" más tibio se desarrollaría a mitad del pasillo que los conducía hasta la habitación de la profesora. Ese sería un sitio privado... Por alguna razón desconocida anheló que el nuevo ciclo escolar diera pronto comienzo. Ahora se daba cuenta de que tal vez, sólo tal vez… debió conservar la toalla como única prenda encima.



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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Annwyn Lancaster el Mar Ago 19, 2014 7:46 am

Al escuchar el comentario con múltiples sentidos del hombre le hizo desconcentrarse y soltar una inevitable risa. Usualmente hubiera fingido ofenderse pero en esos momentos se sentía extrañamente relajada, probablemente producto de que todavía estaba algo somnolienta y cansada de tener que ser la frialdad hecha carne. –¿Y si quisiera que gritaras?.- consultó por meras dudas técnicas aunque tenía también cierta cantidad de doble sentido que le costó evitar. Era seguro que el calor del momento ya le tenía la cabeza embotada de tantas cosas y no meditaba en cuanto le coqueteaba con descaro absoluto al mago que tenía bajo ella.

Dirigió su vista hacia él cuando sintió sus dedos en su boca, recordando indudablemente un momento del pasado donde habían tenido un contacto parecido aunque con los papeles cambiados. Le sonrió y besó los dedos con extremo cuidado antes de apartar un poco la mano para depositar un nuevo recorrido de besos suaves sobre su torso antes de medio incorporarse para ascender de nuevo y quedar justo encima del rostro ajeno. Se notaba que estaba agitada, o al menos eso dejaba ver sus labios todavía entre abiertos, que se relamió mientras lo miraba sin decir una palabra. En ese momento si sintió que cualquier cosa que dijera iba a sobrar, sobretodo porque la magia del momento iba a terminar con su siguiente afirmación.

Se apoyó en sólo uno de sus brazos para posar su mano libre a un costado del rostro que muy seguramente comenzaría a perseguirla también en sueños, de esos que no se podían comentar a luz de día. Le sonrió nuevamente antes de cerrar los ojos y apegarse de lleno a la boca que parecía llamarla ese día cual si fuera un oasis dentro del más desolado desierto. Se tomó todo el tiempo del mundo para recorrer, saborear y acariciar los labios ajenos. Casi como si tuvieran todo el día para disfrutar el uno del otro. Casi… Porque sabía que tenía que terminar, incluso si una opresión desagradable se posaba en su pecho, era lo que se debía hacer.

Extendió el contacto por otros instantes más, y finalizó el contacto con un toque más marcado y de profundidad, se volvería masoquista, eso era lo único que le quedaba claro cuando se trataba de Sihtric y los deseos que tenía y que no se podían cumplir así nada más. Se separó con notable pesar, pero una fuerza de voluntad que tenía al natural para negarse a las cosas que deseaba, esa que había dejado olvidada en algún punto de ese pequeño y delicioso desliz, pero que ahora tenía que volver al lugar que le pertenecía dentro de su centrada cabeza.

Se dejó caer a un lado de él, mirándolo otros segundos antes de seguir la necesidad de expresarse nuevamente y su mano terminó posada en el torso ajeno, con toda la tranquilidad de quien se sabía que estaba en terreno conocido y que de algún modo le pertenecía. –Lo bueno es que no tendré un montón de mocosos preguntándome qué me pasó en el cuello.- comentó en un intento de aliviar el desastre que sentía dentro de ella. Sabía lo que estaba haciendo, perfectamente, y aunque usualmente la crueldad no era algo que le costara, no le agradaba la idea de dejar una impresión deprimente al hombre que tenía al lado y que se había colado de demasiadas maneras en su vida. Tantas que hasta parecía tener permiso para dejarle marcas. ¿Tener permiso? Su propio pensamiento comenzaba a volverse difuso y extraño, así que intentó evitar responder ciertos cuestionamientos personales que comenzaba a tener.

Era necesario cambiar radicalmente de tema, si quería que la cosa se enfriara, y su mano, ociosa, comenzó a dibujar formas sobre el bien formado pecho del profesor. Esperaba que no le disgustara tenerla todavía en contacto con él, a pesar de que lo había terminado rechazando una vez más. Tanto a él como a si misma y a todas sus intenciones de profundizar los lazos que ya tenían de manera tan irremediable y peligrosa. –Se tardó en hablar... Así que tuve que obligarlo de malas maneras... Había preparado eso si, todo, días antes.- comenzó a explicarle sin necesidad de que el otro preguntara. El hablar de otro tema le bajaría las sensaciones que por unos instantes se habían despertado en su bajo vientre. –Corté, quemé, enterré y marqué.- inicio recordando por un segundo y con una mueca de desagrado todo lo que había tenido que hacer y que por segundos le había parecido innecesario al darse cuenta de que el otro no tenía la suficiente información para ella. –Vidrio, fuego, hierro... Nada muy elaborado, no podía hacer mucho si no quería que se desmayara, además de que la posición para el no era muy cómoda allí colgado del techo.- explicó para más detalles y sin que le preguntaran.

–Iba a arrancarle por partes la piel cuando al fin dijo algo de utilidad, y como el tiempo corría en mi contra, a pesar de las interrupciones, no hice mucho más.- explicó finalmente con una notable expresión de ligera decepción, le hubiera gustado obtener más, para tanto esfuerzo, pero había sido el peso de escoger a alguien más manipulable. –Me hubiera gustado saber legeremancia en esos momentos, pero de todos modos algo de valor me dijo. Están tan poco preparados que es hilarante, recién comenzarán a reunir la Orden del fénix, apenas tres nombres.- expresó mientras recordaba con claridad los apellidos que había comenzado a investigar desde el día siguiente del alboroto. ¿Querían recuperar esa orden perdida en la nada? Por favor, era tarde para eso. Si es que algún día lo lograban, ellos, que estaban mucho mejor organizados, ya tendrían conquistada más de la mitad del mundo mágico.

–Un traidor a la sangre y un sangre sucia, que parece ser el con mayor experiencia, por lo que supongo que liderará el tema. Øye y Collins.- le señaló sus comentarios al respecto y luego volvió al punto donde se encontraban para callarse al fin y observar fijamente en la vista del otro que opinaba del asunto, tanto de lo que ella había tenido que hacer como de lo que sucedía con el otro bando. ¿Le preocupaba realmente lo que Sihtric pensara? Temía tener que decir que sí.

FdR: Largo... largo -trauma- (?)


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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Sihtric Cáech el Miér Ago 20, 2014 5:01 pm

...you gotta be the first to run


Enarcó una ceja, casi imperceptible muestra de incredulidad. ¿Había escuchado bien? A punto estuvo de iniciar una lista de las situaciones bajo las cuales la dama quizá conseguiría hacerlo gritar, pero su mente, consciente del riesgo que implicaba el simple hecho de visualizarlas se  bloqueó inmediatamente. No debía hacerse ilusiones de absolutamente nada, ya estaba lo suficientemente perdido por andar tras esa mujer como para lanzarse por voluntad al vacío. Por fortuna la repartición de besos ayudó a la noble causa de olvidar, y es que verla actuar casi con dulzura sobre sus dedos era algo inaudito… Tenía la sensación de estar siendo utilizado –más de lo acordado– porque ya presentía que a pesar del cálido y húmedo momento que ambos parecían estar disfrutando notoriamente, en cualquier momento se le abandonaría dejándole tirado con un mar de sensaciones difíciles de canalizar. ¿Por qué tenían que ser tan complicadas las cosas entre ambos? No podía creer que la intensa repartición de besos sobre su torso fuese una despedida…

Estaba inquieto, anhelando recibir mucho más, ¿pero qué podía decir? ¿debía reclamar directamente? Al final ni eso fue posible. La observó subir tentadoramente por encima de él, probablemente igual de agitada y tras una breve pero intensa observación al otro, sus labios volvieron a fundirse con urgencia. Su sonrisa… esa que le había dedicado antes de besarle, era la culpable de que el hombre albergara una pizca de esperanza…

Sin dar la más mínima oposición se dejó consumir por el momento. Le recibió con clara necesidad de satisfacerse en ella, de vaciar en aquel acalorado beso el infinito deseo que le venía guardando desde hace tanto y que de no ser por la casual oportunidad que se estaban dando, no habría sabido ya dónde guardar tantas ansias de saborearla. Ni siquiera daban tiempo a recuperar el aliento, la más mínima pausa habría significado el fin de todo y eso, era algo para lo que aún no estaba dispuesto. Por desgracia para él, o quizá para ambos, por más delicioso que se estuviesen sirviendo del otro, el no cruzar mas allá parecía haber estado decidido desde un inicio.

De repente el contacto entre sus labios se tornó aún más profundo, y el hombre no pudo evitar interpretarlo como un aviso, una despedida específicamente y aunque quiso ir tras sus besos en cuanto sintió que se le separaba, entendió también que lo único que conseguiría sería un rechazo literal, crudo y en el peor de los casos, se ganaría su desprecio si volvía a insistir cuando claramente ya se le había dejado tirado. Retuvo el aire en sus pulmones, tensó los labios. Esperó a que el amargo momento se esfumara de su expresión, limitándose mientras tanto a escuchar información que creyó ya no se le compartiría.

¿Debería haberle impedido que le siguiera acariciando tan quitada de la pena? Hacerlo podría haber ayudado a aclarar que él no estaba para ser juguete de nadie pero…  no hizo ni amago de querer detenerla. De alguna forma parecía ya haber aceptado estar a su disposición independientemente de cuáles fueran sus verdaderas intenciones para con él. Fue la mención de sus acciones durante el interrogatorio lo que consiguió hacerlo volver a la realidad del momento, dejando de lado lo bien o mal que se sentía.

Notó inconformidad en la voz y expresiones de la rubia, y no era para menos según lo que contaba. Mucho trabajo para un mínimo de información y tal vez…  ¿poca tortura para su apetito de sufrimiento? La idea le sacó una sonrisa, por mas que las palabras sonaran a queja, la forma tan natural con que lo decía dejaban espacio suficiente para encasquetar la teoría de que en cierta forma, sí lo había disfrutado.  -Øye y Collins.- repitió pensativo, grabándose el dato – Les llevamos grandes pasos de ventaja. Aún así, no debemos confiarnos. – agregó con toda calma, girándose de costado para observar de frente a la profesora. Al parecer todos los arranques por los que habían pasado hasta ahora, sí habían conseguido pulir asperezas. O esa fue la impresión que le dio en ese momento, teniéndola acostada justo a un lado contando sus rudas tendencias como si confesara una decepcionante experiencia amorosa. – La próxima vez que quieras intentar algo similar, no me descartes a la primera, podría ahorrarte el trabajo sucio. A menos claro, de que en realidad gustes de… obsequiar esa clase de “cariños”. –se incorporó un poco llevando una renovada sonrisa producto de la nueva teoría que tenía respecto a los gustos de su compañera. Volvió la vista hacia ella con curiosidad, hasta que enteramente resignado se giró pasando un brazo al otro lado de la mujer para apoyarse y alcanzar la camisa que había abandonado al otro extremo de la cama. –Por supuesto eres completamente libre de seguir tus investigaciones sin legeremancia si así quedas más satisfecha, Señorita Sádica. Ya ha quedado claro que no necesitas pareja. – decir lo último pronto le hizo avispar los pensamientos dándose cuenta un poco tarde de lo mal interpretable que podría haber sido su comentario. Sin decir mas se colocó la camisa, dejándola abierta mientras se disponía a abandonar la cama, solo que se detuvo en el borde, pensativo. ¿El comentario le había salido inconscientemente ardido?



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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Annwyn Lancaster el Vie Ago 22, 2014 6:10 am

En algún punto de ese día sus pasos habían decidido ir por el lado incorrecto de la vía, lo podía percibir con los grandes giros que su vida daba con apenas una mañana en compañía de su novio. Ahora estaba allí, comentándole como si nada sobre una de las ocupaciones que había tenido en su tiempo libre, como si fueran confidentes y esperara que él le diera alguna guía práctica o algún comentario de utilidad. Pero no contaba con el detalle de a dónde iban a parar los pensamientos del contrario,  por no decir que había tenido nulo tacto y le había quitado importancia a las señales que le había dado en el momento en que Cáech le había reclamado, cuando aún no llegaban al pueblo, sobre las cosas que hacía aun sin saber. Si se hubiera detenido a pensarlo, aunque fuera un segundo, habría evitado hablar más de la cuenta.

¿Descartarlo? Lo decía como si realmente fuera una opción jalarlo con ella a donde sea que se le ocurriera, y no lo entendía. Por supuesto que no alcanzaba a comprender hasta qué punto estaba el otro dispuesto a estar con ella. Se suponía que tenían un trato a la vista de la comunidad académica, aunque habían actuado además, en vacaciones, en otros lugares públicos y con intereses similares a los de llevar la farsa lo más real que se pudiera.

Su mano no tardó en abandonar la figura contraria, a duras penas debía decir, y poco después él se movió para recuperar su ropa mientras ella se quedaba quieta observándolo. Con su mente ya aclarada, aunque el deseo por el otro iba a vivir permanente con ella, pudo atar unos cuantos cabos. Eso y quedar ligeramente sorprendida por el comentario nuevo que le dedicaba el mago. Tal vez… Sonaba como si estuviera herido, sólo que ella no recordaba haber sacado el arma homicida todavía. Sus labios se apretaron en un serio rictus. No le agradaba el rumbo de las cosas ni que la culparan cuando aún no hacía nada, lo mismo había pasado antes, con el otro pequeño altercado que habían tenido, y todo por mencionar el estúpido tema de Lupin. ¡Por Merlín! ¿Desde cuándo parecía Sihtric tan sentimental? Intento, con todas sus fuerzas, no botar la bilis por los labios que hace poco habían estado disfrutando y quedado con ganas de continuar respirando el mismo aire del hombre. –Es complicado descartar algo que ni siquiera había considerado…- primera estocada, mintiendo casi con descaro pues si había dedicado unos minutos a la tonta idea de pensar que el otro si la hubiera podido ayudar, pero había dejado la idea de lado como si fuera demasiado pedir al mundo.

Tomó su varita y se movió hasta quedar sentada a un lado del hombre, aunque no le dedicó ni una mirada y se levantó sin más mientras se arreglaba unos mechones de cabello que se habían desarmado con su pequeña siesta y posterior despertar. Pero claro, tenían que arruinarlo mutuamente como siempre. Y ella no podía evitar pensar que la estupidez mayor era dejarse llevar y abrirse aunque fuera un poco, con él. Que caso tenía si siempre terminaba haciéndole sentir idiota por hablar de más, "Compartir mucho es innecesario" se repitió mientras su mente amenazaba con tomar una decisión poco razonable en un momento de enojo. –Quiero recordarte que el que tuvo en primer lugar la idea de necesitar una pareja fuiste tú, así que si tienes un problema por qué no me lo dices firme y claro.- su voz sonó rara luego de que había estado unos minutos dejándola volverse suave como la seda, ahora había regresado a ser la misma capa de hielo que antes.

Él tenía la culpa.

La única razón por la que terminaba dando pasos sin sentido, era por ese mago de cabeza dura que a veces sentía que podía odiar y viceversa, al mismo tiempo. –Como ves, no me gusta perder el tiempo y dado que no necesito una pareja no sé qué se supone que hago contigo.- ahora era ella la que sonaba herida. Y quería irse, lejos, de esa cama donde había estado a punto de dar más de ella de lo que se merecía el hombre, de ese fin de mundo donde ya se sentía literalmente perdida y de la presencia de Sihtric Cáech, actual dolor de cabeza de su antiguamente tranquila de su vida. Al parecer incluso aunque fueran una pareja fingida los dramas no tardaban en llegar, como si pudieran reclamarse algo cuando se suponía que todo era de mentira.

–¿Necesitas algo más o ya me puedo ir?.-  soltó finalmente, ¿Por qué no se iba y ya sin decirle nada? Se tuvo que lamentar mentalmente al darse cuenta de que simplemente no podía, desastre de mujer que estaba hecha ese día.

... And I breathe disaster, ever after.


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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Sihtric Cáech el Vie Ago 22, 2014 7:46 pm

¿Cómo podía estar tan enojado por las simplezas que su supuesta novia acababa de decirle?! ¿Tal vez porque cada oración que salía de su preciosa boca no hacía mas que restregarle en la cara que no necesitaba ni un poco de él? ¿Cómo pudo haber pensado que la cosas entre ambos realmente habían cambiado? Era obvio que no, de hecho, empezaba a creer que habían llegado a un punto en el que ya no podrían tolerarse ni por un segundo. Lo que le hacía arder el orgullo era saber que en absolutamente todo, ella tenía razón. Fue Siht quien hizo la propuesta inicial de toda aquella farsa, de manejarse en equipo, en pareja siendo precisos. Y sí, al menos desde su ángulo le parecía que semejante mentira había sido de utilidad pero quizá… habrían podido trabajar perfectamente por separado. Saberlo, no ayudó a que su humor se compusiera, aunque desde un inicio las posibilidades de que algo como eso ocurriera eran casi nulas.

Tampoco se dignó a mirarla cuando estuvo sentada por segundos junto a él. ¿Tenía un problema con ella? No lo sabía, no quería analizarlo porque estaba seguro de que buscando, algo encontraría para quejarse e intentar devolverle el favor por irrelevante que fuera. Lo que sí vino a su mente fue el grandísimo problema de querer estar con ella y no con falsedades, de necesitar su compañía, su calor. Negó rotundamente, no podía creer lo blando e inútil que había empezado a ser a partir del reconocimiento de sus propios sentimientos, todo era mejor sin ellos.

Si hubo un momento en que no pudo contener el impulso de mirarla, al menos de reojo, fue cuando la malhumorada dama hizo uso de las palabras anteriormente expulsadas por el hombre. Cuando él las usó no las sintió tan agresivas, aunque sí más de lo que él esperaba, pero ahora, en la voz de ella… dolió infinitamente la afirmación de que no necesitaba pareja. La enfocó, con el mal sabor de las circunstancias inundando su rostro. La sintió diferente, furiosa como antes pero… parecía una especie de reclamo… ¿El problema era con esa frase en específico?? Porque a él se le había escapado a la mala… Lengua y pensamientos traicioneros que acababan de jugarle sucio, ¿qué acaso no entendían lo que estaba a punto de perder por su culpa?!

Le habría gustado alegar que ese era justamente el problema: que ella no hacía absolutamente nada con él, en ningún sentido. Pero no, intenciones de dejarse ver más insignificante no tenía. Podía irse por dónde más le apeteciera y no regresar, solo que no se lo iba a decir en voz alta… ¿Por qué? Porque evidentemente no era lo que realmente sentía… Pronto se dio cuenta de que sólo una varita se encontraba aún en la cama, la propia, pero no le importó ni siquiera por la latente posibilidad de ser atacado. ¿Qué más daba? Un golpe más, un golpe menos, daba lo mismo. Lo poco que habían conseguido construir se había tornado ya más oscuro que el propio Lago Negro, donde juntos habían hecho un pacto.

Vete. No te necesito. – mintió, en voz apagada, serio como nunca. Se arrepentiría de haberlo dicho y con creces, pero ya estaba hecho. Y deshecho a la vez.



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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Annwyn Lancaster el Vie Ago 22, 2014 9:11 pm

Aunque se había preparado mentalmente para el golpe, no fue suficiente. Pues al escuchar lo que se temía, salir de los labios de Sihtric, sintió de pronto el peso de la soledad y la angustia por saber que se habían arruinado… ¡Por Merlín! Tenía que dejar de pensar que había algo entre ellos aparte de una sarta de mentiras que habían inventado con un fin que todavía se veía turbio y que no lograban llegar a puerto seguro. Parecía indudablemente que estaban destinados a que todo entre ellos fuera un desastre que siempre tendía a explotar por algún punto de manera poco sana.

Tenía muchas cosas que decirle, demasiadas, pero ninguna palabra la dejó escapar, no antes de apretar la varita en su mano y respirar intentando calmar su repentina sed de hacerle daño. Porque quería herirlo, necesitaba que él sintiera su propio dolor. Pero, ganó por primera vez ese día su lado razonable. –Eso pensé…- fue lo único que logró decir antes de cerrarse por completo al cúmulo de emociones que amenazaba con costarle su orgullo. Esa parte de ella que no pensaba tirar a la basura, mucho menos por él.

Ni aunque se estuviera muriendo por dentro.
Se alejó solo un paso, dándole una última mirada. Definitivamente le costaría ocultar la herida, pero lo lograría. Se cerraría por completo a la idea de sufrir por una fantasía, más si esa tenía como protagonista al profesor de runas antiguas. Habían cosas más importantes de las que ocuparse, y que quería creer que serían la única razón por la que se relacionaría con el hombre.

Bonita manera de mentirse sin duda, pero no había vuelta atrás. Un pequeño murmullo fue lo único que necesitó antes de desaparecerse, no quería regresar a ese lugar en lo que le restaba de vida pues el hielo había vuelto a tomar lugar en su pecho, como una pequeña espina.


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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

Mensaje por Sihtric Cáech el Vie Ago 22, 2014 10:04 pm

Él había impuesto el silencio, y aún así, ansiaba que éste se rompiera cuanto antes. Pero claro, no podía esperar que dulces palabras le cumplieran el capricho, no cuando acababa de ser tan crudo en sus sentencias. Y tan falso. Acostumbrado estaba a mentir, a diario y a cualquiera, y sin embargo ya repudiaba sus últimas palabras. Pero ese amargo sabor pronto pasó a segundo plano al escuchar lo que creyó sería las últimas palabras que la rubia le dedicaría. No le gustó cómo sonaron, no fue por las palabras en sí, sino la forma en que lo dijo. Fue ahí cuando se dio cuenta del error que acababa de cometer… Pero no podía retractarse, el orgullo aún le dominaba y prohibía enmendar el error, ni siquiera consiguió corresponder a su mirada, porque era imposible no percatarse de la penetrante observación por parte de ella. Mas nada habría ganado con hacerlo, tan solo ventilar la tristeza que ya había comenzado a consumirlo por completo. Hacía años que no se sentía así, de hecho, ni siquiera recordaba cuándo había sido la última vez que ese pesar emocional hizo acto de presencia en su persona.

Dejó de tensar el cuerpo una vez estuvo seguro de que su querida novia se había esfumado. Sabía que la volvería a ver, era inevitable, pero a los ojos… no estaba tan seguro. Probablemente pasarían a ignorarse, como dos completos desconocidos. ¿Eso estaba bien? No tenía una respuesta, pero sí estaba seguro de que no era lo que él deseaba. Una lástima, pues ya la había perdido.


Annwyn…


La llamó con impecable pronunciación, con la mirada fija en el suelo, abstraído de todo a su alrededor, porque dolía, y dolía mucho. ¿Qué iba a hacer sin ella..?


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Re: Liberando Tensiones || Sihtric

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