JULIO DEL 2025.
Los mortífagos se han hecho con el poder de Reino Unido e Irlanda, muchos han tenido que huir para salvar sus vidas pero otros han caído en sus garras sin poder evitarlo. El Mundo Mágico ya no es igual, pero una nueva puerta se abre ante los Prófugos en Australia, un país dónde todo es al revés, ¡y nunca mejor dicho!

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Tonight is ours // Caleb

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Tonight is ours // Caleb

Mensaje por Alec W. Grayson el Jue Jul 07, 2016 1:50 am

La vida en Sídney continuaba, tranquila, sosegada. Como si Australia estuviera suspendida en una burbuja traslúcida, solo veíamos difuminado el mundo exterior. Llegaban pocas noticias de Reino Unido, pero no eran demasiado alentadoras. Continuaban los ataques, continuaba la represión. Continuaba la Dictadura. Pero parecíamos insensibles. La Orden se estaba acomodando saboreando un ambiente tan distinto y tan atractivo. En lugar de usar su lugar de exilio como un ejemplo, una prueba de que todos sus ideales eran posibles y aplicables, estaban mimetizándose con él, convirtiéndose cada vez más en australianos y olvidando de dónde venían, y por qué luchaban. Eso era especialmente fácil para las familias que habían venido enteras. Los Potter, los Weasley… Sí, ellos habían tenido pérdidas, pero estaban rodeados de familiares para apoyarse los unos a los otros. Sin embargo, miembros como Alec lo habían dejado todo atrás. Toda su antigua vida se encontraba a más de diez mil kilómetros de él. Pese a que tenía buena relación con todos sus compañeros, y el estar todos reunidos le había dado la oportunidad de conocer en profundidad a más compañeros, como a Winnifred; él tenía que volver. Su vida estaba en Reino Unido.

Ya estábamos en el segundo mes de exilio. Todos los miembros de la Orden del Fénix habían encontrado un puesto de trabajo, la mayoría, como él, habían ido a parar al Ministerio australiano. Las grandes familias habían puesto en marcha sus grandes coartadas, y marchaban a la perfección. Los Williams, por ejemplo, ya eran una parte más de la sociedad australiana. Y, aunque él tenía totalmente controladas las riendas de su nueva vida, se sentía cada vez más aprisionado en la rutina. Las reuniones cada vez eran menos frecuentes y las jornadas laborales cada vez eran más largas. El trabajo de campo escaseaba, pero la oficina tiene montañas de papeleo que estaban deseando amargarle el día. Y entregaba casi todo su tiempo libre a la lectura. Se había releído a todos los grandes. Whitman, Pope, Frost, Lorca. Y hasta se había permitido volver a la narrativa de su infancia, visitando a Sanderson, Brown, Tolkien, Martin, Sapkowski... Pero la rutina le ahogaba, cada vez más. Solo quería escapar, despreocuparse de todo, aunque fuese un instante. Por eso, aquella noche había decidido desconectar del todo.

El clima de Australia estaba siendo más frío y húmedo de lo normal pese al invierno que se cernía sobre el hemisferio sur, lo que obligó a Alec a salir esa noche con varias capas más de ropa de las que le hubiese gustado. Su pelo seguía siendo un desastre y su barba de tres días mostraba el poco tiempo que le dedicaba a sus cuidados. Pero ese aspecto siempre le había dado igual. Se enfrentó a las frías brumas de la ciudad alrededor de las doce, y se dirigió a uno de los pubs que más frecuentaban sus compañeros de trabajo y los jóvenes de la ciudad. El McGee’s. “Se parece mucho a aquel al que solíais ir Amelia y tú” dijo Katie en su cabeza. Casi podía verla sonriendo con malicia, picándole. “¿Cómo se llamaba aquel? ¿McLaren’s? Seguro que ahora Amelia ha encontrado gente más interesante con la que ir a esos sitios”. Las semanas se acumulaban sin verla. ¿Seguiría queriéndole, pese a todo el tiempo? ¿O se habría cansado de esperarle, y habría rehecho su vida? Su comunicación vía lechuzas era demasiado intermitente, la distancia era abrumadora hasta para Kelsier, su lechuza.

Pero esa noche no quería enfrentarse con esas dudas, esa noche quería olvidar sus miedos. Y sus amigos Caleb y el etanol le había a ayudar en esa ardua tarea. Pese a que llegaba un poco pronto, se sentó en la barra y pidió una Tooheys. Ni de lejos se acercaba a una buena pinta de Guinnes en su pub en la Oldtown de Edimburgo, con la risa de Amelia de fondo. Pero no estaba mala. Notó la calidez de la cerveza recorriendo su organismo, relajándole, provocándole suspirar. Miró a su alrededor un momento, contempló el ambiente del local, que cada noche parecía más abarrotado. Las mesas se llenaban de gente, las sillas escaseaban y el murmullo era una melodía constante que hacía el lugar más acogedor, más vivo.
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por S. Caleb Bradley el Jue Jul 07, 2016 2:48 pm

Llegas tarde. Qué casualidad, ¿eh?

Corre. Corre como si no hubiera un mañana porque se ha quedado dormido y, en cuanto ha mirado el móvil, ha visto la hora que es. Si no se da prisa, Elend pensará que le ha dejado tirado. Y por muy cabrón que pueda llegar a ser a veces, no quiere que tenga esa idea en la cabeza. Cuando se compromete con algo, lo cumple; o bueno, al menos eso es lo que le gusta creer. En el fondo sabe que es una bala perdida, así que tampoco se sorprenderá si su amigo, uno de los pocos que tiene, le manda a la mierda por llegar tarde.

Tiene planes; muchos planes. Sabe que el castaño no lo está pasando bien y él tampoco es que esté pasando por su mejor momento a pesar de que se lo tome sin tantas preocupaciones, por lo que se ha prometido a sí mismo hacer de esa noche una noche memorable. El tabaco y el alcohol ayudan, sí, pero un buen par de tetas seguro que alegran a los camaradas. Por eso, se ha molestado en llamar a un par de churris que conoció días atrás tonteando en una fiesta. ¿Cuándo piensas madurar? Mira el reloj y suspira aliviado mientras se dirige al antro en el que han quedado. Sorprendentemente, no va tan mal de tiempo.

Nada más al entrar por la puerta, su móvil vibra. Lo saca del bolsillo de su chupa de cuero para leer el mensaje que le han enviado y, a duras penas, busca con la mirada a Elend hasta que lo localiza sentado en la barra. Sonríe a la par que se acerca a él: no piensa decirle nada sobre la sorpresita que le ha preparado, porque sabe que si lo hace, se enfadará. Prefiere dejar que las horas pasen; así, cuando su regalo llegue, estará más contento y no le odiará... ¿tanto?

Uh. Vaya cara más larga me llevas —dice con su típico acento australiano. Es entonces cuando se fija en lo que el muchacho está bebiendo y frunce el ceño—. ¿Cerveza? ¿En serio? —pregunta irónico. Bebiendo eso no se pondrá nada contento... a no ser que a Elend se le suba rápido el alcohol, claro—. Espero que no sea lo único que bebas en toda la noche —Se sienta a su lado mientras hace un ademán para que el camarero le atienda. Pide ron a secas, con hielo. Entretanto, se balancea sobre el taburete, de un lado para otro, con sus ojos clavados en los ajenos—. ¿Llevas mucho tiempo esperando?
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por Alec W. Grayson el Jue Jul 07, 2016 3:57 pm

Le dirigió una tibia mirada a su botellín, mientras arqueaba la postura hasta apoyarse casi completamente en la barra. Después de analizar todo el ambiente y llegar a la conclusión de que nada allí le interesaría hasta que no estuviese Caleb o, en su defecto, estuviese lo suficientemente borracho. Aunque normalmente ambas cosas venían juntas. Le dio un rápido vistazo a su reloj de pulsera. “Ese Caleb tuyo llega un poco tarde” resonó la voz de Katie en su conciencia, “aunque, son australianos. ¿Qué esperabas? Se pasan todo el puto día haciendo el vago, no tienen nuestro regio sentido de la puntualidad”. Alec agitó la cabeza molestó. Tener la voz de su hermana sacándole de quicio constantemente era un incordio. Pero desde que la enterró, le acompañaba haya donde fuese. Y ni siquiera él estaba seguro de que quisiera que parase. Era Katie, era una parte de su mitad. Si se iba, entonces estaría solo de verdad.

Su relación con Caleb era una en la que, de alguna forma u otra, siempre estaba el alcohol de por medio. S. Caleb Bradley era una respuesta a sus ansías de ampliar horizontes y conocer a gente en Sídney. No sabía cuánto estaría allí con la Orden, ni siquiera sabía si alguna vez volvería a ser aceptado en su país natal. Por lo tanto, tenía que establecer un círculo, algo que hiciese que su vida fuese lo menos monótona posible. “Hermanito, así solo harás que marcharte sea más difícil. ¿Por qué no parás de ponerte ataduras, allá donde vas? ¿No es la de Amelia ya suficientemente grande?” Pero, ¿qué era mejor? ¿Hacerse ataduras, o descubrir al final del día que estaba horriblemente solo? Al chico le había conocido en la noche sidneyesa. Era impulsivo, algo ególatra y, en muchos sentidos, un capullo. Pero había algo en él, algo irreverente, que lo hacía tremendamente divertido.  Y eso le sobraba para comenzar a salir con él a simplemente desconectar. Sin embargo, tenía ciertos dejes. Como el de llegar tarde.

Por supuesto que no le había contado su verdadera identidad. No era tan imbécil. A sus ojos, y a los del resto de la comunidad australiana era Elend William Venture, un viajero británico con una pequeña fortuna heredada que lo había dejado todo atrás para recorrer el mundo; y que, en el proceso, se había quedado enamorado de Sídney. Consiguió un puesto como auror en el Ministerio australiano y se estableció indefinidamente. Esa coartada, pese a ser puramente falsa, no solo le había ayudado a integrarse; sino que en el caos en el que la Orden volviera a moverse no levantaría demasiada sospecha. Era intrínseco en esa personalidad que había creado. Nadie sospecharía si Elend Venture cogiese sus maletas y volviese a desaparecer. Nadie, excepto los miembros de la Orden, debía saber que en realidad era Alec, uno de los mellizos Grayson, un mestizo buscado en las islas británicas.

¡El hijo prodigo! —Exclamó al ver a Caleb, y lo acompañó de una carcajada. —Comenzaba a creer que eras tan idiota de no saber llegar a un bar en tu propia ciudad — dejó un momento, que aprovechó para darle un trago a su botellín de cerveza, y luego volvió a la carga.— Déjame adivinar… ¿Te has vuelto a quedar dormido, capullo?

Se hizo a un lado para que su compañero ocupase el taburete colindante, y vio como pidió, para empezar, un ron con hielo. “Juega fuerte tu amigo” le dijo Katie, como incitándole. De los dos, ella siempre había tenido mucho más aguante que él para el alcohol.
Aunque ni de lejos se acerca a una buena Guinnes, no está mal. No todos deseamos pillar un etílico. Por lo menos, no en la primera ronda —dijo, entre risas. —Nah, no demasiado. La música de tu país es una mierda, pero tampoco está demasiado aburrido este sitio.


Última edición por Alec W. Grayson el Mar Jul 26, 2016 4:08 pm, editado 1 vez
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por S. Caleb Bradley el Jue Jul 07, 2016 7:02 pm

Mantiene la mirada clavada en el rostro de su acompañante, sin apartarla de éste ni un momento. No sabe si ha escuchado o no mal, pero... le ha parecido oír que le ha llamado idiota. Y nadie le llama idiota. Esa te la guardo, piensa para sus adentros mientras esboza una sonrisa un tanto siniestra. Sabe que la noche es larga, que aún queda mucho por ver y que probablemente mañana, si Caleb se sale con la suya, Elend lo querrá matar. A éste chico le hace falta un poco de alegría, piensa. Todo sea por una buena causa. Y por una morena despampanante que le acompañe a casa

Te estás tomando demasiados privilegios —deja caer. Alza una ceja. Aún está a la espera de que el camarero le traiga la bebida que ha pedido. ¿Por qué diantres tarda tanto? No le gusta esperar. Por él pueden esperar todo lo que sea necesario, pero que se dé la situación al revés, no. Bajo ningún concepto—, pero como soy buena persona, ignoraré lo que me has dicho y lo dejaré pasar —añade, tamborileando los dedos sobre el mármol de la barra.

A veces le sorprende lo mucho que el de Gran Bretaña le conoce. Tampoco hace tanto tiempo que llevan saliendo como amigos, puesto que Elend, si no recuerda mal, antes no vivía en Australia. De haberlo conocido antes, seguro que lo habría agradecido. Aunque quizá la relación que habrían tenido no sería la misma que tienen ahora. A fin de cuentas, el australiano está mucho más calmado que antes. Ha bajado los humos, y eso que aún los sigue teniendo muy altos—. Y no, no me he quedado dormido —Cómo no, miente, y con bastante agilidad, además—. Me he quedado hasta tarde editando unas fotografías que hice el otro día —Se excusa. ¿Fotografías? Ja. Hace semanas que no se digna a tocar una cámara—. ¿Y tú qué, campeón? ¿Cómo te ha ido el día? ¿Has conocido ya a alguna muchachita que te saque una sonrisa? —pregunta interesado, para cambiar de tema y, por qué no decirlo, también para reírse un poco de él—. No es por nada, pero las australianas están muy buenas. Deberías animarte un poco, a ver si así... —Poco le falta para continuar la frase. Poquísimo. No obstante, el camarero llega con su querido ron y, al cerciorarse de ello, se olvida de todo lo que quería decir.

Oh, ron. Mi querido ron, dice mentalmente a la vez que coge, casi con admiración, la bebida servida. ¿De verdad piensa Elend que pillará un coma etílico sólo con un vasito de ron? Ay, qué iluso. Se nota que no sale mucho por las noches; y más cuando prefiere beberse esa cerveza en lugar de otra cosa. La vida sólo se vive una vez, y no siempre se tiene dinero para disfrutar del buen alcohol. ¿Por qué malgastarlo, entonces, en algo flojo? Los británicos y sus manías.

Amigo mío, esto de aquí —señala el contenido del vaso—, es oro. La música y tu cervecita de pacotilla, son tonterías —afirma, negando con la cabeza. Allá por donde quiera que vaya, todo lo que hace Caleb, según él, es lo mejor. Y en esta ocasión, no va a ser menos—. No te preocupes por este antro. He preparado algo para después. Algo que de verdad te hará sonreír de oreja a oreja —suelta, sin desvelar realmente qué es. No toca. Aún no—. Pero primero, hay que divertirse un poco, que si no luego no lo pasaremos lo suficientemente bien. ¿Confías en mí? —Realmente, si le dice que no, no se sorprenderá. Ni él mismo se fía de su propia sombra: es sólo una pregunta para ambientar un poco, para transmitirle buen rollo al soso de su amigo—. Cuando te acabes la cerveza, te invito a ron. Ya verás como así ves las cosas de otra manera.
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por Alec W. Grayson el Sáb Jul 09, 2016 4:07 pm

Alec soltó una carcajada ante su afirmación. Desvío su vista del chico y volvió a darle un sorbo a su botellín. La cerveza allí se tomaba demasiado fría para su gusto, era una sensación que anonadaba al británico y le hacía expirar un levísimo suspiro después de beber. Tenía que ser por el clima, solía pensar. Tantísimo calor debía ser combatido de alguna manera, y por eso apreciaban esas temperaturas tan bajas. “Pero, dónde este una pinta de Guinnes…” volvió a pensar.

¡Oh, vamos! —exclamó, a modo de respuesta. — Te recuerdo, Caleb, que has llegado tarde. Hoy puedo hacer todas las coñas contigo. Y, con lo buena persona que eres, estoy seguro de no volverá a pasar —concluyó, con una sonrisa burlona.

Sin saber por qué, Alec intuyó que lo que dijo el australiano era mentira. ¿Caleb trabajando a esas horas? Le parecía más que improbable, sobre todo por el hecho de que ese hombre parecía no trabajar nunca. Solía estar o saliendo o planeando la próximas vez que saldrían. Alec nunca le había visto verdaderamente trabajando, o concentrado; pese a que Alec había quedado muchas veces con él a la salida del Ministerio y el otro si le había visto en su entorno de trabajo. Caleb, hasta donde sabía el castaño, era una especie de fotógrafo independiente, un autónomo. Eso le entregaba una enorme libertad para hacer lo que quisiese, así que no se le imaginaba editando fotos una noche antes de salir.
¿A estas horas? —insinuó el que para él era Elend. — Siempre he sabido que eras responsable, pero no a este punto —dijo, con un tono claramente irónico en su voz. Dejó un momento para beber un trago de su cerveza, coger aire, beber otro trago, y responderle. — ¿Sabes, Cal? Cuando yo estoy en el trabajo, llámame raro, pero trabajo. No voy tirándole los trastos a las aurores ni a las de gestión de mi departamento.  Por muy buenas que estén las australianas.

Elend, Alec, bajó la cabeza. Sabía exactamente lo que Caleb se había callado, la cruda verdad a la que siempre se enfrentaba. “A ver si así olvidas a Amelia” terminó Katie por Caleb. La horrible y asquerosa verdad de que estaban a medio mundo de distancia, y que pese a que no hace mucho compartían casi todos los aspectos de su vida, ahora llevaban rumbos diferentes. Llevaba semanas sin saber de ella, no sabía si seguía resignándose o si se había rendido, y había decidido apartarle completamente de ella y buscar a alguien que sí estuviese allí. Entonces, ¿debía él seguir resignándose, o buscar a esa australiana él también? “Sabes la respuesta” le dijo Katie, pero por primera vez en mucho tiempo Alec la respondió, se respondió. “Sí, no olvidarla. Ella está haciendo lo mismo. Seguimos juntos. Estamos juntos. La distancia, el tiempo separados, sé que no la importa. Igual que a ti no te importó sacrificarte, a ella tampoco”.

Obviamente, Alec sabía que Caleb no lo había dicho con mala intención. Para que la historia fuese más plausible, a él se la había contado ligeramente edulcorada. En lugar de la huida forzada por su condición de mestizo y de miembro de la Orden y la necesidad de Amelia de no huir con él por su linaje de Mortífagos; simplemente le dijo que Amelia estaba muy absorbida por su trabajo en San Mungo y que él decidió seguir viajando sin ella. Entonces, era normal que Caleb pensase así. “¿Algún día se lo dirás? ¿O basarás todo esto en una enorme mentira?

Esto no es cerveza, amigo mío —recalcó. —No beberás buena cerveza hasta que no estés en la milla de oro de Edimburgo. Los británicos lo hacemos todo mejor —dijo, y dándole el último trago a la cerveza concluyó— y en mayores cantidades.

Desgraciadamente, confío —dijo, entre risas. No sabía que estaba planeando su amigo, pero probablemente cuando lo llevasen a cabo estaría tan borracho que le daría exactamente igual. —Camarero, dos rones. Uno de ellos con cola, por favor — se adelantó el joven. No estaba dispuesto a bebérselo a palo seco, por nada del mundo.
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por S. Caleb Bradley el Mar Jul 12, 2016 2:40 pm

Estaba claro que Venture no se tragaría nada de lo que le había dicho, pero no le importa. Tampoco tiene por qué darle justificaciones sobre lo que hace o deja de hacer, así que permite que crea lo que quiera aunque le repatee por dentro. No piensa dar más importancia al asunto, y punto. Por tanto, sólo se limita a sonreír y a asentir con la cabeza, fingiendo escuchar todo lo que dice. En realidad, las palabras del castaño, cuando no son de su agrado, le entran por un oído y le salen por otro. Como esas. Menos mal que no sigue mucho con el temita, porque si no... menuda noche le espera.

Las mujeres nunca han sido su perdición, pero desde que se divorció con Charity, sólo parece encontrar consuelo en ellas. Sabe que es algo físico y vacío, que nunca llegará a sentir nada tan profundo como lo que sintió por la australiana, pero aún así, adora jugar y tontear con las féminas. Y mientras más sean, mejor. Le ayudan a distraerse, a aplacar su mal humor; quizá porque encuentra en ellas algo que ya está completamente muerto. No entiende a Elend. De verdad. No sabe lo que se pierde: es joven, muy joven. Ya tendrá tiempo de dedicarse a una sola persona cuando sea padre de familia. Deja que pasen un par de minutos antes de volver a abrir la boca.

Eso es porque eres un aburrido —asegura, encogiéndose de hombros. Que sí, que el corazón de su amigo ya está ocupado, pero... ¿realmente es sano? ¿realmente puede lidiar con ello? Porque él no podría. Se negaría rotundamente a amar a alguien a quien no puede ver todos los días, tocarle, acariciarle, sentirle a su lado... Porque cuando ama a alguien, se entrega al completo, y no sería capaz de estar a miles de kilómetros de distancia de la dueña de su corazón, si es que de verdad posee uno—. Tontear con chicas no es nada malo, ni tampoco haces daño a nadie a no ser que lo lleves más allá —confiesa, mientras mira con admiración el vaso que sostienen sus manos.

Sin pensárselo dos veces, da un sorbo a su tan adorada bebida. Tan dulce y tan amargo a la vez, como la vida misma, lo saborea. Sin duda alguna, no se arrepiente de haber empezado así la noche.

Un día tendrás que llevarme a tu tan apreciado Edimburgo —manifiesta, bastante serio. Si el muchacho afirma que la cerveza británica está tan buena, tendrá que ir a comprobarlo, ¿no?—, a ver si lo que dices es verdad o una excusa barata. Y ya de paso, podrías presentarme a algunas amiguitas —añade con una sonrisilla picarona. Asqueroso. Siempre piensa en lo mismo.

Se le quedan los ojos como platos cuando escucha, de nuevo, la palabra ron saliendo de la boca de su amigo. ¿De verdad ha hecho lo que acaba de ver o se está quedando con él? Automáticamente, Caleb se levanta del taburete y empieza a aplaudir, contento. Es consciente de que con esa acción llamará la atención de los pocos clientes que tiene ese antro de pacotilla, mas lo que acaba de hacer Elend, no es para menos. ¡Ha pedido dos rones! ¡Dos rones! Eso significa que está dispuesto a dejar sus sosería a un lado y, por primera vez en mucho tiempo, pasar una buena noche. Una espléndida noche. Y el australiano, cómo no, no puede sentirse más que feliz por haber aportado su granito de arena a esa, según él, buena causa.

Vamos mejorando —murmura, más para él mismo que para su acompañante. Ya de paso, saca el móvil de su bolsillo para echarle un vistazo. Las dos jóvenes con las que ha hablado están por ahí, de marcha como ellos, esperando a que el moreno les dé la señal para que se reúnan. Qué bien—. Has bebido ron más veces, ¿cierto? ¿O es tu primera vez? —pregunta, todavía de pie, con curiosidad, más para hacerse a la idea de cuánto podría tardar en hacer afecto el alcohol que otra cosa.
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por Alec W. Grayson el Mar Jul 12, 2016 4:42 pm

Caleb no le dio más respuesta al tema de su retraso, por lo que Alec decidió darlo por totalmente zanjado, pese a que en el fondo siguiese convencido de cuál había sido el motivo real. Pero en el fondo le daba realmente igual. ¿Qué más daban los diez o veinte minutos, cuándo probablemente se viesen compensados por creces por algo de diversión? Tenía tan poca últimamente…

Soltó una carcajada. Le fascinaba como Caleb podía ser siempre tan… él. Tan Caleb. Tan despreocupado, tan opuesto a la seriedad, tan irreverente. Era casi capaz de verle en el Ministerio, pasando del papeleo y del trabajo de campo para ir a tirarles los tejos a sus compañeras. “En eso tiene un poco razón Alec, eres un poco demasiado aburrido. No sé cuánto felix felicis debiste tomar para lanzarte a Amelia, pero seguro que el almacén de pociones de Hogwarts se quedó sin siquiera una gota de puto extracto de díctamo” le espetó Katie en su cabeza, también podía sentirla a ella riéndose de él. Obviamente, si quitamos el hecho de que estaba trabajando y el hecho de que, en teoría, estaba con Amelia, se le habría hecho increíblemente difícil lanzarse a por una chica. Así era él, por más que había intentado copiar todo lo extrovertido que era su hermana y ahora su amigo, no lo habría conseguido. Y lo más probalbe es que hubiese requerido de asistencia, de alguien que le presentase o de la voz de Caleb en su oído retándole. Con Amelita todo había sido tan diferente, tan natural, como si estuviese escrito.

¿Y qué puta gracia tiene tontear si no lo llevas más allá? —preguntó, realmente intrigado. Tontear con ellas y no llegar a nada más se sentía vacío, carente de propósito; y hacía mucho que el escocés no hacía las cosas por hacerlas. —Además, teniendo en cuenta la capacidad que tengo de cagarla y lo nuevo que soy me acabarían echando del Ministerio, y me tendrías aquí todo el día bebiendo —puntualizó, imaginando aquel universo paralelo y esbozando una sonrisa. —Aunque, si ese es el resultado, quizás debería intentarlo.

Que sencillo sería llevarle a casa, no Alec”. Era Katie, con ese sarcasmo tan suyo. “De no ser porque eres mestizo, miembro de la Orden del Fénix, prófugo, enemigo del estado de Reino Unido e Irlanda y por la pequeña barrera mágica que echaría a todo el Ministerio británico encima de tu culo antes de que pudieses siquiera parpadear, podrías apareceros ahora mismo”. En realidad, era bastante plausible lo que Caleb proponía, pese a que su hermana no parase de recordarle lo jodida que estaba su situación. Edimburgo, al menos el muggle, como zona no mágica que era se mantenía fuera de la barrera. Podría ir allí, o a su ciudad natal, o al Londres muggle, siempre que no fuese a quedarse mucho tiempo, que no llamase la atención y que se fuese en un período contenido de tiempo. Pero, si Caleb le pedía visitar una zona mágica, entonces empezarían los problemas.

Cuando quieras — respondió, ocultando el pequeño nerviosismo que afloraba de él con solo pensar en regresar a Gran Bretaña a la perfección. Controlaba sus emociones bien, siempre lo había hecho. —No acostumbro a volver a casa mucho, pero estaría bien. A no ser que un poco de frío tumbe a un australiano.

Alec comenzó a reír descontroladamente al ver el numerito de Caleb. ¿Tan mala imagen tenía de él? ¿Tan puritano parecía? Decidió no darle demasiadas vueltas, y simplemente pasarle su correspondiente vaso una vez hubieron acabado de hacer el tonto.
Tú objetivo es que todos los aquí presentes se rían de nosotros incluso antes de estar borrachos, ¿no? —Preguntó— Y no, capullo, claro que no. Lo único que no acostumbro a meterme tantos grados de alcohol de golpe. Seré un aburrido, supongo —acercó su vaso con la mano y lo alzó, proponiendo un brindis. —Por Australia, y por qué no acabemos inconscientes en la playa a la seis de la mañana —esbozó una sonrisa y bebió.  Notó una sensación de rápido e insufrible calor recorriendo su cuerpo, mientras todo el aire que emanaba de su nariz y su boca se convertía en algo más parecido a urticante humo. Llevaba demasiado tiempo sin beber algo así, a su cuerpo se le veía bastante desacostumbrado
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por S. Caleb Bradley el Miér Jul 20, 2016 1:19 am

Con todo lo que es Elend, le sorprende que desde que ha llegado a Australia no haya encontrado a nadie con quien divertirse un rato, que no tenga éxito entre las chicas. Seguro que esa es una faceta que tiene muy bien guardada y que podría explotar si así lo quisiera, mas sabe que su cabeza está en otra parte, por lo que decide no darle más vueltas al asunto. Él se lo pierde, y cuando se dé cuenta de ello, Caleb estará ahí para echárselo en cara.

La idea de pisar un nuevo país es algo que siempre ha llamado la atención de Bradley. A pesar de ser poseedor de grandes riquezas, nunca ha viajado más allá de Australia. Nunca. Y eso que pisar mundo no le desagrada. Por ello, quizá un poco movido por el alcohol, no se lo piensa dos veces: quiere ir a Edimburgo, e irá.

Vámonos a Edimburgo, Elend. Si sacamos los billetes ahora, mañana estaremos en un avión y en poco más de un día, en tu querida ciudad —dice bastante convencido. No es consciente de la situación actual que reina en Gran Bretaña; no conoce a nadie que le haya abierto los ojos en ese aspecto ni probablemente lo haga. Mas, en el caso contrario, tampoco se negaría a ir a Edimburgo: es más, su lado más aventurero seguro que lo acabaría llevando allí—. ¿Qué me dices? ¿Saco los billetes? —Vale, tal vez la propuesta sea demasiado arriesgada... pero Caleb habla en serio. Muy en serio.

Se sienta, de golpe, pensativo, a la par que observa cómo el camarero trae las bebidas que su compañero de juerga ha pedido. Ésta vez el servicio ha sido bastante más rápido que el anterior. Con una sonrisa picarona, choca su vaso contra el ajeno, llevándose a la boca todo el líquido restante.

Tener un buen sentido del humor no está de más, campeón —puntualiza mientras ríe, contento por el ron que, probablemente, ya se ha filtrado en sus venas. Que el licántropo esté de tan buen humor no es algo usual—. ¿Qué pasa? ¿Te da vergüenza ser el centro de atención? —bromea, manteniendo esa sonrisa de suficiencia y altanería que tantos odian—. No te preocupes, de verdad. Ya te he dicho que hoy será una noche memorable, pase lo que pase. Incluso si acabamos en la playa me lo agradecerás —sostiene, muy convencido de lo que dice. En estos precisos momentos, Caleb siente que está haciendo una gran acción benéfica para con el auror—. En unos minutos llegará la sorpresita. Será mejor que te lo bebas todo rápido, para estar desocupado y eso —improvisa, intentando no desvelar qué es lo que ha preparado.

Off: Perdona por la tardanza. Mi post es una caca de vaca, lo sé >.< Estos días estoy un poco desinspirada, no me sale nada xd pero no quería dejarte esperando más. Espero que dentro de lo que cabe te guste <3
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por Alec W. Grayson el Vie Jul 22, 2016 12:57 am

No tardaron en llegar los rones. Cada uno tenía un aspecto diferente. El del tono más vivo era puro, y para el hígado podrido de Caleb. El suyo, con un color más parecido al caoba debido a la mezcla con cola, era para él, y para que no acabase esa noche perdiendo el conocimiento. Sabía que con Caleb se bebía mucho, no podía permitirse que todas las rondas fueran una exageración o perdería el control. A Alec le encantaba divertirse, le encantaba beber y le encantaba salir con sus amigos. Pero si había algo que no soportaba era perder el control. Desde la pérdida de Katie intentaba apartar de él todo lo que le hiciese sentir mínimamente vulnerable. ¿Por qué? Muy simple, porque cualquier cosa le evocaba a la pérdida. Y no sabría si podría soportar más de eso. Y no había cosa que más vulnerable le hiciese sentir que perder el control. El exceso de alcohol podía hacerle sentir que todo su entrenamiento, tanto físico como mental, se perdiera durante unas horas. Acostumbrado a que su cuerpo estuviese extremadamente en forma y diese respuestas inmediatas y precisas a sus impulsos, sentirse torpe era algo que no podía tragar. E igual le pasaba como su psique. Pero todo estaba bajo control. Si bebía con cabeza, y comía en grandes cantidades, no pasaría nada. Y, al fin y al cabo, medía metro ochenta y cinco y pesaba casi noventa kilos. Necesitaba bastante cantidad.

Un ligero escalofrío recorrió a Alec cuando Caleb insinuó lo que insinuó. Y no tardó en dejar claro que no era una simple insinuación. Lo que le sorprendió en cuanto hubo terminado su recital es que, para ser un mago pensaba demasiado como una persona no mágica. ¿Billetes de avión? ¿Para qué quería un mago un billete de avión si podía aparecerse allá donde quisiese? Incluso si resultaba que su compañero no sabía aparecerse, posible aunque inverosímil; siempre podía pedirle a cualquier otro mago que le llevase, o usar un traslador. “A mamá le encantaría este tío” rió Katie. Decidió dejar este aspecto a un lado, pues no era su prioridad. La prioridad residía en salir del entuerto, en convencer a Caleb de no ir a Escocia sin dejarme ver como lo que era: un fugitivo, un prófugo, un miembro de la Orden del Fénix, alguien que mentía hasta en el nombre.

No suelo volver tan pronto a mi ciudad natal cuando viajo —respondió, haciendo acopio de una seguridad que no sabía exactamente de dónde venía. —Ya iré, y tú vendrás conmigo. Pero todavía no. Si no me separo del hogar, ¿qué sentido tiene que huya de él? —Le dio un largo trago a su ron, mientras lo miraba. Sí, probablemente la seguridad venía de alcohol etílico. —Vamos a quemar Sídney hasta los cimientos, hermano, y ya luego iremos a por el resto del mundo. Y, ¿por qué billetes? Somos magos Caleb. Podríamos aparecernos en cualquier parte del mundo. ¿De verdad quieres estar veinte horas metido en una puta cabina?

Has salido del paso como has podido, hermanito” le espetó su hermana. “Esperemos que tu amigo el impulsivo lo deje aquí, aunque me perdería la forma tan mona que tienes de intentar no cagarla”.

No paras de repetir que está noche va a ser increíble, memorable y bla bla bla. ¿Qué demonios va a pasar está noche, Caleb? ¿Debería temer seriamente por mi vida? —dejó una pausa para darle otro trago. Cada vez notaba como su cuerpo tenía más calor, como la conversación fluía de una manera más natural y como todo comenzaba a parecerle un poquito más divertido —. ¿Qué estás tramando?
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por S. Caleb Bradley el Lun Jul 25, 2016 1:22 am

Definitivamente, quien la sigue y la consigue, y él licántropo, lejos de desistir en la idea que se le acaba de meter en la cabeza, tiene muy presente cuál es su nuevo objetivo. ¿Que es un caprichoso? Sí; es muy caprichoso, pero con tal de llevarle la contraria a Elend y sacarle un poco de quicio, no le costará nada admitirlo. Además, nunca ha salido del país: ni si quiera ha montado en avión. Tiene curiosidad por saber cómo funcionan realmente, a pesar de saberlo por la teoría. Supone que la práctica debe ser un pelín diferente.

Iremos a Edimburgo, Elend —afirma mientras le da otro sorbo a la bebida, mirándole a los ojos—. Y no dentro de un tiempo, sino pronto —recalca, haciendo énfasis, sobre todo, en ese pronto que tan gustosamente ha pronunciado. Si fuera por el moreno, mañana mismo estarían en la capital de Escocia, pero como no ve a su compañero demasiado convencido, le dará un poco más de tiempo para hacerse a la idea. Cuando vuelva a casa, si está en condiciones, se meterá en la primera página que vea y comprará los billetes de avión, por darse ese pequeño capricho de volar por los aires en un vehículo que nunca jamás ha pisado.

Lo cierto era que nunca había tenido la oportunidad de viajar: no por falta de recursos, sino porque en ningún momento se dio la ocasión o hubo alguien o algo que le motivara a hacerlo. Por ello, el escocés le venía al dedo para conocer la otra parte del mundo. Siempre podía ir solo, sí, pero ese tipo de cosas prefería hacerlas acompañado.

Vuelve a mirar el móvil para comprobar qué hora es, y es entonces cuando ve un nuevo mensaje de su amiga. Ante la insistencia del mago por saber cuál será la sorpresa que Caleb le ha preparado, acerca el teléfono a su cara, para que pueda verlo mejor, con la fotografía de la muggle y su amiga en zoom. Puede que le odie o, peor aun, que le odie por ello, mas cree que el ron no tardará en hacer efecto en Elend y, por ende, a animarlo un poco.

¿Qué te parece? —pregunta, con una sonrisa ladina de cabrón que ni él mismo puede aguantar. Intenta ponerse un poco serio y no pensar en el final feliz de la noche—. Están a la vuelta de la esquina, a punto de llegar —explica, refiriéndose a los dos bombones que aparecen en la fotografía: una rubia y otra morena—. ¿Cuál te gusta más? —suelta a lo bruto, sin pensar ni un momento en cómo puede sentar a Venture todo eso.
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por Alec W. Grayson el Mar Jul 26, 2016 4:37 pm

Caleb volvió a insistir, a lo cual Alec arqueó una ceja. ¿Por qué se le había metido algo así en la cabeza? Probablemente hasta la llegada de Elend Venture a su vida ni si quiera fuera capaz de situar Edimburgo en un mapa, y menos decir que es la capital escocesa. ¿Por qué ahora tenía tantas ganas de ir? El muchacho culpaba a la impulsividad de Caleb, pero normalmente la gente impulsiva no hace ese tipo de cosas, ¿o sí? Que el mayor ejemplo de impulsividad para Alec estuviese a tres metros bajo tierra no le ayudaba a entenderlos demasiado bien. Volvió a su bebida después de captar con desgana el tono enfático que le dio al final de su frase. “Tranquilo, Alec. Igual que le vienen esos impulsos, se le van. Mañana no tendrá ni idea de la mitad de lo que ha dicho hoy”.

Pero no nos vamos a quedar mucho tiempo, eh —impuso Alec. Estaba marcándose un farol prácticamente a mano descubierta. —Además, la ciudad es relativamente pequeña. —Mentira. La Atenas del Norte podía abducirte años si quería, y nunca dejar de sorprenderte.

Caleb, por fin, quito el velo de misterio que había puesto con muy poca sutileza cuando su móvil mostró la imagen de dos jóvenes. Una era rubia y la otra morena, pero ambas eran poseedoras de esa belleza que solo se daba mucho más al sur de su hogar. Teces oliva, miradas penetrantes y cuerpos con curvas. Sin duda eran hermosas. Sin embargo, el hecho de que la idea de Caleb fuese intentar que le diese una oportunidad a alguna chica le decepcionó. Esperaba algo mucho más, no sé, noble. O ambicioso. Pero no. Chicas. Chicas que no eran Amelia. Bebió un poco de su copa, seguro que el alcohol no le haría cambiar de parecer. No debería. Podía amplificar sus sentimientos, pero no crear nuevos. ¿O sí? ¿Y sí amplificaba la soledad que sentía y las dudas que le asaltaban hasta el punto de que olvidaba uno de los pilares de su vida? ¿Pero y si ese pilar ya le había olvidado a él? Dejó con rapidez el ron, su instinto lo obligó.

No están mal —comentó, perdiendo la mirada—, ¿de qué las conoces?

Alec escuchó su siguiente pregunta, y no pudo evitar hacérsela en silencio a sí mismo. “La rubia está mejor. Tiene un aire a Audrey, y Audrey estaba muy pero que muy bien. Mucho más atractiva que Amelia” dijo Katie, recordándole uno de sus primeros líos, en tercer o cuarto curso. Era de Ravenclaw, era de ascendencia francesa y, joder, estaba buenísima. Y cuando, dos años después, su hermana la comparó con Amelia, sus palabras fueron muy sencillas. “Nunca me importó lo bien que se viese Amelia. La miró como al arte, y en el arte no buscas belleza pura y desbocada. Buscas que te haga sentir algo”.

Ahora tienes la elección más difícil. Ser fiel y ser un muermo, o empezar a romper las cadenas que te anclan a tu antigua vida. O puedes jugar en el filo, pero los que viven en el filo siempre se caen”

Oh, Katie. Tú me enseñaste a vivir en el filo, a aceptar el riesgo. Y ahora prácticamente soy un adicto, como lo era de ti” respondió Alec.

La rubia. Aunque lo importante no es lo que queramos nosotros, sino lo que quieran ellas. Y todos sabemos que el guapo aquí soy yo.
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por S. Caleb Bradley el Lun Ago 01, 2016 2:37 am

Próximo objetivo: viajar a Edimburgo. ¿Cuándo? Lo más pronto posible. Se lo apuntaría en su pequeña libreta de notas, de no ser porque se la ha dejado en casa. Mierda. No obstante, hará todo lo que esté en su mano para que, pase lo que pase, no olvide la promesa que se ha hecho a sí mismo esa noche. Vamos. Por sus cojones que en menos de dos semanas estará en la capital escocesa, cueste lo que cueste.

Lo que importa ahora es que su plan para alegrar un poco a Elend salga bien y, por el momento, ya ha conseguido distraído. No se molesta en mirarlo de otra manera que no sea con el ceño fruncido y cara de "Oh dios mío, ¡pero qué ven mis ojos!" porque el hecho de que no lo haya matado en aquel preciso instante le tiene anonado. Así que está dispuesto a conocerlas, ¿eh? ¡Muy bien! La churri que tiene en la otra punta del mundo puede esperar, jé.

Mejor no te lo digo —deja caer. Parece mentira que, sabiendo como es, el auror no se huela nada raro de todo aquello—, que si no me odiarás más aún. Ojos que no ven, corazón que no siente —Y que no se asusta al imaginarse ciertas escenas en pleno... vale, no. Eso podemos ahorrárnoslo. Piensa en los niños, Caleb. Piensa en los niños y no te alteres antes de que empiece la acción—. ¿Cómo crees que las conocí? —pregunta para darle la vuelta al asunto. Con lo romántico que le parece el chiquillo, no le extraña que le suelte alguna cursilada de esas que se llevan ahora.

Cursiladas que el fotógrafo no ha hecho nunca, claro. O que parece haber enterrado en el baúl de los recuerdos.

De repente, la imagen de Charity le viene a la cabeza, provocando que su rostro se ensombrezca ligeramente. No hace tanto que se divorciaron; no hace tanto que estuvieron a punto de ser felices, si no fuera por...

¿Si no fuera por qué?

Bebe otra vez, de golpe, para alejar ese pensamiento de su mente, puesto que se ha prohibido a sí mismo volver a recordar aquellos momentos en los que alguna vez halló algo parecido a la felicidad junto a ella.

Tienes buen gusto, colega —admite, enseñándole más fotografías que se tornan un poco más... íntimas, por así decirlo, de sus amiguitas—, aunque a mí me gusta más la morena. Tiene muy buen culo. Aunque supongo que para ti, ninguno se te hará parecido al de tu chica, ¿verdad? —articula sin pensar. A pesar de que se crea invencible, el alcohol también hace mella en él y le torna, si cabe, más impulsivo y sincero que por norma general—. ¿Cuánto hace que no lo ves? —En todo momento, se refiere al trasero de la muchacha. Es tan imbécil que ni si quiera cae en la difícil situación que su compañero está viviendo y en que la poseedora de esa parte sobre la que está hablando, tiene nombre—. Quiero decir a... a... Camelia —rectifica, aunque ya es demasiado tarde para emendar su error.
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Re: Tonight is ours // Caleb

Mensaje por Alec W. Grayson el Sáb Ago 06, 2016 12:48 am

Te recuerdo que soy auror, Cal —dijo Alec, medio en broma medio en serio—. Si has hecho cualquier cosa ilegal con esas chicas… Aunque si me preguntas, supongo que las conociste cuando ibas hasta el culo de alcohol y ellas también y blah blah. SI algo he aprendido es que en tus historias el alcohol siempre está implicado.

La siguiente escena fue bastante incómoda, pero gracias a Rowina Ravenclaw que lo fue más para Caleb que para Alec. Probablemente por el hecho de que ya estaba acostumbrado a la personalidad de su amigo, que ya había vivido bastantes metidas de pata suyas y que además este tema había tenido muchísimo tiempo para pensarlo con calma y poner en orden sus ideas. Aunque es cierto que si esto ocurría hacía dos meses, justo después de la huida, cuando aún se estaba haciendo a la idea de que Amelia estaba a miles de kilómetros y que comenzaba una de las etapas más duras de su vida; muy probablemente hubiese acabado perdiendo los papeles. Pero el tiempo todo, o casi todo, lo arregla.

Soltó una pequeña carcajada, intentando quitarle importancia al asunto. Caleb debía sentirse mal por dentro por haberle hablado del culo de Amelia sin ningún pudor, cuando sabía cómo era su amigo Elend.

Amelia —corrigió, volviendo a su copa. Y después de un largo trago seco, agrio, fuerte como si cientos de colacuernos húngaros tuviesen un nido en su garganta y con una feliz sensación de ligera ingravidez, de máxima confianza y de efímera seguridad, continuó —. Fui a verla justo después de moverme hasta aquí. Hará ya prácticamente dos meses. Ella ahora está en Londres, entonces… es complicado —le miró, y notó como su expresión se relajaba gradualmente —. Y sí, no hay ningún culo como el suyo. Por muy buenas que estén las australianas.

Nunca había destacado el físico de Amelia por encima de lo que de verdad le enamoraba de ella. Su dulzura, su valentía, su rebeldía, su capacidad de sacarle de los momentos más oscuros con una sonrisa. Pero, era preciosa. Para Alec no había nada como la calidez de su rostro y la suave prominencia de sus curvas. Nada el mundo ni mínimamente comparable.
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