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Mensaje por Hayato Tsukahara el Jue Mar 17, 2016 6:28 am

Recuerdo del primer mensaje :

Viernes 4 de abril, 2025 | 20:13 hrs.



Las horas de trabajo por fin habían terminado, como pertenecía al personal de oficina ya no tendría que ir al hospital hasta el lunes y eso, era todo un alivio. Muchos aprovechaban de salir de fiesta los viernes en la noche y aunque ciertamente a él también le gustaría, estaba cansado y a su departamento se dirigía. Tal vez el sábado, tal vez no. Seguramente terminaría levantándose tarde, como a las nueve aproximadamente, y las primeras horas las dedicaría a poner en orden su hogar, ese que a lo largo de la semana se volvía un poco desastroso ya que poco tiempo tenía para poner todo en su lugar. Las tardes ya las dedicaba a diversas actividades ociosas y, si se podía, veía a sus conocidos.

O al menos eso se suponía, porque en los últimos meses esa última parte había cambiado inesperadamente. Ahora parecía pasar más tiempo en casa, más exactamente tomando nota mental de cuándo su vecina llegaba a su respectivo departamento y si alguna excusa creíble se le ocurría tocaba a su puerta para saludarla. Eso no iba con él, no era la clase de persona que tomaba la iniciativa de buscar socializar con otros, por eso se sentía extraño y a sí mismo se decía que estaba cada día más loco. Porque sonreír tan ampliamente por el simple hecho de saber que ella se encontraba al otro lado no podía ser normal.

Ya había pasado la temporada en que a sí mismo se decía que ese interés era únicamente porque la mujer había resultado ser bruja y con ella podía conversar de trivialidades del mundo mágico, pero actualmente tenía ya perfectamente aceptado que no se trataba solo de eso. Avra le gustaba y por eso perseguía las oportunidades que le permitían estar un rato con ella.

Esa noche tenía la esperanza de encontrarla en casa, la invitaría a cenar algo de lo que tenía en el refrigerador y después… después ya vería si la redactora le regalaba un poco más de tiempo o si lo mandaba a dormir para que la dejara en paz. El semblante del hombre se oscureció solo de imaginarlo y sus pasos ralentizó inconscientemente. Suspiró y agachó la cabeza, luego sacó las manos de los bolsillos y haciéndose al ánimo volvió a levantar la cara, descubriendo que a escasos metros la fogata humana –la misma por la que acababa de suspirar– caminaba en la dirección opuesta a él.

¿Se dirigía a su departamento? ¡Por Merlín, esperaba que sí! Caminó rápido y directo a cortarle el paso porque la experiencia le decía que Azariadis era un tanto distraída y si no era extremadamente obvio no se percataría de su presencia. –¡Avra!– no frenó su caminar hasta que casi chocó con ella, si se detenía antes seguro lo rodeaba y seguía su camino –No esperaba encontrarte por aquí, ¿vas de regreso al departamento?– preguntó sonriente. No podía descartar la posibilidad de que la bruja se dirigiera a otro sitio,  a comprar algo o… ¿a ver a alguien? Si era eso no podría acompañarla…



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Re: Take me away | Priv

Mensaje por A. Thekla Azariadis el Lun Mar 28, 2016 7:06 pm

La idea de un premio le pareció llamativa, pero mostrar demasiado interés era algo que no se encontraba dentro de su lista diaria de cosas por hacer. Así que guardó silencio sobre ese asunto, aunque si se le escapó que había esperado algo más extraño de parte de su acompañante y la mención al canto gregoriano le hizo alzar una ceja por la duda. ¿Qué tenía que ver un canto teóricamente litúrgico con algo oriental?—. No sé qué esperaba... —comentó ligeramente ofuscada, no iba a disculparse por ser ella misma y esperar cosas simples de la vida, si la misma le quería negar placeres dudaba poder combatirla.

Recibió las instrucciones sobre el café y hacia esos puntos se dirigió, tuvo que pararse en puntas de pies para alcanzar una taza pero los otros implementos correspondientes parecían demasiado lejos, así que en vez de sentirse mejor bufó para sí misma, además de eso le faltaba el agua caliente y la respuesta del hombre—. ¿32? ¿Es broma? Creo que eres más de aquí que yo misma —incrédula se dignó a mirarlo de nuevo al saber su edad y definitivamente creyó que se burlaba de ella, porque claro, no se le notaba por ningún lado el peso de tres décadas. Ahora bien podía sentirse extranjera en esas tierras y no precisamente acompañada por él como había pensado en un principio.

Y... Gracias —apuntó hacia los elementos que él había bajado del mueble, para no perder los modales—. Mhm... Te cobraré el agua caliente —señaló y no respondió a las preguntas ajenas, no porque la sorpresa se instaló en ella al escuchar una confesión inesperada y que por un segundo le hizo mal pensar las cosas y no en un modo que le pareciera aceptable.

Soy griega, y tengo lamentables 24 años pero bien vividos supongo —lamentables en variados sentidos, su alma demasiado libre no era tan juvenil como muchos creían—. Ya puedes declararte un profanador de cunas —agregó sin meditar previamente en que eso sí que se podría malinterpretar, y en vez de mirarlo fijo se preparó la bebida caliente en el tazón y lo dejó a un lado de donde el mago había puesto el agua a hervir.

¿Tienes ya la comida lista? —consultó observando el entorno y como tenía la capacidad de atención de una mosca, pronto se removió de donde se encontraba para ir a mirar por la ventana del departamento. Desde su habitación no se veía del mismo modo, e incluso abrió la misma para salir al balcón—. Usualmente salgo a tomar aire, aunque pocas veces te he visto —no era un reclamo, si no una afirmación. Seguro era porque tendía a salir a horas extrañas y con vestimentas poco apropiadas tanto para las temporadas heladas como para cualquier lugar que se considerara decente.




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Re: Take me away | Priv

Mensaje por Hayato Tsukahara el Miér Mar 30, 2016 8:05 am

¿Qué parte de lo que había dicho era tan… anormal como para que su curiosa vecina lo mirara de esa forma? ¿La edad? ¿El tiempo residiendo en ese pedazo de tierra? La edad seguramente… ¿Y por qué le iba a cobrar el agua?! Al menos sí lo sacó de dudas. Los años de ella no los tenía tan mal calculados pero su país natal sí que fue una sorpresa, Grecia no era un sitio en el que pensara ni siquiera por casualidad.

¿Lamentables?– hizo la pregunta con una media sonrisa en los labios ya que no le veía nada de lamentable ni a ella ni a su edad, y se lo habría dicho de no ser porque la afirmación de la pelirroja lo dejó literalmente con la boca abierta. Los platos ya estaban puestos sobre la mesa y los cubiertos también, las palabras ajenas lo atraparon justo cuando su cuerpo se disponía a girar para regresar a la cocina. ¿Qué ya podía declarase qué?? ¡Por Merlín! Si no había sido tan obvio… ¿o sí? –Yo no…– ah… no podía negar algo tan cierto, si ya se había planteado la posible diferencia de edad y nada le había preocupado, pero el que ella lo tuviese tan presente no estaba en el pronóstico del día. Suerte que la bruja ni atención le ponía en esos momentos y así su expresión de culpabilidad pasó desapercibida, ¿O era exactamente lo contrario, mala suerte?

Sí, la comida ya esta lista.– respondió más rápido que a las indicaciones de su superior –Si no te sientas pronto se enfriará… de nuevo.– ¿A dónde iba la griega? Se lo preguntó con una ceja en alto aunque ya era bastante obvio a dónde se dirigía. Suspiró con una sonrisa en el rostro, no muy seguro de si se debía a que sus intenciones no habían sido expuestas literalmente por la señorita y con eso podía darse por “salvado” o por resignación, después de ver que ella ni un poco de peso había dado a las intenciones de él que aparentemente ya tenía identificadas.

Con la extraña sensación que ese debate mental le dejó, Hayato fue hasta la estufa y el agua sirvió en la taza que su invitada ya había dejado preparada, con el café en mano –cuchara incluida– salió también al balcón, manteniendo la taza en su poder mientras miraba el panorama urbano. En el camino hasta ahí la había observado exclusivamente a ella. –Eso es porque… salir a tomar aire y mirar cosas como éstas… me ofusca.– intentó explicar. Su ceño se había fruncido pero igual volteó hacia su acompañante, extendiéndole de paso el café –No me ocurre justamente ahora porque estas aquí conmigo Avra. Supongo que pasa únicamente cuando estoy solo.– Claro, como muy rara vez salía al balcón no sabía que en realidad su vecina tenía costumbres poco normales cuando de visitar el balcón se trataba.

Pero si algún día quieres compañía puedes tocar el cristal. Te haré segunda si es que no estoy muerto.– algo de pavor tenía a pasar un largo rato en un lugar como ese que invitaba a pensar largo y tendido, pero no ser el único ahí podría arreglar  el asunto. Podría intentarlo… –Hey, ¿te parece si cenamos antes de que se enfríe de nuevo? Claro que también puedo traer la comida para acá si lo prefieres.– sugirió apuntando con el pulgar hacia atrás, con un semblante mas animado.



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Re: Take me away | Priv

Mensaje por A. Thekla Azariadis el Jue Abr 07, 2016 2:49 am

Ver las luces de la ciudad durante la noche le agradaba, no importaba que desde allí no pudieran avistarse las estrellas, la vista era alucinante, más para ella que tenía problemas para ver de lejos y que debería estar usando gafas en esos momentos, las luces distorsionadas eran sin duda divertidas para la chica. La voz de Hayato la sacó de su silenciosa observación y lo miró de reojo mientras él le extendía el café. Obligada a girarse entonces para poder recibir la bebida y las siguientes palabras de él que sonaron demasiado serias para ese momento—. No entiendo por qué te ofusca… ¿Estabas acostumbrado a algún lugar que no fuera tan ajetreado como gran ciudad? —tal vez él provenía de un lugar más libre de la mano del hombre, aunque con diez años ella supondría que estaría acostumbrado a la zona.

Tampoco entendía qué tenía la compañía de ella de especial para hacerle más agradable la vista, pero eso evitó comentarlo pues todavía tenía dos dedos de frente. Las mangas del suéter se arremangó antes de intentar siquiera acercarse a la taza—. Lo meditaré, aunque supongo que llegar de mi balcón hasta tu ventana suena a acto suicida —calculó mentalmente cuanto necesitaría estirarse para tocar al otro lado y razonar que bien podría caerse solo hizo la idea más interesante. La duda que sí la complicaba era no saber si sería capaz de sentir deseos de tener compañía. Aceptaba que él no le desagradaba del todo.

Si mueres el mundo se volverá un poco más aburrido —comentó mientras tomaba al fin el tazón, sopló el vapor antes de beber, aunque le quemó de todos modos la lengua y la sacó poco después a que respirara aire—. Está bien, cenemos, mejor adentro —aceptó con la voz algo rara por mantener la lengua demasiado cerca de los labios y se encaminó hacia el lugar escogido, no tenía nada contra comer en el balcón pero si a él no le agradaba, ¿Para qué se iba a esforzar? Por ella no tendría sentido—. Recuerdo que dijiste que tendrías que llegar a cocinar… ¿Haces tu todas las cosas de la casa? —preguntó tomando al fin asiento luego de dejar el café frente al que sería su plato.

Todo olía bien, esperaba que el sabor también fuera agradable aunque ese local muggle pocas veces la decepcionaba así que guardaba esperanzas—. ¿Cómo era que se decía en japonés algo antes de comer? —mínimas cosas sabía del idioma y esperaba que su ignorancia pudiese ser eliminada gracias a la presencia de ese hombre alrededor. No tardó en tomar uno de los cubiertos y probó la comida, asintiendo para sí misma ante la textura y la delicia que fue para su paladar. Luego de eso llenó de nuevo su tenedor, pues con eso estaba acostumbrada a comer y se medio levantó del asiento para ofrecerle al otro, directo a la boca.

Anda, prueba, te gustará. Se ve peor de lo que sabe —una risa irónica le brotó y esperó con el brazo extendido a que el otro aceptara su muestra de bondad. No es que viajara por el mundo alimentando a la gente, pero en esos instantes había tenido el deseo de compartir literalmente ese manjar con el secretario.




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Re: Take me away | Priv

Mensaje por Hayato Tsukahara el Jue Abr 14, 2016 7:25 pm

Cruzar de un balcón a otro ciertamente no iba a ser sencillo, pero tocar no era tan complicado, con una pizca de magia se arreglaría pero en vista de que la pelirroja no parecía ser devota de la varita se guardó el comentario. Puede que después le pusiera algún ejemplo simpático para que no lo tomara a mal. –Un golpe a la pared también sirve.– al fin y al cabo que el muro era delgado y permitía que muchas cosas se escucharan de un lado a otro… Hayato carraspeó luego de decirlo, no podía quedarse en los recuerdos de llamativos sonidos cuando tenía a quien los generaba justo a un lado. –¿Aburrido para quién?– si de momento nadie lo tenía en prioridades como para decir que lo extrañarían si un día moría, aunque él lo había dicho por el cansancio mortal, no de modo literal. –Entonces vamos.– La imagen de Azariadis con la lengua afuera le causó gracia, pero además de sonreír y reír por unos segundos, no dijo nada mas al respecto. Naturalmente no esperaba una respuesta a su anterior pregunta, seguro su vecina lo había dicho por simple amabilidad.

Tristemente prefería estar dentro y no afuera, al menos cuando se trataba de su departamento, así que la tensión se esfumó de su cuerpo en cuanto estuvieron bajo techo. –Pues… si. No voy a contratar a alguien para hacer cosas que yo mismo puedo hacer. Estoy acostumbrado, puedo contra el desorden de un hogar.– explicó sin mirar a su invitada, mientras tomaba asiento en la silla contigua. Le fue inevitable pensar en los tiempos en que el desorden hogareño incluía juguetes por todos lados, crayones y una que otra pared con dibujos. Ya sin ella en su vida el mantener ordenado el lugar era tristemente sencillo… –Ah, Itadakimasu– respondió volviendo al presente, juntó sus manos al decirlo y solo entonces se dispuso a probar la comida tailandesa.

Primero observó la comida, tomó el tenedor aunque no tenía decidido qué de todo probar para empezar, además, debía servir una porción en cada plato a menos de que fueran a comer directamente del paquete. Lo iba a consultar con Avra pero ella lo abordó primero y de una manera que Hayato no esperaba. En sus ojos se fijó, después en sus labios que reían y por último en el bocado que se le ofrecía –Eso fue inspirador– confesó con media sonrisa antes de abrir la boca y atrapar la porción que su vecina le daba a través del cubierto. Poco se separó mientras saboreaba y, mientras su paladar decidía la opinión sobre el platillo la mano del mago retuvo por la muñeca a quien acababa de alimentarlo.

Masticó pensativo, los segundos pasó anclado a los ojos contrarios hasta que terminó con el bocado. –Mhn… creo que… la próxima vez tendremos que comprar el doble.– no estaba nada mal –Estabas en lo cierto, sabe mejor de como se ve.– bueno, algo parecido había dicho ella. Sin liberar su muñeca picó un camarón con su propio tenedor y a los labios de la patrocinadora de la cena tailandesa lo acercó. –Come antes de que acabe con ellos.– porque a él le gustaban, aunque obviamente no iba a acabar con todos teniendo compañera para la noche. Bueno, compañera para la cena.

¿Hace cuánto dejaste tu país? Me hiciste sentir local por un momento.– ¿diez años era realmente mucho tiempo? Sí, definitivamente lo eran. A veces el tiempo parecía gatear tormentosamente y otras correr sin frenos. ¿Qué se suponía que era mejor? –Creo que ya es obvio, pero me gusta más el lado muggle de ésta ciudad. Mi padre es normal, fue él quien me animó a cambiar de aires. Supongo que tu estudiaste en… ¿Beauxbatons?– no estaba muy seguro de cómo se repartían los otros países a los niños mágicos. –Ahora que recuerdo alguna vez te escuché gritar algo en un idioma que no entendí.– comentó distraído, ¿habría sido griego o tal vez francés? Debía ser problemático ir a un colegio donde asistían alumnos con distintas lenguas...



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Re: Take me away | Priv

Mensaje por A. Thekla Azariadis el Vie Abr 22, 2016 7:24 am

Itadakimasu… Repitió mentalmente luego de verlo a él decirlo. Que uniera las manos al pronunciarlo le dio una extraña sensación. ¿Tal vez él sería practicante de alguna fe o religión en particular? Poco sabía de los detalles de ese agradecimiento antes de comer. Lo bueno fue que ella pronto se distrajo de su observación para aprobar el sabor de la comida y poco después ofrecerla también de la misma manera al hombre que se tardó más de la cuenta en aceptarla de su mano.

Me habían dicho muchas cosas, menos esa —confesó algo extrañada de que él le tomara la muñeca y la misma miró con atención grabándose en la mente como combinaba la piel de él con la de ella. No le sostuvo la mirada tan directo como el otro si había hecho, de hecho casi cada vez que coincidían visualmente ella miraba luego a otro lado sin mucha ceremonia. Ni ella sabía por qué lo hacía para ser exactos—. La próxima vez deberías acompañarme al lugar donde lo compro, así puedes escoger mejor viendo las posibilidades —ella solo escogía uno de los tantos menús que se ofrecían en el lugar.

Se sentó como pudo aunque todavía tenía su muñeca atrapada y así no podía comer por su cuenta. Su estómago ya casi volvía a gruñir de la necesidad. Estuvo a punto de sacar con la mano izquierda pero un camarón apareció frente a sus labios y una infantil emoción la recorrió, no le cuadraba del todo que la alimentaran pero si estaba bien para cuando no tenías más opción—. ¿Me harás contar los camarones y dividirlos en partes iguales? —preguntó aunque por su común vaguedad difícilmente lograría hacer algo como eso. De un bocado eliminó del plato la comida y masticó hasta tragar con gusto. Los camarones por sí solos eran bastante insípidos pero esos estaban bien preparados, puntos para los muggles.

Me vine hace un año, el departamento lo consiguió Lavrentios, mi tío paterno —más información de la necesaria dio, pero se sentía con ánimos de conversar de su familia en esos momentos. Al menos de esos detalles que la hacían un núcleo familiar agradable, aunque sonreír a la par que mencionaba uno de sus familiares era algo que no pensaba comenzar a practicar así que algo seria se vio en esos momentos. Lo que sí logró sacarla de su eterno estado de hastío fue escuchar que un mago cualquiera decía que prefería zona muggle. Por poco hace la grosería de limpiarse las orejas –en caso de que hubiese escuchado mal– pero no fue necesario porque supo al mirarlo que decía la verdad. Casi se le echó encima en esos momentos para decirle que ella era de la misma turbia calaña. Un detalle apenas que fuse un mestizo.

¿Cómo acertaste tan rápido? A lo del colegio… Ni idea de donde estudiaste tú —ya se imaginaba dónde pero prefirió callar antes de pronunciar mal el nombre de la escuela japonesa. Murmurándolo en distintas entonaciones en su mente fue que descubrió que el mundo bien podía detenerse de golpe. Justo antes de que pudiese tomar un nuevo bocado, cuando ya lo tenía de camino a su boca sobre el tenedor y los labios abiertos, una frase de Hayato hizo que un temo abstracto se hiciera parte de su existencia—. Entonces… ¿Me has escuchado gritar…? —preguntó en un hilo de voz y meditó seriamente en salir corriendo.

Las razones eran simples, ella jamás gritaba en su vida diaria a menos que fuera por un propósito específico, y así apenas lo había hecho en los últimos tiempos. Pero, ciertas circunstancias si la hacían gritar y encima cosas en otros idiomas que conocía. Aunque hasta ese día había estado segura de que las paredes protegían su vergüenza. No que la delataban con sus grandes oídos—. Qué incómodo se ha vuelto todo de momento —bufó sin mirarlo y sintiendo las mejillas calientes. Descarada podía ser, pero verse descubierta oficial o posiblemente era más de lo que la chica estaba acostumbrada en esos actos—. Supongo que debería despedirme y salir corriendo pero... hace tanta hambre —un mohín hizo y dejando el cubierto se dedicó a darse palmaditas en las mejillas y tratar de abanicarse a ver si con eso se le quitaba la ansiedad.

Seguro me crees exhibicionista o algo, pero siempre olvido insonorizar y confío en que las paredes son anchas... —un error que cometía cualquiera. Un largo trago dio a su tazón con café. Luego volvió a tomar el tenedor y aunque la mano pareció temblarle finalmente logró sacar una porción de comida que se llevó a los labios para masticar en silencio, el mismo que ella había roto en actividades privadas y poco aptas para ser oídas por extraños. ¿Ya se la podía tragar la tierra?




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Re: Take me away | Priv

Mensaje por Hayato Tsukahara el Jue Abr 28, 2016 7:27 pm

¿Repartición equitativa de camarones? –Mhm… tal vez sí. A menos de que quieras dármelos todos. – bromeó y con una sonrisa imposible de reprimir observó a  Avra tomar el camarón del tenedor. Nunca imaginó tener la oportunidad de hacer algo como eso con su simpática vecina, de haber sabido quizá la habría invitado desde hace tiempo a cenar, comer, desayunar o lo que fuera.

Eso significa que te conocí recién pisando suelo inglés. – comentó pensativo. Él la imaginaba con más tiempo por esos lados pero ahora veía que estaba equivocado. Agregó el dato del nombre del tío de la chica a su lista de detalles sobre la señorita de fuego, en lo que iba de la noche llevaba ya varios recabados y eso era bueno. Finalmente tenía la oportunidad de conocerla más a detalle pero… ¿la velada podría continuar de esa manera? –Solo había dos opciones, y Durmstrang sonaba más lejano que Beauxbatons. Yo fui a Mahoutokoro, donde las túnicas cambian de color.– Hasta ahí todo iba bien. Pero claro, Hayato tenía que abrir de más la boca.

El mago no captó su tremendo error hasta que la pelirroja pidió que rectificara lo que él acababa de decir, el bocado que estaba por llevarse a la boca detuvo a medio camino y lo bajó de regreso al plato al girar el rostro para mirar a la chica. La gravedad del asunto le quedó clara con cada palabra que ella agregó, dejándolo al finalizar con los pensamientos atorados en la cabeza. ¡No quería que se fuera! Y tampoco que se sintiera incómoda estando con él… Tenía que arreglarlo antes de que Azariadis saciara su apetito y decidiera entonces sí escapar.

Nunca te he considerado exhibicionista– eso podía tomarlo como un “Sí, te he escuchado gritar” –Siempre lo di por… accidental. – y eso era lo más interesante y recreativo de todo… Le costó dejar de mirarla mientras se abanicaba, pero en vista de que la bruja volvía a comer, él se obligó a soltarla visualmente. –No hace falta que te molestes en insonorizar. Lo más que puede pasar es que me ataque la envidia de nuevo…– murmuró lo último y en lugar de retomar su cubierto se levantó de su asiento para dar alcance a una de las botellas y servir dos vasos.

Uno se lo extendió a la acalorada vecina a quien acababa de avergonzar sin pretenderlo. Todavía no terminaba su café y solo unos cuantos bocados llevaban, pero quizá necesitaba un trago. Al menos él sí. –Quien quiera que sea tu pareja, tiene mucha suerte. Menos hoy, claro. Porque además de profanador de cunas pasaré a ser secuestrador si intentas cruzar mi puerta y abandonarme. Lo siento, no era mi intención incomodarte, así que por favor quédate. Guardaré el secreto.– obvio, nadie más se enteraría de lo delicioso que era escuchar a esa mujer desde el otro lado del muro. Se deleitaría a solas y sufriría por ser solo su voz lo que podía tener de ella, suponiendo claro que a causa de lo ocurrido su vecina no pusiera mil barreras para evitar ser escuchada a partir de esa noche.



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Re: Take me away | Priv

Mensaje por A. Thekla Azariadis el Dom Jun 19, 2016 11:26 pm

No estaba segura de cuál era la sensación más fuerte. Si los latidos repentinamente desbocados de su corazón o el palpitar caliente en sus mejillas que seguramente no tenían pensado bajar su tono luego de esos segundos tan avergonzantes—. Accidental… Sí, suena mejor que exhibicionista —con dificultad tragó saliva, sin sostenerle la vista al otro y tratando de hundirse. Ya fuera en la tierra o en la silla donde se había sentado, claro que sus sonoras demostraciones eran accidentales. ¿Pero cómo hacer que pareciera creíble? Eran parte de un vicio que tenía y que el mundo en general no veía bien.

¿Envidia? —preguntó confundida y lo observó levantarse todavía con el rostro hirviendo. Un vaso recibió y aunque el aroma le generó deseos de beberlo al instante, prefirió ponerlo sobre su mejilla para bajar el calor en lo que Tsukahara seguía hablando. ¿De qué pareja se suponía que él comentaba? Porque ella no recordaba tener y suspiró en cuanto recibió la amenaza de secuestro. La situación de vergüenza había pasado repentinamente a una casi ridícula e incluso graciosa, a su ver.

¿Para qué querrías tú secuestrarme? —inquirió en orden de importancia su primera duda. No estaba segura pero aunque él pareciera soltero no había forma de probarlo solo con suposiciones así que por la misma razón no expuso la falta de pareja como posible razón—. Y, antes de que te confundas y aunque sé que te emociona la idea de robarme, no, no tengo novio, pareja ni nada que se le parezca —soltó para aclarar aunque eso volvía complicado el explicar cómo es que tan seguido disfrutaba de manera ruidosa durante las noches.

Me las arreglo sola… Bueno, no sola, los muggles tienen mucha creatividad para ciertas… Ciertas cosas —aceptar en voz alta que usaba juguetes muggles y que encima se daba placer a sí misma fue menos difícil de lo que creyó y luego de presionar el cristal contra su otra mejilla, cuando el vidrio ya perdió todo el frío, por fin se lo llevó a la boca y bebió un largo trago.

Si se te hace muy extraño no te culpo, la gente normal busca a alguien con quien estar. Yo… Me canso rápido de la espera y prefiero no aburrirme mientras tanto —declaró su modo de pensar y aunque su apetito había disminuido, esta vez sí fue capaz de enfocar directamente al hombre. Iba a estar a la defensiva si él se burlaba de ella. Si llegaba a decirle algo poco apropiado podría levantarse y con libertad irse a su departamento, desde ese día se aseguraría de no emitir sonido alguno y mejorar sus protecciones. Fingirían luego no conocerse en la calle. Quería creer que no sería tan malo aunque la idea se le hacía molesta. Pero, ¿Cómo culpar a alguien de rechazar algo que se le hiciera extraño? Parecía un rasgo común en los humanos.




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Re: Take me away | Priv

Mensaje por Hayato Tsukahara el Dom Jun 26, 2016 8:14 am

Casi escupe el trago por la comprometedora respuesta que Azariadis le pedía. Ella parecía ser considerablemente directa para algunas cosas y eso le hacía sentir que no había problema con dirigirse a ella de la misma manera, pero… no iba a decirle que con gusto la secuestraría para recorrerle el cuerpo entero a besos y de muchas otras formas. Lo consideró, de verdad meditó la posibilidad de poner tal pensamiento en palabras, solo que, antes de que el mago tomara una decisión, las palabras de la pelirroja tuvieron la culpa de que sus mejillas se enrojecieran súbitamente.

Sí, la idea de robarla le emocionaba en exceso, pero descubrir que la señorita en realidad no tenía dueño le emocionó doblemente el alma. Se olvidó de que el tono en el rostro podía dejar en evidencia un poco de lo que estaba sintiendo y así la enfocó, atento al resto de sus aclaraciones. Imposible que no la mirara confundido, si estaba entendiendo bien entonces Avra usaba “algo” para complacerse. ¿Qué tan mal se vería si le pedía más detalles? Seriamente se cuestionó al respecto, la vista tenía de nuevo en la comida y el asiento también lo había retomado.

Lucía pensativo –Extraño, no. Inesperado sí.– soltó su más breve opinión en cuanto sintió encima la mirada ajena, la cual correspondió a pesar de que algo de calor le quedaba encima todavía. Pero ese efecto no iba a desaparecer tan fácilmente. No con todo lo que acababa de aprender sobre su inquietante vecina. –Tal vez puedas enseñarme un poco sobre eso– carraspeó,  ansiando una respuesta por parte de su visitante –junto con los videojuegos.– agregó rápidamente. El problema fue que su mente mezcló los dos temas, torturándolo con una visualización de ambos en un sofá, ella sentada entre las piernas de él, con la espalda recargada en su torso y un control de consola en las manos. A sí mismo se veía llenando la intimidad de la bruja con algún duro objeto. Un desvarío que le hizo sentir desastrosamente pervertido…

Ah… lo siento. No debería invadir tus gustos personales…– ¿en qué estaba pensando? El que ella aceptara compartir la cena no significaba que estuviese interesada o dispuesta en compartir algo más, mucho menos tan privado. Dio un trago más a su vodka, para auto consolarse. Ya no miraba de frente a la pelirroja, estaba avergonzado por las atrevidas palabras que le había dado. Fuerte se habría golpeado contra la mesa si no hubiese tenido público en ese instante.

En eso vino a su cabeza la idea de brindar así que hacia Avra alzó su vaso –Por los solteros– dijo con media sonrisa, una sincera. –Y por nuestra pared– esa que le obsequiaba sonidos que lo invitaban a calmar a solas calurosas necesidades. Con profundidad la miró una vez más, ¿alcanzaría a leer la griega que el hombre le pedía con fuerza que no se fuera? Al menos que se quedara unos minutos después de cenar…



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Re: Take me away | Priv

Mensaje por A. Thekla Azariadis el Lun Jun 27, 2016 4:00 pm

¿Inesperado era mejor que extraño? Al parecer sí. Ligeramente confundida notó el color evidente en las mejillas ajenas, dudaba que fuera por el licor, debía ser otro tipo de calor y por lo mismo su pecho se aceleró por su cuenta. Peor fue el color que tomó de nuevo su rostro cuando él mostró interés por conocer ese lado oculto del mundo muggle, ese donde ella guardaba sus propias perversiones que no eran bien vistas por la parte decente de la sociedad. A claras luces había encontrado un alma que no la juzgaba y además se veía sinceramente deseoso de saber más. Su pecho latía con fuerza y por poco se le acaba el aire pues su mente siempre visual logró invocar variadas cosas que podían hacer para presentarle los videojuegos a la vez que los juguetes y extras que ella gustaba de probar a solas.

¿Sería capaz de mostrarse tal como era con él? ¿De dejarle entrar en su vida? En silencio se quedó mientras él seguía hablando. No le gustó el tono de falso arrepentimiento del hombre y una ceja alzó en consecuencia—. ¿Quién dice que no deberías invadirme? —por supuesto que con el tema que estaban tratando la pregunta había sonado terrible. Carraspeó como pudo y bebió un gran sorbo hasta casi acabar el vaso. El hambre que había tenido todo el día se había eliminado y convertido en otra. Una que conocía demasiado bien, esa que se alimentaba de lo prohibido para disfrutar.

Era un vicio y lo sabía. Seguro necesitaba ir a un especialista a que la tratara, pero ¿No era Tsukahara un doctor? Una sonrisa a medias se formó en su rostro con ese solo pensamiento y aunque su rostro seguía ligeramente rojizo lo pudo enfocar de frente cuando él realizó un brindis que le dio casi todas las respuestas que necesitaba para decidirse. En probar no había engaño, no sabía si era una frase robada o una que se había inventado para justificar lo que estaba por hacer. De su asiento se levantó y luego se dirigió a donde estaba Hayato sentado.

Cerca de él se ubicó sin decir palabra y luego de mover las cosas de la mesa tomó asiento sobre la misma lo más cerca que pudo de él. Quedando casi al frente. Sus piernas colgaban de la misma y luego de que sus ojos recorrieran lo que podían de la piel ajena se detuvo de su acoso y se inclinó sobre su hospitalario vecino—. Puedo enseñarte varias cosas… Pero primero tengo que comprobar algo —dijo en voz lo suficientemente baja para que pareciera un tema íntimo, y la verdad es que lo era. O al menos en su loca cabeza. El vaso de licor se acabó para darse valor y lo dejó a un lado.

Luego su mano se fue directa a la barbilla del hombre y la alzó unos centímetros—. No puedo hacerlo si no sé si conectamos bien primero… Asumo que estás soltero y que ninguna novia loca vendrá luego a jalarme el cabello si te pido un beso, ¿O sí? —directa como siempre hizo su solicitud y aunque las mejillas ya le ardían de nuevo sin remedio se inclinó todo lo necesario hasta casi tocarlo y se detuvo. Por supuesto que sus ánimos de imponerse sobre alguien existían, pero no pensaba hacerlo en este caso sin consentimiento. Luego de tenerlo ya podría dar paso a la espontaneidad e incluso volverse creativa, pero para la primera vez, solo la primera vez, necesitaba una afirmación del contrario. Eso o una completa negativa que le hiciera retroceder a tiempo. Era la oportunidad que le estaba dando al secretario de huir antes de que fuese demasiado tarde.




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Re: Take me away | Priv

Mensaje por Hayato Tsukahara el Miér Jun 29, 2016 12:07 pm

No sabía si la pelirroja intencionalmente usaba líneas que lo invitaban a pensar en las profundidades de su cuerpo o si solo era una coincidencia a la que él estaba pensando seriamente en sacarle provecho. Lo gracioso fue que al menos por un momento ella pensó en algo parecido, estaba casi seguro de que debido a eso se había aclarado la garganta tan solo segundos después de decirlo. Volvió a beber mientras su cabeza se debatía entre encontrar una forma de enfriarse rápidamente o si permitir que la temperatura se elevara y sufrir las consecuencias. Porque una tortura iba a ser fingir que Avra no le despertaba insanos deseos.

A pesar de que no la miraba ya de frente tenía sumamente presente el hecho que la chica usaba vestido esa noche y unas medias que reclamaban atención para sus piernas. Bien, oficialmente estaba más perdido por ella a cada minuto… ¿Cómo se suponía que iba a lidiar con eso?!

Espera, no te… vayas.– Al ver que su vecina abandonaba su silla Hayato pensó lo peor, que finalmente la bruja había decidido marcharse y dar por muerto todo lo ocurrido hasta ese entonces, pero el hombre pronto se dio cuenta de lo equivocado que estaba. De un segundo a otro tenía a la señorita sentada sobre su mesa, considerablemente cerca. Si quería que la imaginara como su cena en lugar del platillo tailandés lo estaba consiguiendo sumamente rápido. No le incomodó el que la pelirroja por segunda vez lo observara con atención, porque él hizo exactamente lo mismo con ella durante esos minutos. Pensar que se había vestido así para cenar con él le sacó media sonrisa.

Extrañamente el mago no se tensó cuando su vecina se inclinó hacia él, la miró con gusto y un toque de curiosidad se acomodó en su mirada. –¿Comprobar algo?– preguntó cada vez más interesado. También había hablado en un tono bajo. Con la sonrisa todavía presente intentó adivinar las intenciones de la pelirroja, mientras ella terminaba su bebida. El vaso de él ya no estaba cerca, pero ni falta le hacía embriagarse para entrar en calor.

Sí lo tomó por sorpresa el toque a la barbilla, sus labios se separaron ligeramente y quieto se quedó esperando averiguar cuanto antes qué era lo que Azariadis quería comprobar. Su mente estaba en blanco, y su mirada bien puesta en esos ojos que lo repasaban sin descanso. También le miraba los labios de apetitoso carmín. El japonés alzó una ceja cuando ella empezó a explicarse, después fue una expresión risueña la que apareció en el rostro del hombre –Descuida, ninguna novia loca vendrá a reclamarte por algo como eso. Puedes estar tranquila.– le aseguró al tiempo que la bruja se acercaba otro tanto a su rostro.

Esperaba un beso, fue evidente. Pero la caricia no llegó y eso le despertó cierta ansiedad. Una que decidió apagar inmediatamente, aunque para su mala suerte el resultado fue el contrario.

Por su cuenta se deshizo de la escasa distancia que los separaba, atrapando primero la mano que lo tocaba para tener cuanta movilidad fuese necesaria. Contra los labios de Avra se presionó con delicia en un instante, apretó el inferior de ella con los propios antes de abrir otro poco para saborearla con amplitud, en algunos momentos la observaba, en otros cerraba la vista para disfrutar del húmedo tacto. Se tomó su tiempo para disfrutar de la textura y su temperatura, el cuerpo había inclinado hacia la chica sin darse cuenta y cuando lo notó se dijo a sí mismo que incluso eso le era insuficiente.

Sin pena se puso de pie, al levantarse empujó la silla hacia atrás para que no estorbara y entonces se acomodó frente a la griega. Ahora era Hayato quien se encontraba en el punto alto y las dos palmas de las manos apoyaba sobre la mesa, a los costados de su invitada. El acomodarse le había costado hacer breves pausas en los besos pero en la nueva posición ya podía invadirla con más soltura. –¿Y bien? ¿Me enseñarás lo que sabes o tendré que presentar una segunda prueba?– preguntó en voz baja. Coincidió con la mirada contraria, y de nuevo buscó fundirse con la boca de la mujer que numerosas veces le había robado horas de sueño.



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Re: Take me away | Priv

Mensaje por A. Thekla Azariadis el Sáb Jul 02, 2016 5:31 pm

Claro que no se había ido, no todavía, antes necesitaba la respuesta de su vecino para saber cómo serían las vidas de ambos de ahora en adelante. No es que estuviese buscando pareja oficial tampoco, por lo que no creyó problemático abrirse con él a más posibilidades pues esperaba que él tuviese también claro que existía la posibilidad de que fuera cosa de solo una noche o que duraran unas cuantas semanas o meses. Todo esa posible en esa vida.

Tenerlo cerca le sirvió para decidirse, pero no lo suficiente para ser ella quien se acercara los milímetros faltantes para que el contacto de sus labios fuese ya un hecho. Saber que ninguna demente vendría a pedir explicaciones ayudó a que solo la emoción de tocar lo prohibido se mantuviera en ella—. Me alegro… —susurró como única respuesta y no alcanzó a humedecerse los labios antes de que él se apegara a ella. Desde el primer segundo ella estuvo dispuesta tanto a disfrutar como a corresponder. Los ojos los mantuvo abiertos los primeros instantes, pero luego de coincidir un par de veces con los contrarios terminó por cerrarlos, mientras su mano perdía fuerza en el agarre que había tenido sobre la barbilla ajena y que Tsukahara había interrumpido al tomarla.

Ya no necesitaba sostenerlo de ahí, aunque mantuvo su extremidad contra su propio pecho cuando las de él bajaron hacía la mesa luego de que el joven se pusiera de pie. Mientras él se acomodaba ella iba guardando en su mente todo lo que había podido comprobar en esos breves instantes y su veredicto de momento era positivo. Tanto que no tenía deseos de responder todavía la pregunta del secretario. Su mirada sostuvo y sus brazos subieron en vez de bajar, de sobre los hombros del japonés se tomó y desde allí lo apegó a su cuerpo.

Esta vez fue mucho menos tranquila para corresponder, con intensidad se dedicó a los labios que habían logrado capturar su atención y sin cansancio los saboreó. Presionarlos tanto entre los suyos como con los dientes fue solo una parte del juego pues en cierto punto su lengua quiso también probar y unos cuantos toques dio, ya fuera para invitarlo a entrar o para que le dejara el paso libre a ella. Sus dedos se enredaron en el cabello del mago y a ojos cerrados fue subiendo el ritmo de su arrebato. Así era ella cuando se emocionaba y por culpa de eso poco control tenía sobre los vicios que guardaba en secreto. Una vez comenzaba le costaba detenerse.

Con la respiración agitada se separó a mitad de camino cuando se dio cuenta de que tal vez se estaba viendo demasiado necesitada. Carraspeó y una sonrisa culpable apareció en su rostro, mismo que bajó para detener por unos instantes su propio descaro. De sus brazos liberó al hombre y abrió la boca para decir algo aunque sobre el mismo punto se arrepintió y se mordió el labio inferior por sus propias dudas—. Creo que ya diste la segunda prueba —avisó y una risa se le escapó por el inusual curso de los eventos. La vista alzó al fin, inevitable tener todavía las mejillas coloreadas y buscando en su mente qué decir, terminó por hacer lo que hacía siempre. Decir lo primero que le viniera a la cabeza.

Dame diez minutos y te enseñaré, en… en mi departamento, claro. Dejaré la puerta abierta, así que no tienes que tocar —bien, no había estado tan mal para ser una invitación a hacer cosas tal vez indebidas entre personas que apenas se conocían. Pero llevaba ya meses viviendo al lado de él, y resultaba que Hayato conocía hasta los ruidos que podía emitir. Casi sentía que se conocían desde siempre. Hizo el intento de salirse de la mesa pero él estaba justo al frente—. ¿Me dejarás pasar? —preguntó y no pudo evitar fijarse en los labios que acababa de probar y que le habían dejado con necesidad de más.




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Re: Take me away | Priv

Mensaje por Hayato Tsukahara el Lun Jul 04, 2016 7:40 am

La intensidad de los labios ajenos encendió todos los sentidos del mago, su alma parecía haber resurgido al ser correspondido con ese fuego por parte de quien se suponía que solo era su vecina. Ni siquiera podía decirse que fueran amigos profundos pues sus encuentros aunque constantes siempre eran breves, de puertas hacia afuera y, sin embargo, no había modo de negar que a besos se entendían bien. Deliciosamente bien. Poco alcanzó a jugar con la inquieta lengua que parecía querer visitarlo o hacerle una llamativa invitación, pero guardaría las intenciones para el siguiente enfrentamiento.

¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que su cuerpo deseó permanecer en las manos de una mujer? Se lo preguntó a sí mismo y el no encontrar respuesta lo desconcertó. Ojalá Avra no se hubiese soltado de sus hombros. Al menos no se había vuelto a marcar distancia entre sus cuerpos, Hayato se mantuvo tan apegado como ella lo había dejado al tomarlo de los hombros. Y desde ahí apreció con lujo de detalle la condición en que Azariadis había quedado tras besarlo con tanto esmero. ¿De verdad ya había dado la segunda prueba? Con media sonrisa alzó una ceja, no habría estado nada mal aplicar unos diez exámenes más.

Ah… bien, me parece perfecto. En tu departamento en diez minutos.– repitió confirmando los detalles, como el obediente que podía ser. Esos iban a ser los diez minutos más largos de los últimos años, estaba seguro. ¿Qué se suponía que haría ella en ese tiempo? Le costaba imaginar qué exactamente tenía que preparar su vecina para recibirlo y darle… unas cuantas lecciones. Internamente le derritió el escuchar que dejaría la puerta abierta para él  y que no tenía que tocar, ¿sería mucho pedir que así fuera siempre? Oh, sus pensamientos empezaban a correr en una dirección quizá demasiado acalorada y eso solo conseguía torturarlo otro tanto, como si no tuviese ya suficiente con la infinita ansiedad que le había invadido luego de probarle la boca a la jovencita.

Mentalmente se apalizaba por imaginar más de lo que ella le estaba ofreciendo cuando la bruja le lanzó una obligada pregunta que Tsukahara no estuvo muy seguro de cómo responder. –Ehm… podrás pasar cuando hayas pagado tu propio rescate– bromeó a medias ya que habían hablado de un posible secuestro. “A medias”, porque sí quería algo antes de que iniciara el plan de estudios de la noche.

Sin agregar nada más Hayato le saboreó de nuevo los labios a su invitada, pasando casi de inmediato a rozarla con la punta de la lengua para aceptar la invitación que antes creyó percibir de su parte. También aprovechó la “distracción” para hacerse espacio entre las piernas de la pelirroja, primero pensó en hacerlo con disimulo, pero como se sentía libre estando con ella al final le tomó las rodillas sin pena ni culpa. Las separó lo indispensable para acomodarse al centro y en cuanto lo consiguió, su lengua pudo penetrar más a fondo y con desenfreno puesto que ya podía embarrarse plácidamente contra la bruja. ¿Lo miraría raro si la jalaba hacia él? Eso le permitiría sentirle más abajo…

El riesgo tomó, sus manos acomodó en la espalda baja de la invasora de mesas y sin dudarlo la acercó todo lo posible al borde de la mesa. –Puedo llevarte a tu departamento si gustas… Los diez minutos los esperaré donde tu me digas.– ofreció en una húmeda pausa, agitado. Sonrió sin saber exactamente por qué, se sentía capaz de ponerse a los pies de esa mujer y aunque eso podía ser síntoma de locura, lo aceptó en su interior.


Última edición por Hayato Tsukahara el Vie Jul 15, 2016 9:21 am, editado 1 vez



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Re: Take me away | Priv

Mensaje por A. Thekla Azariadis el Dom Jul 10, 2016 5:03 pm

Se suponía que todo iría bien desde que él aceptó los diez minutos de espera. Pero claro que no tardó en darse cuenta de que no sería tan simple como pedir permiso, pues luego de recordarle que le estorbaba el paso, el joven se aseguró de mencionarle en tono demasiado divertido que tendría que pagar por la liberación—. ¿Así que aparte de darte clases voy a tener que pagar por ser libre? —preguntó con el mismo toque bromista y le siguió el juego sin mucha dificultad. Porque claro que no le costaba coquetearle si eso había estado haciendo los últimos minutos.

La boca de él sirvió para despejar sus dudas, su lengua fue la parte que la convenció y no dudó mucho en entreabrir los labios para hacerle el espacio que requería, aunque ella había pensado en darle espacio solo en ese punto en esa posición, así que cuando Hayato tomó sus rodillas por poco lo muerde de la sorpresa. Incrédula por el descaro ajeno y en secreto agradecida por el mismo, se dejó abrir de piernas sin oponer mayor resistencia y antes de que pudiera pensarlo él ya la había movido de su asiento hasta colisionar con él en el borde de la mesa.

Un ahogado sonido de placer murió en la boca de su vecino y cuando él se separó agitado ella pudo demostrar que también lo estaba, y seguramente más ansiosa de la cuenta porque estaba dejando de pensar con claridad—. D-diez parece mucho… Pero no sé si pueda darte menos —sugirió y aunque sabía que no debía se aferró a la camisa de él y sus piernas se abrazaron a las caderas del secretario para encarcelarlo por su cuenta como prueba de que sería una posición aceptable para replicar en un futuro y con mucha menos ropa de por medio.

Calzamos bien… perfecto —asintió y sus manos subió hasta el borde de la ropa del joven, allí donde trazó unos cuantos círculos sobre la piel—. Me agrada saber que aprecias las múltiples utilidades de una mesa, tal como yo, pero realmente necesito unos minutos —no supo de donde logró sacar fuerza de voluntad para decir eso, aunque le faltaba todavía de la misma fuerza y más para apartarlo oficialmente de ella. Sus dedos se negaron a cooperar en principio y sus labios volvió a tomar pidiendo por la lengua ajena para que atravesara su boca, iniciando ella esta vez con los roces descarados.

Sus mismas piernas lo acomodaron correctamente contra ella haciendo presión intermitente contra la parte trasera de él y no fue hasta pasado más de un minuto que finalmente dejó de apretarlo contra su cuerpo y sus piernas liberó—. Ah… si seguimos no voy a poder enseñarte nada… —no al menos de lo que era el plan inicial. Los labios se relamió y aunque ya se imaginaba extrañando los ajenos, un empujón le dio al torso de su acompañante para avisar que iba a moverse con o sin su consentimiento.

Un claro jadeo se escuchó de ella cuando se impulsó para bajarse de la mesa, arrastrando su cuerpo hacia adelante y luego hasta abajo, haciéndose espacio a sí misma entre Tsukahara y la mesa con un roce que poco tuvo de inocencia—. Siete minutos porque soy amable —soltó alzando una mano y luego se escabulló antes de que algo más ocurriera con el corazón bombeando desesperado hasta que logró estar dentro de su departamento. Al otro lado de la puerta que sin seguro dejó para que después entrara su acompañante.




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Re: Take me away | Priv

Mensaje por Hayato Tsukahara el Lun Jul 18, 2016 8:16 am

¿Por qué demonios no podía detenerse? La lengua del mago alcanzó a notar que por poco la pelirroja le muerde en el instante que él se hizo espacio entre las piernas ajenas, pero la culpa era de ella por provocarlo con ese sonido de gusto que soltó contra su boca. –No parece, es mucho– comentó todavía distraído con los rojizos labios que acababan de abandonarlo. Por un momento Hayato creyó que ahora sí la chica lo abandonaría para escapar de ese departamento pero, de un segundo a otro, ya tenía las manos de la bruja aferradas a su camisa. Por inercia bajó la mirada para enfocar los dedos que parecían querer reclamar más de él, pero la sorpresa de sentir presión también en la cadera le hizo alzar la vista. Oficialmente esa mujer lo hacía desvariar, demasiadas cosas venía a su mente estando en esa posición.

¿Eso significa que te vas?– preguntó a media voz después de que Avra recalcara que necesitaba tiempo antes de cumplir con la misión de la noche. Pero sin lugar a dudas, esa noche todo se abraza a la ilógica, pues a pesar de lo dicho, las acciones de su vecina no secundaban las palabras. Porque en ese caso la chica se estaría marchando ya, y sin embargo a los labios del hombre se apegaba nuevamente. Y él no se quejó, naturalmente. Con deseos de continuar toda la noche ingresó en la calidez de su boca luego de disfrutar de los agitados roces de la lengua contraria.

La ropa le sobraba, eso era seguro, llevaba minutos pensándolo pero la necesidad de quitarse prendas de encima se incrementó a partir del instante en que su vecina se dio a la tentadora tarea de apretarlo intermitentemente contra su cuerpo que de por sí ya estaba inusualmente embarrado al de él. Pero… ¿por qué se detenía?? Ah, claro claro, tenían otro trato por cumplir. –Mhm… sí, supongo que tienes razón…– apoyó resignado la idea pues era verdad, aunque no se había quejado de hacer otras tantas cosas con ella sobre esa mesa.

Hasta el empujón que le dio para apartarlo de una vez por todas le resultó delicioso. Empezaba a gustarle más que antes ese toque fuerte en la personalidad de Azariadis. Tsukahara no se percató, pero dejó de respirar el tiempo que a la pelirroja le llevó bajar la mesa, chocar con él, y escapar rumbo a la puerta. –Siete minutos– repitió acelerado el mago, girando el rostro para poder observar a su invitada hasta que desapareció al cruzar la puerta de entrada. Después apoyó ambas manos sobre la mesa y el rostro bajó, intentando recuperar la calma, pero respirar profundo no estaba funcionando. –¿Qué se supone que haga en siete minutos?– se preguntó a sí mismo.

Y lo que hizo fue guardar la comida que al parecer había perdido la batalla esa noche, imposible que un platillo tailandés compitiera contra su vecina que desde hace tiempo le ponía a latir fuerte el corazón, incluso antes de escuchar sus jadeos desde el otro lado de la pared que compartían.

El medimago contó los minutos, por lo que puntual se paró frente a la puerta del departamento vecino y sin tocar entró silenciosamente. No dijo nada al principio, dio un vistazo general al lugar al ir avanzando otro poco en territorio enemigo. –¿Avra?– la llamó sin saber qué tanto debería adentrarse en el lugar. –Guíame o terminaré curioseando cada rincón de… tu departamento.– la voz se aclaró tras decirlo, tenía que quitarse de la cabeza esa acalorada idea de curiosear el cuerpo entero de su anfitriona. Las manos guardó en los bolsillos del pantalón, ¿qué tanto debería ilusionarse con ella?



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Re: Take me away | Priv

Mensaje por A. Thekla Azariadis el Mar Jul 19, 2016 9:02 am

Siete minutos tenía y quería creer que eso le sería suficiente. Lo primero que hizo fue correr al baño y encerrarse para hacer ciertos ajustes obligados en su aseo, y cuando estuvo lista ya resultaba que había ocupado la mitad del tiempo. Rápida se fue a su habitación y de debajo de su cama sacó cierta caja que contenía sus juguetes favoritos, se suponía que esos le iba a enseñar, aunque también él había hablado de videojuegos. Claro que esos los tenía ella instalados en el salón así que no habría problema.

Volvió veloz cuando faltaban menos de tres minutos, pero la vista se le estaba nublando y eso no era buen síntoma. Solo a veces le ocurría, pero cuando estaba demasiado cansada, se quedaba dormida en cualquier posición y en cualquier lugar. Tal vez fue por eso, o por alguna otra razón incomprensible del destino que apenas tomó asiento en el sillón, mientras miraba como pasaban los últimos dos minutos del reloj en su pared, abrazando la caja roja en su regazo, cerró los ojos solo para darse un breve descanso…

Breve que terminó por llevársela al mundo de la inconsciencia. No escuchó palabra alguna de la que había dicho su vecino, de hecho su único movimiento fue acomodarse en el sillón, sin soltar la caja, pero con el rostro de costado apoyado en el respaldo. Su cuerpo ya había dado su máximo ese día y por esos momentos se había rendido a la pesadez de la somnolencia que se traía desde mucho antes. Con los labios entreabiertos respiraba tranquilamente como si minutos antes no hubiese estado al borde de devorar la boca de su vecino sobre la mesa de su comedor.

¿Podría perdonarla él por semejante falta de resistencia? Porque su cuerpo ya parecía yacer con pesadez y difícil le sería al joven despertarla si lo intentaba, una vez que caía en los brazos de Morfeo le costaba salir de los mismos. La falta de comida decente tampoco ayudaba a que tuviera fuerzas de sobra para sobrevivir toda la semana.




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