JULIO DEL 2025.
Los mortífagos se han hecho con el poder de Reino Unido e Irlanda, muchos han tenido que huir para salvar sus vidas pero otros han caído en sus garras sin poder evitarlo. El Mundo Mágico ya no es igual, pero una nueva puerta se abre ante los Prófugos en Australia, un país dónde todo es al revés, ¡y nunca mejor dicho!

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Mensaje por C. Scilla Addario el Miér Feb 24, 2016 7:08 am

Recuerdo del primer mensaje :

Fight for all you know
When your backs against the wall
Stand against the liars stronger than before
When your life becomes a war
Set the world on fire

Black Veil Brides

Jueves 27 de Marzo, 2025. 21:05 pm.

Existía gente en este mundo cruel y despiadado que tenía por defecto brutal su incapacidad de entender la palabra "No". Era bastante sencillo, un "No" era una negativa, absoluta, sin posibles interpretaciones extras. Un "No" era un "No" y ya. Pero ese chico… Ese tonto, tozudo, incontrolable, estresante y bobo chico, realmente no lo entendía.

Desde el día Domingo había decidido no dirigirle la palabra más de lo estrictamente necesario, pero tampoco era posible cuando compartía casi todas las clases con él, el curso y además la casa o fraternidad como ella gustaba de llamarla. Maldita la hora en que había caído en el foso de los leones y maldito Søren Stavgård que no era capaz de comprender que ella por esos días no tenía deseos de hablar con él y que como era un país libre, ella podía hacer lo que se le viniera en gana sin tener que avisarle o preguntarle antes.

Ya ni comer tranquila podía porque siempre llegaba él a sentarse a su lado, pero esa tarde ya no estaba dispuesta a aguantar más sus fallidos intentos ante sus evidentes silencios, así que se armó de valor y no fue al Gran Comedor a la hora de la cena. Terrible error porque su estómago en menos de media hora ya estaba reclamando por algo de alimento que ella no pensaba darle porque era una joven orgullosa y porque si no quería ir al comedor, no iba a ir y ya.

Lo que no se esperó fue que en su incursión cerca de las cocinas para reparar su error 45 minutos después, hubiese aparecido el susodicho y comenzado a perseguirla llamándola por ese apodo soso que le tenía. Se mordió el labio hasta que le dolió para no gritarle todas las groserías que le venían a la cabeza y se fue corriendo del lado de él. Y como en toda ridícula película, el muy menso si la había perseguido. ¿Qué no sabía comportarse como persona normal?

Negando con la cabeza había ella llegado a la base de cierta torre y sin demora comenzó a subir las escaleras todavía en su ley del hielo, pero poco más aguantaría. Iba a matarlo a golpes y le diría todas las groserías que le vinieran a la cabeza, porque lo necesitaba, y lo necesitaba ya.



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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por Søren Stavgård el Vie Mar 11, 2016 11:08 pm

¿Por qué su amiga consideraba enferma la posibilidad de que él excitara por ella? Era una chica y eso por naturaleza dejaba abierta la posibilidad pero Scilla lo descartaba en automático. ¿Qué acaso no se consideraba lo suficientemente atractiva como para encender a un chico? Sí que estaba perdida, porque bajo los criterios de evaluación de Stavgård el cuerpo de la chica era atrayente, también su personalidad, solo que no muchos sabían apreciarla. Él no dudaba que tarde o temprano algún masoquista caería rendido a los encantos y a las maldades de la leona. No se lo decía porque simplemente le tiraría a la basura los cumplidos.

Claro… No sé por qué no lo imaginé antes, si tu misión en esta vida es aplastarme.– los lobos eran geniales por supuesto, ¿pero tenía que basar su decisión en algo tan sanguinario?! Por eso esa chica necesitaba un masoquista, porque ella era sádica por gusto además de por naturaleza. Søren con su mirada de pocos amigos se preparó para dar una segunda mordida al bollo, y efectivamente la dio pero al hacerlo no pudo evitar imaginar la escena de un lobo mordiendo a un pobre conejo, y el apetito se le fue…

Mejor guardó el pan en el bolsillo y en eso estaba cuando recibió la enésima negativa de la semana. ¿Qué parte no entendía Cornelia de que él tampoco entendía?! Algo le había dicho del tipo con quien le había enviado el recado el otro día pero eso no le ajustaba para resolver todo el acertijo, porque a él no le cruzaba por la cabeza que su amiga estuviese molesta por que él se fue con Farah ese día. ¡No tenía nada de malo! Él había ido a ayudar y nada mas. –No te voy a rogar Corn.– y algo más iba a agregar pero las palabras se le atoraron como si le hubiesen puesto un tapón en la garganta. ¿Pero qué cosas estaba diciendo la italiana?!

Lo siguiente fue todo un revoltijo de sensaciones, visualizaciones y observaciones que dejaron en complicada situación al mago. Su mentalidad de adolescente le jugó sucio, mucho más que otras veces y es que nada de sano tenía imaginar las finas manos de su mejor amiga apoderándose de su erección. Coincidía en que algo como eso no le serviría para sonsacarle información, mas bien funcionaría a la inversa… Si hacerle mal pensar había sido la intención ajena entonces él se la había tragado totalmente. Y ver que la muy descarada se acostaba de nuevo en el suelo solo consiguió ponerlo más inquieto, porque ya lo estaba por culpa de sus líneas con doble sentido. Se sentía culpable e irrespetuoso, pero con todo y eso no se aguantó las ganas de recorrerla con la mirada partiendo desde las piernas.

¿Quieres que te castigue?– preguntó con neutralidad, llegando visualmente al busto de la chica, antes de la corbata –A decir verdad, creo que no soy buen prefecto. Lo peor es que pocas veces me siento culpable.– Como en ese momento, en que despegó la vista de la pelinegra para resignado apreciar el cielo que ella admiraba. –Si es divertido o no dependerá de contra quién colisione, viajar eternamente en solitario sería aburrido.– puso cara de “por qué rayos estamos hablando de esto” y de inmediato bajó la mirada casi literalmente al suelo. Casi, porque en medio estaba ella obviamente.

Un par de minutos se quedó pensativo y luego se acercó a su ociosa y rebelde compañera de casa. Junto a sus pies se detuvo y uno de los propios lo colocó al costado del izquierdo de ella, de modo que las piernas contrarias quedaran entre las de él. Y desde ahí la miró y le habló –Corn… ¿Es porque no fui hasta Hogsmeade a decírtelo? Si es eso discúlpame, debí ir personalmente y así juntos podríamos haber regresado al castillo para apoyar a Farah.– no se le ocurría otra explicación para la indignación de Addario, y bajo esas condiciones en que su atención estaba puesta en alguien en quien teóricamente no debería, no se iba a dar cuenta de su error ni a notar lo poco arrepentido que sonaba. No es que no lo estuviera, simplemente estaba… surcando el espacio como el adolescente que era. Søren Stavgård estaba mal, muy mal. O tal vez no tanto.


Última edición por Søren Stavgård el Sáb Mar 19, 2016 1:03 am, editado 1 vez


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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por C. Scilla Addario el Vie Mar 18, 2016 4:46 am

¿Así que el león no iba a rogarle? Bien por él, a ver si lograba sacarle alguna palabra de lo que la había enojado en primer lugar. Con expresión crítica lo observó luego de soltar tamaña estupidez mal pensable, porque incluso ella podía captar esas indirectas, pero el disgusto se marcó en su cara con todo el asunto. No, no, meditar en endurecer a su supuesto amigo no le iba a ayudar a mejorar su ánimo ese día, saberse capaz por cierto era peor que todo lo demás.

Al menos el cielo estaba agradable. Eso pensó mientras lo miraba sin darse por aludida con las descaradas observaciones ajenas de su cuerpo—. Tal vez quiera, pero te conozco y sé que no lo harás —su masoquismo todavía no estaba del todo declarado—. No, como prefecto eres un asco… ¿Estás seguro de que puedes con eso? Siempre creí que te habías metido en el asunto solo por tener un baño privado con la princesa —una sonrisa torcida se formó en su rostro. Porque estaba casi segura de que era una de las poderosas razones que tenía ese joven para hacerse pasar por estudiante decente y terminar en un puesto de regañón del resto de mundo.

Los meteoritos no van solos, van conociendo a otros cuerpos celestes, o como se llamen… Aunque supongo que debe ser aburrido no poder hablar —a Corn si le gustaba hablar para ser exactos. Cuando el tema valía la pena, porque para otras cosas parecía tener mutismo selectivo y unos deseos terribles de hacer perder la paciencia a su receptor.

Su vista se movió cuando sintió movimiento cerca de sus piernas y una ceja alzó en duda al ver que el otro parecía haber atrapado sus pies poniéndose alrededor. Iba a resaltarle la inutilidad de ese movimiento cuando él comenzó a hablar y entonces sintió que le cayó algo encima, y para su mala suerte no fue capaz de matarla lo suficientemente rápido para no tener que escuchar toda esa frase ridícula que el otro había logrado componer—. Que idiota eres, en serio, ni para pedir disculpas eres bueno —negó con la cabeza y suspiró con pesadez. Su antebrazo se llevó sobre los ojos y allí lo dejó, ya ni quería mirar a gente tan poco brillante.

Deberías dejar de creer que todos podemos ser amigos y vivir de flores y galletas —bufó luego de unos minutos sin mirarlo. Una pierna alzó sin importarle que la falda se le corriera y con la misma le golpeó la cara interna de la rodilla a modo de advertencia antes de volver a mirarlo con expresión de fastidio—. Farah Schiele no es mi amiga y nunca lo va a ser. La aguanto porque te desvives por ella, pero no me termina de caer y creo que es tonta y ciega por no ver cómo estás de baboso atrás de ella —sí, esa era su opinión de la princesa rubia. No la odiaba, que no se malentendiera, cocinaba demasiado bien para eso. Pero de ahí en más nada de cariño le podía guardar.

Ese día conocí a Abel —soltó de pronto con voz amarga. Porque sabía que bastaría ese nombre para llamar la atención del chico y con eso esquivar el asunto de su molestia. Que había sido simplemente por sentirse una basura cualquiera a la que Søren Stavgård podía tirar cuando se le ocurriera si aparecía cierta serpiente en el camino. Eso sí que la había hecho sentir furiosa con él, furiosa, ofendida y resentida.  Por eso ni le había comentado acerca del susodicho novio, pero ya no le iba a ocultar ese detalle.



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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por Søren Stavgård el Sáb Mar 19, 2016 2:09 am

Addario era su mejor amiga, y por lo mismo sabía dónde exactamente golpearlo para erizarle el humor, odiaba cuando lo hacía y también cuando parecía querer retarlo con malas intenciones. Pero a diferencia de ella, Søren poco tiempo duraba molesto con su amiga, le tenía demasiado afecto como para alejarse de su persona por simple orgullo y él lo sabía. Por eso en ocasiones se comía los alegatos, de cualquier forma de poco o nada le servía intentar regresarle la mala vibra. Ella siempre ganaba.

¿Quién quiere un baño privado con Farah? Yo no.– literal, nunca lo había pensado y en definitiva ya no quería pensar en nada que guardara relación con ese lugar, el encuentro que tuvo con la serpiente en ese lugar no le había dejado precisamente buenos recuerdos. –¿Y qué más da si soy prefecto? De cualquier forma te doy asco.– tenía el puesto porque encajaba con sus aspiraciones aunque fuese a menor escala, que su mejor amiga dudara de sus intenciones le hirió pero ya sabía que así era la pelinegra. Ni debería sorprenderse.

Los meteoritos se podían ir literalmente al infinito, de repente no sonaba tan mal ser como ellos para así evitarse la tragedia de tener que lidiar con conversaciones como la que él estaba sosteniendo con la italiana. Iba a reclamarle por desacreditar también su disculpa pero el sermón que Scilla le tenía preparado le hizo cerrar la boca. ¿Cómo es que el interrogatorio se había convertido en crudas líneas que en el fondo el muchacho ya conocía? Con el ceño fruncido miró la pierna de la chica que se atrevió a darle un golpe en la pierna, no había sido nada doloroso pero la actitud de la leona lo estaba molestando más de lo usual.

¿Qué debía hacer cuando su mejor amiga ofendía a la chica que le gustaba? Ponerlo en esa situación era cruel pero ese tipo de cosas poco le importaban a la primera, si era experta en barrer y trapear con el alma del muchacho cuando le apetecía. Tensó los puños y tras fijarse unos minutos en la vista que la falda desacomodada le ofrecía, buscó de nuevo los ojos contrarios. El respingo lo dio cuando el novio de la rubia salió en la conversación y entonces Søren no pudo evitar pensar que el colmo sería que el susodicho también quisiera robarle a su amiga. Y eso que todavía no sabía nada sobre qué habían hecho juntos o cuánto tiempo le había visto.

La lengua se le trabó e incluso sus pies se pusieron inquietos, igual que las ideas en su cabeza que se debatían entre reclamar por la rudeza en que se había hablado sobre Schiele o en interrogar sin tregua hasta saber más sobre esa inesperada revelación. Y contra todo pronóstico, se decantó por la segunda.

¿Abel? ¿Por qué hasta ahora me lo dices? ¿Qué hacían ustedes dos juntos?!– ¿enojado, indignado o celoso? Ella era su amiga, el squib debería mantenerse del otro lado de la línea si no quería meterse en problemas, se lo diría la próxima vez que lo viera. –Si ya estaba por aquí pudo haber buscado a Farah, ella lo necesitaba a él.No a mí, completó mentalmente. Ni de broma se le ocurrió que su interés personal en Farah pudiese haber salido a relucir al cruzarse Scilla y Abel, justo ahora eso no le importaba.

De su lugar se movió y pocos pasos le fueron suficientes para ubicarse a un lado de los hombros ajenos, no estaba contento y su mirada lo delataba. De cuclillas se acomodó y la boca abrió para decirle que no quería que volviera a verlo pero… él no tenía ningún derecho a impedírselo. Cuenta se dio de la anomalía que sus labios estuvieron a punto de soltar y todavía más indignado desvió la mirada un segundo. –¿Caíste también en sus encantos de hombre sin magia?– dijo entre dientes y de golpe regresó los ojos hacia los de la bruja. Era una tontería, o eso quería pensar, porque aceptar que le preocupaba terriblemente que la chica se fijara en el tipo le obligaría a pensar en muchas otras cosas complicadas.


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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por C. Scilla Addario el Sáb Mar 19, 2016 3:19 am

Suspiró fastidiada con el tono herido del chico. ¿En qué parte había resultado pasar de víctima a atacante? No, no se lo creía. Ella era la que estaba enojada y requería disculpas sinceras antes de asesinar al contrario, no quien tenía que pedirle perdón a él por esa forma excesivamente sensible que tenía de ser. Porque Søren bien podía ser un chico y según la concepción general eso significaba que era de paso un futuro hombre, duro, pero si tenían que compararlos, ella se llevaría el premio a la rudeza y que a él le dejarán los corazones heridos.

Y allí estaba su amigo de siempre, sin decirle ni una palabra ni reaccionar al parecer a lo que ella acababa de confesarle. ¿Qué no pensaba ni asentir? Cornelia estaba a un paso de molestarse al doble de lo normal. Eso claro hasta que él le soltó un reclamo que sonó también a regaño, no estuvo segura del sentido de la frase ajena—. ¿Que qué hacíamos los dos juntos?! —chilló a su vez ofendida con el tono usado por el idiota de Stavgård que insistía en hablar de la manera incorrecta frente a ella—. Te estaba haciendo la ley del hielo, tarado, evidentemente no podía hablarte en el proceso —rodó los ojos ante la mención de Farah, Farah, la maldita rubia que tenía que estar siempre en medio.

Se auto-muteó antes de decir una barbaridad, como las que siempre solía decir, solo que esta vez sí se contuvo y se negó a opinar o hablar de más. No antes de que el otro la obligara. Por el rabillo del ojo lo observó acercarse a ella y cuando lo tuvo en cuclillas a su lado sí se giró para mirarlo aunque su expresión dejaba mucho que desear. Y se volvió todo un poema cuando él se atrevió a cachetearla con su imaginación—. ¿Qué se supone que fumas últimamente? ¿Acaso Peeves te golpeó duro la cabeza? —por poco y patalea del estrés que le provocó semejante pregunta por parte del otro, como si no la conociera lo suficiente. Si jamás en la vida le había gustado alguien, bueno, quitando de lado al profesor Sieffre, pero su gusto por él era un gusto respetuoso y maduro, nada ridículo y sentimental.

Confunde pero no ofende… Idiota —le espetó y con una mano lo empujó para que cayera sentado o como se le placiera al lado de ella. Que dejara de mirarla con esa expresión de niño en berrinche o ahí sí que ella iba a explotar—. El soso novio de tu chica resultó estarla buscando, ¿Sabías que tenían una cita ese día? Pues la otra no llegó, supongo que lograste capturarla lo suficiente para que se olvidara del squib —negó con la cabeza ante los dramas amorosos de la gente—. Me pidió ayuda para entrar al castillo y buscarla, así que claro, tuve que hacerlo por la paz —decirle a su compañero que por él lo había hecho no sonaba bien, así que se guardó el dato para su masoquismo mental. Allí guardaba toda la basura que a veces pensaba sobre el prefecto.

No parece un mal tipo pero está algo ciego... Casi no se nota que es mayor que tú, aunque yo diría que es un poco más alto —con la nariz arrugada se giró a mirar a su conejo favorito y luego torció el gesto todavía un poco más—. Te faltarían más músculos... Pero sinceramente te digo que no necesitas compararte con él —no, era innecesario. Dudaba que la rubia se hubiese fijado en el no mágico solo por su figura aunque ella no había tenido reparo alguno con lo que había podido ver del otro chico.


Última edición por C. Scilla Addario el Dom Mar 20, 2016 3:14 am, editado 1 vez



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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por Søren Stavgård el Sáb Mar 19, 2016 4:56 pm

¡Ya sabía que le estaba aplicando un ridícula ley del hielo! ¿pero qué no podía romperla para compartirle algo tan significativo como que había conocido al tal Abel? ¡Por Merlín! Hasta él le estaba dando relevancia al condenado squib… –¡No fumo nada Corn! Para ya de tratarme como si fuera un demente…– ¿o un idiota? Si su amiga insistía en negarle detalles empezaría a creer que sí había algo que intentaba ocultarle a toda costa sobre el sujeto ese. –Y tampoco te estoy ofendiendo, tan solo expongo una posibilidad. ¡Hey!!– ¿y ahora lo empujaba?! Si no se embarró ridículamente en el suelo fue porque su mano derecha reaccionó a tiempo e hizo de soporte para el resto de su cuerpo, pero después de ese intento de ataque prefirió sentarse para que no pudiera repetir de nuevo esa acción en su contra.

Con el ceño fruncido y el humor hirviendo escuchó la explicación que por fin se le daba aunque nada de lo que a sus oídos llegó fue de su agrado. Él no quería saber más de las citas de Farah con su novio y tampoco que lo culparan por la inasistencia de la rubia a ese encuentro, si nada de verdad había en eso, él no la había atrapado ni nada parecido. Milagrosamente se contuvo de reclamar ciertos puntos, guardó silencio y la mención del castillo consiguió calmarlo un poco. Calma que nada duró, imposible que el león no se encendiera de nuevo cuando sí que se le estaba comparando con Giraud. De nada servía que le dijera que no hacía falta compararse si ella ya lo estaba haciendo y en voz alta. ¡Alguien que le prendiera fuego a ese squib por favor!!

Número uno Corn: Farah no es mi chica.– aclaró poniendo en alto el índice, había captado que Addario intentaba burlarse de él al mencionarla como de su propiedad y por lo mismo debió ignorar esa parte del comentario pero Søren tenía la necesidad de enfatizar la distancia que lo separaba de Schiele. –Dos. Yo no la capturé, ella ya estaba aislada en un rincón del castillo y aunque yo no la hubiese encontrado estoy casi seguro de que Farah no habría salido de ahí por nada del mundo. Tal vez se le olvidó su cita, o simplemente decidió que quería estar sola.– a su mente volvieron esos momentos que pasó con ella y la sensación de vacío lo invadió de nuevo. ¿Es que acaso por fin comprendía que no tenía ni la más mínima oportunidad? ¿O es que se había dado cuenta de que no compaginaban lo suficiente?

Las dos manos apoyó en el suelo para impulsarse y levantarse, quería irse de una buena vez pero… no podía. ¿Qué demonios lo retenía?! –Puedes quedarte con tu squib alto y musculoso, obvio que no necesito compararme, ya lo estás haciendo tú por mi, ¿no?– casi le suelta una pregunta idiota sobre qué tan profundo habían alcanzado a adentrarse en el castillo pero como no había en esa incógnita mas que malas y ardidas intenciones, se calló. Una tosca patada dio a la fría y apática piedra que los ponía teóricamente a salvo del vacío, todo le enojaba tanto…

Corn, no tienes que aguantar a Farah por mi. No hay necesidad. Lamento haberte puesto en una mala situación por culpa de mi… indecisión. y estupidez… porque solo un estúpido se aferraría a una chica que claramente ya había entregado su corazón y era correspondida. Tal vez… ya debería dejarla ir… –No le digas tonta, y yo…. Evitaré hablar de ella. Así podremos estar en paz de nuevo, espero…– aunque no estaba muy seguro de si quería estar “en paz” con Addario, disfrutaba de su extraña y ruda relación con ella. Repentinamente el prefecto pareció ver la luz y su rostro rápido giró hacia la bruja amante del suelo. –Entonces es eso. Ella no te agrada y yo… me fui con ella dejándote atrás. Corn…– ah… sí que tenía de disculparse pero ya no sabía cómo hacerlo, si todo le parecía mal a ella.

El cabello se revolvió sin dejar de mirar a su amiga, no sabía que palabras usar pero sin duda se las debía. –Soy un idiota…– murmuró y la mano se estampó en el rostro, resbalándola luego lentamente. Ella ya se lo había dicho mil veces, claro, pero no pudo sentirse realmente como tal. A pesar de la clara explicación de su compañera él se había enfocado nada mas en la mala manera en que se había expresado sobre la serpiente y no en el escenario completo, hasta ese momento. Con cara de fin de mundo se arrodilló parcialmente detrás de la cabeza de la bruja y el rostro inclinó un poco para poder verla literalmente desde arriba. –Perdóname Corn, no debí dejarte. No debí ir a buscarla…– esa era la verdad, él no pintaba nada en la vida de Schiele y ya era hora de soltar el pincel. Buscaría dónde embarrar la pintura que ya le invadía las dos manos, algún sitio donde sí pudiese pintar un mural con su corazón.


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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por C. Scilla Addario el Dom Mar 20, 2016 3:43 am

En cuanto Stavgård decidió iniciar su plan de contabilizar en contra de la chica, ella lo miró todavía fastidiada por la situación. ¿Tenía que decirle en su cara que eso de encontrarla en un rincón del castillo sí que sonaba a que la había capturado y de manera perversa? Mejor se guardó esas palabras, porque todo lo que oía estaba mal y comenzaba a perder la paciencia. Ella había sido infinitamente amable con ese idiota para escucharlo cada vez que venía a contarle cosas de la rubia, incluso se había humillado en acompañarlo a mirarla de lejos y otras cosas, incluida la búsqueda de información de manera tránsfuga para tener todos los datos de la mocosa esa.

No, ese chico no tenía derecho alguno de reclamar nada. Oh, pero él continuaba con sus intentos de hacerla enojar. Con odio infinito lo miró cuando la mandó a quedarse con el squib. ¿Así que Farah no era de él pero Abel si de ella? Ridículo, celoso e infantil. Estúpido hombre—. Piensa lo que quieras, solo te comenté lo que vi, tal como querías. Pero eres un idiota y no tengo problema alguno en repetírtelo —lo vio ya de pie y luego apartó la vista todavía enojada, solo escuchó la patada a las piedras y por poco aprieta los ojos por un extraño temor a que esa violencia se volcara hacia ella. Nada tenía que temer claro, pues los golpes los podría regresar, pero aun así se sintió repentinamente mal.

Y ahora comenzaba la tanda de disculpas, y el momento en que el chico se decidía a embarrarse en el piso como si ella no supiera desde antes que era un imbécil por olvidarla. Como si volverse lastimero fuese a servir para perdonarlo más rápido—. Tengo que aguantarla porque existe, nada más —bufó a su modo, lo que en realidad quería decir es que no le molestaba del todo aguantarla porque sabía que a él le gustaba y como era su amigo se esforzaba, pero no tenía deseos algunos de envenenarse la lengua con palabras dulces.

Su expresión se quedó estática en una de sorpresa cuando él al fin entendió lo que sucedía. Demasiado rápido, o lento, para su gusto. No, no, no era el momento. Ni negarlo pudo y evitó a toda costa mirarlo directamente. No quería que él notara que sus disculpas si lograban un efecto reparador en ella, a pesar de la estupidez con la que él mismo se reconocía—. Calla… —pidió bajito, pero en vez de eso él decidió acercarse otra vez e invadirla desde otro punto. Al final no le quedó más remedio que mirar hacia arriba, justo al punto donde él se encontraba observándola como si el mundo se fuese a acabar.

Y su necesidad de cuidarlo se volvió horrenda. Más que lo normal. Soltó dos pesados suspiros y luego alzó una mano para tocarle el rostro. El dedo enterró en la mejilla ajena mientras mantenía el ceño fruncido—. El mundo es libre… Puedes dejarme cuando quieras e ir tras de quien se te antoje —dijo con voz más tranquila. Lo que no pudo entender es por qué se sentía repentinamente tan mal… Su pecho dolía tanto que no la dejaba respirar y ofuscada se incorporó hasta quedar sentada y darle la espalda. Tal vez comer tanto pan del suelo había terminado por hacerle daño y un brazo se acomodó sobre el vientre tratando de contener ese pesar que no sabía de donde había venido, si solo había dicho la verdad…

Søren —lo llamó y luego de unos segundos se levantó del suelo y se sacudió la falda. No se giró a verlo hasta que estuvo segura de lo que iba a decir y cuando abrió la boca para hablar se aseguró de no tocarlo en ningún punto, seguro eso solo empeoraría su recientemente descubierta enfermedad—. Deberías dejar de minimizarte y volverte el hombre que sé que eres —sí, palabras duras para hacer de él un hombre duro. Vamos, que no podía costar tanto—. Sé que te gusta realmente esa chica, por eso no me molesta tanto haberte ayudado todo este tiempo. Pero ya decídete, puedes competir con ese squib y ganar, podrías ganarle a cualquiera si te dieras la oportunidad y dejaras de dudar de ti mismo —un golpe le dio en el brazo y aunque no sonrió sus ojos si parecían un poco más animados, aunque en el fondo se sintiera al borde del suicidio—. No tienes que hacer cosas por mí, no hace falta. Solo no me envíes mensajes con otras personas y dime de frente cuando no quieras ir conmigo a algún lugar, a mi no me va a pasar nada —mentía tan bien que deberían darle premio. Pero requeriría descansar mentalmente esa noche luego de todo el discurso que acababa de soltar.



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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por Søren Stavgård el Mar Mar 22, 2016 12:19 am

La evasiva mirada de Addario generó un kilo de dudas en el joven mago, de repente tenía miedo de lo que ella pudiera decirle, ¿Qué pasaría si su mejor amiga decidía alejarse por completo de él? Tragó saliva, agradeciendo que por fin se dignara la chica a mirarlo, pero temiendo que un apocalipsis cayera sobre él. No era buena señal el que ella le pidiera guardar silencio…

Sus ojos se abrieron más, por el inusual toque a su mejilla y porque no podía creer que Scilla le estuviese diciendo que podía él dejarla cuando quisiera, ¡los amigos no hacían eso! Mucho menos con los más especiales. La pelinegra estaba mal, muy mal si creía que Søren iba a estar bien con algo como eso. ¿Cómo podía explicarle eso y que lo tomara en serio? Decirle “no te voy dejar” sonaba más a línea de pareja enamorada y no a lo que los amigos normales se decían.

Se hizo para atrás ya que ella se estaba sentado después de largos minutos en el suelo, preocupado miró su espalda y su diestra se estiró con la intención de tocarle el hombro, cosa que no alcanzó a hacer. Scilla acababa de llamarlo por su nombre y en automático el muchacho bajó la mano, como si su amiga lo fuese a regañar o ver raro por intentar algo como eso. Creyó que voltearía a verlo y que entones lo atraparía en medio de ese movimiento pero no fue hasta minutos después que la leona sí giró y le mostró la cara. Rápido Stavgård se puso también de pie y con más sorpresa que antes la escuchó.

Casi al instante bajó la vista y frunció el ceño. No le era cómodo que alguien lo “leyera en voz alta”, ni siquiera si se trataba de su mejor amiga. Eran verdades las que le decía, verdades, regaños y una especie de ultimátum a los sentimientos que el chico guardaba por Farah Schiele. Lo único que ponía en duda de todo eso era si realmente era él capaz de superar a cualquiera, lo dudaba demasiado pero… en eso radicaba precisamente el sermón, ¿no? En que dejara ya de dudar de su persona. Se decía fácil, pero conseguirlo era otra cosa.

Corn…– el golpe en el brazo no lo animó, todo fue peor porque repentinamente el notar un toque distinto en los ojos de su amiga le hizo sentir peor persona. Apretó los ojos y los puños, negó fuerte con la cabeza quedándose quieto después por unos segundos. Las cosas no podían seguir igual, ¿cierto? Tenía que cambiar… –El que una persona te guste no significa que sea la correcta. Creo que… ya lo entendí.– la mirada llevó hacia su compañera y de ahí no la movió. Estaba en deuda con Cornelia, aunque ella afirmara lo contrario Søren sabía que sí hacía falta hacer algo por la chica. No por obligación o por compensarla, sino porque quería hacerlo. Así de sencillo. Sí, eso era.

Volvió a negar con la cabeza pero con suavidad y luego extendió una mano a la bruja, mostrando de paso un semblante recompuesto. –Ya no te daré preocupaciones ni problemas Corn, prometo tomar una decisión y aferrarme a eso. La seguridad no me va a nacer de la nada, así que con eso estaría bien que me ayudaras.- agregó lo último en un tono bromista, el último esfuerzo de romper con ese tenso ambiente que a los dos rodeaba. –Y… no más lechuzas humanas.– sonrió de lado –¿Te parece si revisamos nuestro horario y vemos en qué hueco podemos empezar tus lecciones?– ocultarse como lobo iba a ser más complicado que hacerlo como conejo pero, si a ella le gustaba, entonces le ayudaría.

De las complicaciones que estaba sintiendo su amiga no se percató, él no era una persona perceptiva por lo que fácilmente se creía las máscaras que los demás usaban y, lamentablemente, la de Addario iba incluída entre esas. ¿Podían al menos decir que habían quedado en paz? No quería que ella se alejara, si su voz le había hecho falta y hasta las duras miradas de su parte había extrañado esos días de distanciamiento.


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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por C. Scilla Addario el Jue Mar 31, 2016 1:27 pm

El que una persona te guste no significa que sea la correcta. ¿Era eso lo que Cornelia había querido dar a entender? Tenía sus dudas, peor cuando se dio cuenta de que estaba pensando seriamente si esa frase se podía aplicar a ella, porque para ser exactos ella no gustaba de nadie y así se debía quedar. Nada de ridículas confusiones incomprensibles. Como en eso meditaba no reclamó ante el chico aunque él no dejaba de mirarla insistentemente y poco después incluso se atrevió a extenderle la mano. ¿Ahora iban a comenzar las cursilerías?

A veces me perturbas —comentó con pocos deseos de guardar su impresión sobre ese gesto. No había nada más afeminado qué que le extendiera de ese modo su extremidad, casi se parecía a los gestos de películas melosas que odiaba ver porque la aburrían terriblemente. Un palmetazo dio a la mano, como si estuviera haciendo un vengan esos cinco y dejó la mano sobre la de él preguntándose qué tan ridícula se había vuelto por corresponder al gesto, si, más películas—. No soy tu niñera, pero te ayudaré una vez te decidas. Intenta no tardarte mucho —pidió y sobre las lechuzas humanas nada dijo, todavía era un tema sensible para ella.

Lo que sí provocó su emoción, cosa que pocas temas lograban en este mundo, fue la idea de poder aprender algo útil en ese colegio, al menos para romper la ley si estaba dispuesta a dejar de odiar de manera infantil la magia—. En teoría ya te sabes mis horarios, podría ser los miércoles por la tarde casi noche y los sábados en algún momento del día. No sé si domingos, tú di cuál día de esos te ajusta más —explicó y dejó caer la mano que había tenido demasiado tiempo pegada a la de su amigo. Hasta le había entibiado la propia el breve y poco aceptable contacto, y ser consciente de eso no la hizo sentir mejor.

Pensándolo bien, un lobo es demasiado grande… ¿Se puede escoger una cría o cachorro de lobo o algo así? Con que sepa correr me vale —hablando de elecciones, de pronto su cara se volvió una oda a la angustia y la depresión. ¡Los deberes para el siguiente día!—. Afff, como odio mi vida —gruñó y con molestia miró a Søren. De la muñeca lo tomó con descaro aunque terminaron siendo sus dedos los que apretó al comenzar a caminar—. ¿Recuerdas el pergamino para herbología? Pues se me olvidó, así que ahora me acompañas a pedírselo a alguien más —informó de sus poco legales planes de vida, pero así había sobrevivido a todos esos años en ese claustro y no pensaba cambiar todavía, menos por las materias que no le caían en gracia.

Casi trotando fue que le hizo bajar las escaleras y a medida que avanzaban su sonrisa se fue ensanchando—. ¡Gana el que llega primero a la sala común! ¡Sigues corriendo como una criaja! —se burló directamente y hasta el dedo anular le enseñó. Si, anular porque el dedo del medio se lo había mostrado una vez y habían terminado peleados por una semana a causa de lo grosera que le parecía la chica a su amigo.



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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por Søren Stavgård el Vie Abr 01, 2016 7:08 pm

Le  hizo reír, saberse perturbador de Scilla por algo tan sencillo como extenderle la mano era gracioso, recurriría a eso la próxima vez que quisiera hacerle pasar algún bochorno o similar. El choque entre sus manos fue inesperado pero, si lo pensaba un poco, era muy propio de ella. Cornelia era diferente, por eso la buscaba, ¿no? –Gracias– su amiga parecía no haberlo entendido, pero Søren ya tenía la decisión tomada. Sin embargo buscaría confirmar sus propios sentimientos respecto a Farah la próxima vez que se encontraran, como para corroborar que estaba conforme con el rumbo que tomaría a partir de esa noche.

Pensativo se quedó después de que su mano fuese abandonada y la misma se llevó a la nuca. ¿Era necesario elegir solo uno de los días libres? –Supongo que sí se puede, después de todo la forma depende de lo que diga tu cabeza.– una cría estaría mejor, sería menos llamativo un pedazo de perro salvaje que uno adulto corriendo por Hogwarts. –¿Qué te parece si…? ¿Qué? ¿Por qué la odias?– interrumpió su propia pregunta para poner sobre la mesa las dudas que la pelinegra acababa de generarle. Por un instante se preocupó, pues fue a él a quien miró enojada. ¿Qué había hecho ésta vez?

Más se angustió cuando lo sujetó de la muñeca, pero la angustia pasó a ser algo más, una especie de… nerviosismo que en ese momento no se supo explicar y que se intensificó al sentirla sobre los dedos. –¿Cómo que se te olvidó?– preguntó solo porque sí, pues su atención estaba puesta en las manos que llevaban unidas mientras se dejaba arrastrar por su compañera de casa. No tardó a preguntarse con algo de molestia el porqué no le pedía el pergamino a él, no tenía necesidad de buscarlo con alguien más cuando bien sabía que él… con gusto se lo compartiría.

¡Y encima lo retaba a llegar primero a la sala común! –Tal vez sea porque es una criaja la que me esta guiando– recalcó con media sonrisa y el ceño fruncido, ¡él era rápido! Pero su expresión burlona mutó a una de incredulidad cuando el simpático dedo de su amiga se alzó en una supuesta indirecta que en realidad era muy directa. –Ya verás…– le gruñó de regreso y se soltó de su mano para echar a correr con todas sus fuerzas, no iba a permitir que una chica le ganara en algo como eso, si Addario creía que el prefecto era rápido únicamente en la escoba estaba muy equivocada.

No le costó mucho rebasarla pero en eso recordó que todavía no acordaban horario para practicar ilegalmente magia. Intentó mirarla por encima del hombro cuando le llevaba unos cuatro escalones de ventaja –¿Qué te parece si lo hacemos los tres días? Miércoles, sábado y domingo.– sugirió con una gran sonrisa, tras lo cual tropezó ya que iba distraído y sin remedio se embarró ridículamente contra el piso.


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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por C. Scilla Addario el Sáb Abr 02, 2016 5:05 am

Era un alivio saber que su cabeza definiría el bicho en el que pensaba convertirse. El tema se cerró teóricamente en ese punto y luego pasaron a los deberes. Mismos que ella había dejado de lado, por la cabeza no se le pasó que el chico era tan aplicado cuando quería que ya tenía el trabajo listo, de hecho pensaba pedirlo tanto por ella como por él. Y si el muchacho no le explicaba con manzanas que ya tenía los pergaminos trazados ella no lo iba a asumir.

¿Y qué cómo se le había olvidado en un principio? Pues del mismo modo que a veces olvidaba levantarse o tener deseos de asistir a clase. Por poco y rueda los ojos aunque se contuvo. Las preguntas idiotas siempre le habían molestado—. Solo la olvidé y ya, es para mañana, ni que estuviera pensando en hacerla —eso ni de broma. Antes robaría, hechizaría, y todas las maldades que tuviesen que ser necesarias para hacerse con el pergamino escrito sin esfuerzo mental. Al menos tendría la decencia de escribirlo con su propia letra para no ser tan mugrosa.

Y de pronto estaban en una batalla campal por llegar primero a la sala común, como el estado física de Cornelia dejaba mucho que desear, ya con el esfuerzo inicial fue perdiendo fuerza y rapidez y cuando su amigo se decidió a moverse en serio, apoyado por un dedo en alto, no tardó en pasar por delante de ella como un bólido. La chica le gritó unas cuantas cosas mientras iba detrás de él. El muy desgraciado tenía aparte el descaro de ponerse a hablarle tranquilo por la vida mientras la dejaba a unos cuantos escalones por atrás—. ¿Tres? ¿Cuánto se supone que voy a tar-¡Søren!! —un grito acompañó el final de su frase que había quedado a medio camino. Y seguido de eso pareció que se le cortó el aire, cuando sin poder detenerse chocó con la masa de carne y huesos que se volvió el prefecto cuando estaban cerca del piso.

Si se le sumaba al hecho de que Addario no era buena en los deportes, el tener alguien enredado en las piernas no ayudó. Como no se había detenido ya no sabía dónde estaba cada trozo de su cuerpo y fue gracias a los dolores que comenzó a sentir cuando se quedó al fin en una posición fija, que entendió que seguía entera, pero seguramente con futuros moretones. Con mucha suerte no se habría quebrado algo—. E-eres un tarado y un salvaje, Stavgård —reclamó en un bufido y nuevos quejidos salieron de sus labios mientras intentaba desenredar los brazos, sus piernas habían quedado también en ángulos raros y en general parecían una bola de estambre ahí pegados como dos idiotas aplastados contra el piso.

Quita… No vas a ganarme por enredarte encima —una mano usó para aplastarle la mejilla entre pesados suspiros. Todavía no lograba dimensionar cuan mal ubicada había quedado sobre el chico pero no dejaba de removerse como si fuese un gusano cualquiera para tratar de soltarse, aunque seguro parecía que se estaba frotando contra él en vez de lograr su cometido. ¡Tenía una sala común a la que llegar!



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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por Søren Stavgård el Lun Abr 04, 2016 11:08 pm

Su cuerpo había girado en el proceso de caída, pero antes de que cayera por completo hacia atrás su amiga había chocado con él. Sus manos por inercia hicieron el intento de sujetarla, intento que anuló cuando algo de consciencia reaccionó en su persona y le dijo que ella lo iba a golpear por abrazarla. Desgraciadamente eso era lo de menos, el golpe que se dio en la cabeza contra los últimos escalones le dolió más que las caídas de la escoba.

¡No soy un tarado! Y mucho menos un… salvaje– se quejó adolorido. Quería levantarse pero a la vez no, estaba consciente del peso de Scilla encima y de que sus extremidades se removían entre las de él y su prisa por incorporarse se le contagiaba, pero se atoraba al primer indicio de resbalar otro poco.  –¡Eres tu quien… se enreda Corn!– aclaró con la mejilla aplastada. Quieto se quedó para no empeorar el embrollo resultado de la caída, pero luego en uno de los perturbadores movimientos de la italiana sintió que algo se le atoraba en el cinto.

¡Hey! Quédate quieta o terminaré igual que hace rato. Creo que tu suéter se ha atorado en mi hebilla.– advirtió y avisó. Imposible que no prestara atención a cómo el cuerpo de la señorita se movía contra el suyo, después de lo ocurrido en lo alto de la torre Søren ya no se sentía tan extraño por estar mirando a Cornelia de un modo distinto al habitual. Ella era una descarada natural, seguro no le afectaba el que su compañero insinuara que tenerla encima podía terminar por excitarlo. Sería… algo natural, ¿no? –Si lo que pretendes es sobornarme para ganar tendrás que esforzarte más.– bromeó y de un costado la sujetó para que dejara de moverse, no quería que luego lo culpara de haber arruinado su suéter.


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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por C. Scilla Addario el Mar Abr 05, 2016 5:59 am

Dolor. Dolor en cada parte de su bonito y juvenil cuerpo. Y para peor, seguían tirados sobre las escaleras y sin bajar del todo, faltaba nada más que terminaran rodando hasta abajo para sí romperse algo en conjunto y de la manera más ridícula. Recibió las quejas de él y que la culpara con el ceño fruncido, pero no cesó en sus intentos de moverse.

Eso hasta que una advertencia sobre la ropa le hizo estancarse en su movimiento y hacerlo más cuidadoso—. Suéter maldito, tengo que usarlo mañana y me niego a coser como una esclava —gruñó entre dientes su pesar, todavía sin aceptar del todo la culpa. Lo que sí llamó su atención y también encendió sus alertas, fue cuando Stavgård le soltó una frase que su mente de alcantarilla no tardó en malpensar. Aunque no le costó mucho, cualquiera habría percibido mal esas palabras en la posición en la que estaban.

Con una ceja en alto se quedó quieta al fin pues la mano de él se había apostado en su cintura, bien, así que hablarían de sobornos—. Suena a que tienes ideas enfermas en la mente —soltó como si nada y luego de estudiarlo con la mirada a su mente vino otro trozo de memorias recientes—. No me digas… ¿Te quedaste pensando en lo de ponerte duro en mis manos? Aunque bueno, ahora no sería en mis manos —luego de meditarlo seriamente asintió. Como pudo se apoyó en la piedra y logró hacer espacio entre sus cuerpos aunque por poco tiempo, solo le sirvió para verificar que efectivamente su suéter se había pegado a él y que su cuerpo estaba excesivamente cerca del chico. Algo le decía que si llegaba a reaccionar podría sentirlo de primera fuente aunque no estaba todavía segura de si quería conocer esos detalles curiosos del que era su amigo. Luego solo se dejó embarrar otra vez contra él.

Pero bueno, hablando en serio… Si es que se puede en estos ridículos casos, ¿Qué brillante idea tienes tú para ver quien sale primero del otro sin romper lar ropa? —ok, eso había sonado peor que todo lo demás, pero como ya lo había dicho no hizo esfuerzo por explicarse ni por mejorar la frase, no tenía sentido ya. Y seria se quedó mirándolo aunque como él la conocía bien podría atisbar la sonrisa casi maligna que portaban sus ojos en esos momentos.



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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por Søren Stavgård el Mar Abr 12, 2016 1:25 am

¿Coses?– preguntó incrédulo, ¡No podían culparlo! Scilla no era el tipo de chica que Søren imaginaba realizando labores “domésticas”, le iba más el desgarrar la ropa para ahorrarse el trabajo y que de paso luciera original. Lo bueno fue que su amiga sí dejó de moverse y el muchacho pudo respirar profundo y pensar con un poco más de claridad la situación. Debían hacer algo sin caer en el proceso.

No. Bueno sí, pero no soy el único. Tu también las tie…– pero por Merlín… el descaro de esa chica parecía no tener fin, ¿Cómo es que podía repetir tan tranquila el asunto de la posible excitación del león?? –¡Claro que no! Hasta que tu lo mencionaste claro– y sus ojos hicieron el intento de enfocar las manos de la señorita pero la posición no se lo permitió. En consecuencia, visualmente la recorrió y cuando ella hizo espacio para corroborar si realmente estaban tan atorados como él había dicho, Stavgård también puso atención al asunto. –¿Lo ves? Ah, y sería bajo tu falda, literalmente.– porque para que fuera justo entre sus piernas Cornelia tendría que sentarse sobre él y eso definitivamente no iba a pasar.

Intencionalmente intentaba ponerse a su nivel de descaro a ver si así lo molestaba menos, aunque tenía el presentimiento de que eso podía ser contraproducente… Oh, sí, muchas cosas eran contraproducentes, como Scilla embarrándose de nuevo contra él, y también el acalorado quejido que salió de su garganta al sentirla de regreso. Obvio que no iba a pasar desapercibido, pero aun así fingió demencia e intentó con todas sus fuerzas seguir el hilo de la conversación de su amiga. –Ehm… despégate otra vez, poco para que no arruiné más tu suéter. Y… yo hago el trabajo con las manos. No, espera…– al mago le iba a costar más levantar la cabeza para poder mirar y desatorarlos. Sí, mejor que ella lo hiciera –Hazlo tu, despacio… muy despacio…– se corrigió y le habló lentamente a su querida compañera. La conocía, era acelerada en cierta forma y eso no iba a ayudar a evitar desperfectos.

Ahora sí podía decir que la señorita haría algo con las manos sobre él. Bueno, casi sobre él. Søren se mordió los labios porque le fue imposible no mal pensar todo el asunto, incluso las indicaciones que acababa de darle él mismo. Despacio estaría bien para empezar… murmuró su ansiosa mente de adolescente mientras fijamente miraba los ojos de la bruja negada. ¿Cómo es que sus pensamientos hacia ella habían cambiado tanto en menos de una hora? Estaba mal, pero no le disgustaba… –Yo te detengo para que no resbales– avisó y la otra mano la puso también en la cintura de la italiana.


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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por C. Scilla Addario el Miér Abr 13, 2016 3:43 am

Darse cuenta de que era la primera en haber mal pensado no le ajustaba para sus planes así que fingió demencia senil y ni respondió a las provocaciones ajenas, aunque cierta frase dicha por él en esos momentos y que le hicieron alzar una ceja—. Lo dices como si quisieras estar bajo mi falda —comentó aunque era uno más de sus malos pensamientos y nada más. Todavía no se consideraba un ser lo suficientemente capaz de remover el mundo bajo los pies de su compañero así que hablaba todo en broma, literalmente.

Eso hasta que la boca de él emitió un sonido que si llamó a la curiosidad científica de la leona que lo miró poco después fijamente mientras él hablaba. ¿Realmente quería que se le despegara o prefería que le cayera encima de nuevo? Porque no había sonado precisamente a sufrimiento luego del movimiento que ella había hecho para aplastarse contra la anatomía del que era su amigo. Amigo, ajám. Lo escuchó balbucear instrucciones ridículas y palabras que seguramente cualquiera con la mente de alcantarilla bien podría mal pensar—. ¿Te das cuenta de que cada vez que abres tu bonita boca todo suena peor? —aunque si lo pensaba en frío, él si tenía razón, solo necesitaba hacer lentamente las cosas para deshacer el nudo que habían formado entre brazos y piernas.

Sentir la mirada demasiado insistente del chico bajo ella no la puso nerviosa pero si comenzó a enfadarla. ¿Por qué la veía de ese modo? ¿Ahora le iba a salir con que siempre le había gustado ella en vez de Schiele? Que ni se atreviera a soltar esa estupidez porque lo ahorcaba ella misma a mitad de la frase—. Si me sigues mirando así te arrancaré los ojos —avisó y luego de un largo, larguísimo suspiro, volvió a sus intentos de soltarse de él aunque esta vez lo hizo más pausado. Tanto así que pudo ser consciente de los brazos de él sobre su cintura y una sensación extraña se apostó en su espalda baja por ese simple tacto.

Luego de forcejear para acomodar las piernas a ambos lados de él, logró sentarse sobre el cuerpo de él aunque tuvo que hacerlo tan apegada a su cinto como era posible para no jalar de más la chaqueta. A horcajadas lo miró y le sacó la lengua—. Cuando sea un lobo te cargaré desde la nuca… ¿Se puede o te dolerá mucho? —repentinamente se había distraído pues estaba cómoda sentada ahí. Sus rodillas estaban rasguñadas y con la marca de las piedras, seguramente con algún corte, pero no le importó mucho de momento y apoyó las manos sobre la camisa de él antes de ver como soltar el cinto del hilo del suéter.

Unos deseos impensables de probar a morderlo desde ya le sobrevinieron y se encontró desvariando con la piel del cuello de una persona a la que no debía tener tan cerca—. Ya está… Espero que hayas disfrutado —avisó algo decepcionada de lo rápido que había logrado finalmente soltar el embrollo, pero en vez de salirse de encima de él se quedó muy cómoda allí arriba observando al león que tenía bajo y entre sus piernas, literalmente. ¿Ya podía decirse que sabía cabalgar? Deseos ridículos de saber que tanto había hecho hasta el momento Søren con una chica aparecieron confundiéndole todavía más. ¿Para qué quería ella saber lo evidente? Si hasta donde tenía entendido el muy bobo se conservaba fiel a la princesa rubia y en completa abstinencia.



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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

Mensaje por Søren Stavgård el Sáb Abr 16, 2016 7:43 am

No volvería a ver la falda de Addario de la misma manera, estaba más que seguro. Apretó los labios y así se contuvo de decir algo que ya rondaba en su cabeza: sí quería estar bajo su falda, aunque el cómo no lo tenía todavía definido. Y no lo tendría tampoco en los siguientes minutos, para variar por culpa de su amiga que no paraba de decirle cosas extrañas. ¿Su bonita qué?! Alto ahí, ¿eso era un halago o una burla? Con la duda se quedaría de momento porque tenía más cosas de las cuales quejarse. –¿Peor? No es mi culpa que las cosas se retuerzan en tu cabeza. Y encima eres exigente…– torció los labios y resignado miró hacia otro lado, a ver si así la bruja se concentraba de una vez por todas y arreglaba el enredo literal entre sus ropas.

No sabía si Cornelia lograría centrarse mentalmente –porque físicamente sí que lo hizo– pero Søren se alejaba cada vez más de la tranquilidad mental. Si alguien le pidiese en ese instante que se pusiera a meditar para alcanzar la iluminación tendría que declararse incapaz, porque las piernas de la chica a sus costados y el peso de su cuerpo sobre el suyo jamás lo dejarían despejarse para alcanzar la sabiduría. Ni cuenta se dio de en qué momento el calor aumentó en su persona, aunque tal vez fue después de mirar la lengua de su amiga, lo único que sabía era que su corazón acababa de ponerse demente y… que sus dedos morían por apretarse aunque fuese un poco en la cintura de su compañera. ¿Qué rayos le estaba pasando?!

¿Cómo esperas que lo sepa? Nunca he estado con otro animago cuando estoy convertido. Cuando probemos te diré.– dijo mirándola de reojo, enseguida suspiró a fin de calmarse pues no tenía sentido ponerse tan inquieto estando con su mejor amiga. De eso quiso convencerse en silencio, pero una vez más sería ella quien le impediría pensar con decencia. ¿Por qué Scilla le ponía las manos sobre el torso? Para detenerse, claro, y terminar con la “complicada” misión de liberar su suéter de la hebilla. –Ah… no voy a responder eso.– porque entonces tendría que darle una respuesta afirmativa y sonreír como pervertido.

Corn– casi siempre era distraído, no se percató de que la pelinegra se fijaba en su cuello –…los ojos los necesito. Al menos espera a que te enseñe a transformarte, si no te veo no podré decirte si luces o no como un lobo de verdad.– dijo un tanto serio. A la vez la observaba de nuevo, con amplitud para grabarse cómo lucía en esa postura. Dejándose guiar por novedosos deseos la apretó un poco contra él.  –No te muevas. ¿Te… podrías quedar así un poco más?– ¿eso también sonaría muy mal? –En lo que… mi cabeza se calma, nada mas.– Sí, claro. Decir eso era más sencillo que confesar lo bien que se sentía tenerla sentada en ese punto, solo esperaba que no fuese tan evidente que bajo las piernas de la señorita otra vez se estaba poniendo tenso. Alguien necesitaría tiempo a solas esa noche para desahogar tanta presión.

Por si acaso despegó una mano de la cintura de la leona y la usó para sujetarle de un brazo, así no se le iba a escapar fácilmente. Mhm… ¿significaba eso que la quería retener sólo para él? Bueno, era su mejor amiga, no debía ser tan raro que quisiera pasar tiempo exclusivamente con ella y juntos… aprender nuevas cosas.


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Re: I swear to you I'll rise again ✖ Stavgård, S.

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