JULIO DEL 2025.
Los mortífagos se han hecho con el poder de Reino Unido e Irlanda, muchos han tenido que huir para salvar sus vidas pero otros han caído en sus garras sin poder evitarlo. El Mundo Mágico ya no es igual, pero una nueva puerta se abre ante los Prófugos en Australia, un país dónde todo es al revés, ¡y nunca mejor dicho!

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Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Vie Oct 02, 2015 12:17 am

Recuerdo del primer mensaje :

Viernes 20 de Diciembre, 2024.



Una sola vez habían conversado, una noche en la que ella subió al Noctámbulo y ambos charlaron durante el recorrido siempre ajetreado del autobús, hasta que un mago de mayor edad solicitó con su varita el servicio del vehículo pero no para subir. Ese fue el fin de la charla, cuando con suma molestia el desconocido –al menos para el conductor– exigió a la chica que bajara rápido para volver a casa. Dahlia, se había presentado con ese nombre y también compartieron otros datos básicos. Así fue como supo dónde buscarla y en que horario encontrarla.

Él rotaba turno en el trabajo, por eso en ocasiones se encontraba libre durante el día y a veces por la noche. Era tarde y en un par de horas debía iniciar su ronda nocturna, pero tenía algo importante que hacer antes de partir, era un capricho y lo sabía ¿pero qué importaba? Su curiosidad era grande y la iniciativa implacable.

Todo listo. Se dijo y dirigió sus pasos hacia la librería que llevaba rato observando. Hildr justo salía ¿iría directo a su casa? Con la duda en los labios y bajo una falsa apariencia chocó con el hombro de ella, aprovechando el tráfico de magos y brujas que se disponían a desalojar Diagon. –Disculpe– dijo con falsa voz y sin mirarla, pasando de largo. Pero, algo había caído al suelo, a los pies de la joven castaña. Un pequeño sobre negro que siguiendo el perfil del común vociferador empezó a llamar por su nombre a la chica, desde el suelo y con una vocecilla femenina. Dentro guardaba una nota igual en papel negro, impregnado con dulce aroma a chocolate. Muda por supuesto:

Mensaje:

Diario cruelmente invades mi cabeza,
culpa entera de tu lengua y tu belleza.
Humedezco a solas chocolates y fresas,
¿Quieres morder conmigo una cereza?





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Vie Ene 08, 2016 6:28 am

Luego de cálidos roces Kaoru había logrado hacerse con lo que quedaba de la fruta. Y la señorita sentía que su corazón bombeaba con inusitada fuerza, sobre todo cuando temió que incluso él lo escuchara tan fuerte como lo sentía ella, más todavía cuando la tomó de la nuca y de la cintura en esas circunstancias. Sus manos tocaban con cuidado sobre la ropa del mago, pero en medio del beso que le siguió, que por su parte fue haciéndose cada vez más intenso, ella se aferró con más fuerza a la tela que palpaban, como si eso fuera a salvarla de derretirse por solo tenerlo incursionando sobre su boca como si fuera un oasis en el desierto.

Y claro que se desesperó también, correspondiendo ansiosa, con la respiración cada vez más agitada y su cuerpo reaccionando casi por completo por el contacto que iniciaba en sus bocas. Su lengua sumó al conjunto y trató de atraerlo con ella en medio de las caricias, saboreando todo lo que podía del dulce que podía jurar que los labios ajenos poseían y no estaba segura de sí se trataba solo de los vestigios de la fruta. Quería más para averiguarlo pero el chico se separó dejándola con deseos terribles de repetir.

Tuvo que agradecer en silencio cuando se dio cuenta de que había dejado de respirar, inhaló agobiada pero feliz recuperando entonces sus capacidades de supervivencia natural aunque la pregunta de Reed volvió a distraerla—. ¿A solas? —repitió sin entender bien a qué se refería, pero era consciente de que con el calor del horno cerca de ellos su temperatura no mejoraría y sus mejillas ya habían pasado a ser más que evidentes en la gama de colores rojizos, seguro no ocupaba ni maquillaje pues ya parecía tener el rubor natural.

¿Kaoru?! —exclamó por la sorpresa de ser levantada en brazos y se sostuvo de él con fuerza colgándose de sus hombros y mirándolo nerviosa. ¿De qué estaba hablando exactamente? Una risa escapó de ella al rememorar la primera huida que había vivido al lado del joven, que había resultado todo un éxito—. Te perdono —repuso sin dudarlo, volviendo a reír. No segura de si era por gusto o solo por su nerviosismo.

Luego de estudiarlo unos segundos con la mirada a esa corta distancia, soltó una de las manos que se afirmaban de él y lo apoyó en la mejilla del hombre—. ¿A dónde me llevas? —preguntó con simpleza aunque tenía que confesar que no le preocupaba ni en sentido figurado ni literalmente. De cualquier modo dudaba poder negarse ante él. Más que nada porque las cosas que le pedía el chico o le parecían normales o estaba dispuesta por guardar similar interés que no se atrevía a expresar en voz alta.

Lo jaló de detrás de la oreja mientras arrastraba sus dedos perfilando el contorno del rostro de Kaoru y sus labios se aferraron a los que ya había probado —para su gusto— más de una vez. Cerró los ojos en esa ocasión aunque no quería separarse del todo de su mirada y acomodo una suave mordida sobre el labio inferior de él, succionando poco después la misma superficie con lento toque—. Tus labios saben a cereza —se explicó con una sonrisa poco después, él mismo le había invitado a morder frutas, no se podía quejar.

Todavía tenía los dedos unidos a la piel del mentón del mago, seguramente había terminado de dejarlo pegajoso, pues así se sentía ella, pero poco le importó. Aprovechándose de que estaba a buena altura repartió besos alrededor de los labios del contrario. Aunque al instante después se apartó de golpe mirándolo con una expresión de duda notoria y marcada. Y es que no se entendía a sí misma. ¿Por qué se sentía tan cómoda cuando estaba con él?

No se estaba comportando como una señorita respetable, pero se imaginaba en casa cuando estaba al lado del hombre. Y era una sensación incluso más cálida que cuando se encontraba en su propio hogar, cosa que era mucho decir en su caso—. No sé cómo… guardar la ansiedad, para que no pienses mal de mí —susurró y no quiso mencionar la palabra fácil aunque si pasó por su cabeza. Él le había invitado a su casa luego de hablar apenas un día y medio, y ella había accedido. Ahora se dejaba tomar en brazos como si fueran pareja de toda la vida sin quejarse mientras le devoraba la boca. ¿Creería él que ella solo buscaba divertirse alocadamente sin pensar en posibles consecuencias? Su pecho se oprimió angustiado ante la mera idea.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Vie Ene 22, 2016 8:07 am

Su corazón descansó al saberse perdonado por el trato tan poco apropiado de la otra noche. De verdad le había preocupado el dar una mala impresión, como si realmente todo lo demás que había hecho con la nota negra y el reciente beso hubiesen sido muy decentes. –Al… sillón. – respondió dudoso, no porque fuese otra su intención, sino que en ese breve lapso de tiempo por su mente cruzó la palabra “cama” y tuvo que regañarse mentalmente por ello.

Los pies del mago se movían en automático porque sus pensamientos estaban absortos en las facciones de la squib. Estaba fascinado con ella, tenerla en las manos, tan cerca y con tan perfecto color en las mejillas iba hacerle explotar en direcciones quizá no tan insospechadas. El toque de los dedos ajenos a lo largo del rostro le hizo estremecer, alguien debió avisarle a su corazón que ese día tendría que latir a toda potencia, ahora, acelerado, Kaoru no sabía cómo imponer orden a las reacciones de su cuerpo. La realidad superaba con creces a los sueños, lo corroboró cuando por si sola Dahlia regresó a sus labios, mordiendo y succionando sin preocuparse de lo estimulante que eso sería para el mago. –Creo que es… inevitable. – se sumó a la sonrisa de ella, sus pies se habían detenido un instante pero volvían a andar rumbo a la sala, no tan lejos de la cama.

Si estaba pegajoso de la cara ni se dio cuenta, su piel se concentraba en memorizar como los dedos de la señorita lo acariciaban y… lo besaban, sin prisa, con delicia. Su propia boca estaba ansiosa, recibir más de un beso en las cercanías lo estaba volviendo loco en el buen sentido, era el tipo de locura que gritaba que la historia que apenas iba tomando forma sería imposible de olvidar.

Fue cuando el conductor se detuvo delante del sillón que la castaña se frenó y lo contagió de sus dudas. ¿Qué ocurría? ¿Algo había recordado que ahora la preocupaba? No, no era eso, no exactamente. –Dahlia yo no pienso mal de ti. –se apresuró a aclarar con una firmeza que contrastó con el susurro en que ella había expuesto su duda. Apuró a sentarse en el mueble, como no la soltó ni del torso ni de las piernas, la chica quedó sobre las piernas del mago. –Sé que las cosas no han sido del modo habitual pero… cree en mi. Yo confío en que no me consideras un abusador que escribe notas… extrañas a más de una chica. Sería desastroso que lo pensaras…– afligido por esa posibilidad buscó respuesta en los orbes de la señorita de quien no quería separarse ni un poco. Sabía que todo había ocurrido quizá demasiado rápido, pero los sentimientos inundaban toda su persona, no tenían comparación.

Yo… tampoco sé cómo guardarla. Discúlpame también por eso. – solicitó a media voz, negándose por completo a reprimirse. Pensar en que ella repentinamente decidiera marcharse fue un duro golpe cuyo dolor buscó eliminar en los labios ajenos, ahí donde los propios atacaron dispuestos a darlo todo. En donde la tocaba al nivel del torso se aferró desesperado, su otra mano se desprendió de las piernas de su acosada y a uno de sus brazos se dirigió. Le sujetó por miedo a la distancia. No era lo mismo ver alejarse a alguien que jamás se había tocado a alguien que ya te había permitido tocar su corazón por poco que fuera. No era tan imposible que un par de almas se complementaran a tal extremo que parecieran ser una sola al poco tiempo…





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Sáb Ene 23, 2016 9:09 pm

Inevitable era una palabra que servía para justificar muchas cosas, en este caso le sonó a un vaso de agua fresca que le permitió sentirse mejor a pesar de sus dudas. Porque había varias cosas que ya no sabía cómo evitar y se había dado cuenta al estar en brazos de él de la dificultad de esa misión. ¿Cómo se suponía que se comportara cuando lo tenía así de cerca? Cuando sabía que sus labios tenían ese sabor gracias a ella y le quedaban deseos de tomar todo lo dulce que tenían y un poco más, arrancarle el sabor natural que tenían y guardárselo en su memoria tanto física como mental.

Saber que él no pensaba mal de ella le hizo sentir mejor, reconfortada. Un poco menos culpable de lo que se sabía mientras él le aclaraba algunas cosas y cuando tomaron asiento, él en el sillón y ella sobre él, la chica se miró a sí misma y a él mientras alzaba una ceja poco después de que él hablara. Lo miró unos segundos sin decir palabra y con la expresión más seria que pudo le sostuvo la vista—. Deja de disculparte —pidió luego de que él rogara perdón otra vez y ella se apegó a él en automático mientras Reed la besaba.

La boca de Kaoru ya sabía, para su deleite, acomodarse a la suya. Ella sabía que no necesitaba el brazo que él tomaba como si quisiera amarrarla pues se quedaría sin decir palabra. Y se lo hizo saber subiendo las manos por el torso de él y apoyándolas a los costados del cuello del hombre. A la vista del mundo seguro no estaría bien, no estaba ni segura de sí sería normal que el gusto por alguien se desatara con tal rapidez. Acostumbrada a un estilo de vida bastante conservador, el hecho de liberarse de ese modo contra los labios ajenos sin ninguna promesa de por medio equivalía a herejía casi, pero en vez de detenerse continuó.

Hasta que el aire le hizo falta y en una guerra donde su lengua había decidido participar se separó levemente de él, exhalando sobre su cavidad las ansias que le despertaba. Por la posición en la que estaba sentada le comenzaba a doler la cintura al estar girada de mal modo, así que apoyando las manos allí donde las tenía, se removió para sentarse a horcajadas sobre el mago. Una vez estuvo ubicada, no sonrió en principio, sus dedos se pegaron al cuello de él adivinando la tensión de la piel con las yemas—. Quería que supieras que sí eres un abusador que escribe notas extrañas… —le soltó de golpe y luego de unos segundos de silencio comenzó a reír sin poder contenerse más. Claro que sabía por qué estaba tan nerviosa cuando lo tenía cerca—. Lo siento, no lo pude evitar —sonrió divertida y lo miró con ansiedad.

Espero que esas notas sean solo para mí… —confesó en voz baja y sus dedos se tomaron del cuello del hombre con firmeza pero sin apretar. Su cadera se movió ligeramente hasta encontrar acomodo de sus piernas que habían quedado dobladas sobre el sillón a ambos lados del conductor—. Me gustan tus notas y que sean extrañas... Y que rimen y que huelan bien —añadió a modo de disculpa por su falsa seriedad previa al decirle lo que era en realidad. El detalle estaba en que a ella parecía no molestarle ni un poco la personalidad del joven—. ¿Seguirás escribiéndolas para mí? —preguntó antes de apegarse a los labios que la llamaban luego de tan corto tiempo de ausencia, y a medida que se dedicaba a compartir el aliento con el de él, sus manos fueron apretándose en contra de la piel que tenían todavía tomada, una se acomodó a un lado de su cuello traspasándole su calidez y otra se enredó en los cabellos de él. No quería hacerle daño, solo tenía el deseo de seguir tocándolo y más de la cuenta.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Jue Ene 28, 2016 5:56 am

De nuevo ella le hablaba con ese toque autoritario que usó antes al pedirle que recitara lo escrito en la nota negra, y le preocupaba, porque extrañamente le resultaba atractivo el que lo tratara de ese modo. No iba a quejarse si Dahlia volvía a tratarlo así, especialmente si a eso seguían cálidos y demandantes besos. Oficialmente había adquirido un nuevo vicio.

Se lo susurró su cuerpo que se estremeció por el sencillo movimiento de las manos de la señorita que subieron por su torso hasta llegar a su cuello. Fue estímulo más que suficiente para que la besara con más ansias,  y en ese punto, donde más unidos estaban Dahlia y Kaoru una chispa de magia sucedió sin que ninguno de los dos lo tuviera meditado. Sus lenguas se conocieron en medio de los acalorados besos, no hubo necesidad de pedir permiso ni dar señales de cuáles eran las intenciones, se había dado por sí solo aunque no a profundidad. Tal vez combinaban más de lo que ellos mismos creían.

Agitado respiró cuando la tregua fue marcada por la squib, si entonces ya sentía el rostro arder esa sensación subió drásticamente en los siguientes segundos. La presión de las manos contrarias al apoyarse sobre él le avisó de que algo mayor se aproximaba, ni tiempo tuvo de preguntar si algo ocurría ya que con toda la naturalidad del mundo la castaña se sentó a piernas abiertas sobre él. Kaoru iba a hervir en cualquier momento, estaba seguro. Lo más complicado fue asimilar que al parecer ella no lo hacía con la intención de provocarlo sino por comodidad. ¿Tenía idea de lo que estaba ocasionando a la pobre alma del mago? Si no lo sabía pronto lo sentiría, no había forma de que Reed se controlara bajo esas circunstancias, culpa de sus nada sanos pensamientos.

No me…– ¿digas eso? Era terriblemente vergonzoso que ella en voz alta le dijera abusador, eso no significaba que se arrepintiera de lo hecho, para nada, pero sí fue una situación complicada para su cabeza. No sabía cómo tomarlo exactamente, ¿mentalmente lo estaría  juzgando o haciéndose ideas raras sobre él? La risa de Cáech no ayudó a sentirse precisamente más tranquilo, pero al menos una disculpa vino después de eso. Era un poco cruel que la chica que le gustaba se riera literalmente en su cara, aunque no debía ser tan malo, no después de la intensidad con que se habían besado. Sí, a eso se aferraría para mantener su ánimo en óptimas condiciones.

Su bochorno paró con la siguiente confesión de la chica, lástima que el color insistía en habitar en su rostro. –Lo son. No le escribiría a nadie más.– nunca lo había hecho, no con la entonación que le nació para ella. Lo que no esperó fue que la situación se tornara crítica para su autocontrol y es que por perdido se dio cuando Dahlia se reacomodó en su asiento obligándolo a pensar en asuntos más profundos directo entre las piernas de su maestra. –A mi me gusta que las disfrutes– le dijo sin poder –o sin querer– escapar de sus ojos, la sonrisa de gusto había vuelto a él al saberse del gusto de la chica. Bueno, ella especificamente había dicho que le gustaban las notas, no el autor.

La castaña con sus labios le impidió dar respuesta a la última pregunta, él quería hacerlo pero no iba a negarse a sus besos para hacerlo. Sobra decir que correspondió sin dudar, todo iba tan bien que parecía un sueño, pero claro que no lo era. Cada segundo era real, la suavidad de la boca ajena y su deliciosa humedad, la presión del cuerpo femenino contra el suyo y las manos ajenas que parecían querer animarlo a dejar toda la decencia bajo el sillón. Kaoru empezó a derretirse literalmente a partir de que su cabello fue reclamado por una de las dulces manos de la señorita, con eso bastó para desencadenar una oleada de deseos que no iba a guardarse por más tiempo.

Sus manos que por minutos no habían sabido dónde ubicarse exactamente ahora se tomaban ampliamente de la cintura de la squib. Sobre el sillón se resbaló ligeramente y separó un poco más las piernas con toda la intención de hacerse sentir, sus palmas sin prisa se desplazaron hacia la espalda baja de Dahlia y ahí aplicó presión para apegarla más a su cadera. Sus labios hicieron una pausa, el aire le hacía falta –Te seguiré escribiendo, tendrás que venir y hacer algo con mis manos cuando quieras que pare… ¿Aceptarás todo lo que este abusador te escriba?– preguntó con la respiración todavía desordenada, luego se mordió los labios y bajó la vista hacia el punto donde las piernas que lo acorralaban se unían. Al darse cuenta de su propio descaro desvió la mirada, casualmente hacia la cama. ¿Qué tan abusador se podía permitir ser esa tarde?





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Jue Ene 28, 2016 6:14 pm

Alivio y felicidad fue lo que sintió al saber que Reed en voz alta acababa de hacerle una dulce promesa, quería que todas sus notas y cartas del estilo fueran para ella y al parecer no era tan imposible como se pensaba, y la realidad le pareció dulce mientras disfrutaba de los labios del chico que la traía con los pensamientos en las nubes todos esos días. ¡Y eso que se habían conocido hace tan poco tiempo! Pero se sentía en confianza cuando estaba con él, claro que una cosa era sentirse segura para ser ella misma y otra diferente era que poder resistir los nervios que le provocaba cada uno de los movimientos de él en cuestión.

El agarre más firme en su cintura la hizo estremecer. Y no estuvo preparada para lo siguiente. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué la estaba moviendo? ¿Por qué la acercaba a su...? Su mente se detuvo en sus dudas cuando lo sintió, literalmente. Dahlia no era una niña y su corazón volvió a palpitar con inusitada fuerza al entender con extraña claridad la intención del mago. ¿Lo estaba entendiendo cierto? Porque Kaoru acababa de abrir más las piernas rozando con ello las suyas y obligándolas a abrirse más, ¡Y además la había empujado todavía otro poco hacia él!!

Escucho sus palabras con tensión acumulada—. Lo aceptaré todo… Todo menos una carta de despedida —le aseguró con una sonrisa, y su sonrojo fue pronto equiparable al qué le había visto a él. Estar ambos con las mejillas hirviendo tenía cierto toque que le agradaba, y su mente voló imaginando mil posibles notas de parte de su escritor favorito.

El movimiento de la cabeza contraria le llamó la atención. Lo vio agachar la mirada hacia el lugar donde estaban teóricamente unidos y eso despertó los nervios de la chica, pero la cosa se puso peor cuando él giro la vista. Ella lo siguió hacia esa dirección y su imaginación fue bastante específica en torno al uso que se le podía dar a la cama que terminó enfocando también. ¡No era correcto estar pensando esas cosas! Pero sus ideas no se detenían.

Su rostro se volvió rojo sangre y en un impulso una de sus manos cubrió la vista del hombre. Debió quedarse quieta en ese momento pero no pudo. Agitada se acercó al oído de él y luego de mirar su perfil con atención depósito un suave y cálido beso sobre su oreja—. Con calma… ¿Por favor? —pidió aunque tuvo la duda de si se lo decía a sí misma o a él. Seguro lo que acababa de hacer no cooperaba con la causa y se sintió repentinamente mal porque sabía que lo estaba tentando y solo por gusto. Tal vez deberían simplemente mantener la distancia, pero la excusa de mirar la tarta era inútil de momento pues no había pasado tanto tiempo.

Mirarlo con expresión soñadora seguro no era normal así que pronto lo liberó de sus manos y sus palmas se apoyaron sobre el torso de Kaoru. Pensar en que su padre daría un grito en el cielo si la viera en esos momentos si servía para llenarla de culpa, pero gustaba de engañarse a sí misma y decir que todo estaba bien. No tenía por qué mal pensar de Kaoru, pero no estaba claro aún que pretendía con ella y eso le dejaba sin argumentos para defender su cercanía como algo serio y no solo una cosa de unas cuantas noches. Con toda la tranquilidad que pudo se acomodó un mechón detrás de la oreja y enfocó al mago después—. ¿Qué más vas a mostrarme? —preguntó en modo limpio y curioso, pronto se humedeció los labios que ya se sentían algo irritados por la sesión de besos a la que no estaban acostumbrados.


Última edición por Dahlia H. Cáech el Jue Feb 11, 2016 5:59 am, editado 1 vez


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Jue Feb 04, 2016 4:58 pm

Una carta de despedida jamás, no hacía falta que ella especificara algo como eso porque Kaoru estaba completamente seguro de que no querría nunca un adiós. Se convertiría en su sombra si algún día la chica decidía rechazarlo y alejarse, ya se había visto que no era el mejor a la hora de pasar desapercibido pero perfeccionaría ese tipo de andanzas si la necesidad llegaba.

Tenso giró el rostro para ver a Dahlia que para pesar de su corazón ya enfocaba también la cama, seguro había seguido la mirada de él y ahora una idea sumamente complicada se hacía de lo que cruzaba por la mente del mago. Terriblemente avergonzado volvió su atención hacia la castaña y a punto estuvo de decirle que no era lo que parecía pero… ¡no podía mentirle! Claro que no había mirado hacia la cama con toda la intención de divagar en lo deliciosamente interesante que sería el tenerla ahí, jugar bajo su ropa y… –Dahl…– una nueva sorpresa se llevó él cuando su vista fue bloqueada por una de las delicadas manos de la squib. Eso debía ayudar al control de ambos, supuso pero… no iba a funcionar si ella le besaba el oído bajo esas circunstancias y encima le hablaba directamente a esa parte de su cuerpo. Las palabras en sí, tampoco ayudaron a que la temperatura del hombre disminuyera… Estaba peor que antes, si la cabeza no le evaporaba era porque eso solo ocurría en ciertas historietas…

Sí, con calma… Lo prometo. – aseguró sin mover ni un solo dedo, sus manos continuaban bien puestas sobre la espalda baja de la señorita y se negaban rotundamente a cambiar de lugar. A pesar de todo, los pensamientos del conductor no se detuvieron y llegar a la conclusión de que ese “con calma” dejaba un gran espacio a la posibilidad de algún día ir a dar a la cama con Dahlia no ayudó para nada a que el color en su rostro se aplacara. Le estaba pidiendo tiempo, no descartando la idea… ¿Podía alguien lanzarle una cubeta de agua helada por favor?

Cuando la castaña decidió liberar la vista del mago él seguía tan encendido como antes, al menos intentó respirar profundo para volver al mundo de los controlados y embobado observó cómo su invitada se acomodaba el cabello. Creyó por un segundo que podría calmarse pero no, estaba equivocado, culpa completamente de la pregunta que Dahlia le hizo mientras sus miradas se mantenían atentas a la del contrario. ¿Qué más iba a mostrarle?? No sabía si agradecer o sufrir por la inocencia femenina, de verdad que no sabía.

Las ideas se le atoraron en la lengua los primeros segundos, luego cerró la boca y volvió a abrirla hasta que despejó un poco su mente y estuvo seguro de lo que respondería. –Mhm… ¿te gusta la música? Bueno, supongo que sí, así que reformularé la pregunta: ¿qué tipo de música es tu preferida? Hay algo que puedo mostrarte si… me das permiso. – dijo y con la barbilla señaló hacia una esquina de la habitación donde se encontraba su bajo. Si por él fuera tendría a Dhalia encima todo el día pero eso le impediría volver al límite de la decencia, y ocupaba hacer a un lado cierto tipo de pensamientos para no saturar más a la chica. –En lo personal me decanto por la música muggle, ¿has tenido oportunidad de escucharla?– viniendo de una familia que hasta guardia personal le tenía lo veía casi imposible, pero tal vez por medio de un amigo o conocido sí había tenido contacto.

No le había preguntado qué pensaba sobre los muggles pero ya la había interpretado como una persona de mente abierta y accesible, de ahí que no la interrogara directamente sobre ese tema. Además, si fuese de pensamiento purista ya lo habría interrogado sobre su sangre, ¿no? Antes de los besos y caricias, antes de abrirle paso a su corazón.





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Jue Feb 11, 2016 6:14 am

Luego de cubrirle los ojos y actuar de manera poco juiciosa, al menos recibir la confirmación de que irían con calma la tranquilizó. Luego de liberarlo lo observó atentamente y aunque todavía seguía sonrojada, podía sonreír feliz. Feliz y ligeramente culpable, por eso había intentado cambiar de tema pero al parecer su acompañante estaba algo lento para reaccionar, o eso pensó la chica cuando lo vio abrir y cerrar la boca sin decir palabra. ¿Ya había dicho que le gustaban sus labios?

Las preguntas que finalmente le soltó Kaoru la dejaron unos segundos dudando antes de responder, solo porque le costaba decidir—. Mhm… Escucho de todo pero prefiero la música que me hace feliz, esa que cuando la escuchas sientes que te anima el día y también la que se pueda bailar —explicó luego de una corta meditación y siguió con la mirada el punto señalado por el chico. Al enfocar el bajo dudó de lo que veía y luego se giró a él todavía con expresión de incomprensión—. ¿Tocarías eso para mí? —preguntó repentinamente emocionada con la idea aunque no había respondido la pregunta de él sobre la música muggle.

La verdad no he escuchado mucha música muggle, al menos ninguna canción completa, es por mis padres —confesó algo cohibida por su propia ignorancia, pero ahora que lo pensaba, con él sí podría aprender también de ese mundo pues el conductor parecía bastante abierto con el tema—. Tiene mi permiso para tocarme una serenata señor Reed —dijo con la risa ya en los labios y esperó a que él se moviera, hasta que se dio cuenta de que ella era lo que le impedía salir del sofá.

Ahm… Creo que yo misma te estoy cortando el paso, lo siento —abochornada se aferró de los hombros de él para incorporarse sobre los cojines, apoyando las rodillas aunque la posición era algo complicada porque gracias a él tenía las piernas en exceso abiertas. Con cuidado se aseguró de salir de encima y luego se dejó caer a un lado de él—. Ahora si puedes mostrarme lo tuyo —confirmó y apuntó con los labios a donde estaba ubicado el instrumento, pues sus manos estaban sujetas al borde de su propia ropa.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Vie Feb 12, 2016 4:50 pm

La gente feliz estaba casi extinta. Pocas eran las personas que se permitían ser felices en las cosas pequeñas, en las aparentemente irrelevantes y para Kaoru, Dahlia encajaba en ese perfil. ¿Cuántas personas eran capaces de decir sin temor a nada que gustaban de la música que le hacía sentir feliz? Definitivamente no muchas, la mayoría hasta parecía considerar prohibida la palabra. –¡Por supuesto!– respondió emocionado, con una gran sonrisa. Por ella se sentía capaz de hacer muchas cosas, tocar solo era una de tantas.

Con interés escuchó el resto de la respuesta de la castaña, como ya había imaginado conocía poco de música muggle y no pudo evitar pensar que la squib se perdía de algo muy divertido. –Ya lo has dicho, luego no te sorprendas si un día aparezco bajo tu ventana para darte una serenata– dijo contagiado de la risa y… quieto se quedó en espera de que la señorita notara que su bonita figura era la que lo tenía todavía en el mismo sitio. –No me molesta que me tengas acorralado contra el sillón, créeme. Pero no es la mejor manera de… mantenerme en control– confesó sintiendo un poco de calor en el rostro, claro que eso no le impidió ver a Dahlia directamente a los ojos. El apoyo de las manos ajenas puestas sobre sus hombros fue inesperadamente reconfortante para su alma, estaba tentado a bajar la vista para recrearse con el ángulo de las piernas de la castaña pero milagrosamente se contuvo. Tuvo que morderse los labios para lidiar con esa pequeña necesidad.

Gracias– dijo después de que Cáech se moviera, el corazón del mago sufrió tristemente al verla sentada al otro lado pero no había remedio, al menos una interesante imagen le estaba dando al sujetarse Dahlia el borde de la ropa. Ah… esa chica lo iba a matar un día de tantas emociones que le generaba. –En nuestro lado tenemos el equivalente pero me gusta más como suena con el método muggle– explicó luego de levantarse y caminar hacia el instrumento –Creo que la música fue una de las primeras cosas que me enamoró de la vida no mágica. Hace ya bastante de eso, claro. No me arrepiento de haber dejado todo lo demás para poder conocer cómo es el mundo sin magia– a su parecer, la mayoría de magos y brujas no sabían lo que se perdían.

Como otras veces haría uso de la electricidad de los vecinos quienes a pesar de ser muggle sabían de la existencia de la magia, se colgó el bajo y tras confirmar el sonido de las cuerdas se preparó para “mostrar lo suyo”. Algo de risa le dio el pensar específicamente en esas palabras, como el abusador que era no pudo evitar encontrarles uno que otro significado extra. –Dime qué música te gusta bailar, hace tiempo que no voy a un baile.– pidió y de inmediato empezó a tocar.

También había pasado bastante tiempo sin tocar con público pero eso no lo cohibió, mientras se divertía con el sonido se acercó a la castaña pues oficialmente no le gustaba estar lejos, además le emocionaba el poder tocar para ella. Combinar su presencia con la música le sabía bien. Eligió una pieza movida, una de sus favoritas que le pareció aceptable para ser la primer canción muggle que escuchaba completa su invitada. Bueno, si es que a una versión de solo bajo se le podía decir “completa”. Kaoru la pasaba de maravilla con los dedos sobre las cuerdas, esperaba ser capaz de hacerle sentir esa misma emoción a la chica que desde el sillón lo escuchaba.





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Mar Feb 16, 2016 11:23 pm

Cinco segundos llevaba lejos de la calidez del cuerpo de Reed y ya comenzaba a extrañarlo. Eso no podía ser normal, pero escucho atentamente lo que el mayor le comentaba mientras ella lo miraba moverse por la habitación. Escuchar de nuevo la palabra enamoró le hizo recordar su confusión pasada, tal vez se había adelantado a los hechos cuando el uso esa palabra hablando de parejas, no todos entendían el amor de la misma manera y bien podría ella haberse emocionado más de la cuenta con una confesión que no había sido dicha directamente. Tal vez solo estaba pensando demasiado las cosas.

Distraída estuvo antes de poder responder la duda de él, y fue la misma música que los dedos ajenos generaban la que la sacó de todas sus preocupaciones y tristezas del momento. No tardó en sonreír y cuando ya captó el ritmo, una vez que él se acercó, comenzó a aplaudir al son de la tonada—. Me gusta la música así para bailar, la de salón la bailo pero es demasiado seria —explicó alzando la voz mientras movía la cabeza y los pies creando una coreografía personal para disfrutar de la velada.

Si sintió que en algún momento faltó alguna voz o instrumento para completar la canción, no lo hizo notar. Estaba absorta con los movimientos de él y sus dedos rápidos sobre las cuerdas ejercían una atracción natural en la mirada de la chica. Que por poco llegó a sentir que la tocaba también a ella.

Cuando el sonido se apagó ella aplaudió feliz y como era debido. Se levantó para acercarse a él ya en mayor altura y le tomó de las mejillas con las manos—. ¡Kaoru! Lo que haces es… ¡Es maravilloso! —ilusionada como estaba le entregó una de sus mejores sonrisas y aunque seguro no era la opción más aceptable para seguir escuchándolo, dejó las manos sobre el rostro del chico—. Me encantaría aprender a tocar algún instrumento pero aunque tuve el deseo de tocar piano tuve muy pocas clases y no se me permitía algo diferente —leyes inventadas claro, por las familias como la suya.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Miér Feb 17, 2016 12:45 am

Las sorpresas y las dosis de felicidad parecían no tener fin ese día, si el simple hecho de tocar ya ponía de buen humor a Kaoru, el descubrir que esa parte de él también agradaba a la castaña hizo crecer aún más su ánimo. El estaría encantado de tocar para ella y también de bailar en su compañía, algún día la invitaría, estaba decidido. Con una variada gama de emociones en su interior el mago terminó la pieza, después de eso todavía podía sentir el ritmo por dentro y junto con eso una inesperada necesidad de apretujar a la chica que tenía por público. ¿Pero lo vería con rareza si actuaba repentinamente de esa manera?

No soy fanático del baile de salón pero… un día podríamos probar juntos.– quizá solo era cuestión de encontrar a la pareja correcta para disfrutarlo en grande. Con ella se sentía capaz de encontrarle el lado interesante a casi cualquier cosa. Vinieron los aplausos y los cariños cálidos a sus mejillas y, en automático, el americano se centró en los labios ajenos. –Gracias– dijo asintiendo distraído. –Nunca es tarde para aprender, podríamos buscar quien te ayude con el… piano o cualquier otro instrumento– con gusto la ayudaría a conseguir eso, y también a humedecerse los labios.

Porque no pudo resistirse, tenerla tan cerca y con las manos encima fue demasiada tentación, a sus labios se aferró de golpe y sin aviso. Y por primera vez en mucho tiempo, deseó no tener el instrumento en las manos. Por eso lo soltó dejando que la correa hiciera todo el trabajo y, mientras una de sus manos se sujetó fuerte de la cintura de la señorita dueña de sus oscuras letras, la izquierda se adueñó de su nuca para mantenerla cerca. Desgraciadamente el bajo seguía estorbando para actuar a su antojo pero él se negaba a dar  tregua a la chica que se había aventurado a acompañarlo a casa.

Probó entonces el satisfacer sus necesidades a base de intensidad y profundidad, puede que el resto de su cuerpo no pudiera disfrutarla a placer pero su lengua sí tenía oportunidad. Buscó abrirse camino a través de sus labios con la punta y solo por momentos enfocó los ojos ajenos, luego volvía a cerrar la mirada y a centrarse en la textura que sus labios ya querían reclamar como propia. Querer devorarle la boca con amplitud después de probar suavemente su sabor era inevitable, no iba a dejarla escapar a menos de que manifestara desagrado por lo que estaba haciendo con ella. Mientras se mantuvieran lejos de la cama casi todo sería aceptable, ¿cierto?





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Miér Feb 17, 2016 3:35 am

Al menos parecía que él entendía su necesidad de movimiento más intenso, al menos más que los de los bailes de salón con todo el conjunto pomposo, aunque estuvo de acuerdo cuando él mencionó la posibilidad de probar juntos un día la experiencia, dichosa estaría de tenerlo al lado aunque fuesen a aburrirse un poco con los sobrios movimientos—. Te cobraré esa salida —comentó con una sonrisa gigante en el rostro. Poco después le estaba resaltando lo agradable que era verlo tocar el bajo y cuando él le agradeció por sus palabras, ella se sintió más plena todavía. Incluso la idea de permitirse aprender un instrumento como era debido le sonó excelente si era con él de compañía.

Y la tomó por sorpresa cuando la abordó por los labios, lejos de apartarse ella acomodó las manos sobre el rostro de él y correspondió ansiosa aunque balbuceos agitados escapaban de ella a causa de las manos de él que pronto la tuvieron en su poder. Intentando acomodarse chocó con la dureza del instrumento y aunque se quejó el sonido fue agobiado por la boca del mago que la devoraba con intensidad. Las manos de ella, que se habían mantenido todavía tímidas sobre las mejillas de él buscaron su propio camino, una se dedicó a acariciarle un oído y otra se entrelazó con sus cabellos y una agitación que ya era evidente en ella. Parada en puntas de pie buscó recargarse contra Reed para probar más de sus labios si era posible, aunque seguía colisionando con el bajo que insistía en separarlos por amor a la moral y la decencia.

Kaoru… Tu instrumento, voy a terminar golpeándolo... —murmuró buscando espacio para respirar luego de que él le tocara insistentemente con la lengua, claro que quería darle lugar para entrar pero no se podía así—. Ven —pidió poco después y su propia lengua fue al encuentro de la boca contraria aunque se dedicó a saborearle primero los labios. Todavía creía sentir un toque de dulce en los mismos y a ellos se aferró. Cuando sus ojos coincidían con los de él tendía a hervirle las mejillas pero eso no la hizo retractarse todavía de sus movimientos.

Besarlo con la boca abierta era más excitante de lo que había pensado. Tenía más que presente que se estaba ofreciendo sin más amarras a él pero poco le importaba. Por eso cerró todos los sentidos que le sobraban para mantenerse alerta a lo que fuera a sentir entre sus labios. La mano que había acomodado antes en la oreja de él, la bajó hasta el pecho de Kaoru, allí donde ella creía que latía su corazón y luego la dejó quieta. Juraría por siempre que si había sentido al órgano llamándola desde el otro lado de la ropa y de la piel.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Miér Feb 17, 2016 7:37 am

Un estremecimiento le vino al sentir los dedos ajenos en el oído, ella no lo sabía pero el mago era particularmente sensible en ese punto. Bien trabajado podía conseguir interesantes tonos de su parte pero eso no lo iba a pedir él, no todavía. Su seguridad aumentó notoriamente al ser correspondido casi al instante por los labios contrarios y con gusto dio más de sí después de que la castaña se impulsara sobre sus pies para alcanzarlo mejor. ¿Dónde se había metido esa chica que hasta ahora aparecía en su vida? O dónde la habían guardado sus padres, mejor dicho.

Me desharé de el…– dijo en voz baja y ansiosa, del bajo y de todo lo que ella quisiera se desharía. No se detenía a meditar por qué su disposición era tan grande cuando se trataba de la squib, simplemente lo sentía y aceptaba, lo dejaba fluir hacia Dahlia casi sin restricciones. Su izquierda sujetó el instrumento y la derecha se removió para buscar la correa y poder quitar la barrera que los mantenía relativamente controlados. Pero si no se lo quitó de inmediato fue porque obediente volvió a los labios de la señorita que literalmente lo había llamado. Ni loco la haría esperar.

De su lengua disfrutó aunque fuesen solo caricias superficiales las que la castaña le obsequió, estaba bien para ir memorizando cada gota de su sabor pero naturalmente le pediría más. Y lo hizo con una suave mordida, marcando más la posición de su rostro pues le faltaba algo de soporte para poder tomarla con locura. Tenía que quitarse el instrumento cuanto antes.

Se descontrola cada vez que estas cerca…– murmuró al separarse para mejorar la situación, teniendo sobre el corazón una de las manos de su invitada. Al quitarse el bajo mantuvo la vista fija en cada detalle del rostro de la chica. Le fascinaba verla con las mejillas teñidas de rojo, y casi completo se sentía al ser él lo único que ella miraba. Rápido abandonó a su fiel amigo en el suelo, apenas recargado contra el sillón y estando ya libre de ataduras se dispuso a reclamar el postre principal.

Del mentón tomó a Dahlia con cuidado, sus dedos tocaron los labios de la mujer, primero suavemente, después con insistencia. –Si quieres que me detenga… solo dilo– pidió rozándole los labios al hablar. Una traviesa sonrisa le dedicó antes de tocarla de nuevo, luego siguieron los besos hambrientos y la lengua que con decisión se introdujo en la boca de la señorita. Por dentro no la recorrió con calma sino que fue directo a frotarse insistentemente contra la otra. Como le quedaba una mano desocupada y eso no era otra cosa mas que herejía la llevó a un costado de Cáech, desde donde la deslizó rápido y contundente por su contorno hasta llegar más abajo de su cadera. Allí se enganchó a la tela de la ropa ajena, arrugándola entre sus dedos a fin de subirle la prenda.

Solo un ciego no se daría cuenta de las tentadoras piernas que poseía la muchacha, el mundo no podía culparlo por querer acariciarlas con insanas intenciones. Si por el fuera colaría con gusto las manos bajo la tela pero seguro lo regañaba por semejante atrevimiento. ¿O tal vez no? Decidió probar suerte –y terreno–, alzó más el borde de la ropa de Hildr y ligeramente desplazo la mano hacia atrás. Le apetecía llevarla al suelo y deshacerse junto con ella. ¿Entendía realmente la clase de deseos que despertaba en el mago? La próxima vez lo plasmaría en papel, sin importar lo perturbador que fuera.


Última edición por Kaoru Reed el Miér Feb 17, 2016 5:52 pm, editado 1 vez





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Miér Feb 17, 2016 3:23 pm

La mordida que Kaoru utilizó para generar una pausa hizo que la chica ardiera por dentro, para su disfrute todavía tenía guardada mentalmente la voz de Kaoru repitiendo las palabras de su tarjeta y cualquier mención a mordidas se lo podría recordar, incluso una mordida literal como la que él acababa de regalarle. Ilusionada sonrió cuando él le habló del corazón, ese en el que ella había estado pensando mientras lo tocaba por sobre la ropa y finalmente el bajo quedó olvidado cerca del sillón y ya nada le impedía acercarse más al cuerpo de su anfitrión.

Hildr alzó el rostro cuando él la tomó del mentón y sonrió contra los dedos que la tocaban curiosos, la frase de él la hizo perderse en sus ojos y casi olvidó contestar antes de que él al fin volviera a tomarla—. No quiero que te detengas... —no todavía al menos, le dijo mirándolo fijo—. Así que por favor, sigue —esta vez cuidó de no sonar autoritaria aunque la idea si vino a su mente y pronto los besos ansiosos que se habían dado antes quedaron atrás con la agitación que este nuevo contacto le provocó. Saber que se podía intensificar más su sentir por ese mago la tenía en las nubes y mantuvo los ojos cerrados en más de una ocasión, sobre todo cuando él se dispuso a ingresar con su lengua en su boca y rozarse con insistencia con la suya.

La ansiedad que despertó en Dahlia con ese contacto le hizo estremecer. Pero fue cuando lo sintió tocando su cadera y bajando por la misma que su cuerpo se tensó, y una sensación placentera le recorrió la espalda baja, seguramente por sus malos pensamientos. No dijo nada pues todavía tenía los labios sellados por los de él. Sin embargo, ese hombre quería llevarlo todo más allá y ella no estaba segura de ser capaz de detenerlo a tiempo.

Cuando Kaoru subió descaradamente la tela que le cubría las piernas enfundadas en medias, su corazón pareció redoblar sus latidos. Debería haberlo alejado y casi lo intentó, pero aunque había posado una mano sobre la muñeca de él, de la extremidad con la que le tocaba la pierna, en vez de removerlo siguió con sus dedos el camino de su brazo hasta coincidir con su hombro de donde luego se abrazó con ambos brazos. Nerviosa lo miró y en vez de decir palabra alguna le hizo una muda invitación al mover la pierna acercándola a la de él, aunque con el movimiento había terminado ubicando la del conductor casi entre las suyas.

No era un comportamiento decente, pero ¿Quién la iba a culpar? Exhaló ansiosa y colgando de sus hombros volvió a sus labios con poco recato, si él quería tocar mientras no fuera algo muy perturbador ella iba a permitirlo, imposible negarse cuando su piel añoraba el tacto contrario que ya le daba algo de calidez aunque la tela delgada de sus medias le impedía sentirlo directamente. Su pierna de hecho parecía ansiosa por recibir afecto de parte de la cálida mano que la abrazaba más arriba de lo que podía considerarse completamente decente. Y la misma se rozaba levemente contra la de él buscando aumentar el contacto de sus cuerpos.

Si Kaoru seguía subiendo sus dedos se encontraría con el borde superior y un poco más grueso de las medias que no eran completas y que le llegaban más arriba de la mitad del muslo y no se alcanzaban a ver cuando la falda del vestido si estaba bien ubicada, pues ahora lo sentía claramente más arriba de lo normal. Exhalando intranquila y apegada todavía a sus labios, hizo un intento que no había probado antes y en vez de simplemente rozar su lengua contra la boca de él, la dejó ingresar por la cavidad ajena acariciando la cara interna de sus labios.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Vie Feb 19, 2016 2:16 am

A esas últimas palabras Kaoru se iba a aferrar cuando la ansiedad lo atacara en soledad. Pero en el aquí y ahora la tenía a ella con una disposición que se aseguraría de devorar para después poder pedir más. Más arriba, como su mano que recién descubría que las medias de la señorita le permitirían maniobrar directamente con la piel sin tener que recurrir a la violencia. Aunque en base al ritmo que las lenguas de ambos jugaban le iba a costar privarse de esa tonalidad que también le atraía. Ya presentía que en algún punto Dahlia le frenaría pero no tardó en quedar claro que ese no sería el caso, y aunque ella se hubiese decidido a sancionar el atrevimiento de su mano, él no se habría detenido. Para eso tendría que haber pedido literalmente que parara y “lamentablemente” la boca se la mantenía bien ocupada.

El nerviosismo de la chica no le pasó desapercibido, de hecho lo disfrutó y tal vez ese sentir alcanzaba a notarse también en la forma que correspondió a su mirada. No se preocupó pues ya era bastante obvio que la squib a pesar de eso deseaba continuar, se lo dijeron las manos aferradas a sus hombros y se lo susurró tentadoramente la pierna que se acomodó contra una de él, incentivándolo a dar completa libertad a su mano que ansiaba jugar todavía más arriba.

Una pierna declaró firme entre las de ella, mientras sus dedos subieron hasta engancharse al borde de una de las medias y sin atisbo de duda la jaló hacia abajo. Repitió la acción desde otro punto y entonces palpó la piel recién despejada con detenimiento. Disfrutó de sentir la tensión que se marcaba en el muslo de la joven a causa de la media que él acababa de arrugar, por alguna razón desconocida le resultaba apetitoso al tacto así sobre esa zona de piel así que allí permaneció de momento.

Por otra parte la lengua del mago disfrutaba del festín que la calidez y humedad que invadir la boca ajena le proporcionaba. El esmero de la castaña era evidente y sus intenciones de intercambiar posición también lo fueron. Ante esa mujer las sorpresas parecían no tener fin, Reed seguía siendo sorprendido por la forma tan natural en que la chica de un momento a otro pedía el control de las cosas y también por su propia incapacidad para negarse a sus peticiones. Así fue como el hombre pasó a ser el invadido, y tenerla dentro fue definitivamente glorioso.

Estar de pie le dificultaba el hacerla suya como quería, las posibilidades de escape eran demasiadas y aunque no veía en Dahlia señales de querer huir, prefirió tomar precauciones. Al saborear a la infiltrada en su boca fue encaminando a la joven en dirección del sillón. Por desgracia eso lo obligó a soltarse de su muslo para no impedirle la movilidad pero en su lugar se agarró feliz de sus caderas. Sin dar tregua al agitado contacto entre sus labios le hizo retroceder hasta topar con el mueble, punto en el que mediante una tenue mordida a la lengua ajena solicitó una pausa que bien serviría para recuperar el aire.

¿Me darás a probar personalmente la tarta?– preguntó en un susurro, luciendo una media sonrisa nada sana. Un brazo enganchó a la cintura femenina y teniéndola así la empujó contra el asiento detrás de ella. Evitó ser brusco pero el acto por sí solo no podía ser precisamente amable. Esperaba no haberla ofendido, y si llegaba a ser el caso buscaría como conseguir su perdón, haría gran variedad de cosas con tal de tenerla contenta. Como abrirle las piernas y acomodar una pierna en el espacio central, lo cual hizo sin soltar los ojos castaños ni un segundo. Soltó su cintura, y ambas manos apoyó sobre el respaldo del sillón, segundos antes de avanzar una vez más hacia los labios que antes creía prohibidos.

Besarla despacio parecía ser tarea imposible, al primer contacto la agitación lo dominaba y volvía a reclamarle con agresivos besos. –Tus piernas…– murmuró entre besos. Todavía tenía un par de medias de las cuales ocuparse, la mano derecha fue a buscar el trabajo que en una de ellas había dejado apenas empezado pero antes de engancharse al borde hizo el intento de hacerle separar otro poco las piernas empujando desde la parte interior del muslo. Variadas opciones le venían a la cabeza y ninguna era de color claro, entre negro y rojo iban sus pensamientos. ¿Cuál preferiría su joven invitada? No había más remedio que darle a probar todo para que pudiese elegir por su cuenta.


Última edición por Kaoru Reed el Vie Feb 19, 2016 11:56 pm, editado 1 vez





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Vie Feb 19, 2016 5:37 pm

Sentir la pierna del mago firme entre las de ella la sobrecogió, no pudo emitir sonido alguno más que algunos murmullos ahogados pues la lengua de él seguía dentro de su boca para cuando él decidió bajar una de sus medias y cuando le tocó la pierna directamente la señorita se sintió derretir. Su mano ahí, se sentía tan… tan bien. Que no pudo meditar en lo incorrecto del asunto y en que debería estarle pidiendo que se detuviera. Incluso de la presión que la misma prenda hacía contra su muslo disfrutó, aunque sus nervios estaban todavía más elevados que antes.

Con esa agitación fue que pasó de palpar levemente como sería ingresar por su cuenta en los labios ajenos a traspasar con más intensidad y buscar con su lengua la contraria, aquella que tan prohibidas emociones le proporcionaba con cada tacto y roce. Se dejó llevar caminando hacia atrás aunque por un segundo temió caerse y sus brazos se sostuvieron con más firmeza de los hombros de él, hasta que colisionaron con el sillón y ella abrió los ojos dudosa de lo que sucedería a continuación. Así como estaba respiró una gran bocanada cuando el contacto se cortó, la pregunta del hombre la desconcertó y luego de unos segundos sonrió azorada—. Por supuesto, quiero que la pruebes —¿Para eso la había hecho o no? Aunque claro que añadirle el darle a probar directamente tenía otro tipo de implicaciones bochornosas que ella no pensaba poner en voz alta aunque si accedería a practicarlas.

Un grito de sorpresa escapó de ella y luego un quejido adolorido cuando terminó de golpe sentaba sobre el sofá. ¿Qué había sido eso?—. ¡Kaoru! Que rudo —le reclamó en el acto y frunció ligeramente el ceño aunque se quedó muda en el momento en que Reed se decidió a abrirle las piernas y ubicarse en el centro con una de las suyas. Su corazón pareció alzar nuevamente el vuelo mientras lo miraba con intensidad y pronto notó que estaba otra vez acorralada. ¿No que ya habían conversado de cierta clase de bloqueos?

Ese en particular le gustaba… Pero no había forma de que se lo dijera directo, por eso prefirió corresponder con similares ansias y agitación a sus besos, aunque los de él tenían tintes violentos que a veces la perturbaban, como si quisiera devorarla en el sentido literal. La mención a sus piernas la hizo confundirse y lo miró sin entender los primeros segundos hasta que la mano de él se posó en medio de su muslo, por la parte interior, y su pierna sin querer meditarlo ni razonarlo abrió un poco más el ángulo en el que se encontraba aunque su dueña sabía que estaba mal.

Mal de la cabeza, por él—. ¿Q-qué tienen mis piernas? —preguntó luego de otra sesión de besos a los que correspondió con insano gusto. Pero su espalda estaba sufriendo desde que la habían sentado ahí, así que apoyando sus manos sobre el cojín bajo ella se aseguró de huir hacia atrás un poco hasta encontrar el acomodo. Era eso o recostarse más abajo y colisionar en el centro y de lleno con la pierna que la invadía con su mera presencia entre las de ella, no podía hacer lo segundo por amor a la decencia aunque la idea si había venido a su mente.

¿Y ahora que hacía con sus manos? Las ideas se arremolinaban en su cabeza, cada una más ardiente que la anterior, y todos sus antiguos pensamientos sobre mantener el recato yacían olvidados en un rincón oscuro. Subió sus extremidades hasta tomar el rostro de él y jalarlo de la nuca, esta vez en vez de alcanzar sus labios, aunque los extrañó, se apegó a besos a su mejilla y su costado izquierdo hasta que dio nuevamente con su oído—. Siento que voy a olvidar la tarta y se nos quemará —todavía faltaba para eso pero el pensamiento si había venido a su mente.

Ya fuera por un sexto sentido o mera curiosidad, quiso explorar un poco más en esa zona y luego de acomodar los cabellos rebeldes de él detrás de su oreja, sosteniéndolos con su mano, su lengua hizo un lento recorrido por la misma descubriendo cada una de sus formas aunque sin atreverse a entrar del todo. Exhaló cuando terminó y en vez de soltarlo sus labios se apegaron, todavía interesados en esa suave zona, al lóbulo de la misma y allí se tomaron. No se atrevió tampoco a morder pero sus dientes si lo rozaron al igual que su lengua que repartía cortas y suaves caricias mientras delineaba ese punto de su anatomía.


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