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Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Vie Oct 02, 2015 12:17 am

Viernes 20 de Diciembre, 2024.



Una sola vez habían conversado, una noche en la que ella subió al Noctámbulo y ambos charlaron durante el recorrido siempre ajetreado del autobús, hasta que un mago de mayor edad solicitó con su varita el servicio del vehículo pero no para subir. Ese fue el fin de la charla, cuando con suma molestia el desconocido –al menos para el conductor– exigió a la chica que bajara rápido para volver a casa. Dahlia, se había presentado con ese nombre y también compartieron otros datos básicos. Así fue como supo dónde buscarla y en que horario encontrarla.

Él rotaba turno en el trabajo, por eso en ocasiones se encontraba libre durante el día y a veces por la noche. Era tarde y en un par de horas debía iniciar su ronda nocturna, pero tenía algo importante que hacer antes de partir, era un capricho y lo sabía ¿pero qué importaba? Su curiosidad era grande y la iniciativa implacable.

Todo listo. Se dijo y dirigió sus pasos hacia la librería que llevaba rato observando. Hildr justo salía ¿iría directo a su casa? Con la duda en los labios y bajo una falsa apariencia chocó con el hombro de ella, aprovechando el tráfico de magos y brujas que se disponían a desalojar Diagon. –Disculpe– dijo con falsa voz y sin mirarla, pasando de largo. Pero, algo había caído al suelo, a los pies de la joven castaña. Un pequeño sobre negro que siguiendo el perfil del común vociferador empezó a llamar por su nombre a la chica, desde el suelo y con una vocecilla femenina. Dentro guardaba una nota igual en papel negro, impregnado con dulce aroma a chocolate. Muda por supuesto:

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Diario cruelmente invades mi cabeza,
culpa entera de tu lengua y tu belleza.
Humedezco a solas chocolates y fresas,
¿Quieres morder conmigo una cereza?





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Vie Oct 02, 2015 12:48 am

Ese día sonreía más que de costumbre, y es que era en teoría un buen día. Una nueva novela había llegado, y esas historias siempre le agradaban aunque solían tener exceso de magos protagonistas. Por eso de vez en cuando, buscaba hacerse de literatura muggle para compensar. La mitad de la tarde la había pasado escondida entre las estanterías, leyendo sin permiso de quien estaba a cargo, ¡Pero es que los viernes en la tarde eran sumamente lentos! No podía simplemente quedarse a mirar las moscas.

Sus planes para la noche eran simples, le hubiese gustado decir que tenía alguna cita entretenida, o al menos una fiesta pero con sus amistades y los permisos que le negaban, poco podía hacer. Cuando por fin llegó la hora de salida, se despidió de los otros que allí trabajaban, evitando a toda costa coincidir con quien su padre había contratado como su guardián personal y abandonó la librería con un pequeño bolso colgado del hombro, cruzado por su torso. Acomodándolo estaba cuando alguien chocó contra ella—. Lo siento —se disculpó rápido, pues había estado distraída, y vio en el piso un sobre negro, ¿Sería del desconocido?—. ¡Señor! ¡Se le cayó alg… ehh?! —de golpe soltó el papel cuando comenzó a cantar su nombre. ¿Qué estaba pasando?! Se había agachado para tomarlo y nada más tocarlo, el sobre había comenzado a llamarla por el nombre o algo parecido.

¿Es de mamá? —se preguntó en voz alta cuando perdió la sorpresa, y luego de tocarlo de nuevo, con una uña, se decidió al fin a levantarlo. Lástima que otro mago que pasaba colisionó con ella por estar agachada y se llevó un regaño. Con la mejilla inflada a causa del bochorno tomó al fin el causante de todos sus males y estando de pie lo abrió.

Sus ojos, siempre ávidos de lectura, tardaron menos de cinco segundos en repasar las líneas y sus mejillas tomaron un color rojizo. ¿Por qué sentía que estaba leyendo algo prohibido? Seguro estaba imaginando que el sobre la había llamado a ella. ¿Dalila tal vez? De todos modos siempre la confundían, o al menos eso decían algunos de los que la tomaban del hombro cuando iba por la calle—. ¿Dalila? ¡¿Daria?! —llamó en voz alta pero entre el mar de personas no logró encontrar a nadie que respondiera a su voz. Suspiró y volvió a releer, inevitable sonreír a causa de esas palabras.

Lo seguro era abandonar el sobre y su contenido para que lo encontrara la real dueña, eso estaba por hacer cuando alguien la tomó del brazo, se agarró del papel con fuerza, empuñando la mano en algún punto invisible—. Te llevo —anunció la voz que bien conocía y que tanto le molestaba. Órdenes de su padre. Como siempre... Suspiró asintiendo ante el mayor. La esperaban en casa para cenar, así que mejor que apresurara los pasos. ¿Cuando entendería el mundo que ella bien podía caminar sola?


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Vie Oct 02, 2015 5:27 pm

Apuró el paso porque alcanzó  a escuchar que ella lo llamaba, bueno, llamaba a un “Señor” pero no era difícil entender a quien se refería. Le conocía ya la voz, aunque claro, era la primera vez que la escuchaba alzarla. Dato interesante, pero no podía distraerse. Dobló por una estrecha calle y cuidadosamente se asomó para averiguar si intentaba seguirlo, a él o alguien mas con quien tal vez lo hubiese confundido.

Pero no. Sonriente comprobó que tenía la nota en las manos y que leía atenta. Fue inevitable ponerse tenso cuando observó que miraba a su alrededor buscando y llamando otros nombres. ¿Debería haber sido más específico y poner en algún lado que iba para ella? Lo tendría presente para la próxima vez. Porque claro, el juego recién empezaba. –Te gustó…– habló solo, tomando nota visual de la sonrisa que vio aparecer en Dahlia después de… ¿leer por segunda vez? Era un buen comienzo, si había tenido la necesidad de releer, entonces sin duda lo era.

Ansioso se mordió los labios y listo estaba para continuar con su camino y alejarse de ahí cuando un elemento inesperado se sumó a la operación. ¿Quién es ese? se preguntó molesto. ¡Pero desde ese rincón no alcanzaba a ver qué sucedía! Bien, no pudo contenerse e inquieto por dentro se mezcló con la gente para seguir a la chica y al otro hombre. Procuró no acercarse excesivamente, solo lo suficiente para evaluar la situación y… descubrir que la sujetaba por el brazo con muy poco cuidado. O así lo vio Kaoru en ese momento, sacando rápidamente erradas conclusiones. ¿La llevaba por la fuerza?!

Preocupado miró la hora en su reloj muggle y luego gruñó por lo bajó. En cualquier momento el efecto de la poción desaparecería así que se colocó la capucha de la ropa que llevaba y aceleró para alcanzar a la “pareja”. Sus siguientes acciones no las pensó demasiado, se abalanzó contra el que creyó agresor, empujándolo por la espalda con el suficiente impulso y fuerza para derribarlo. El sujeto al no esperar algo así había ido a parar casi al suelo y aunque sí jaló consigo a la castaña, en el último instante la había soltado. –¡Corre!– pidió justo a tiempo, antes de que su voz volviera también a la normalidad. Tomó fuerte la mano de la chica que ya consideraba casi como su amiga y echó a correr, llevándola consigo. Físicamente también había vuelto a ser el mismo, el efecto había desaparecido durante los segundos que derribó al otro, por lo que debía evitar que le mirara el rostro a como diera lugar.

Lástima que no podía decirle nada, aunque… ¿recordaría ella su voz? Tal vez no, y él se estaba preocupando inútilmente… No importa, se dijo de momento y no se detuvo hasta que encontró un oscuro callejón, sin salida por cierto. Sin soltarla intentó recuperar el aliento, agachando el rostro para que la capucha hiciera su trabajo. Debía salir pronto de ahí, no quería ser descubierto ni que a ella la apresaran de nuevo. Soltó su mano para señalar una calle que desde su ubicación podía apreciarse transitada, era una buena ruta de escape. Le habría gustado decírselo literalmente pero...





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Dom Oct 04, 2015 5:08 am

No llevaba ni siete pasos de prisionera cuando un suceso extraño rompió el momento, fue arrastrada por el cuerpo de quien la tenía del brazo, que al parecer había tropezado o algo, apenas si logró ella mantener el equilibrio con el mal impulso y el grito que le dijo que corriera la asustó. De un instante a otro ya se encontraba moviendo una pierna tras otra a medida que era arrastrada lejos por el recién aparecido. ¿Quién?! ¡¿Qué no era ese el señor de la tarjeta?! Pensó ligeramente divagadora mientras miraba la espalda de la figura.

De algún modo la había llevado a un callejón, y ella se sentía extrañamente mejor que segundos atrás. ¿Sería por el hecho de sentirse libre? Una risa cantarina emanó de su boca mientras era soltada por la mano del desconocido. Ni por un segundo pensó que era una trampa o algo, y el recordatorio de la tarjeta le hizo subir la mano para ver si la tenía. Y allí estaba, arrugada todavía, ¿Era su idea o algo olía a chocolate? Distraída vio como el encapuchado le señalaba un camino, pero ella no entendió el significado—. ¿Por qué no me hablas? Sé que no eres mudo… —dijo con simpleza y trató de inclinar su cuerpo y rostro hacia un lado, para ver a su actual salvador—. Gracias por ayudarme con ese tipo, mi padre insiste en que alguien tiene que llevarme a casa, pero puedo caminar sola —le aseguró más que emocionada con la perspectiva de hacer al fin lo que ella quería.

Y ni por enterada se daba de que bien podría estar entregando datos privados a un peligroso desconocido—. Te parecerá extraño, pero creo que ya te he visto... ¿Se te cayó... algo allá? —preguntó de pronto, curiosa por saber si se había o no confundido de persona. La verdad era que no quería deshacerse del papel que tenía en su mano, por eso, lentamente, lo guardó en el fondo de su bolso y sonriendo de lado a lado, esperó, aunque lo mejor sería que corriera de una vez o volverían a encontrarla.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Miér Oct 07, 2015 6:07 pm

Dahlia era cruel sin saberlo, porque reía de una forma tan fascinante justo cuando él no podía permitirse mirarla directamente. Se conformó con escucharla y grabarse la libertad que esa risa le contagiaba, bien, lo tomaría como pago por la nota que acababa de dejarle minutos atrás y que para su alegría, ella todavía sostenía. De reojo miraba la nota en la mano ajena, sintiendo más calmada su propia respiración, aunque no duró mucho esa sensación de tranquilidad. ¡Obvio, no podía descuidarse! No cuando su "amiga" se delataba como una curiosa.

Notó que intentaba husmear bajo su capucha y pronto giró el rostro hacia el lado contrario. Genial, ahora pensará que eres un reprimido, pensó el incompleto mago, como si dejar notas anónimas de dudosas intenciones no fuese ya suficiente para etiquetarlo de anormal. Pero no, por más que quisiera hablarle no lo haría todavía, porque de hacerlo perdería la diversión y aún tenía muchos planes por compartir. Bien, ¿entonces qué iba a ser con ella? porque no parecía haber entendido la ruta de escape que él le ofrecía y tampoco se le veía con intenciones de dejarlo a solas.

Busca rápidamente una solución en su cabeza cuando la señorita inesperadamente le agradeció por lo hecho, y aunque al principio no lo entendió, bastó con terminar de escuchar su enunciado para darse cuenta de que no se trataba de un sujeto que quisiera hacerle daño. No directamente al menos, porque forzarla a hacer las cosas de un modo específico sin duda era un tipo de agresión al alma. A punto había estado Kaoru de voltear hacia ella al enterarse de ese nuevo dato de su vida personal, cuando la castaña lanzó la peor pregunta de la noche hacia él.

¡Por Merlín! O él había sido demasiado obvio, o ella muy observadora. Lo pensó unos segundos –los cuales permaneció quieto– y luego asintió una sola vez, sonriendo bajo la capucha. Y… ¿ahora qué? Pues… a sacarla de ahí y escapar, ¿no?

Con tu permiso– dijo en un murmullo y rápido se agachó casi al nivel de sus piernas –tomando nota visual del panorama en el trayecto– y la sujetó de ese punto con un brazo, llevando la otra mano a la cintura de la squib. Sin detenerse a pensar en la impresión que daría a otros posibles transeúntes la levantó del suelo, cargándola sobre el hombro y apresurando el paso hacia la calle que antes le había señalado. Su mente fugaz imaginó otras ocupaciones para sus dedos en esa posición y eso, elevó de cierta forma su ánimo. Ahora era ladrón de la señorita, lástima que no pudiese llevársela para la cena.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Miér Oct 07, 2015 11:35 pm

Sorprendida pudo ver que el hombre giraba la cabeza para que ella no pudiese verlo. El ceño de ella se frunció levemente y sus labios formaron un claro atisbo de berrinche. ¿Por qué no dejaba que ella lo mirara? Lo vio quedarse quieto cuando ella agradeció el gesto que había tenido de separarla de su guardián obligado. Y se sintió repentinamente mal por la falta de respuesta de su contraparte. Al menos a una cosa había respondido, pero ella había descubierto que no quería entregarle la carta de regreso aunque fuera de él. Debía lanzar una mentira piadosa y fingir que había perdido el papel con chocolate—. ¿Qué pasa? ¿Me tienes miedo? —iba a añadir que no mordía y agregar una larga lista de nuevas preguntas, pero para su sorpresa la figura encapuchada se agachó frente a ella.

¿Con su permiso qué de qué? De pronto eran las manos del desconocido las que le traspasaron electricidad nada más tocarla y un grito agudo salió de su garganta por la sorpresa cuando su cuerpo perdió apoyo en el suelo—. ¿Qué crees que haces?! ¡No me tomes así! ¡Bájame!! —exclamó asustada y perturbada por partes iguales. Sus piernas se intentaron mover y su torso también pero la posición era mala y en eso pudo ver como su bolso amenazaba con resbalar hacia el piso—. ¡¡Nooo!! —chilló extendiendo las manos para agarrar lo que alcanzaba antes de que se fuera muy lejos.

Su corazón latía con violencia segundos después, mientras ella mantenía los ojos bien cerrados, al igual que sus manos que estaban sosteniendo su bolso. No, ¡No podía perder sus cosas! Cuando ya se acostumbró al movimiento que le había hecho perder la noción de su ubicación, se aseguró primero de revisar que tuviera dentro cierta tarjeta con su extraño aroma, y luego comenzó a patalear—. ¡Suelta! ¿Dónde me llevas?! —pidió explicaciones al aire. Desde esa posición lo único que alcanzaba a ver era la cadera del desconocido y aunque estuvo a punto de golpearlo un poco más abajo, imaginó que sería una defensa un tanto ridícula… Aunque podía funcionar como ataque sorpresa.  

Afirmó el bolso en sus manos y luego lo impulsó directo a golpear en el trasero de quien la llevaba de ese modo tan poco caballeroso—. ¡Bájame! ¡Ayuda! ¡Por favor!! —comenzaba a desesperarle el no poder hacer nada por sí misma en esas circunstancias y el vientre le dolía por estar apoyado en los huesos del hombro del desconocido, recargar el peso en ese punto le hacía daño y su cabeza se estaba abombando por estar al revés.

Si hubo alguien que la vio, seguramente no quisieron entrometerse, aunque algunos de los transeúntes comenzaban a cuchichear pensando que se trataba de alguna pelea de novios o algo similar. El hombre que venía persiguiéndolos de unas calles previas apareció para verlos de lejos y lanzar un grito llamando a Dahlia, pero ella no lo podía escuchar y había una multitud de magos, apresurados por llegar a sus propios hogares, que no le dejarían pasar fácilmente para encontrar a los fugitivos.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Vie Oct 09, 2015 11:30 pm

No no no, la situación estaba a punto de escaparse de sus manos y todavía no tenía un plan C en mente que le permitiera escapar de la chica. Estaba improvisando y eso era justamente lo que ahora lo tenía en aprietos, ¿hacia dónde se suponía que la llevaba exactamente?! Lejos del… ¿guardia personal? que ya los había encontrado, porque Kaoru sí se percató del llamado de ese mago, aunque por muchas razones no giró para averiguar que tan lejos o cerca estaba, se conformaría con la estimación que su oído había hecho.

Y claro, todo habría sido más sencillo si su musa salvaje no gritara y pataleara, o si no lo golpeara desde atrás, intento de ataque que sin duda lo tomó por sorpresa pero no lo suficiente como para descuidar el agarre con que la cargaba. Bien, sus opciones no eran muchas, tan solo seguir adelante o esconderse otra vez, pues bajarla no era un camino viable, no ahora que sabía que su perseguidor no era precisamente del agrado de la castaña. Además, no la iba a dejar ahí para ese.

Agradeció internamente que nadie interviniera ni les cerrara el paso, continuó caminando a toda prisa, esquivando a más de uno con agilidad aunque empezaba a preocuparse por las condiciones en que se encontraba la squib que casi literalmente se estaba robando. No era precisamente el trato que tenía pensado para ella. Eso lo tenía incómodo, pero pronto lo solucionaría.

Sus ojos reconocieron el sitio en que se encontraba y aprovechando el tránsito humano dobló en la siguiente esquina. A unos cuantos pasos había una puerta de un establecimiento que ofrecía ropa muggle para quienes necesitaran confundirse entre los no mágicos, antes la había visitado en más de una ocasión y aunque faltaba poco para que cerraran, los usaría como refugio improvisado.

En cuanto estuvieron al otro lado de la puerta bajó a Dahlia, procurando mantener él el rostro en otra dirección y apegándola a su torso para no darle la oportunidad de alzar el rostro. Estaban justo junto a la puerta cerrada y, por el cristal de la misma, él vigilaba el exterior esperando ver pasar al otro hombre. Sobre la cabeza de ella posó una mano y aunque era evidente que intentaba retenerla, no aplicó fuerza. Tanto su mano como su brazo estaban en la posición necesaria para frenar a la chica en caso de que intentara algo que no fuera de su conveniencia.

Allá va…– murmuró al ver pasar de largo al guardia –espera unos minutos, luego podrás irte sin él.– le dijo con el volumen estrictamente necesario para ser escuchado, hasta ese instante se permitió disfrutar a conciencia de las circunstancias, bajó el rostro para aspirar el aroma de su cabello y la mano antes ubicada sobre la cabeza de ella, deslizó con añoranza hasta uno de sus hombros. Esperaría paciente, y con fuerza, el momento en que cada parte de él pudiese recorrer cada centímetro de ella, recorrer y lamer. –Morderás, sé que lo harás. – le susurró al oído, seguro y con apetito casi palpable. Después, la liberó repentinamente y se escabulló por la puerta a toda prisa, corriendo con todas sus fuerzas con una gran sonrisa grabada en el rostro. Tenía un autobús por conducir, y también muchas cosas por rebobinar para su disfrute personal.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Lun Oct 12, 2015 7:57 pm

No tenía ni la menor idea de a qué lugar se dirigían, tanto estar con la cabeza al revés y moviéndose ya la tenía mareada, así que cuando entraron a una tienda de ropa, ella estaba más que desorientada y en vez de golpear al hombre, se quedó aferrada a su bolso una vez que le permitió mantenerse de piel. Cuando el mareo pasó, hizo el intento de apartarse o al menos mirar hacia arriba pero al parecer el hombre que ya reconocía como el escritor de la tarjeta, la tenía incapacitada de movimiento—. ¿Irme? ¡Suéltame! —pidió confundida, moviendo la cabeza hacia los lados, pero al buscar la mirada de él solo se encontró con su cabello y antes de que pudiera girarse a verlo al lado de su rostro, las palabras ajenas le hicieron temblar de pies a cabeza.

¿Morder? Su corazón decidió que era el momento de latir con repentina fuerza, ya fuera producto de alguna emoción o del espanto, y cuando la figura desapareció corriendo ella apenas pudo adivinar su silueta, pues cuando salió tras de él ya se había perdido por completo. Cabello negro, liso, no tan corto pero tampoco largo. Nada más tenía en su conocimiento—. Morder... ¡Morder una cereza! —exclamó de pronto al darse cuenta y abochornada se cubrió el rostro mientras caminaba por la vía correcta hacia su casa. No, no, tenía que haber algún error. Pero tantas coincidencias no eran posibles. Definitivamente había sido una tarde extraña para ella.

Martes 24 de Diciembre, 2024.

Le encantaba la navidad, por eso es que trabajar ese día le causaba un sentimiento turbio. No sabía si sentirse mal o bien, por una parte creía que la tenían como gente de confianza para hacerle estar en la librería casi a solas ese día, con un par más de compañeros y sin el jefe en las cercanías. Pero, por otro lado, le hubiese gustado estar con su madre para preparar las cosas para la cena de la noche. Con los labios ligeramente fruncidos se encontraba sobre una larga escalera acomodando unos tonos en la parte superior de la estantería. Recordar a su mamá le había hecho rememorar el enojo de su padre porque ella tuviera que estar en esas labores en ese día, según él no era un trato digno y reclamaría apenas pudiera a quien estuviera a cargo.

Ella no quería que pelearan sus batallas por ella. Pero no podía evitarlo. Iba a poner el siguiente libro justo al lado del anterior, cuando leyó el tomo —Postres mágicos, las mejores recetas para enamorar a su mago favorito— y una sonrisa le cruzó el rostro, la misma que tenía cada vez que volvía a su mente cierta tarjeta. Días atrás, al llegar a su casa luego de escapar de la tienda de ropa, había tomado el aroma del papel y se había hecho malamente adicta.  Las palabras se las había aprendido de memoria, todos los días las repasaba al llegar e inhalaba como si fuera droga el agradable toque a chocolate. Después de eso, sin falta, volvía a poner la misiva en una pequeña grieta bajo una tabla de su ventana, que era su escondite privado. Saberse con algo parecido a un admirador secreto le hacía imaginar cientos de situaciones sacadas de todo tipo de literatura, y su incapacidad de desconfiar del mundo le hacía creer que el hombre en cuestión tenía limpias intenciones con ella. ¿Por qué no le hablaba directamente entonces? ¿Sería tímido?

Los primeros días, cada vez que veía a un mago con capucha intentaba mirar quien era, o saludar, pero se había llevado todo tipo de miradas sin dar con su escritor favorito. Al final se había rendido a no volver a verlo y aunque el aroma a chocolate se había esfumado, guardaba las palabras como si fueran un amuleto de buena suerte. Sus padres no debían encontrar la tarjeta, seguro no les parecería adecuado el tono en que la correspondencia había sido escrita, pero Dahlia le veía solo el lado brillante y positivo. Divagar no era bueno cuando la tienda estaba abarrotada de clientes, ella dejó todos los libros en su lugar e iba a bajar para ir a otra de las estanterías y pasillos, cuando unos chicos pasaron corriendo y movieron ligeramente la escalera, dejándola repentinamente sin el equilibrio necesario...


Última edición por Dahlia H. Cáech el Dom Nov 15, 2015 10:56 pm, editado 1 vez


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Mar Oct 13, 2015 6:34 am

Ese sería un largo día… Era uno de esas fechas en las que debía sí o sí hacer acto de presencia en la casa familiar, para pasar la velada junto con su abuela y su hermana, y no es que le desagradara su compañía –aunque no era la mejor del mundo– pero es que todo eso significaba que tendría que reprimir en gran medida su modo tan liberal de ser. Empezando por vestir como el mago decente que definitivamente no era. Resignado a la etiqueta se dirigió a cierta librería que mantenía en la mira cada que podía, esperando que, en caso de que ella lo reconociera, no se burlara abiertamente de su aburrida apariencia.

Por extraño que pareciera no le preocupaba que reconociera su voz, que la relacionara con quien la había cargado sobre el hombro hace unos días, pues para su mala o buena suerte llevaba más de 48 horas con más que un simple resfriado y hasta un cubre bocas poco simpático se había visto forzado a usar. Desde luego su abuela lo degollaría si lo llegaba a ver usando esa cosa, pero mientras no pusiera un pie en “casa” no se preocuparía. Oh pero, cuando entró a la tienda no vio por ningún lado a la chica de sus fantasías. Había averiguado que ese día Cáech sí trabajaría pero entonces… ¿dónde estaba?

Alguien más quiso atenderlo, pero él aseguró que solo estaba mirando, a pesar de que sí tenía la intención de comprar un libro porque obvio, no iba pararse frente a ella sin una excusa convincentemente casual. Se adentró en el lugar, revisando uno que otro tomo cuyo título captó su atención y buscando con disimulo a Dahlia, optando por sumarse a un ruidoso grupo de jóvenes que caminaban hacia el fondo de la librería y daban vuelta en ese último pasillo. ¿Pero cómo podían ser tan descuidados?! Los empujones entre ellos hicieron tambalear una escalera que ahí se encontraba y por ende, también a quien la usaba.

¡Cuidado!– exclamó espantado, y en lugar de sostener la escalera, alzó los brazos para sujetar a la chica que se encontraba arriba y a punto de caer, pero… ¿realmente lo lograría? Bueno, en cierta forma lo hizo, ya que fue capaz de “atraparla” cuando su cuerpo se fue hacia atrás, solo que lo repentino de la situación y su improvisada reacción no le permitieron prepararse para recibirla correctamente y el mago fue a dar al suelo con ella encima. En alguno de esos segundos alcanzó a reconocerla, pero el golpe que se dio con el estante de atrás le obligó a dejar los saludos en un segundo plano. Lo normal habría sido sobarse el golpe, pero Kaoru la había apretado entre sus brazos en un intento de protegerla y su cuerpo todavía no quería reaccionar, se encontraba en proceso de evaluar qué tanto le había dolido la caída.

Al menos la escalera no les había caído encima y… ahora que lo pensaba, que alguien utilizara una en ese lado del mundo era poco común. Claro, si la chica tuviese varita no habría tenido que recurrir a esa herramienta, pero por extraño que pareciera para muchos, el hecho de que ella fuese squib le tenía sin cuidado.

¿Estas… bien?– preguntó abriendo tan solo un ojo y, como si nunca antes la hubiese tenido apresada, retiró rápidamente los brazos de ella. –Lo siento, no era mi intención– dijo con su voz mellada por el resfriado. El cubrebocas se lo había deslizado al entrar al local. Despacio flexionó la pierna derecha y aunque inicialmente fue con la intención de levantarse un poco del suelo, su mente siempre tibia no tardó en verle otras utilidades a la posición. Ella era inocente, o en ese concepto la tenía por ahora, así que no le preocupó el que asimilara sus nuevas intenciones. Con todo el disimulo posible acomodó la pierna entre las de ella, flexionándola para remarcar la ubicación y recrearse con la postura. Desde luego que todavía le dolía el golpe en la cabeza y también la espalda pero ya sufriría después por eso.


Última edición por Kaoru Reed el Dom Feb 21, 2016 6:08 am, editado 1 vez





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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Mar Oct 13, 2015 2:52 pm

Alguien alcanzó a gritarle cuidado, pero era tarde. Su cuerpo perdió su punto de apoyo y la chica extendió en automático las manos hacia adelante y cerró los ojos esperando no golpearse muy duro con el suelo. Para su sorpresa cayó sobre otro tipo de superficie y un tacto familiar se acomodó en su espalda, ¿La estaban abrazando?—. A-auch… —murmuró mientras abría los ojos y al ver a quien tenía justo bajo ella, se quedó repentinamente quieta antes de sobarse las manos que había colisionado directas con el piso. Una pierna y parte de la cadera le dolía, pero nada grave. Cabello negro, liso, no tan corto pero tampoco largo.

¡Eres tú! —exclamó con los ojos brillando por la emoción, su corazón se había alterado ya no solo por la caída, aunque la voz ajena era diferente a la que recordaba, ¡Pero estaba segura de que era él! Oh, espera, ¿Ya lo había visto antes? No solo ese día de la tarjeta, su memoria recién comenzaba a trabajar—. ¿Noctámbulo? —parpadeó sorprendida al volver a recordarlo, esta vez como el conductor del bus, y gracias a eso se sintió más segura en su presencia. Claro que la posición no era la más correcta para conversar, y al darse cuenta del roce entre sus piernas, se quedó sin aliento.

Intentó retirarse hacia atrás, para salirse de encima de él, pero el movimiento solo logró hacer más notorio y firme el contacto con la pierna que se había levantado impidiéndole, como si fuera una barrera, el escapar hacia atrás. Las ideas se le fueron por un rumbo tan equivocado que la hizo turbarse unos segundos, no, no, eso pasaba por leer tanto. A pesar del frío, ese día vestía una cómoda falda y medias largas hasta la mitad del muslo, así que agradeció que no tuvieran mucho público cerca—. Tu… tu pierna —murmuró sentándose sobre él antes de moverse con cuidado hacia un lado, sosteniendo la tela para que no fuera a dar un espectáculo inapropiado una vez que se decidió a pasar la pierna por encima de la que había invadido su espacio.

Al parecer no tenía daños notables en su figura, por eso se puso de pie poco después, acomodándose la ropa—. ¿Estás bien? Los niños no deben correr aquí dentro —bufó ligeramente indignada con la situación, aunque su ánimo era más tendiente a la felicidad, emoción que demostró al recordar el nombre del hombre—. Kaoru… ¿Cierto? ¿Vienes de compras? —preguntó tanto por su nombre como por las razones que lo llevaban ahí, no pasó por su mente que quería verla a ella, no se hacía ilusiones a pesar de que había adorado la carta que lo delataba como su admirador. Ella no era el centro del mundo. Además, bien podría ella estarse equivocando en la idea de la misiva.

¿Cómo sabías que me gustaban las cerezas? Aunque prefiero las fresas... —seguro debió haberse callado luego de la pregunta anterior, pero había sido inevitable añadir esta última pregunta. Ella necesitaba saber.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Jue Oct 15, 2015 3:25 pm

¡Alto! ¿Lo había reconocido? La sorpresa lo tenía con la boca abierta, no se había esperado eso y ahora las palabras estaban atascadas en su boca al no saber qué decir. Ah pero… ella lo estaba recordando como conductor del autobús, ¿cierto? Nada apuntaba a que lo relacionaba también con el evento de la nota de chocolate… Bien, entonces no había de que preocuparse, el que lo recordara era buena señal, señal de que no le había sido tan indiferente a Dahlia. Darse cuenta de ello obviamente le animó y mientras decidía cuál sería su siguiente movimiento, se recreaba la pupila observando la reacción de la squib ante la postura en que se encontraban. Sobra decir que los intentos de Dahlia por levantarse lo hicieron entrar en tensión, culpa del roce extra que entre sus piernas se dio y de lo interesante que fue tenerla sentada encima de él aunque fuese solo por segundos.

Obvio había fingido no entender sus murmullos –Sí, eso parece…– respondió al apoyar ambas manos sobre el suelo para impulsarse y sentarse, unos cuantos segundos los invirtió en mirar desde abajo a la chica de la librería, llegando a la conclusión de que esas medias la hacían más tentadora de lo que ya era. Se sobó el golpe en la cabeza y al irse incorporando escuchó su nombre en los labios ajenos, llevándose una nueva dosis de sorpresa, una que no pudo ocultar. Sus ojos rápido buscaron los contrarios. –Cierto. Vaya, no creí que fueras a recordar mi nombre. Vine a buscar…– empezó a explicarse y sacó del bolsillo del saco trozo de pergamino que llevaba escrito “Las varitas más peligrosas de la historia” pero, no terminó de hablar, ahora sí se había quedado atónito.

Había escuchado bien, no había espacio para dudas, ella… también lo había identificado como el autor de la nota… No tardó en recomponerse de la sorpresa, sus mejillas no habían alcanzado a teñirse aunque por dentro sintió un tsunami. Lo sé porque te vi comiendo una el día a previo a la entrega de la nota, respondió en su cabeza, ensamblando media sonrisa al recordar sus ociosas observaciones. –Entonces fresas serán.– dijo y tomó con confianza una de las manos de Hildr, dejando sobre su palma el trozo de pergamino. Pero no la soltó, de hecho se acercó bastante a ella. Podría haber  fingido no saber de qué le hablaba, sin embargo hacer eso habría sido un insulto a la chica, si ya lo había descubierto entonces bajo esos términos jugarían.

Supongo que puedo tomar esa corrección como un “sí”. En ese caso… ¿chocolate o crema?– se había inclinado sobre el hombro de ella para preguntar en confidencia, no hubo roce alguno pero en esa postura permaneció a la espera de una respuesta. Por extraño que pareciera estaba disfrutando el saberse totalmente reconocido. –Para las fresas y las mordidas… Las cerezas podemos dejarlas para jugar.– hablaba bajo por su puesto, y su vista permanecía atenta a lo que los rodeaba, por si acaso alguien se aproximaba a donde ellos se encontraban. No quería mirones ni entrometidos.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Sáb Oct 17, 2015 8:24 pm

Tal como ella había pensado, se trataba de un cliente. Pudo al fin mirar los orbes contrarios luego de hacer el comentario fuera de lugar sobre las frutas y recibió en sus manos el papel, iba a leerlo para ver en qué podía ayudarlo pero el mago acortó la distancia más de la cuenta y ella trató de entender por qué razón se ubicaba a un lado de ella y no le preguntaba de frente. ¿Por qué era tan extraño? Ella estaba acostumbrada a la conversación directa.

¿Un sí? —repitió más confundida aún, pero debía responder la pregunta que él le hacía, tal vez así Kaoru contestaría también las suyas—. Prefiero el chocolate, pero con las fresas combina mejor la crema. Claro que depende  del tipo de preparación que quieras hacer. El otro día hice un pastel de fresas con… —estaba en medio de su monólogo cuando él añadió algo más, y se calló a tiempo para escucharlo. ¿Había dicho mordidas? ¿La tarjeta era literal? Pestañeó cada vez más confundida con lo sucedido. Ese hombre era extraño.

¿Cómo juegas con cerezas? ¿Te gusta lanzarlas? —preguntó con interés, aunque la posición no le terminaba de cuadrar para hablar de un tema tan simple. Por eso dio un paso hacia atrás, casi colisionando con una de las estanterías y pudo por fin leer el papel donde rezaba el nombre de un conocido libro. Sabía exactamente dónde encontrarlo—. Te ayudaré a buscarlo —dijo señalando la hoja que tenía en la mano. Lo único que no le agradaba del asunto era que él se iría apenas le entregara el tomo pero no había mucho remedio.

Tal vez, solo tal vez, él era teóricamente retraído. Por eso en vez de preguntarle cosas le había escrito una nota y ahora en vez de hablarle directamente, cuando tenía la oportunidad, le ocultaba el rostro—. Eres algo tímido, ¿No? —imposible fue el intentar evitar mencionar el asunto, y es que su falta de comprensión era natural dadas las circunstancias—. Por eso es que no me miras cuando me hablas, el otro día hiciste lo mismo, fue un tanto extraño —asintió para sí mirándolo un poco y luego sonrió. Ella podía aceptar la timidez ajena, aunque no había considerado la parte de que el tono de la misiva no había sido precisamente el de un caballero que temiera decir sus intenciones.

Ven, vamos —le dijo moviendo el papel frente al rostro ajeno y con confianza lo tomó de la muñeca para guiarlo por otro rumbo en medio de las estanterías, el libro que el quería no estaba allí, sino en la segunda planta—. ¿Qué tal va tu trabajo? —consultó girándose a mirarlo cada ciertos segundos, no es que temiera que desapareciera, sino que le gustaba hablar de frente con las personas. Pero el ir caminando de ese modo en un lugar abarrotado, no era muy brillante, y pronto chocó con una pareja que por ahí caminaba—. ¡L-lo siento! —abochornada retrocedió y se inclinó un par de veces para pedir perdón. Usualmente no era tan torpe, pero ese día tenía la cabeza en otro lado.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Sáb Oct 17, 2015 9:18 pm

Gracias dijo cuando oficialmente Dahlia aceptó ayudarlo con el libro –Lanzarlas no, preferiría ponerlas entre…– estaba a media respuesta, viendo que un anciano avanzaba a paso lento hacia donde ellos se encontraban cuando una de las palabras que salió de los labios de la chica lo obligó a volver la vista al frente. Alto… ¿lo creía tímido? ¿era en serio?? Bueno, ella de alguna forma se las ingeniaba para dejarlo sin palabras una y otra vez, pero eso no significaba que fuese tímido. La cuestión era si aclarárselo o dejarla con esa errada teoría, un pequeño dilema que fue dejado  en segundo plano para iniciar la búsqueda del libro.


Mi trabajo tan genial como siempre. Ver caras nuevas todos los días evita que me aburra.– respondió animado, encantado de la vida porque la castaña lo llevaba de la muñeca. Bien podría haberlo dejado atrás y buscar el libro ella sola, pero no era el caso, lo único que se preguntó fue si se comportaba de ese modo con todos los clientes o por algún desconocido motivo únicamente con él. Al ir un paso atrás Kaoru sí alcanzó a ver que alguien se encontraba más adelante pero jamás pensó que la squib chocaría literalmente contra los desconocidos.

¿Dahlia, estas bien?– bueno, no es que le fuera a pasar gran cosa por la inesperada colisión, pero no pudo evitar preguntar después de que la chica se disculpara y los otros se alejaran. En el proceso su muñeca había sido liberada así que sin problemas adelantó un par de pasos para posicionarse delante de la castaña, inclinó ligeramente el rostro buscando su mirada, aprovechando el intermedio para medio responder una de las preguntas que antes le había hecho. –Usualmente no juego con las cerezas– a menos de que estuviera demasiaaado aburrido –pero contigo lo haría. Pero si quieres que te enseñe cómo, tendrás que preparar un pastel para mi. Es un buen intercambio, ¿no?– hizo su propuesta sin soltarle la mirada y con una sonrisa que seguro volvería a él cada vez que pensara en ella, su imagen lo salvaría de aburrirse esa noche en la cena familiar. –Si no tienes clientes después de mi, podríamos seguir discutiendo sobre fresas y crema. También me gustaría saber qué... haz hecho con la nota.– añadió acomodando ambos brazos en la espalda.  

La curiosidad era mucha y el descubrir que la señorita era tan abierta al conversar le hizo pensar que tal vez podría aprender sobre ella mucho más de lo que había esperado, claro, suponiendo que decidiera compartirle un poco de su tiempo y que las obligaciones no se la arrebataran. Serías un estupendo regalo de navidad... Con gusto se la llevaría con listones y cascabeles incluidos, lástima que eso no fuese posible todavía. Pero esperaría, y la haría disfrutar del proceso.


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Dahlia H. Cáech el Dom Oct 18, 2015 8:08 pm

Una de las razones por las que ella gustaba de trabajar era por la variedad de personas que podía conocer, y cuando supo que tenían eso en común se sintió repentinamente feliz. Pero el sentimiento le duró hasta que su torpeza quedó demostrada. Por eso era que la gente la creía frágil, porque no lo era, pero los hechos parecían gritar lo contrario—. Estoy bien, no fue nada —se sobó la nariz cuando los otros clientes se alejaron, todavía algo apenada por la situación. Hasta lo había soltado para disculparse con los otros.

Cuando lo tuvo al frente, ella todavía mantenía las manos sobre su nariz y atenta lo observó sin querer apartar la vista de los orbes ajenos. Así le gustaba conversar, de frente y directamente, aunque por alguna extraña razón acababa de darse cuenta de que mirarlo directamente equivalía a sentirse repentinamente nerviosa—. ¿Un pastel? —el ánimo volvió a ella como un torrente y su sonrisa fue imposible de ocultar mientras apretaba las manos justo frente a su pecho, infinitamente emocionada con la idea. ¿Qué tan interesante podría ser hacer un pastel para otros? Pues en su caso, era toda una novedad y casi para celebrar. Además de su familia, nadie más sentía deseos de probar algo hecho por sus manos pues lo hacía todo sin magia.

Puedo hacerte uno cuando quieras, aunque… —respondió aunque se quedó con las palabras de la boca al escuchar que le preguntaba por la nota. Apretó los labios en una sonrisa que bien podía considerarse coqueta y negó con la cabeza, mejor que siguieran caminando—. La tengo bien guardada —respondió mirándolo atenta, no pensaba añadir que la había olido y leído cientos de veces hasta que el toque de chocolate murió, mucho menos que se la sabía ya de memoria. Mejor retomó sus pasos y esta vez no lo llevó del brazo pero si le señaló la dirección a las escaleras, hacia allá siguieron su rumbo.

Como te iba diciendo, puedo hacer el pastel cuando quieras, pero no puede ser en mi casa… —conocía demasiado a sus padres para saber que no aceptarían que llevara a un chico que apenas conocía, mucho menos para hacerle algo de repostería—. Digan lo que digan, yo creo que quedan mucho mejor preparados cuando los haces sin magia… Pero ya me dirás tú qué opinas. ¿Lo quieres con fresas también? Hay una tarta de manzana que me gustaría probar —le fue comentando como si fueran amigos de años, ella tenía la tendencia a ser demasiado familiar con los conocidos.

De pronto cuando habían avanzado apenas cinco escalones se giró de golpe para mirarlo con la risa en la boca—. Recordé algo divertido —dijo y apretó el papel en la mano—. Cuando era pequeña me gustaban mucho las manzanas rojas, de hecho creía que eran las únicas que existían, hasta que me corrigieron en la casa de unos amigos de mis padres, pero olvidé decirles que lo sabía y en casa siempre habían de las rojas. Tiempo después me di cuenta de que mi padre las pintaba con magia para que yo fuera feliz —mientras comentaba sus memorias su mirada se perdió en un punto muerto y aunque su sonrisa no desapareció si se volvió nostálgica—. Lo primero que me dio cuando salió de Az… es decir, cuando regresó a casa, años después, fue una manzana —el último trozo de sus recuerdos era agridulce, pero de todos modos le gustaba. ¿Sería la fecha que la tenía así de sensible? Porque pudo sentir claramente como sus ojos se comenzaron a ahogar así que se giró antes de que cayeran las lágrimas—. Tengo algo en el ojo…


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Re: Each day...each night | Priv

Mensaje por Kaoru Reed el Miér Oct 21, 2015 11:52 pm

¿Cuándo quisiera? ¿Lo decía en serio? ¡Vaya, eso sí que sonaba estupendo! Asintió entusiasmado por la idea, pasando de esa cálida sensación a una de sorpresa mezclada con curiosidad. Así que tenía la nota guardada… Una parte de él sí que había “soñado” con que sus palabras escritas fuesen conservadas por la chica, pero saber que en efecto así era lo dejó estupefacto por segundos hasta que su interés se fue en otra dirección al haber notado la forma tan especial en que Dahlia acababa de sonreírle. Se estaba acercando a su objetivo.

A un paso detrás de ella se mantuvo mientras se dirigían a las escaleras antes señaladas, atento siempre a lo que la squib le contaba. Una que otra idea se hizo de por qué no podía hacerse el pastel en casa de la chica pero, para ser sinceros, le parecía mejor así. Quería estar a solas con ella, no con ella y otro tumulto de gente. –Con fresas y todo lo que quieras.cualquier ingrediente era útil si se sabía manejar con creatividadNunca lo había pensado, pero hasta ahora todos los pasteles que he probado han sido hechos con magia.– comentó alzando la vista al techo, casi tropieza pues justo llegaban a la escalera. –En toda mi vida solo he probado unas cuantas galletas muggle.– siempre compraba sus alimentos en el lado mágico y lo único muggle que su paladar había probado que no fuese mágico –además de las galletas– había sido lo ofrecido en los bares de la ciudad. Se sintió muy purista de un momento a otro, y la sensación no le gustó.

Iba a decirle que la tarta de manzana estaba bien para empezar, porque obvio querría mucho más que una sola sesión de repostería, cuando la castaña paró en seco obligando a Kaoru a hacer lo mismo. Con desconcierto la enfocó en cuanto ella se giró para quedar de frente y embobado se quedó con la risa ajena. Claro que le puso atención a su anécdota, una que por cierto le dejó un sabor ligeramente amargo al final. Y no era su imaginación, Hildr también debía sentir algo similar, sus ojos se lo dijeron aunque ella asegurara tener otra clase de molestia en su ojo. Siempre se expresaba con fluidez y alegría, de ahí que el mago quedara con dudas al haber percibido una especie de pausa o cambio drástico en las líneas que la mujer. No sabía decir qué acababa de ocurrir, pero algo no estaba precisamente bien.

Entonces las manzanas son importantes para ti. Debo agradecer el que quieras hacerme una tarta de manzana.- comentó pensativo al tiempo que subía los escasos escalones que lo separaban de ella. La escalera era estrecha pero no impidió que se situara en el mismo nivel. –Él debe quererte mucho, tanto que te protege más de lo necesario.– a un nivel peligroso a su parecer, pues nada de malo había en que su hija descubriera que en el mundo había más que manzanas rojas. Recordó al guardia que le había visto antes y luego lo asoció al hecho de que la magia no había aparecido en la chica. Qué difícil ser squib...¿Me permites revisar tu ojo?– consultó, consciente de que lo que tenía ahí era alguna clase de sentimiento reprimido.

Exhaló con cierto toque resignado y al hacerlo bajó la mirada pero pronto la depositó en los orbes que quería examinar. Sonrió contento de poder conocer poco a poco más de ella, de poder sumarse a su vida aunque fuese solo por la periferia. –Mi casa siempre esta disponible. Comparemos horarios y encontremos un punto en que coincidan. – dijo dándole la oportunidad de dejar a un lado aquello que le había nublado el humor. Delicadamente tocó el mentón de Dahlia con un par de dedos para que lo mirara, quería leerla, leerla y memorizarla con todos los sentidos.

Si alguien preguntaba, tan solo intentaba buscar al causante de la humedad en su ojo.


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